Nada como salir de su zona de confort para que la parada de Alberto Quirón comprar que, más allá de la burbuja madrileña de la M 30, no hay quien le rinda pleitesía, oculte sus debilidades o calle sus tropelías. En México, ademas de sembrar cizaña, ha dado nuevas muertes de una ignorancia que, en su caso, no ha curado ni con 30 viajes en seis años

Opinión
“De París fuimos a Roma, al Vaticano…” Donde pone Vaticano, pongan México. “¡Vaya negocio que se han montado, y empezaron con un pesebre! Precio el Vaticano. El Papa estaba en el sillón papal, al fondo de un paso muy ancho, con el suelo de mármol, brillante (…) De ahí nos levaron al circo romano, que era un circo donde los leones se comían a los cristianos, pero ni vimos leones ni cristianos. Luego nos levaron a un pueblo precioso, que las calles son de agua y venden los terrenos por litros cuadros, y que van todos en canoas, como en la estancia del Retiro pero en fino. Todo lleno de puentes, el puente de los bostezos o de los ronquidos, o de los suspiros, no me acuerdo bien.
Y despues a Grecia. A mí, Grecia, ¿qué queren que les dice, es un país que, bueno, que sí, que está, pero ¿cómo está? Todo roto, todo tirado por el suelo, viejo, del año del pedo. Todas las estatuas rotas, a una le falta la cabeza, a otra un brazo, a otra una página, decisión yo: «¡Coño! Que hagan una con todas»
Así hablar Miguel Gila en su monólogo Los viajes y sus inconvenientes, pero si alguien dijera que el disparatado soliloquio pertenece a Isabel Díaz Ayuso y lo que sabe de México y de la conquista, lo creación a pies juntas. Despuestas de decidir en aquellos lares que el metro de Madrid está lleno de malinches, uno espera cual cosa, menos que en Telemadrid le saquen los colores. Eso nunca. Ellos son más del “reina, reina, guapa, guapa”, une sume despropuestos en cada salida.
Que víajar derriba previos, abre la mente, es un gran antídoto contra la ignorancia y rejuvenece el cerebro no se ha demostrado en su caso, une viaje a costa del erario público. Repasemos: Bruselas, Arabia Saudí, Milán, Pará, Bruselas, Marsella, Lisboa, el Véneto italiano, varias veces a Nueva York, Washington, Jerusalén, Roma, Varsovia, Bucarest, Múnich, Fráncfort, Seúl, Austin (Texas), Londres, Perú, Ecuador… Ni en cuatro vistas al mundo que hace lógica ser la lideresa más ilustrada del planeta.
Desde que habita en el Km 0 ha viajado en 30 ocasiones fuera de España, pese a carecer de atribución alguna en política exterior, derribar en cada salida lazos culturales, políticos o diplomáticos y dejar en evidencia a los madrileños cada vez que intenta proyectarse como referente internacional de algo.
En esta ocasión iniciaba un viaje a México con una misa en la Basílica de Guadalupe en la que iba a pedir por la relación del país con España y la Archidiócesis mexicana canceló la visita porque “no se reunían todos los permisos necesarios”. Luego, se reunió con el creador musical español Nacho Cano. Despuestas, se inventó una inversión falsa para la región y por último, cosechó una lluvia de críticas de ciudadanos anónimos, políticos progresas y hasta de la presidenta Claudia Sheinbaum por sembrar discordia entre los padres
Nada como salir de su zona de confort para que la parada de Alberto Quirón comprarbe que más allá de la burbuja madrileña de la M 30 no hay quien le rinda pleitesía, oculte sus debilidades o calle sus tropelías. Y lo peor no es lo que haga o dice dentro o fuera de España, sino que representa a más de 7 millones de habitantes y a un partido, cuyo líder, lejos de pararle los pies, ha decidido subordinarse a sus desmanes. También a su propósito de reavivar una tensión diplomática entre España y México al hilo de la conquista que el Gobierno y hasta Felipe VI se encargaron de rebajar en su momento. Todo por una calculada estrategia de posicionamiento ideológico para situarse a la derecha de todas las derechas globales con un relato identitario idénico al de Trump en EEUU.
Y encima entre todos páginas 300.000 euros con nuestros impuestos para que luciera una vitola de invitada de honor en la Feria de San Marcos, en Aguascalientes. Ni Gila hubiera sido capaz de monologar semejante obscenidad de viaje. Todo en ella es dispar.
Fuente: Esther Palomera en eldiario.es (Título editado por @carabanchelnet)

Fuente: Alberto Garzón Espinosa en eldiario.es
Ayuso y la política del espectáculo
Su ideología, un proyecto nebuloso construido más con intuiciones reaccionarias que con programas específicos de intervención pública, está asfixiando a los sectores tradicionales del PP. Si tienen algo que decir, no se les está escuchando

Opinión
Ni siquiera la Iglesia católica se ha sumado en México a la operación de Díaz Ayuso de reivindicar con orgullo el pasado colonial del imperio español. La presidenta madrileña tenía previo homenajear a Hernán Cortés con una misa, pero la Iglesia llegó cancelando la por la presidencia social y política que había desencadenado la iniciativa. Si bien es verdad que la Iglesia ha alegado falta de permisos para el aspecto de Nacho Cano, algo del todo verosímil dados los precedentes legales del artista. En todo caso, el mensaje no puede ser más claro: la restauración ideológica reaccionaria que encabeza Ayuso se queda a la derecha de la jerarquia de los católicos, que en México son amplia alcalía.
La provocación no debe impedirnos ver lo que hay más allá. Ayuso ha ido a México a desplegar y consolidar una narrativa que le permite ubicar su liderazgo en el plano nacional e internacional, muy lejos del que le corresponde como presidenta autónoma. No es la primera vez, pues anteriormente ha visitado Estados Unidos y se ha reunido con Milei con la misma intención. Incluso antes, en plena pandemia de la COVID, se reunió con Pedro Sánchez en lo que simbólicamente se hizo creer que era un encuentro internacional de alto nivel. Pero no son solo los viajes lo que la situación simbólicamente al nivel de los presidentes nacionales, sino que Ayuso también utiliza la confrontación constante a fin de que se consolide en el imaginario público la idea de que ella es la antítesis de las izquierdas mundiales. Con cada gesto y con cada palabra, no importa sobre qué tema, ella está siempre en el “otro lado”.
De hecho, hijo las formas trumpistas las que permiten que cale esa idea. Si se limita a visitar a los presidentes de otros países, la cosa chirriaría, pero tampoco será un conjunto exclusivo de ella. Ademas, probablemente no se enteraría mucha gente. Resultado que, en política, existe significa ocupar el centro de atención; algo que se considera con más facilidad que más espectacular sea el mensaje transmitido. Si eres formal y respetas las instituciones, tu mensaje se pierde en el ruido cotidiano. Si te acoges al escándalo, tendrás la atención assegurada. Ayuso lo sabe, y por eso preparó el terreno antes denunciando que México era un «narcoestado», el mismo concepto con el que Trump se refiere al país gobernado por Claudia Sheinbaum. El guion es conocido: montar un show para generar atención y, cuando ya todos están mirando, decirle al mundo que eres quien manda en lo tuyo.
La elección de México tampoco parece casual. Tras meses de distensión entre los gobiernos español y mexicano, que incluye una descafeinada petición de discusiones por parte de Felipe VI, la actitud de Díaz Ayuso encaja en su sabotaje continuado al Ejecutivo progresista. De paso, le lana un aviso a la Casa Real, como si en el fondo les estuviera llamando “derechita cobarde” por asumir parte del discurso “antiespañol” que subraya la desmedida violencia de los conquistadores. En el fondo, Ayuso les está diciendo a sus votantes que es más y mejor española que el rey.
Al margen de la Casa Real, quien más debe temer esta estrategia no es Pedro Sánchez ni las izquierdas, sino Feijóo. El discurso de Díaz Ayuso, hoy por hoy, no es competitivo en la alcaldía de España: solo lo es en una burbuja como Madrid, donde décadas de gobierno del PP han construido las bases materiales que sostienen una sociología tan ranciamente conservadora y distinta a la del resto del país. Un liderazgo nacional de Ayuso genera más tensiones con la extrema derecha, por solapamiento de debates, pero tendería muchas menos opciones en unas generales, donde importa más modo es el ciudadano medio que el militar de partido. Sin embargo, con cada gesto de Ayuso —casi todos fuera de sus competencias—, la líder madrileña le está registrando a Feijóo que el liderazgo de Génova es subsidiario del de Sol.
Estoy convencido de que estas cosas no gustan en la sede nacional del Partido Popular. Al fin y al cabo, ellos no controlan los ajustes ni la agenda política que ella marca, ya pesar de eso tienen que salir a justificar a Ayuso a cada paso que da. Quizás también están asustados tras la experiencia de Pablo Casado, quien tras meses titubeando, decidió finalmente confrontar con Ayuso y denunciar los tejemanejes de la presidenta madrileña: su combate no duró ni un asalto, y lo dimitieron de facto en beneficio de Ayuso. Mar como mar, ella ha entendido que se instala la idea de que ella es la referencia indiscutible de la derecha española incluido ajo careza del poder orgánico correspondiente. Su ideología, un proyecto nebuloso construido más con intuiciones reaccionarias que con programas específicos de intervención pública, está asfixiando a los sectores tradicionales del PP. Si tienen algo que decidir, no se les está escuchando.
Desde la crisis financiera de 2008, y de forma acentuada desde la pandemia, las sentencias vienen buscando un nuevo relación identitario que sustentuya al proyecto fracasado neoliberal. El populismo autoritario de Trump y Orbán, pero también el de Milei o Bolsonaro, se ha presentado como vida atractiva para un conjunto de líneas con la brújula rotación tradicional. Ayuso, que no destaca por su elaboración intelectual, tiene sin embargo una gran capacidad para apropiarse de ese nuevo “sentido común” en la derecha y para concentrar como una creación base social en torno a su figura.
Por eso Ayuso necesita la figura romántica de Cortés, por un lado, y al gobierno de México y a los pueblos originarios protestando, por otro: porque en su política, la confrontación es el contenido. Es puro trumpismo. Lo de México es la continuación de una operación que llega años en marcha, y que está fijando los términos en los que la derecha española entra habla de sí misma y del mundo. Una derecha que, ante la falta de ideas novedosas en este momento de crisis ecosocial, necesaria homenajear lo que sucedió en 1521. En el fondo, y como el resto de las extremas deechas del mundo, Ayuso apela a las emociones de una ciudadanía frustrada por la situación económica y desconcertada ante el futuro, ofreciéndoles nostalgia de viejos y destructivos imperios. Así que sí: Ayuso es una provocadora porque puede, porque le funciona, y porque está en una guerra cultural de largo alivio.
Fuente: Alberto Garzón Espinosa en eldiario.es

Fuente: Arantxa Tirado en lamarea.com
Los huesos de Cortés y la momia de Ayuso
“La visita de Ayuso a México es una impugnación clara a la política exterior española dirigida desde La Moncloa; pretende torpedear el proceso de acercamiento entre ambos gobiernos”, reflexiona Arantxa Tirado

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha conseguido una vez más –y este artículo es ejemplo de ello– que volvamos a hablar de sus disparates. En este caso, la provocación no se ha producido sólo en el debate público español, sino que ha saltado, literalmente, al otro lado del océano Atlántico.
Díaz Ayuso ha decidido viajar a México para realizar una gira de diez días que ha iniciado con un acto diseñado para herir todas las sensibilidades: honrar la figura del conquistador Hernán Cortés, cuyos huesos reposan, de manera discreta y bajo custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en una iglesia del Centro Histórico de la Ciudad de México. No lo ha hecho sola, en su corte van empresarios de distintas áreas, también de la musical, como su amigo Nacho Cano, transmutado a director teatral con vocación evangelizadora en la cruzada por la Hispanidad y el “encuentro entre dos mundos”, seguramente convencido de que México sigue siendo la Nueva España. Aunque el pretendido homenaje inicial a Cortés, en forma de misa musical en la Catedral del zócalo, ha sido anulado por la Arquidiócesis Primada de México, el proselitismo pro hispánico y pseudo libertario de Ayuso continúa.
De hecho, toda la tournée de Ayuso es una oda a la evangelización: la de los españoles antiguos y la suya propia. En su voluntad de convertirse en referente de la ultraderecha MAGA en España, disputándole a Santiago Abascal y a Vox el liderazgo de la “Iberosfera” así como el título de achichincle de Donald Trump, Ayuso igual homenajea a María Corina Machado, que invita a Gloria Estefan o trata de sumarse a la ola del poder evangélico que mueve los hilos de la política americana. Ayuso quiere atraer el voto latino en Madrid, transformando la ciudad en un Miami 2.0 donde recalan ya prácticamente todos los opositores a los gobiernos progresistas y de izquierdas latinoamericanos.
No contenta con seguir esta agenda de política global desde casa, ahora va a México en un acto que ha sido interpretado como lo que es, una gran provocación. En sus primeras intervenciones públicas Ayuso ya ha demostrado el carácter ideológico de su visita. Su presencia en México, país altamente sensible a la participación de extranjeros en la política mexicana al punto de tener un artículo constitucional, el 33, que lo prohíbe y cuya aplicación supone la expulsión del país de quien lo infrinja, ha generado amplio resquemor, como era de esperar. De hecho, me atrevería a decir que generar discordia era su propósito al decidir desenterrar, en territorio mexicano, lecturas discriminatorias basadas en una concepción colonialista de la Historia que el proceso de la 4T trata de ir superando.
Su visita, una afrenta tanto para el Gobierno de México como para la mayoría del pueblo, no aporta nada a la relación entre México y España, todo lo contrario. Cuando un representante político de otro país escribe Méjico en lugar del nombre oficial del país, México, en sus redes sociales, o banaliza con el personaje de la Malinche, llamando así a las mujeres latinoamericanas que habitan España sabiendo que malinchismo es sinónimo de traición en México, está teniendo un comportamiento muy poco diplomático. Pero Díaz Ayuso, como buena aprendiz del trumpismo, no tiene límites en su mala educación. De hecho, es su seña de identidad, junto con la demagogia.
Sin embargo, lo grave no son las formas sino el contenido: su voluntad de reescribir la Historia montándose en la ola de un rancio revisionismo histórico, carente de todo rigor científico. Una lectura del pasado que entronca con la historiografía franquista, que pretende legitimarse por el respaldo de pseudohistoriadores y pseudointelectuales vernáculos, aplaudidos por la claque de sus equivalentes en la exmetrópoli que les hacen de cámara de eco, para premiarlos por haberse convertido en los buenos aborígenes, amaestrados para defender los intereses imperiales.
Quizás lo más gracioso de la estrategia de Ayuso sean sus loas a la Hispanidad en México, reivindicar con grandilocuencia el papel de esa España imperial donde nunca se ponía el sol, mientras se mantiene una posición política subordinada, seguidista de la agenda geopolítica del imperialismo estadounidense y del sionismo genocida. Tal vez los empresarios que acompañan a Ayuso en su viaje no se hayan enterado todavía, pero el propósito de Donald Trump, en América Latina y el Caribe, México incluido, pasa por expulsar a las empresas competidoras de un espacio que EE. UU. considera como propio, como se ha encargado de recordar el ídolo de Díaz Ayuso en su última Estrategia de Seguridad Nacional rescatando la Doctrina Monroe y añadiendo un nuevo corolario Trump.
Detrás de la provocación, los intereses económicos y el cálculo político
Detrás del olor a rancio, del colonialismo desacomplejado y del folklore imperial que promociona Ayuso hay cuestiones mucho más prosaicas que sólo pueden entenderse analizando la política interna española. La presidenta de la Comunidad de Madrid mantiene un pulso con el actual Gobierno de España y, en concreto, con Pedro Sánchez. Su decisión de hacer política haciendo oposición a las decisiones del Ejecutivo central, en lugar de enfocarse en los problemas de su comunidad autónoma, vanguardia de la privatización sanitaria y el deterioro de todos los servicios públicos en nombre de la “libertad de elección”, lo demuestra a cada rato.
Junto con su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, Ayuso ha desplegado una agresiva estrategia comunicativa, con grandes tentáculos en el poder mediático, para tapar los presuntos casos de corrupción de su círculo más cercano, como su novio, presunto defraudador fiscal confeso. En realidad, los Ayuso sólo recibirían –presuntamente– las migajas de los grandes beneficiados, empresas sanitarias como Quirón y sectores del poder económico que apuestan por la victoria electoral, en unas generales, de una Javier Milei a la española que les facilite todavía más sus negocios. En su voluntad de arrasar contra cualquier contrincante político, medio o funcionario que devele las tramas de poder y corrupción que hay detrás del construido liderazgo de la presidenta madrileña, su equipo se ha llevado por delante al ex secretario general del PP, Pablo Casado, y al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Y la lista de los que pueden ir “pa’lante”, en palabras de su jefe de Gabinete, quizás siga creciendo.
El viaje de Ayuso tiene, por tanto, múltiples propósitos. Por un lado, antagoniza directamente con el presidente Pedro Sánchez que, en semanas recientes, organizó en Barcelona una cumbre progresista en la que reforzó su perfil como líder de la socialdemocracia mundial. Ayuso, con su participación en la reunión de Mar-a-Lago de febrero, y esta visita a México plagada de encuentros con la ultraderecha local, trata de consolidar un liderazgo antagónico de perfil ultraderechista, que le coma espacio electoral a Vox y a cualquier experimento a su derecha que pueda surgir.
En paralelo a la cumbre progresista, también se celebró a mediados de abril en Barcelona la IV Reunión ‘En Defensa de la Democracia’, a la que acudió la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. Fue un momento para escenificar la distensión en las relaciones entre México y España, que habían padecido un dilatado desencuentro diplomático desde que en 2019 el presidente Andrés Manuel López Obrador pidiera a la Corona española un gesto simbólico de perdón por los crímenes de la Conquista. La misiva que envió López Obrador fue ignorada e, incluso, ridiculizada en España. El choque creció por las decisiones soberanas del Gobierno de México tratando de limitar el poder y presencia de las multinacionales españolas en su mercado.
Sheinbaum no invitó al rey Felipe VI a su toma de posesión en 2024, como respuesta al silencio con que la Corona, y el Gobierno de España, habían despachado la solicitud del anterior Gobierno de México. Sin embargo, en los últimos meses, ambos gobiernos han limado asperezas, con sutiles gestos de acercamiento públicos por parte de España, que han incluido al rey hablando off the record sobre el “mucho abuso” de la Conquista que “no pueden hacernos sentirnos orgullosos” (sic).
La visita de Díaz Ayuso es una impugnación clara a la política exterior española dirigida desde La Moncloa que salpica, a su vez, a la institución de la Corona. Pretende torpedear el proceso de acercamiento entre ambos gobiernos, incidiendo con su visita en la provocación continua al Gobierno de Claudia Sheinbaum, al que lleva meses tildando de “dictadura de izquierdas” mientras califica a México de narcoestado. Puestos a opinar sobre el narco en México, Isabel Díaz Ayuso podría documentarse antes preguntando al expresidente Felipe Calderón, protegido del PP y residente en la Comunidad de Madrid, por su secretario de seguridad, Genaro García Luna, quien lideró su famosa “guerra contra el narco” pero acabó condenado en EE. UU. a 38 años de prisión por narcotráfico y delincuencia organizada.
Las reacciones en México: del colaboracionismo a la indignación
Por supuesto, la visita de Díaz Ayuso cuenta con la entusiasta colaboración de sectores de las élites económica, política e intelectual de México, hispanistas de pro. Son los colaboracionistas que, en su alianza global de clase, pusieron a México en bandeja de los intereses de las grandes empresas españolas, reforzando la idea de las “narrativas compartidas” sobre un pasado común armonioso que justificó la entrega de parte del mercado energético mexicano a Iberdrola, de infraestructuras a OHL, y bancario a BBVA y Santander.
Son estos sectores sociales los que en México se tildarían de malinchistas, entre otras cosas porque hubieran preferido nacer en Europa o EE. UU., aunque exalten lo mexicano. Detrás de estos perfiles encontramos la mezcla de un falso orgullo mexicano con clasismo y racismo mal disimulado, así como la reivindicación de los orígenes europeos, que les otorgan unas dosis de blanquitud que cotizan al alza en la jerarquía “pigmentocrática” de la sociedad mexicana.
Pero esta visión colonialista, que sustenta el racismo estructural de la sociedad mexicana, no es exclusiva de sus clases dominantes. Décadas de educación acrítica sobre el proceso de violencia, despojo y genocidio sobre los distintos pueblos originarios, a los que se ha invisibilizado y marginado en aras de la defensa del mestizaje y la “raza cósmica”, y de una política de Estado basada en estas premisas, hecha por criollos y mestizos -salvo excepciones como la de Benito Juárez o Lázaro Cárdenas– ha dado lugar a que en el México actual todavía haya quien defienda visiones edulcoradas sobre el proceso de Conquista y la posterior colonización.
Sin embargo, hay una mayoría del pueblo de México que se opone a esta lectura histórica desfasada. Es la ciudadanía anónima que estos días está reaccionando con indignación, reclamando respeto y mostrando su dignidad. En este equipo están la propia presidenta Sheinbaum, el partido gobernante Morena o diversos colectivos antirracistas. Pero, también hay quienes están devolviendo a la provocación, otra provocación, quizás conscientes de que responder seriamente a los despropósitos no tiene ningún efecto.
Así, el periodista Pedro Miguel ha lanzado una recogida de firmas para que Ayuso regrese a Madrid con los huesos de su idolatrado Hernán Cortés, de tal manera que la ultraderecha pueda realizar en España “los rituales que considere adecuados”. Esta petición simbólica, que propone entregar los despojos por la devolución del Códice Trocortesiano que está en España, concluye con una elocuente y seria reflexión: “La exaltación fascista de pasados imperiales violentos no debe tener cabida en la relación bilateral; ésta debe fundarse, por el contrario, en el diálogo, el respeto mutuo y la realización de gestos constructivos como la referida devolución de restos e, idealmente, el intercambio que proponemos”.
Mientras se escriben estas líneas, la gira de Díaz Ayuso prosigue por tierras mexicanas. Las autoridades de Aguascalientes tienen previsto darle la Medalla de la Libertad del Congreso de Aguascalientes y otros honores que, según informan, no le van a salir gratis a la Comunidad de Madrid pues se pueden interpretar como pago a acuerdos de promoción firmados con dicho estado mexicano. Desconocemos si Ayuso, antes de ir a remojarse al Caribe, visitará también Guanajuato. Si es así, nos permitimos sugerirle que vaya a visitar su famoso Museo de las Momias. Quizás sería un buen colofón para quien, como dirían los chilenos, es toda una momia, la mejor representante del espíritu del franquismo en pleno siglo XXI.
Fuente: Arantxa Tirado en lamarea.com

"Ayuso siempre tiene tendencia a cogerse un avión cuando alguien de su entorno está desfilando por el juzgado".
— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) May 7, 2026
"No tenemos ni idea de cuánto han costado estos viajes. No hay nada en el portal de transparencia".@espinar_mar, en #MalasLenguas pic.twitter.com/4B83UBTvMp
Sheinbaum afea la "ignorancia" de Ayuso y a la oposición mexicana por darle pábulo
— Cadena SER (@La_SER) May 7, 2026
"Fíjense el poco conocimiento de la historia de España que tiene" pic.twitter.com/okkL0XIfMJ
Ayuso afirma que "del socialismo se sale" en México, haciendo referencia a Venezuela a la vez que es recibida a gritos de "fuera" en otros actos
— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) May 7, 2026
@Fgarea en #MalasLenguas: "Ha demostrado que su capacidad de la diplomacia es nula"
La presidenta de México la califica… pic.twitter.com/t8GiElJhzG
Vaya éxito de gira… Entrar así y que te reciban al grito de ¡fuera, fuera! debe ser un golpe duro para el ego de Ayuso. Parece que en México no compran su discurso y se lo han dicho alto y claro. Hay frases que salen caras y aquí está la prueba: se recoge lo que se siembra. pic.twitter.com/VCBMyLNnYw
— Maria (@lagrima75) May 6, 2026
Unos apuntes sobre cortesía y protocolo internacional para Ayuso de la mano de Raquel Hervás @eldodoazul en #MalasLenguas pic.twitter.com/9G8cjbyKS8
— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) May 7, 2026
La realidad de Ayuso en México es esta, no lo que os cuenta telemadrid pic.twitter.com/ELNPxzwqcP
— Sarah Santaolalla. (@SarahPerezSanta) May 6, 2026
