DUM DUM, galardonado como Cómic del año por las Librerías de Madrid

DUM DUM es mucho más que la adaptación al cómic de Mear sangre, la brutal autobiografía del púgil madrileño José Luis “Dum Dum” Pacheco

Javier Marquina y Jaime Infante

El jurado ha valorado especialmente «la capacidad de los autores —Javier Marquina y Jaime Infante— para plasmar una historia de vida que, más allá del ámbito deportivo, ofrece una reflexión sobre la resiliencia, la redención y la influencia de los condicionantes sociales en el destino individual».

::Pasa en Carabanchel::

Este pasado miércoles se dieron a conocer las obras reconocidas en los Premios Libro del año 2024 que otorga la Asociación de librerías de Madrid, en la categoría de cómic afloraba uno de esos títulos que han estado presentes en muchas de las listas de lo mejor del año, y es que DUM DUM (Autsaider Cómics) es mucho más que la adaptación al cómic de Mear sangre, la brutal autobiografía del púgil madrileño José Luis “Dum Dum” Pacheco, forjado los años 70 en la delincuencia juvenil y en las celdas de castigo de la cárcel de Carabanchel.

Jaime Infante al dibujo y Javier Marquina al guion, logran amplificar el caótico relato del boxeador, rellenan vacíos, respetan la voz de Pacheco e inundan de imágenes tremendas la violencia que Dum Dum relata en su libro con poco detalle, sin darle importancia, pero que rezuma a borbotones en el texto original. Un dibujo contrastado, duro, de negros y blancos, engullen líneas y figuras, y contribuye poderosamente a la inmersión en otra época, en otras circunstancias, en otra vida.

Una vida de la que no suelen hacerse eco los medios más que en las crónicas de sucesos, y unas circunstancias que, por lo general, obvian. Jaime Infante hace referencia a ello cuando le preguntamos por cómo ha recibido la noticia del premio:

Jaime Infante: Estoy muy feliz y sorprendido por este premio. Creo que está muy bien que en nuestra Comunidad se aprecie un tebeo que se asoma a parte de esa historia de Madrid que no sale en los libros del instituto, ni ocupa páginas en el relato oficial de una ciudad que parece renegar de su lumpen real mientas exalta otro estético y pseudocanallesco. Espero que hayamos hecho un buen cómic y que este premio lo acerque a nuevos lectores.

Javier Marquina: Siempre es una sorpresa agradabilísima. Algo que asumes con cierta incredulidad, también. Que se fijen en tu trabajo y te lo reconozcan es siempre flipante. Tampoco voy  tirar de falsa modestia y decir que no nos los merecemos y todas esas cosas que dices cuando te dan un galardón. Desde el inicio, desde que Jaime empezó a dibujar mi guion, creo que todos los partícipes en el proyecto nos dimos cuenta de que estábamos haciendo un buen cómic. Algo de lo que se iba a hablar. Hablar al nivel irrisorio y nimio de sector del tebeo nacional, pero a hablar al fin y al cabo. Otra cosa es que te premien, por supuesto. Ahí influyen tantos factores, hay tantas obras buenas y autores geniales en el mercado cada año, que destacar entre todos ellos es casi milagroso. Por eso que te premien es motivo de alegría infinita e, insisto, de una incredulidad casi total. 

Óscar Vegas | DUM DUM nace, principalmente, de trasladar Mear Sangre —la autobiografía del púgil Dum Dum Pacheco— al lenguaje del cómic. Si bien hay pasajes omitidos y otros que no estaban en la obra original, han mantenido el espíritu caótico, pero dotando al libro de una estructura casi invisible, un principio y un final, ¿cómo fue el proceso de trabajo?

Javier Marquina: Para mí, como guionista, era fundamental mantener el tono de la autobiografía de “Dum Dum“ Pacheco. Cuando lees Mear Sangre casi puedes ver al boxeador hablándote, a tu lado, contándote cómo ha sido su vida. Eso tenía que ser trasladado al cómic, necesitaba transmitir la potencia y las sensaciones que te asaltan cuando lees el libro, tanto su manera de hablar como el caos narrativo que brota de recordar su vida sin planificarlo, a lo loco. Sin embargo, también tenía muy claro que había que generar una estructura coherente, algo que el lector, de manera inadvertida, pudiera seguir sin perderse. Con estas dos ideas en la cabeza, el libro original y las entrevistas de la época, fuimos tejiendo una trama que funcionara como algo que pudieras ir montando en tu cabeza hasta construir, a partir de escenas en apariencia aleatorias y llenas de verborrea, una imagen completa y coherente, una historia clásica con su presentación, nudo y desenlace.

Jaime Infante: Hemos jugado a despistar al lector, pero a la vez hemos intentado dejar miguitas para el cómic no le resulte ilegible. Discutimos mucho sobre la memoria y la forma de narrar: el libro tiene un componente de oralidad que queríamos respetar en el cómic. La voz de “Dum Dum” como narrador es omnipresente porque este es su relato, su versión, al menos. Como esta versión a menudo difiere de la realidad —algo que se entrevé a través de sus propias palabras—, hemos querido jugar al narrador no fiable contraponiendo texto e imagen.

¿Era su primer guion adaptado, cómo ha sido el proceso?

J.M.: Así es. Es cierto que, como dice al principio, DUM DUM omite partes de la novela y añade otras que no puedes leer en el libro. Eso te da la oportunidad de construir algo bueno. Cómic y novela son complementarios. Puedes leer ambos y sentir que los dos te aportan cosas que desconocías del personaje. Creo que las adaptaciones literales, en general, como tales, son innecesarias. Un mecanismo para sacar dinero de ideas que han funcionado en otros medios. No creo en el copia/pega a la hora de escribir una adaptación. Además, la vida de un hombre con tantas aristas como “Dum Dum” Pacheco se prestaba a ampliar, a enriquecer y a profundizar más en lo que ha sido su vida. Con esto claro en la cabeza, todo fue cuestión de leer el libro innumerables veces para ir escogiendo las partes más jugosas e ir añadiendo las otras historias que podían construir esa trama oculta y que había que ir rescatando de la prensa, las entrevistas de televisión y diferentes reportajes.

Otro asunto muy interesante es cómo las imágenes conservan —si no amplifican— la crudeza e inocencia del relato original, ¿barajó otros estilos, técnicas, esquemas de página…?

J.I.: En cuanto a los esquemas de página mi modo de trabajo es muy conservador, porque hay ciertas pautas de viñeta que considero que funcionan siempre bien. Como la dirección invisible del cine clásico: poco a poco deja de hacerse evidente para el lector porque todas las páginas presentan un esquema más o menos fijo. No siempre uso esos esquemas, pero crean un ritmo visual que conduce la historia. En cuanto al estilo gráfico, el editor me eligió precisamente por mi estilo, porque me siento cómodo en el blanco y negro y con dibujos de alto contraste. En esta ocasión añadí un tono de gris a mi dibujo para hacerlo más legible y para aproximarlo un poco a las fotografías de la época. El blanco y negro fue una premisa editorial más que una decisión mía, y creo que Ata Lassalle, el editor, estuvo acertado.

¿Le afectó anímicamente retratar tanta violencia, maltrato, vejaciones…?

J.I.: Generalmente cuando dibujas una emoción de un personaje tienes que ponerte un poco en sus zapatos. Normalmente cuando dibujas a alguien sonriendo o furioso, esas emociones brotan como mueca en tu cara mientras trabajas. Pero es parte del trabajo. Sí es cierto que llegó un momento, mientras dibujaba todo el episodio de la cárcel en que llegué a agobiarme y a no ver final al cómic. Quizá por eso la parte final es la que presenta más juegos visuales y más recursos experimentales.

J.M.: Éramos conscientes de la crudeza de lo que estábamos contando, pero también de la necesidad de ponerlas en el papel, de contarlas a pesar de todo. Teníamos la ventaja de que eran cosas que ya había puesto negro sobre blanco el propio “Dum Dum”, sin esconder ni endulzar nada. Eran otros tiempos y él es hijo de esos mismos tiempos. Esta es otra de las cosas que tuvimos claras desde el principio. Solo mostrar. No juzgar. Eso también ayuda a construir una visión mucho más poliédrica y real del personaje. Más humana. Porque al final José Luis Pacheco es un hombre capaz de lo mejor y de lo peor de manera casi consecutiva.

La historia parece girar alrededor del boxeo, la precariedad, la delincuencia, la cárcel y la violencia, pero la cita de Heráclito al inicio de DUM DUM deja claro que hay algo más que puñetazos en este libro. ¿Cuánto hay de destino, circunstancias y decisiones en esta historia?

J.M.: La cita es idea de Jaime, que es un enamorado de la filosofía y un tío mucho más culto que yo. Le va a como anilla al dedo a la vida de “Dum Dum” y crea esa chispa necesaria para que la lectura, cuando acabas el cómic, tenga una dimensión diferente y redonda. Enfatiza ese discurso que él no deja de repetir y que lo coloca como una víctima de la mala suerte, y a su vez remarca la idea de que las circunstancias influyen de manera indiscutible en tus actos, aunque hay un punto en el que la decisión final es tuya. A veces no es fácil, pero si algo queda claro en este tebeo es que, en última instancia, el destino no para de buscarte, pero esconderte o no es siempre opción tuya. Y si sales a su encuentro a vacilarle, ya sabes lo que te va a pasar…

J.I. : Mear Sangre es, en esencia, una novela picaresca. En ese género los personajes suelen ser pillos que justifican sus acciones en un destino que se les ha impuesto. Esto lo emparenta tanto con la tragedia griega como con buena parte del género noir: personajes a menudo abyectos que ganan la simpatía del lector porque no tenían verdadero poder sobre sus vidas. Dum Dum es así también: existe un juego entre las cartas que le han sido repartidas (una infancia en un barrio marginal del extrarradio madrileño) y su capacidad de elección, porque siempre achacrará sus errores a esas cartas y no a sus propias decisiones. En ese sentido, Dum Dum es presa de un determinismo materialista que le sirve para ir tirando, y, de paso, ganarse la empatía del lector: aún cuando pueda ser victimario, se presentará como víctima. Y, si nos examinamos fríamente a nosotros mismos, veremos que a menudo, todos hacemos lo mismo. Por eso está ahí la cita de Heráclito el oscuro, porque hay cosas en nosotros que no han cambiado mientras ha habido humanos sobre la tierra.

Fuente: Óscar Vegas en nuevatribuna.es

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