El distrito de Salamanca, donde la renta supera los 100.000 euros, acapara casi el 12% de las ayudas ‘Next Generation’. San Blas, Vallecas y Latina sobreviven con menos del 0,1%. ¿Para esto llegaron los dineros de Bruselas?

La foto es tan brutal como incontestable: el barrio de Salamanca, el corazón dorado de la capital donde las rentas vuelan por encima de los 100.000 euros anuales, ha engullido 26 millones de euros de los fondos europeos para la pandemia. Mientras tanto, distritos obreros como Puente de Vallecas, Latina o Usera se pelean por las migajas: apenas superan el 0,1% de la tarta millonaria.
Los datos, extraídos del propio portal de transparencia del Ayuntamiento de Madrid y confirmados por los diarios ‘El Plural’ y ‘El País’, retratan a un gobierno municipal, el de José Luis Martínez-Almeida, que ha utilizado los 218 millones de euros ejecutados hasta la fecha para engordar las zonas más exclusivas de la ciudad. El 70% del dinero se ha ido a movilidad y transporte, pero la clave está en la letra pequeña: las actuaciones concretas en los distritos revelan una segregación insultante.
Mientras en el barrio de Salamanca se gastan 13,6 millones en peatonalizar calles de lujo y 7 millones en carriles bici para los ‘yuppies’ del barrio, en San Blas-Canillejas la inversión directa ha sido de… 184.183 euros. El reparto de la inversión directa por distritos revela una brecha geográfica y social insostenible. Mientras el rico barrio de Salamanca recibe 26 millones, distritos con mayores necesidades y menor renta per cápita sobreviven con partidas casi simbólicas. San Blas-Canillejas apenas ha recibido 184.183 euros, lo que supone un exiguo 0,08% del total. Puente de Vallecas, uno de los distritos más poblados y con mayores índices de vulnerabilidad, ha obtenido 186.175 euros (0,09%). Latina, con 202.302 euros (0,09%), y Usera, con 310.254 euros (0,14%), completan un panorama desolador.

«Es la estética de la ciudad para los ricos», denuncian fuentes de la oposición. Carabanchel, el distrito más poblado (280.000 habitantes), aparece como el segundo receptor, pero la trampa es mayúscula: 22 de sus 23 millones se han ido a electrificar el centro de operaciones de la EMT… ¡un proyecto que beneficia a toda la ciudad, no al vecino de Carabanchel! Algunas de las inversiones en distritos menos favorecidos son proyectos heredados del anterior mandato de «Ahora Madrid» que el equipo de Almeida ha ejecutado a regañadientes. Es el caso de un centro cultural-biblioteca en Butarque (Villaverde), que recibió 1,3 millones de euros. La asociación vecinal denunció el año pasado que el proyecto se puso en marcha sin tener en cuenta sus demandas y que el gobierno municipal cambió la promesa de una biblioteca por un «centro cultural con biblioteca», rebajando sus expectativas.
Mientras Almeida sonríe con sus autobuses eléctricos (eso sí, 38 millones para la flota), la inclusión social se lleva un ridículo 6,3% del presupuesto. Los fondos que Bruselas mandó para «no dejar a nadie atrás» se han convertido, en Madrid, en una alfombra roja para los de siempre. La pregunta es evidente: ¿de verdad necesitaba el barrio de Salamanca 26 millones de euros para levantar el vuelo pospandemia, o es que Almeida ha convertido las ayudas europeas en su particular ‘chequera’ para agradecer votos a los más pudientes?
Cinco años después de la peor crisis sanitaria en un siglo, los fondos diseñados para reconstruir Europa de forma justa y sostenible parecen haber consolidado, al menos en Madrid, las desigualdades preexistentes. Los distritos del sur y el este, los que sufrieron las mayores tasas de paro y las peores condiciones laborales durante la pandemia, han quedado relegados a un papel testimonial. Mientras Almeida presume de autobuses eléctricos y carriles bici, los vecinos de Vallecas, Usera o Latina se preguntan cuándo llegará a sus calles algo más que las migajas del presupuesto europeo.
Fuente: loquesomos.es
