80 despidos en el hospital Gómez Ulla de Madrid

Personal no sanitario, que ha concatenado contratos de tres meses como refuerzo para el covid-19, se ha visto en la calle en plena segunda ola. Los sindicatos hablan de “chapuza” en un hospital con más del 45% de la plantilla con contratos temporales.

“Me he quedado sin empleo y sin prestación. He trabajado seis meses, pero con seis meses no acumulas paro suficiente”. Este trabajador ─que prefiere mantenerse en el anonimato─ entró en la época más dura de la pandemia para trabajar en el hospital Gómez Ulla de Madrid. En marzo el ministerio de Defensa ─el titular de este centro sanitario─ le hizo un contrato de tres meses como refuerzo para el covid-19. Transcurridos esos tres meses se benefició de una prórroga de otros tres. A finales de septiembre se quedaba en la calle pues ya no podía someterse a más ampliaciones por impedimento de la ley.

Ni él ni otras 80 personas que están en su misma situación de áreas como cocina, lavandería y mantenimiento, tal y como confirman fuentes sindicales a El Salto. “Ahora tendrán que formar a alguien. Hablando con los mandos altos del hospital nadie entiende que se esté haciendo esto. La dirección del hospital no está de acuerdo. Se han mandado escritos desde la propia dirección de personal”, alerta el trabajador.

“Lo triste es que han sido personas en las que se ha invertido un tiempo de formación, han acudido en un tiempo muy malo, el grueso del covid-19, han estado trabajando muy bien y ahora se ven en la calle”

Desde CC OO Gómez Ulla hablan de “chapuza”. “La contratación fue mal hecha desde el principio, tendrían que haber sido bien contratados por obra y servicio y, sin embargo, han tenido dos contratos seguidos de tres meses. Lo triste es que han sido personas en las que se ha invertido un tiempo de formación, han acudido en un tiempo muy malo, el grueso del covid-19, han estado trabajando muy bien y ahora se ven en la calle, sin expectativas de poder ser llamados”, explican a El Salto.

Este sindicato explica que en marzo la dirección del centro hizo unas contrataciones por la vía de urgencia. “En ningún momento los sindicatos tuvimos información”, aseguran. “En junio los renovó hasta septiembre. La Subdirección General de Personal Civil autoriza la contratación. En julio contactan con nosotros para avisarnos de otra contratación y nos pilla de sorpresa. Empezamos a sumar, son muchas vacantes, unas ochenta, los trabajadores no tienen ningún aviso, desconocemos la naturaleza de los contratos. Los presidentes de los tribunales nos dicen que, en cuanto toda la burocracia autorice, los otros se van a ir. Nos parece una atrocidad y lo pusimos en conocimiento del presidente de la Comisión Provincial y de la Subdirección de Personal Civil”, afirman.

MÁS DE UN 45% DE TEMPORALIDAD

Y todo en un hospital con más de un 45% de personal con contratos temporales, según los datos que manejan los sindicatos. “La temporalidad aquí es horrible. Teniendo en cuenta que es la administración pública, es vergonzoso. Yo soy uno de los afortunados, tengo un contrato interino en vacante y llevo aquí 15 años. Hay gente con 15 años que siguen renovando contratos temporales y con miedo a ser despedidos. Por encima de un 45% son eventuales, y con interinidad por encima del 50%”, explica Alex de Marcos, trabajador sanitario de este hospital.

“A finales de mayo empezaron a hacer los test de covid-19. Hubo gente que no quería hacerse la PCR porque tenía miedo de que saliera positiva, les mandaran a su casa dos semanas y no pudieran renovar el contrato”.

De Marcos ejemplifica el “miedo a perder el empleo” que puebla muchos puestos del hospital, tanto sanitarios como no sanitarios, con una imagen: “El grueso de los eventuales renovaron el último contrato el 15 de junio. A finales de mayo empezaron a hacer los test de covid-19. Hubo gente que no quería hacerse la PCR porque tenía miedo de que saliera positiva, les mandaran a su casa dos semanas y no pudieran renovar el contrato”.

Mientras, los trabajadores alertan de que, por ejemplo, en mantenimiento “se han quedado en cuadro sin poder cubrir el servicio bien. Se va a contratar a más gente después de haber echado a los que entraron y es injusto precisamente eso, que les manden a la calle con la que se han comido para que ahora otros entren con contratos de interinidad”.

Además informan de que se han enviado escritos a subdirección de contrataciones del ministerio y no han recibido respuesta. “Hoy lunes hay tribunal para la baremación de los nuevos candidatos y se ha hecho lo imposible por estar en esa baremación, pero no se han aceptado a los antiguos trabajadores”. Para suplir estos puestos se están contratando a parados de larga duración. “Están desvistiendo a un santo para vestir a otro”, aseguran los trabajadores.

En un hospital con 2.200 plazas ─1.500 de sanitarios─ que atiende a parte de la población de Carabanchel gracias a un convenio con el Servicio Madrileño de Empleo (SERMAS), desde CC OO Gómez Ulla urgen a que se tomen medidas para acabar con la precariedad laboral. “Hemos pedido dos cosas: interinización de todo el personal sanitario que cumpla los requisitos y que la plantilla no sanitaria pase a ser personal estatutario. La política de Defensa es nefasta y obsoleta, no hay situación comparable en ningún otro hospital”, concluyen. Fuente: Sara Plaza Casares en elsaltodiario.com


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