¿De qué llenamos la “España vaciada”?

Hay una creencia de que hay que llenar “la España Vaciada”. Llenar los pueblos de gente y las escuelas rurales de niños. Pero ¿para qué y cómo?

Hay que cuestionar el mito de que los pueblos con más gente son mejores que los que casi no tienen gente. Se supone que más gente atraerá más servicios y la vida de la gente será más fácil.

Pero no solo los servicios no siguen a la gente que van a vivir a las zonas rurales, sino que los pocos servicios que hay se están recortando, como por ejemplo, los ya escasos servicios sanitarios.

Se habla de reducir la brecha digital, pero no parece reducirse suficientemente.

Los que tienen claro cómo llenar la España Vaciada son, por ejemplo, los especuladores que ven su futura riqueza en macrogranjas.

Podemos llamarlas “macrogranjas” o “granjas intensivas”. No importa. La idea es la misma: criar la más grande cantidad de ganado en el espacio más pequeño y así aumentar las ganancias.

El problema es el impacto sobre las personas y el medio ambiente, problemas como la gran cantidad de agua necesaria para las granjas intensivas, o los purines (los residuos generados por los animales) que se utilizan como fertilizante en los campos. ¿Irse a vivir a pueblos donde no se puede utilizar el agua para beber ni cocinar, solo para regar el césped? En muchas partes de España, el agua está contaminada con los nitratos de los purines y los fertilizantes usados desde hace décadas.

¿Y el trato a los animales? No solo la crueldad y el estrés (que afecta a la calidad de la carne) de tenerlos en espacios demasiado reducidos y sin salir al aire libre, también estos animales tienen que ingerir antibióticos para sobrevivir en esas condiciones. Esos antibióticos están en la carne que comemos, con el riesgo de que los seres humanos se vuelvan resistentes a los antibióticos.

También estas granjas intensivas aumentan el cambio climático con todos sus efectos peligrosos. Una vaca produce más CO2 en un día que un coche.

Los que quieren enriquecerse de la España Vaciada se aprovechan de la falta de empleo en estas zonas para implantar negocios que crean trabajo para unos pocos y daño para muchos. Una macrogranja podría dar trabajo a diez personas, mientras que el mismo número de animales podrían dar trabajo sostenible y ecológico a 50 granjeros que organicen varias granjas amplias que tengan unas condiciones sanas.

Sí, los ciudadanos de la España Vaciada necesitan empleo, pero ¿a coste de destruir su futuro?

¿O de qué vamos a llenar la España Vaciada?

Fuente: Clara Valverde en kaosenlared.net

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