Ante el 25 de Noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la FRAVM hace suyo el mensaje y comunicado de la Red Estatal de Mujeres Vecinales, de la que forma parte, que pone el acento en el derecho a la vivienda como elemento clave para combatir la violencia machista

A su vez, anima a sus asociaciones y a la población madrileña a participar en los actos y manifestaciones que tendrán lugar este fin de semana y el mismo lunes con motivo de la nueva jornada de lucha feminista.
Por todos los rincones de la geografía madrileña, los colectivos de la FRAVM impulsan estos días todo tipo de actos contra la violencia de género: charlas, veladas, concentraciones, manifestaciones, talleres…La federación invita a la ciudadanía a participar en ellos y a manifestarse en alguna de las protestas anunciadas para los próximos días.
A continuación reproducimos el comunicado elaborado por la Red Estatal de Mujeres Vecinales de la CEAV con motivo del 25N, que recoge cinco importantes propuestas para mejorar el acceso a la vivienda de las mujeres y, en particular, de aquellas que han sufrido violencia machista.
25N: Derecho a la vivienda contra la violencia machista
No habrá igualdad mientras no se garantice el acceso a una vivienda digna y segura para todas
RED ESTATAL DE MUJERES VECINALES
Desde que en 1999 la Organización de las Naciones Unidas declarara el 25 de noviembre como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, feministas de todo el mundo recopilamos en esta fecha las terribles cifras de víctimas que la violencia contra las mujeres se cobra, bien en casos de muertes y violencia física como en situaciones de agresiones sexuales o violencia vicaria, por señalar las más relevantes. En España, a 8 de noviembre de 2024, ya son 82 los feminicidios registrados en https://feminicidio.net/ .
Conscientes de que las formas de violencia contra la mujer son múltiples, este año, las mujeres del movimiento vecinal de todo el Estado queremos ilustrar el modo en que la violencia machista afecta a la problemática de la vivienda. Esto es, las mujeres sufren una grave discriminación y situaciones de violencia que dificultan e impiden el acceso a la vivienda. Desde la REMV queremos así denunciar y visibilizar todo aquello que está en la base de la violencia que sufrimos las mujeres, que la normaliza y nos mantiene en una situación de desigualdad. Este año 2024 queremos, muy especialmente, sumarnos a la lucha por la vivienda digna y evidenciar que el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas sociales y económicos en la actualidad afectando, en primera línea, a las mujeres.
Como decimos, la crisis de vivienda en España afecta más a las mujeres según subrayan diversas fuentes. Esto es debido a que la brecha salarial de género nos atraviesa, por lo que sufrimos la crisis de la vivienda de una manera mucho más dura que los hombres, y el peor escenario es el de las mujeres víctimas de violencia machista, que no pueden emanciparse de sus agresores debido a su dependencia económica.
Según el Instituto Nacional de Estadística, el 70% de las mujeres que sufren violencias machistas no denuncian a su agresor por miedo a perder su hogar o por miedo a quedarse sin lugar donde vivir.
Tras afrontar los gastos de vivienda, el 33% de los hogares encabezados por mujeres se quedan bajo el umbral de pobreza relativa (Bosch, J. 2019. El derecho de la mujer a la vivienda en España (2008-2017).
En relación a las consecuencias de la brecha salarial, según los datos disponibles de la Encuesta de Estructura Salarial (2021), las mujeres ganan, en promedio, 5.212 euros menos al año que los hombres, con una brecha salarial del 18.36%, lo que limita su capacidad de ahorro y dificulta su acceso a la vivienda, especialmente en el mercado de alquiler, donde los precios han aumentado significativamente en los últimos años.
El informe AROPE 2023 también destaca cómo la violencia de género afecta de manera directa al acceso de las mujeres a una vivienda digna. Las mujeres que han sufrido violencia doméstica tienen mayores dificultades para encontrar un hogar debido a la falta de recursos económicos, el estigma y la exclusión del mercado de alquiler. Los citados informes de AROPE también revelan que las mujeres representan una proporción creciente de las personas en situación de pobreza y exclusión social. Esto se debe, entre otras razones, a las dificultades para acceder a un empleo estable y bien remunerado, y a las responsabilidades de cuidado no compartidas de manera equitativa: “Se penaliza la inserción y promoción laboral de las mujeres porque la sociedad las responsabiliza de los trabajos de cuidados: el 15,7 % de las mujeres destinó los doce meses del año anterior a tareas domésticas y a cuidados de menores u otras personas, frente al 0,3 % de los hombres”. Además, “las mujeres trabajan en condiciones de mayor precariedad que los hombres: además de una mayor tasa de desempleo (13,8 % vs 10,6 % en 2023), soportan una mayor proporción con jornada a tiempo parcial (21,1 % vs 6,6 %)” . Por lo cual, la tasa de riesgo de pobreza entre las mujeres es del 20,8 %, es decir, 1,3 puntos más que la de los hombres (19,5 %). En términos absolutos, esta diferencia supone medio millón de mujeres pobres más” (Resumen ejecutivo del XIV Informe sobre el Estado de la Pobreza. Seguimiento de los indicadores de la Agenda UE 2030)
Por todo lo anteriormente referido, planteamos 5 medidas clave para mitigar la desigualdad y que consideramos fundamental que sean tenidas en cuenta en el procesos de reformulación de las políticas de vivienda que las diversas movilizaciones vecinales han situado como una emergencia social:
● Aumentar en un porcentaje significativo las viviendas con alquileres accesibles para familias monomarentales con medidas específicas de apoyo a las madres solteras o mujeres con hijos/as, para garantizar que puedan acceder a viviendas dignas y asequibles.
● Fomentar el acceso de las mujeres a la financiación hipotecaria: Desarrollar programas y líneas de crédito accesibles para mujeres, especialmente para familias monomarentales o que viven en situaciones de vulnerabilidad.
● Fortalecer los servicios de vivienda para mujeres víctimas de violencia de género: Es fundamental que las políticas públicas se enfoquen en ofrecer viviendas de acogida, acompañamiento psicosocial y programas de reinserción para mujeres que han sufrido violencia. El acceso a una vivienda segura es esencial para su denuncia y erradicación.
● Asegurar la disponibilidad de viviendas públicas accesibles: Las políticas de vivienda deben priorizar el acceso a la vivienda pública, especialmente en zonas urbanas donde los precios del alquiler son elevados. Esto debe incluir criterios específicos de género para asegurar que las mujeres más vulnerables no queden excluidas. Para ello, se debe garantizar la equidad en las ayudas y subvenciones para la vivienda.
● Incluir la perspectiva de género en los planes de rehabilitación urbana: Muchas mujeres viven en condiciones de pobreza en viviendas precarias. Conocer la situación habitacional de las mujeres es el primer paso para la búsqueda de soluciones.
No habrá igualdad mientras no se garantice el acceso a una vivienda digna y segura para todas.
Fuente: FRAVM
Imagen de portada: Campaña de la CEAV (izda y dcha) integracióin central Ekinklik / CC BY-SA 3.0

Fuente: Cristina Simó Alcaraz, Secretaria Área de Feminismo del PCE, en mundoobrero.es
El 25N volvemos a las calles: que la vergüenza cambie de bando
Las feministas unidas tenemos que avanzar en un plan para acabar con las violencias machistas que pasa por deconstruir la cultura patriarcal, y señalar a quienes la ejercen y a quienes la toleran
El negacionismo es la táctica de la extrema derecha y del patriarcado más profundo para silenciarnos, invisibilizarnos y seguir matándonos, maltratándonos, violando, acosando o violentando desde todas las expresiones de violencia machista. Es algo tan sencillo como lo que no se ve, no existe.
Las mujeres durante el régimen nazi-fascista de Franco fuimos criminalizadas por querer ser libres, por querer decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Fuimos silenciadas y sometidas a los deseos del patriarcado. Nos adoctrinaban para obedecer y servir a los hombres. Criar y cuidar a nuestras personas mayores o personas dependientes. Nuestra máxima aspiración debía ser CUIDAR sin recibir cuidado alguno ni tener derecho a cuidarse.
La violencia hacia las mujeres era normalizada culturalmente, se negaba su existencia porque en definitiva si se ejercía pasaba desapercibida, era una vergüenza porque si una mujer era maltratada se la cuestionaba, algo habría hecho… La violencia hacia las mujeres se justificaba.
Hoy gracias a las mujeres que han sido valientes y han decidido denunciar a sus maltratadores, acosadores y violadores y también a las mujeres feministas que se han unido para acompañarlas y apoyarlas, nuestras reivindicaciones y nuestras luchas han generado conciencia en millones de mujeres que ya no queremos que nos sometan ni nos maltraten ni nos violenten más por el hecho de ser mujeres.
Pero no podemos bajar la guardia, las redes sociales van mellando con discursos negacionistas, antifeministas y de desafección a la política, a través de bulos, discursos conspiradores y apocalípticos que distorsionan la realidad y generan una visión falsa del feminismo, este un arma que va en contra de las mujeres.
No es casual, porque saben que gracias a la unidad del movimiento feminista se consiguió, a partir de las movilizaciones masivas del 7N y del 8M, que millones de mujeres fueran conscientes de la alianza criminal del patriarcado y el capital e identificaran a quienes nos odian, a la extrema derecha que nos quiere volver a recluir en casa sin derechos y silenciadas.
Dejamos atrás al régimen nazi-fascista hace 46 años, pero sus herederos siguen en vida con la intención de recuperar su ideario misógino e imponerlo en nuestras vidas. Tienen un plan global y las feministas somos un objetivo a abatir.
La francesa Dominique Pélicot que fue violada por acción de su pareja en más de 92 ocasiones durante más de diez años y otras mujeres que han plantado cara a sus torturadores nos han enseñado que la vergüenza ha de cambiar de bando y que este es el camino. Ninguna violencia sin respuesta.
Que la vergüenza cambie de bando, es el lema que cohesiona al movimiento feminista este 25 de noviembre, día Internacional contra las violencias machistas.
Es la ofensiva necesaria para que se avergüencen quienes niegan la desigualdad y la violencia de género, encubren a los que ejercen violencias machistas y no respetan la vida y los derechos humanos de las mujeres.
La violencia patriarcal no se identifica en un perfil concreto o en una clase social determinada. El patriarcado es interclasista y transversal en la sociedad. No solo se manifiesta abiertamente desde las ideologías misóginas y reaccionarias, sino que lamentablemente algunas veces se esconde entre nosotras y se apropia de nuestros discursos. Errejones hay muchos y de todos los colores e ideologías. Por eso también debemos apelar a nuestros compañeros de lucha a que no callen y no sean cómplices.
Las feministas unidas tenemos que avanzar en un plan para acabar con las violencias machistas que pasa por deconstruir la cultura patriarcal, y señalar a quienes las ejercen y a quienes las toleran, como las instituciones patriarcales, la justicia o los medios de comunicación, que además la justifican señalando a las mujeres como responsables por su conducta, o por sus deseos de libertad.
Un caso verdaderamente grave ha sido el simulacro de juicio de la Audiencia Provincial de Murcia a pederastas de niñas en situación de extrema vulnerabilidad. Que, pese a la gravedad de los hechos probados, captación y explotación sexual de menores, la sentencia ha impuesto penas económicas a aquellos que las violaron por el “atenuante” de dilación en el juicio. Una vergüenza que va contra las leyes, contra la dignidad de las mujeres y contra el género humano.
No se puede negar la realidad, en España, de enero a noviembre de 2024 se han contabilizado según feminicidio.net, 81 mujeres asesinadas de las cuales 39 han sido asesinadas por mano de sus parejas o exparejas y 10 víctimas menores, de entre 2 a 17 años para causar dolor a sus madres, lo que se conoce como violencia vicaria.
Mujeres del mundo ante el patriarcado y el imperialismo global
Mientras conocemos el horror que sufren las mujeres afganas, que fueron abandonadas a su suerte por EE.UU. dejándolas en manos de sus carceleros; o las mujeres palestinas que sufren un genocidio siendo asesinadas, torturadas y violadas; las mujeres libanesas y las mujeres de la guerra de Ucrania que también sufren la guerra y sus terribles consecuencias para la vida; también las mujeres saharauis abandonadas por el PSOE, refugiadas en el desierto con todas las limitaciones que ello comporta para una vida digna, a las que ya ni asilo conceden. Sin olvidar a las mujeres que sufren la asfixia de los bloqueos económicos promovidos por el imperialismo de EE.UU. que dificultan a las mujeres cubanas el acceso a los recursos básicos y esenciales para una vida digna o a las mujeres venezolanas que además han sufrido tres feminicidios promovidos por la extrema derecha contra lideresas comunales.
El fascismo con todas sus expresiones atenta contra la vida humana y especialmente contra las futuras generaciones de mujeres jóvenes que pueden ver de un plumazo arrebatados sus derechos humanos.
Millones de mujeres en todo el mundo hemos salido a las calles para exigir a los gobiernos que acaben con los conflictos bélicos, con los genocidios, con la cultura del militarismo y de las guerras, el rearme y la violencia que solo trae muerte y destrucción y en las que las mujeres, como siempre, nos llevamos el doble de violencia al ser consideradas un botín de guerra y carnaza para las redes de trata.
Las feministas no queremos más fascismos ni más guerras porque queremos un mundo en paz de personas libres e iguales, sin explotación y en armonía con la naturaleza.
Que la vergüenza cambie de bando, este 25 de noviembre nos tendrán en lucha, orgullosas y dispuestas a acabar con la alianza criminal del patriarcado y el capital.
Fuente: Cristina Simó Alcaraz, Secretaria Área de Feminismo del PCE, en mundoobrero.es
