Cuarta edición de 30 Días en Bici: Sal de mi atasco y pilla una bicicleta

Hoy arranca la cuarta edición de 30 Días en Bici, una campaña internacional que reta a los vecinos y vecinas de más de 80 ciudades de España y Latinoamérica a usar durante un mes la bicicleta en su vida cotidiana. 

Acabas de llegar a casa, sudando y estresado, cansado y enfadado por la enésima hora que has perdido en el coche dentro un atasco. Tú y tantos otros nos enfrentamos cada día inermes, varados en el tráfico, a la inquebrantable voluntad popular de recuperar las calles y la férrea convicción de los y las munícipes de arruinar nuestros días con retenciones e interminables búsquedas de aparcamiento, injustificables para nuestros desplazamientos imprescindibles de menos de cinco kilómetros.

Circulamos soliviantados por las ciudades los conductores de motos y coches, enarbolando la bandera de mi derecho a moverme en mi cacharro humeante, agitando la viñeta o gritando consignas cochistas libertarianas porque estamos en una de esas encrucijadas de la historia en las que toca ceder una situación de privilegio, y eso jode.

Ya nunca las ciudades van a ser las mismas porque la gente demanda una tajada de ese setenta por ciento de espacio urbano que usamos para aparcar o circular. Lo quieren para caminar o desplazarse en bicicleta sin apreturas. ¿Serán egoistas? ¡Qué osadía!

Las personas que firmen el compromiso a lo largo del mes van a asentar el hábito de usar la bici, no se van a volver a bajar de ella y van a dejar sus malditos coches en casa

Ya se que tú sabes perfectamente la solución definitiva: necesitas todos esos coches de los demás fuera de tu camino. Y yo te voy a dar una herramienta cien por cien efectiva para lograr ese objetivo: la campaña 30 Días en Bici, que es una herramienta para modificar las conductas de movilidad individuales favoreciendo que los conductores cambien sus hábitos, cojan más la bicicleta y dejen el coche aparcado en su casita. ¡Y es ya mismo, en septiembre! ¡Eureka!

30 Días en Bici tiene una propuesta muy sencilla: “Comprométete a usar la bici, poco o mucho, durante los 30 días de septiembre y comparte tus experiencias diarias en las redes sociales”.  ¡Un reto! Ya lo estás visualizando, bastaría con convencer a un buen número de gente de participar en #30díasenbici. De esta manera, las personas que firmen el compromiso a lo largo del mes van a asentar el hábito de usar la bici, no se van a volver a bajar de ella y van a dejar sus malditos coches en casa. Crear hábitos, cambiar conductas en los demás para que no se atraviesen en tu camino motorizado a la felicidad.

Esta es tu misión para el mes de septiembre: convencer a mucha gente que no use aún la bicicleta para moverse por la ciudad de que se apunte a los #30díasenbici y acompañarles en su tránsito hacia una nueva forma de moverse que despeja sus coches de la ecuación de tus desplazamientos diarios.

Seguro que conoces a otras personas que, como tú, estén hartas de que los demás usen el coche de forma abusiva e irracional. Conviértelos en tus aliados para lograr que más gente haga el compromiso. Juntos, como un gran ejército de liberación de las calzadas, pugnando para convertir a millones de conductores en alegres ciclistas ad victoriam.

Es importante que nadie se te escape porque cualquiera puede ser parte del “trancón” que te mortifica. Habrá quien te diga que ya usa la bici a diario para hacer deporte y no necesita “hacer compromisos”. Uy,  qué peligro. Esos van a trabajar en coche a la misma hora que tú cuando podrían ir en bicicleta sin sudar una gota. Contraataca con un retador  “pues si la usas y no te cuesta, uniéndote a #30díasenbici puedes acompañar a otras personas en su proceso de probar la bici y adquirir el hábito, ¡hay que hacer algo por los demás, no todo es yo, mi, me, conmigo!”

Otros son los del “Yo paso de redes sociales”. Te lo dicen a la cara con su superioridad moral y sus llaves del SUV en el bolsillo. No te dejes liar. Nuestra red social es mucho más que Facebook, Instagram o Tik Tok. Es el bar, la gente del trabajo, el círculo de amistades, la familia. Y los suyos van todos en coche, a todas partes, hasta a por el pan. Házselo notar con aplomo. Que se sienta un egoísta. Que reconozca que puede hacerlo porque merece la pena formar parte de esa gran corriente de información positiva que anima e impulsa en el esfuerzo por continuar su reto personal, un día tras otro, a mucha gente con el hastagh #30díasenbici. Estimula su lado cuñao: “Son #30díasenbici para dar la chapa en septiembre a todo bicho viviente. Te lo perdonarán y te lo van a agradecer”.

30 Días en Bici tiene una propuesta muy sencilla: “Comprométete a usar la bici, poco o mucho, durante los 30 días de septiembre y comparte tus experiencias diarias en las redes sociales”.

En tu cruzada te encontrarás con gente que se niega a abandonar el coche y además pueden desincentivar a otros de sumarse a 30 Días en Bici y frustrar tus planes. Es gente que nunca tiene nada positivo, hermoso o motivador que compartir sobre usar la bicicleta y va por ahí gritando a los cuatro vientos mil peligros e incomodidades de la bicicleta como forma de transporte. Un buen “por qué no te callas” puede servir para que no infecte con su veneno a esas personas que son tu objetivo: las que no son usuarias cotidianas de la bicicleta todavía que pueden usarla y dejar tu calzada libre, vacua y expedita. Te sobran todos esos mongers y haters.

Quizás te requiera cierta dedicación y dar algunas pedaladas. Tendrás que acompañar a alguna compañera en bici al trabajo, ir a tomar unas cervezas al atardecer por el carril bici con algún amigo, acompañar a algún grupete a las actividades que organizan en septiembre por los 30 días en bici. Poca cosa para alguien con tu determinación y una misión sagrada como la tuya.

Dentro de poco más de un mes, cuando todos esos 30 días en bici hayan sido pedaleados, las calles estarán libres de coches, el atasco evaporado, la calle tranquila y silenciosa para moverte en tu coche si quieres. Si quieres, porque ahora que tienes el hábito de usar la bici, que has ido con ella al trabajo, que conoces tanta gente que la usa para moverse por la ciudad, a lo mejor puedes dejar el coche aparcado. Ahí bien aparcado en casa y coger la bicicleta, disfrutar de esas calles libres de ruidos y humos, libres de coches y atascos, y ser libre para siempre.
Fuente: Carlos Rodríguez en elsaltodiario.com


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