El milagro cuestionable de Ayuso

Madrid doblega la curva de contagios con un 70% de test rápidos indicados para sintomáticos, UCIs que apenas bajan en octubre y más muertos que en septiembre. En lo que va de mes, 300 personas han fallecido en la Comunidad

La Comunidad de Madrid, con una estrategia de diagnóstico cuando menos discutible, con un número de ingresos en UCIs que se mantiene casi estable desde principios de octubre y con el número de muertos en ascenso desde septiembre, se ha convertido, o así se cuenta, en un ejemplo de control de la pandemia. El territorio, zona cero de los contagios de Europa durante varias semanas, se presenta ahora como lugar libre y seguro para la economía y la vida. La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, pasea a diario sus medidas creativas, que no son más que los test rápidos y baratos, y el Gobierno la respalda. 

El martes 3 de noviembre, mientras los confinamientos domiciliarios volvían a parte de Europa ante una segunda ola descontrolada de la pandemia, Fernando Simón, la cara pública de la estrategia del Ejecutivo frente a la covid-19, apoyó la política de la Comunidad de Madrid para frenar los contagios. “Las medidas han tenido efecto, han tenido su impacto y hay una transmisión menor”, explicó entonces el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. “Esto no quiere decir que no haya casos que no se detecten, como en otras partes, pero lo cierto es que en Madrid la transmisión se ha podido controlar con las medidas que se implementaron. Y eso es una muy buena noticia”. Simon concluía así la respuesta a la pregunta de un periodista, pero antes había detallado en qué consistía esa estrategia que valoraba como exitosa: las pruebas rápidas de antígeno. 

“Madrid hace unos días, como 10 ó 15 días, empezó a utilizar progresivamente de forma más importante las pruebas rápidas de antígeno sobre todo en Atención Primaria”, dijo Simón. El uso de esos test, según detalló el director del organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, “tiene un efecto muy bueno –la verdad es que tiene efectos buenos en general salvo si se utilizan donde no se deben– y es que tenemos resultados enseguida con lo cual se puede aislar a los contactos muy rápidamente”. “Si se hace en las personas sintomáticas, el resultado se tiene enseguida, mientras que cuando en Primaria se pide una PCR se tiene que tomar la muestra, guardarla, hacer el envío al laboratorio…”.

Esa misma mañana, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, visitaba la nueva Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Gregorio Marañón. En su comparecencia para los medios, con un gran cartel sobre el atril que anunciaba 35 nuevas camas UCI, Díaz Ayuso explicó que la Comunidad pediría ayuda a la Agencia Española del Medicamento “para acabar con un sistema burocrático que en algunas ocasiones está generando bastantes distorsiones”. “Nos gustaría –dijo– poder llevar los test de la Comunidad de Madrid a las farmacias, a las clínicas dentales y a otros puntos seguros como ya ocurre en otros muchos países del mundo”. “Nosotros lo que queremos es poner sobre la mesa todas las iniciativas posibles para evitar los confinamientos masivos”, concluyó.

El lunes 21 de septiembre, el Gobierno de Madrid confinó 37 áreas sanitarias, gran parte de las zonas más pobres del territorio, y anunció la medida estrella para luchar contra la pandemia: los test rápidos. Aquel día, la Incidencia Acumulada (AI) de contagios por 100.000 habitantes en las dos semanas precedentes era de 746,24 en la Comunidad, mientras que la media nacional se situaba en 280,1. La cuenta de twitter @covid19_m, que agrupa a “médicos de 61 hospitales compartiendo información sobre covid-19 en la Comunidad de Madrid”, alertaba de la gravedad de la pandemia dos días antes: “Los pacientes covid-19 ya han ocupado todas las camas disponibles en las UCIs médicas de nuestros hospitales públicos”. En otro mensaje mostraban la crudeza de los números de ingresos hospitalarios en una serie de gráficos. 

El 3 de noviembre, seis semanas después del primer cierre de algunas áreas de la Comunidad, la AI de Madrid era de 373,70 y la media de España 527,94. Las proclamas triunfalistas en el seno del gobierno autonómico se sucedieron desde que Ayuso abrió la veda: “Desde hace dos semanas bajan camas, UCIs, ingresos, Primaria y Urgencias. Nuestras medidas, moderadas y técnicas, funcionaban. La Comunidad ya tiene una IA por debajo de 500 (el indicador del Gobierno). Madrid no debe estar en alarma. Si no es libre no será Madrid”. Ignacio Aguado, vicepresidente madrileño por Ciudadanos, ha sido un verso libre en alguna ocasión, como ante el cierre perimetral de la Comunidad por días. Ayuso siempre le ha desautorizado.

Según los datos oficiales, la Comunidad ha logrado bajar la AI desde el pico máximo que alcanzó el 29 de septiembre, con 784,71 casos por cada 100.000 habitantes, hasta los 366,18 actuales. Ha conseguido disminuir la presión en las plantas de sus hospitales. Ha reducido a más de la mitad la positividad de las pruebas diagnósticas. Pero hay otras cifras, como los ingresos en las UCIs o el número de fallecidos, que llevan a plantearse algunas preguntas. También cabe cuestionarse si una estrategia de diagnóstico centrada en el uso masivo de test de antígeno refleja la realidad de los contagios. 

Los test rápidos de Ayuso. ¿Para qué sirven?

Las pruebas de antígeno llegaron a España de la mano de la presidenta de Madrid a principios de septiembre, cuando ni siquiera contaban con la certificación CE. El único aval conocido era un comunicado de la Casa Blanca en el que se anunciaba la adquisición de 150 millones de tests rápidos a Abbott Laboratories por 750 millones de dólares. Entonces Ayuso proclamó la compra de dos millones de unidades, a las que después sumó tres millones. Ni rastreadores, ni Atención Primera, ni refuerzo de hospitales, ni médicos. Su arma contra el virus eran unas pruebas diagnósticas que acababan de comercializarse. En el BOE del 10 de octubre, el Ministerio de Sanidad anunció la compra de cinco millones de tests rápidos a Abbott.

Los test baratos (4,5 euros de coste contra los 65 de una PCR) se empezaron a usar a finales de septiembre en los barrios de Madrid con mayor incidencia de contagios. Entre aquellos pocos miles de test que se hicieron en Puente de Vallecas,  Entrevías, Tío Raimundo o Numancia apenas hubo positivos. Un mes antes, en un centro de salud de aquella zona la positividad de las PCR llegaba al 75%. 

Abbot, el imperio farmacológico propietario de las pruebas rápidas [Panbio™ COVID-19 Ag Rapid Test Device] las presentó en España como indicadas “para la detección del virus SARS-CoV-2 en personas que se sospecha que tienen covid-19”. 

Especificaciones del test de antígeno (Fuente: página web de Abbott)

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Abbott siempre se ha cubierto las espaldas en toda la información que publica sobre su test rápido [“La prueba proporciona resultados preliminares de análisis. Los resultados negativos no descartan la infección por SARS-CoV-2 y no se pueden utilizar como el único fundamento para un tratamiento u otras decisiones de gestión”]. Las grandes compañías conocen bien las demandas colectivas en Estados Unidos. El último caso importante se dio en junio de este año, en el que Bayer llegó a un acuerdo extrajudicial por el que aceptó pagar casi 11.000 millones de dólares a las víctimas del herbicida de Monsanto.

Por si quedaba alguna duda después de las indicaciones del propio fabricante, la OMS y el estudio preliminar del Instituto de Salud Carlos III, en el que Sanidad basó su decisión de incorporar estas pruebas a su estrategia contra la covid, llegaron a la misma conclusión: los tests rápidos están indicados para personas con síntomas de covid.

Según la información oficial del Ministerio de Sanidad, la Comunidad de Madrid incorporó los tests rápidos a las pruebas de detección diagnóstica en la primera semana de octubre. A partir de ese momento, la Incidencia Acumulada de contagios comenzó a descender. 

Cambio en el diagnóstico: antígeno por PCR ¿Cómo ha influído?

La semana del 21 al 27 de septiembre la Comunidad de Madrid realizó 169.741 PCR, según los datos que le comunicó a Sanidad. La positividad fue de un 19,5%. Los siguientes siete días se hicieron 27.617 PCR menos; y la semana posterior 97.203 pruebas menos respecto a 14 días antes. La capacidad diagnóstica se redujo a menos de la mitad. 

Pruebas diagnósticas en la Comunidad de Madrid. 21 de septiembre / 18 de octubre (Fuente: Sanidad)

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La semana del 6 al 12 de octubre, en el informe de Sanidad apareció un asterisco junto a las pruebas diagnósticas de Madrid: se empezaba a incluir los test de antígeno, aunque todavía no se distinguía el tipo de prueba en el cómputo total. Días más tarde, en los datos de la semana del 16 al 22 de octubre, el Ministerio comenzó a dar el desglose por tipo de pruebas que realizaban las Comunidades Autónomas. En ese momento, Madrid hacía 107.273 test de antígeno y 64.142 PCR.  En la última semana de octubre, las PCR no llegaron a las 59.000 mientras los test rápidos habían crecido hasta los casi 133.000. 

Pruebas diagnósticas en la Comunidad de Madrid. 16 de octubre / 31 de octubre (Fuente: Sanidad)

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Desde la tercera semana de septiembre hasta finales de octubre, a medida que fueron aumentando los tests rápidos, la positividad de las pruebas diagnósticas de Madrid bajó a menos de la mitad, de un 19,5% a un 8,64%. 

La Comunidad de Madrid es la única en España que hace más pruebas de antígeno que PCR desde que se introdujeron estas pruebas rápidas. La última semana de octubre, el 69,3% de todos los test que realizó fueron baratos. En el mismo periodo, Ceuta hizo el 46,5% de antígeno; Aragón un 32,5%; Andalucía un 31,1%, Castilla La Mancha el 19,5%, Catalunya el 14,5%; Extremadura un 10,6% y Castilla León, un 10%. El resto de Comunidades baja del 10%. Asturias, Baleares, Canarias y Cantabria solo utilizan pruebas PCR.
Pruebas diagnósticas por CC.AA. 25 al 31 de octubre (Fuente: Sanidad)

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El 30 de octubre España registró su récord de contagios en un día desde que comenzó la pandemia: 25.595 nuevos casos. Esto no quiere decir que el impacto del coronavirus sea mayor ahora, sino que en marzo y abril la capacidad diagnóstica era mucho menor –se hacían muchas menos PCR– y se detectaban muchos menos contagios de los reales.  

Si analizamos el caso de Madrid y asumimos que las pruebas rápidas se realizan siguiendo las recomendaciones de la OMS –desaconseja el uso de test de antígeno en individuos sin síntomas, a menos que sean contacto de un caso confirmado– concluiriamos que los 132.939 test rápidos de finales de octubre se hicieron a personas con clara sospecha de estar infectadas con el coronavirus. Este planteamiento nos llevaría a deducir que la positividad en esas pruebas sería necesariamente alta. Muchos test a personas con síntomas = muchos positivos. Los datos oficiales desmienten el sentido común, con casi un 70% de tests rápidos y un 30% de PCR los positivos se quedaron en un 8,64%. En los territorios que siguen a Madrid en el número de test de antígeno, Ceuta, Aragón y Andalucía, la positividad fue del 32,78%, 22,10% y 17,89% respectivamente. 

Incidencia acumulada

El dato que se utiliza para medir el impacto de la pandemia en un territorio es el de la Incidencia Acumulada en los últimos 14 días, esto es, el número de contagios detectados por cada 100.000 habitantes.

Como muestra el gráfico, la AI de la Comunidad de Madrid ha ido bajando desde el pico máximo de finales de septiembre hasta ahora en un tendencia contraria a la media nacional. El proceso corre paralelo a la positividad de las pruebas diagnósticas.  

Evolución de la IA de la Comunidad de Madrid y de la media nacional (Fuente: Sanidad)

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En este momento, las alarmas están encendidas en Melilla (con una IA de 1.390,96), Navarra (1.140,61), Aragón (1.095,29); Ceuta (942,47), Castilla León (801,53), La Rioja (784,10); Catalunya (742,42), País Vasco (686,17), Extremadura (582,27), Castilla La Mancha (551,78) y Andalucía (540,85). Por debajo del umbral de una IA de 500 se sitúan Asturias (446,42 ), Cantabria (417,50), Madrid (366,18), Galicia (332,06), la Comunidad Valenciana (258,61), Baleares (243,94) y Canarias (72,35).

Si Madrid se presenta como un ejemplo en el control de la pandemia no puede decirse que sea por la rigidez de sus medidas, aunque el ministro Illa las califique como “drásticas”. Mientras otras comunidades limitan el consumo y amplían las restricciones, la Comunidad de Madrid alarga el comienzo del toque de queda hasta las doce de la noche, con restaurantes y bares abiertos, y limita el confinamiento perimetral a los días de puente. La única novedad, a partir del lunes 9 de noviembre, es que las limitaciones de movimiento por zonas básicas de salud se extienden a siete nuevos municipios y todo Collado Villalba. 835.051 madrileños están afectados por las medidas, un 12,5% de la población de la región.

Fernado Simón y el ministro de Sanidad coinciden en que esto no es una carrera para ver quién toma la medida más dura. Según Simon, hay que “encontrar el equilibrio adecuado entre las medidas que nos permiten controlar la epidemia y la vida social y económica que tenemos que desarrollar todos”.

Los ingresos en las UCIs de Madrid apenas bajan

A principios de octubre las curvas de ingresos en planta y en UCIs empezaron a cambiar la tendencia. La primera comenzó a bajar de forma notable, la segunda se instaló en una línea casi recta que se ha mantenido durante todo el mes.

Según el gráfico que publica la cuenta de twitter @covid19_m, el 2 de octubre se llegó al pico de ingresos en UCI en la Comunidad : 495. El 6 de noviembre, más de un mes después, la ocupación apenas había bajado (467).  

Pacientes ingresados en los hospitales de la Comunidad de Madrid (Fuente:  @covid19_m)

ingresos

Los ingresos en planta en los hospitales de la Comunidad de Madrid sí han registrado una bajada importante: de los 3.287 pacientes el 25 de septiembre, a los 2.145 el 6 de noviembre. Pero hay dos variables en este punto que no se contemplan: los hoteles medicalizados y las derivaciones a la sanidad privada.  

El 25 de septiembre, coincidiendo con el pico máximo de ocupación en planta de la segunda ola, el viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19, Antonio Zapatero, anunció que Madrid activaría de forma paulatina la medicalización de hoteles “para aumentar el número de camas disponibles y, de esta forma, reducir la presión sobre los hospitales”. En total, serían tres los hoteles que estarían operativos en octubre: El NH Leganés, que depende del hospital Severo Ochoa, con capacidad para 120 personas; el Vía Castellana, del hospital de La Paz, y el Hotel Ayre Colón, del Gregorio Marañón.

El 4 de noviembre, la Cadena Ser informó sobre un contrato firmado la semana del 21 de septiembre entre el Gregorio Marañón y la clínica privada Beata María Ana para la externalización parcial de pacientes con coronavirus. El coste de la privatización es de 626 euros por enfermo y día en el caso de los agudos y de 1.272 euros por paciente y día en enfermos críticos.

El número de fallecidos por covid en Madrid sigue en aumento

Desde julio, mes en el que se registró el menor número de muertos con covid en la Comunidad de Madrid desde que empezó la pandemia, un total de 91, los fallecidos han ido aumentando de forma notable. En agosto, fallecieron 247 personas. En septiembre, 1.136. Y en octubre los muertos fueron 1.314. 

Según los datos de la Unidad de Sanidad Mortuoria de Madrid recogidos en los informes oficiales de la Consejería de Sanidad, el 1 de noviembre el total de fallecidos desde que empezó la pandemia era de 17.899. El día 5 los muertos ascendían a 18.199. En los cinco primeros días de noviembre 300 personas han muerto en la Comunidad de Madrid con sospecha o con confirmación de covid-19 según el certificado de defunción.

Fallecidos en la Comunidad de Madrid desde mayo

fallecidos

El Gobierno de España, mientras, se salta la casilla de los confinamientos domiciliarios y centra todos sus esfuerzos comunicativos en las vacunas. En el prime time televisivo del sábado 7 de noviembre, el ministro de Sanidad explicó que “no solo hemos comprado una vacuna, en concreto hemos comprado siete de distintas tecnologías, de distintas empresas, intentando que se fabriquen en territorio europeo”. Según Illa, en España se podrá empezar a vacunar “entre diciembre y enero” con vacunas “seguras y eficaces”. Mañana, como quien dice.

Fuente: Vanesa Jiménez  en ctxt.es
Foto: @IDIAZAYUSO


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