En los últimos días es la vía judicial la que está cercando a Mazón, que todavía cuenta con el flotador de Vox, mientras su partido le sigue dando la mano para que no se hunda. También el PP nacional, pues Feijóo ha ligado su suerte a la del dirigente valenciano

Estaba escribiendo un artículo sobre la deriva de Mazón desde la DANA, su huida hacia delante cada vez con menos escapatoria, y pensaba titularlo: “Con el agua al cuello”. La metáfora es fácil, sale sola: la imagen del president valenciano hundiéndose cada vez más, sostenido a flote por su partido y por Vox, mientras el nivel del agua sigue subiendo a golpe de revelaciones, desmentidos y ahora también la investigación judicial. Glub, glub…
Pero con el artículo ya casi terminado, me di cuenta de que es una mala metáfora. Primero, porque quienes sí estuvieron con el agua al cuello, y más arriba del cuello, fueron los 224 muertos, los todavía desaparecidos y los miles de valencianos que pasaron terror en aquellas horas. Y segundo, porque a Mazón no lo acabará ahogando una inundación por lluvias ni ríos desbordados: él solito se está hundiendo, son sus mentiras y manipulaciones las que lo están enterrando. Así que he cambiado mi artículo. Solo he tenido que sustituir una palabra: agua por mierda. Con la mierda al cuello. Me parece más exacto, más fiel: se está hundiendo en la inmundicia que él mismo genera y que le va cubriendo. Y “lodo” se queda corto. Tápate la nariz antes de seguir leyendo.
Al día siguiente de la DANA, Mazón apareció impoluto, sin una sola salpicadura en el chaleco de emergencias, con cara apesadumbrada de presidente enfrentado a una catástrofe sin precedentes. Lo vimos junto al presidente Sánchez, al que agradeció la colaboración y coordinación, todo muy institucional.
Solo unos días después ya apareció la primera mancha de mierda en los zapatos: se supo que el president había llegado dos horas tarde al Cecopi, retrasando el envío de la alerta. En días sucesivos la mierda le fue cubriendo los zapatos con cada nueva revelación: estaba en una comida, no fueron dos sino cuatro o cinco las horas de ausencia, comió con una periodista, no estaba localizable…
Mazón intentó contener ese primer chorro ofreciendo sucesivas versiones para taponar el caño: que era una comida de trabajo, que hablaban de la dirección de la televisión valenciana, que en realidad no iba como president de la Generalitat sino como presidente del PP y por eso no enseñaba facturas… Además, trató de desviar el surtidor de mierda para pringar a otros: a la Aemet, a la Confederación Hidrográfica, a la ministra Ribera… El PP de Feijóo se ofreció para taparle: “Estamos con el presidente Mazón”, repitieron. Y montaron un pollo en Bruselas para que pareciese que la responsable de las muertes era Teresa Ribera.
Mazón nombraba a un militar para recuperar la iniciativa, y se quitaba de en medio: nos dijo que las competencias no eran suyas, y que no pudo llegar tarde al Cecopi porque en realidad él no tenía que estar en esa reunión. Pero sus “explicaciones” iban cayendo una tras otra: era fácil comprobar de quién eran las competencias, no había hablado con ningún alcalde, y los datos de tráfico desmentían que hubiera un atasco, como había dicho en Les Corts. A esas alturas la mierda le llegaba ya por las rodillas.
Feijóo viajaba a Valencia y lo arropaba: “estamos orgullosos de que sigas dando la cara”. El presidente de la diputación (el de “¿queréis mandar el mensaje de una puta vez?”) reconocía que había hablado con él más tarde de lo que dijo, y Mazón explicaba que en realidad había sido por WhatsApp. Los valencianos pedían su dimisión en la calle, y el president saltaba para no hundirse: negaba que hubiese grabaciones ni actas del Cecopi, descargaba la responsabilidad en su consellera cesada, y acusaba a Sánchez de dar más ayudas a Gaza que a Valencia. La mierda le cubría ya por la cintura.
En las últimas semanas, el caudal no ha dejado de subir: audios manipulados de la Aemet y de la Confederación, fácilmente desmentidos; negativas a revelar la lista de llamadas con el argumento de que la compañía no las facilita, igualmente desmentido; ocultación de los movimientos de su coche oficial… Con la mierda por el pecho, el partido sigue apoyándole.
En los últimos días es la vía judicial la que está cercando a Mazón. Cada petición de datos de la jueza lo acorrala un poco más, y no podrá seguir negando la información por mucho tiempo, mientras la mierda le llega, ahora sí, al cuello.
Todavía cuenta con el flotador de Vox, que le ha salvado en Les Corts; y su partido le sigue dando la mano para que no se hunda. También el PP nacional: Feijóo ha ligado su suerte a la del dirigente valenciano, y no sabemos cómo piensa limpiarse y sacarse el mal olor cuando Mazón se hunda del todo y se ahogue en toda esa mierda que él mismo ha generado. Puaj.
Fuente: Isaac Rosa en eldiario.es

Fuente: Raquel Ejerique en eldiario.es
Por qué Vox necesita salvar al soldado Mazón
El mismo partido que ruge contra la “cobardía” del PP en Madrid sostiene al activo más tóxico del PP en València y este jueves votó en contra de pedir su dimisión por su gestión el día de la DANA. Para que no se notara, el partido ultra organizó la votación a su medida: sin urna, sin pantalla de resultado, sin voz alzada. Una operación estética que no ha podido ocultar la palmaria aritmética

La jornada de este jueves en Les Corts Valencianes fue de tal carga energética y esquizofrenia estratégica que solo puede ser entendida desde el estado de estrés al que está sometida la Comunitat Valenciana después de que la peor riada del siglo asolara 227 vidas. Hubo dos certezas. La primera, que hay remanente de humanidad en el hemiciclo, testado con el unánime aplauso a la diputada Aitana Mas (Compromís), que se ha recuperado de un cáncer. Fue reconfortante ver que todavía hay líneas rojas que no se han traspasado o teñido de transparente. Duró unas milésimas. La segunda certeza, que Vox tiene la intención de sostener a Carlos Mazón como president (Abascal mediante) y que él está dispuesto a apoyarse y ceder ante los ultras para continuar gobernando, ya que tiene solo 40 de los 50 escaños en los que está ubicada la mayoría de la cámara. Los 13 diputados de Vox son la llave necesaria para que haya gobierno, y las cesiones son parte del pacto (nihil novi sub sole). ¿Por qué Vox, el mismo partido que ruge contra la “cobardía” del PP en Madrid sostiene al activo más tóxico del PP en València?
El parlamento autonómico votaba ayer una iniciativa simbólica sobre si Mazón debía o no dimitir después de su gestión de la DANA. Que Mazón debía de dimitir lo pensó hasta su jefe Feijóo en algún momento, que lo calificó de “noqueado” y le advirtió de que no toleraría “más equivocaciones”. Incluso ahora sabemos que el presidente de la Diputación de València, un peso importante del PP de Mazón y su puerta de acceso a la provincia, se desesperó en el Cecopi diciendo “mandad el mensaje de una puta vez”. En las primeras semanas tras el 29O, su partido y los satélites de poder, asustados, empezaron a elucubrar con un posible sustituto. Los alcaldes populares anticiparon aterrorizados cómo les castigarían sus electores en los próximos comicios. La calle le ha recordado cada mes que debería marcharse. La prensa, también la nacional, le afea su falta de explicaciones o sus burdas manipulaciones de audios. La instrucción de la jueza aflora cada día datos que generan sonrojo e indignación. Porque lo que se pudo hacer y no se hizo se da la mano en un punto lacerante: Mazón no estaba en su sitio y todavía no se sabe adónde.
Pese a todas esas evidencias, y pese a ser el barón del PP en peor situación política, el Vox valenciano ha decidido sostenerlo y atarse a su incierto destino, tras ser obligados por Santiago Abascal a abandonar en julio el gobierno autonómico. Curiosa incongruencia: salirse para entrar. Una prueba es que votó este jueves que “no” debe dimitir, ni siquiera simbólicamente, ya que la iniciativa presentada por Compromís no era siquiera vinculante. Mientras Abascal se distancia en Madrid de Feijóo y acusa al PP de “blanquear” a Sánchez y de “traidor”, su franquicia valenciana se pone de parte del líder que no hizo lo que debía el día más relevante para la Comunitat Valenciana y a quien, hasta algunos de los suyos como la alcaldesa de València, han hecho el vacío.
El motivo se puede encontrar en la demoscopia. Ahora tienen influencia y están negociando unos presupuestos, con una buena sintonía con el actual president, mientras que forzar una salida electoral es una moneda al aire en la que la izquierda tiene mucho que ganar. Una moción de censura les obligaría a hacerse una foto con Compromís y PSPV, algo que hoy por hoy es impensable, sobre todo porque Mazón ha superado el primer envite de indignación, el de las primeras semanas.
Además, los sondeos después de la riada dicen que el PP valenciano cae y Vox sube. Cuanto peor lo haga Mazón, cuanto más quemado esté, mejor le viene al partido ultra, que espera recoger las manzanas de un árbol, si no podrido, enfermo por desgaste. Sin hacer demasiado ruido o trabajo, en València creen que el tiempo les puede convertir en una alternativa para los votantes conservadores hoy en el PP, que pueden huir conforme se van conociendo detalles de lo que hizo o del lugar adonde estaba el presidente de una comunidad en alerta roja. Esperan que, cuando algunos miren a quien votar, se topen con la papeleta verde si la azul está quemada.
Pero la operación para salvar al soldado Mazón no está exenta de riesgos, porque le lija a Vox ese barniz de partido exigente y rebelde que va por la Ley Electoral sin pelos en la lengua. Cordero con Mazón, tuvo que compensar haciéndose el león con el vicepresidente Gan Pampols, que presentaba ese día en Les Corts un plan que le tumbaron los ultras, votando junto a la izquierda. El revolcón se lo tenían guardado al militar desde que dijo que le parecía bien que se regularizara a los migrantes que habían padecido la DANA. En Vox pueden pasar por el aro de un líder que abandona a su pueblo por una comida, pero dar papeles a las víctimas de una tragedia no tiene un pase.
Conscientes de que sostener a un sujeto en un precipicio aumenta las posibilidades de que caigas junto a él, hicieron lo posible para que no se notara y lograron que se votara en secreto y sin que se marcaran los votos individuales en la pantalla de luces. Así se salvaba a Mazón pero por lo bajini. Suerte con eso. Obtuvieron en el último momento otro regalo: ni siquiera se votaría en urna, no tendrían ni que levantarse del escaño, gracias a la intervención del presidente temporal de la mesa, del PP. Menos fotos, menos tiempo, menos claridad que alumbre quién es quién, quién hizo qué y quién fue blando con quién. Han intentado tapar sus intenciones con la votación secreta, amplificando a los telediarios de todo el país una palmaria aritmética.
Fuente: Raquel Ejerique en eldiario.es

Fuente: Esther Palomera en eldiario.es
Feijóo, cooperador necesario de Mazón
El líder del PP ha pasado de ser un relator de subordinadas que le sitúan en la ambigüedad para no decir nada al responsable último de la falaz estrategia del valenciano. Y cada día que pasa sin invocar la decencia para que dimita es un día más que se contamina de la radiactividad que desprende su barón

No pasará. La página de la infamia quedará para los restos. Carlos Mazón no podrá nunca difuminar su responsabilidad en la tragedia de la DANA. Demasiadas mentiras. Demasiadas ofensas. Demasiada falta de humanidad. Y demasiado silencio también el de la dirección nacional de su partido ante la incompetencia, el desgarro de las víctimas, la multitud de bulos, la desfachatez continua o el desesperado “enviad de una puta vez la alerta” que se le atribuye al presidente de la Diputación de Valencia.
Todo ha contribuido para que el máximo responsable de la Generalitat valenciana se haya convertido ya en el icono de la indignidad política. Y junto a él, un Alberto Núñez Feijóo que ha decidido acompañarle, por acción u omisión, en su ruindad. En el fondo, el de Mazón no es más que el patrón que el PP ha seguido siempre ante cada gran tragedia: los embustes, las faltas de respeto a las víctimas y la no asunción de responsabilidades directas. Todo para escurrir el bulto, enfangar el debate y endosar a otros la culpa. Pasó con el accidente del metro de Valencia, con el 11M, con el Yak-42, con el Prestige o con el protocolo de las residencias de mayores en Madrid al que ahora Ayuso se refiere como “esas mierdas” que saca a pasear la oposición.
En poco más de tres meses, Feijóo ha pasado de ser un relato de subordinadas que le sitúan siempre en la ambigüedad para no decir nada a ser cooperador necesario de la falaz estrategia del valenciano. Es por tanto igual de responsable. Y cada día que pasa sin invocar la decencia para invitar al valenciano a que dimita es un día más que el líder del PP se contamina de la radiactividad que desprende su barón.
El demoledor auto de la juez de Catarroja (Valencia) que investiga la tragedia en el que se dice que “la palmaria ausencia de avisos a la población” pudo causar “el abrumador número de muertos” estrecha el círculo sobre la responsabilidad directa del presidente de la Generalitat. Y no solo porque no estuviera en el lugar que debía en el momento de la catástrofe. También porque la instructora recuerda que el que la ayuda llegase tarde o que hubiera descoordinación entre las administraciones -argumentos con los que el PP pretende endosar la responsabilidad al Gobierno de España- no es materia de una investigación penal, sino del debate político o de la jurisdicción contenciosa.
“Constituye una constante en las declaraciones de los familiares y testigos la constatación del aviso notablemente tardío, el consejo de evitar desplazamientos en el SMS de alerta fue las 20:11, y errado en su contenido, muchas de las víctimas fallecieron sin salir de la planta baja de su domicilio, al bajar al garaje, o simplemente por encontrarse en la vía pública. En definitiva, los daños materiales no se podían evitar, las muertes sí”. Bastaría la lectura de ese único párrafo del auto para que Feijóo dijera ¡basta! y forzara la dimisión del líder de los populares valencianos. Sin embargo, ha optado por ahorcarse con la misma soga y pasar por alto que la magistrada sostenga, además, que a consecuencia del retraso en recibir el mensaje, la población “no pudo adoptar ninguna medida para protegerse”.
El líder de los populares, que hace tan solo un mes sostuvo que estaba “muy orgulloso” de Mazón porque “había dado la cara”, pretende ahora marcar distancias con el valenciano al esgrimir problemas de agenda para no asistir a un desayuno informativo que el próximo lunes celebrará el presidente del Consell en Madrid. Pretende así evitar una fotografía conjunta después de las primeras e indubitables consideraciones de la jueza que asumió la causa mientras varios dirigentes del PP consideran que “esa no es la manera” de afrontar un problema “cuya onda expansiva terminará por afectar” a la dirección de la calle Génova por su falta de autoridad y liderazgo. Mucho más después de la tensión que se vivió este jueves dentro y fuera de las Corts mientras se votaba una propuesta de Compromís que pedía la dimisión del presidente de la Generalitat y tumbaron los votos del PP y Vox.
La indignidad, mientras no caiga Mazón, también es de quien hasta hoy le reconoce competencia o tolera y permite sus tropelías. También la de insistir, como hizo en las Cortes este jueves, en el bulo sobre el “silencio” de la Confederación Hidrográfica del Júcar o de la Agencia Estatal de Meteorología, una manipulación ya desacreditada por los audios filtrados y la documentación remitida a la jueza.
Fuente: Esther Palomera en eldiario.es

VER INFORME CINTORA: youtu.be/OHTtebNMaHA?… Y Mazón en El Ventorro
— Jesús Cintora (@jesuscintora.bsky.social) 19 de febrero de 2025, 20:46
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Mazón 4 hrs Ausente//4 hrs de muerte
— MISIMAGS (@misimags.bsky.social) 19 de febrero de 2025, 20:32
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MAZÓN A PRISIÓN. YA
— MISIMAGS (@misimags.bsky.social) 18 de febrero de 2025, 7:47
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Joan Baldoví, portavoz de Compromís, a Carlos Mazón en les Corts valencianes: "Cada mentira es una falta de respeto a cada persona afectada por la DANA" pic.twitter.com/EH1pqg4RVS
— Público (@publico_es) February 20, 2025
