Repsol y las grandes petroleras europeas disparan sus beneficios mientras las familias pagan la factura por la guerra en Irán

  • En conjunto, cinco de las mayores petroleras de Europa (Shell, Total Energies, BP, Equinor y Repsol) ganaron más de 19.000 millones de dólares en los primeros tres meses del año, un 80% más que en el trimestre anterior

  • En el primer trimestre de 2026, Repsol registró ganancias de 929 millones de euros, un 153% más con respecto al mismo periodo de 2025

  • Greenpeace exige tasas permanentes sobre los beneficios de estas empresas para romper con la dependencia de la industria fósil y financiar un futuro seguro impulsado por las energías renovables

Mientras la ciudadanía paga el coste de la crisis energética derivada del conflicto de Irán, las petroleras europeas siguen enriqueciéndose y repitiendo un patrón de bonanza que ya se produjo con la invasión rusa de Ucrania en 2022. Así lo ha denunciado hoy Greenpeace tras conocerse los beneficios de las principales petroleras europeas durante el primer trimestre de 2026, entre las que se encuentra Repsol, la empresa más grande y contaminante de España.

::Pasa en Carabanchel::

La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán está elevando los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, lo que está generando ganancias extraordinarias para la industria de los combustibles fósiles. En conjunto, cinco de las mayores petroleras de Europa (Shell,Total Energies, BP, Equinor y Repsol) registraron más de 19.000 millones de dólares en beneficios ajustados tras impuestos durante el primer trimestre de 2026, lo que supone un aumento del 80% con respecto al trimestre anterior.

Los mejores resultados corresponden a la multinacional británica Shell, que ganó 6.900 millones de dólares en el primer trimestre. Por su parte, Repsol, la sexta mayor petrolera de Europa, obtuvo en el primer trimestre de este año 929 millones de euros en beneficios, un 153% más que en el mismo periodo de 2025.

“Es indispensable desmontar el manual de comunicación corporativa de Repsol. Está usando un relato calculado de ‘buenismo’ y miedo a la escasez para erigirse como un sector intocable. Con esta estrategia, justifica nuevas inversiones fósiles y busca evitar los impuestos a sus beneficios ‘caídos del cielo’. Su tibia apuesta por la descarbonización ha pasado a la historia: ahora vemos cómo apoya de forma explícita las políticas de Trump y refuerza su agenda de colonialismo fósil en Venezuela o Libia, extendiendo su actividad a zonas tan sensibles como el Ártico en Alaska o Brasil”, ha denunciado Francisco del Pozo, responsable de la campaña de energía de Greenpeace.

La recompensa al accionariado ha sido casi inmediata: por ejemplo, Repsol aumentó su dividendo en un 8% más un extra de 0,53 euros brutos por acción, que pagará a principios de 2027 y supondrá un 60% de aumento de beneficio por acción respecto a 2025. Asimismo, la petrolera española aumenta su recompra de acciones en 350 millones de euros. Un caso similar es el de TotalEnergies, que aumentó su dividendo en un 5,9% y duplicó las recompras de acciones. En la misma línea, Shell anunció una subida del dividendo del 5% junto con una recompra de acciones por valor de 3.000 millones de dólares. 

“Más de 50 países acaban de reiterar su compromiso de acabar con la dependencia del carbón, el petróleo y el gas en la Primera Conferencia Mundial sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles, celebrada en Santa Marta (Colombia). Los niveles récord de energía solar y eólica han ayudado a mantener las luces encendidas mientras se bloqueaba el suministro de gas. Las soluciones existen. Lo que necesitamos ahora es que los Gobiernos dejen de eximir de responsabilidad a las empresas de combustibles fósiles y empiecen a aumentar de forma permanente los impuestos sobre sus beneficios para que podamos construir sistemas de energía renovable que protejan a la gente y reduzcan las facturas”, ha señalado Rebecca Newsom, responsable de política global de Greenpeace Internacional.

“Cuando Rusia invadió Ucrania en 2022, los beneficios de las grandes petroleras se dispararon un 125% a lo largo de ese año. Los Gobiernos introdujeron impuestos extraordinarios temporales que aportaron una fracción de lo prometido, porque la industria trasladó los beneficios fuera del alcance de estos instrumentos fiscales. Tres años después, ha vuelto otra crisis de los combustibles fósiles, y las mismas empresas se están enriqueciendo sin tapujos. Ya basta: los gobiernos deben introducir tasas permanentes sobre los beneficios de las empresas petroleras y gasísticas para recaudar cientos de miles de millones para un futuro seguro impulsado por las energías renovables y reducir por completo nuestra dependencia de esta industria perjudicial”, ha añadido Newsom.

Asimismo, Greenpeace insta a los Gobiernos a respaldar un impuesto global sobre los beneficios de los contaminadores en el marco de la Convención Fiscal de la ONU, con normas vinculantes para impedir el traslado de beneficios a paraísos fiscales. 

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Fuente: es.greenpeace.org

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