Y sobre impuestos, también mentiras

El PP presenta su política bajo un enunciado engañoso, falso. Si, en nuestra comunidad de vecinos, alguien hiciera campaña para que le eligiéramos prometiendo una bajada de cuota, todos asumiríamos que reduciría el horario de calefacción, limitaría el uso del ascensor, etc. Pues con las cuentas públicas pasa lo mismo.

Hablar de impuestos en España está de moda. Los que defendemos que urge reformar un sistema tributario que se ha quedado obsoleto, resultando cada vez más injusto, deberíamos estar contentos. Pues no lo estamos. Y creo hablar por boca de la mayoría de especialistas en la materia. Porque se ha puesto de moda un discurso que solo intenta seducirnos, que está plagado de medias verdades y, sí, también de muchas mentiras.

El Partido Popular lleva años convirtiendo la “política de bajada de impuestos” en su principal bandera y eslogan. Pero los impuestos son el instrumento para financiar los bienes y servicios que una sociedad decide que sean públicos. Y el fin es prestar esos servicios. La política debe, primero, fijar la cantidad y/o calidad de estos. Y a continuación establecer la más eficiente y justa forma de financiarlos. El PP presenta, pues, su política bajo un enunciado engañoso, falso. Si, en nuestra comunidad de vecinos, alguien hiciera campaña para que le eligiéramos prometiendo una bajada de cuota, todos asumiríamos que reduciría el horario de calefacción, limitaría el uso del ascensor, etc. Pues con las cuentas públicas pasa lo mismo.

Además, el falso enunciado se justifica acomodándolo a cualquier coyuntura económica. Si las cosas van medianamente bien y se recauda mucho, hay que devolver el dinero a los ciudadanos. Si las cosas van mal, hay que reducirles la carga para que les vaya mejor. No hace falta progresar mucho en la carrera de Economía para adivinar que alguno de los razonamientos es falso. Lo último es esto de que ante la elevada inflación también hay que bajar impuestos (si se tiene corazón…).

Resulta novedoso, y un tanto extraño, que para defenderse de estos burdos discursos se citen fuentes autorizadas de los organismos internacionales (FMI, OCDE…). Y no crean ustedes que esos organismos han mutado en defensores a ultranza de la socialdemocracia, no. Siguen defendiendo con firmeza las bases del capitalismo más clásico, pero son cada vez más conscientes de que Estados débiles y sociedades cada vez más desiguales amenazan de manera creciente las propias bases del sistema.

Si alguien fuese rebatiendo mis argumentos según va leyendo esto, intuyo su siguiente réplica. Nosotros, me dirían, vamos a prestar más y mejores servicios públicos, aun bajando impuestos, porque “vamos a gestionar mejor”. Esto no es ni verdad ni mentira, es una promesa electoral. Calificándolo así, algunos ya me dirán que está más cerca de la mentira… Ojalá se mejore la gestión, digo yo, pues hay mucho margen de mejora en nuestro sector público. Pero, acudiendo a la historia reciente, resulta imposible creer que, en muy poco tiempo, solo cambiando de gobierno, se puedan conseguir logros que permitan bajadas de impuestos. No hay evidencia seria de que, en la alternancia de poder del bipartidismo, el PP haya gestionado mejor la cosa pública; por no hablar de los casos de corrupción que hacen tan difícil creer en esas buenas intenciones. En la etapa más reciente, no consiguieron acabar con el elevado déficit estructural, ni recurriendo (contra todas sus promesas electorales) a fuertes subidas de impuestos, ni apoyándose en años de bonanza económica, como los cuatro últimos de su mandato. En cualquier caso, hay que poner como gran objetivo la mejora de la eficiencia del sector público. Pero los resultados de estas actuaciones tardan tiempo, tiempo que no tenemos para salvaguardar las prestaciones de nuestro estado de bienestar.

Pero no solo esta “política de bajada de impuestos” se presenta con un enunciado falso, sino que muchas veces se apoya directamente en mentiras. Solo citaré unos ejemplos. “Bajando los impuestos sube la recaudación”. Esta es una mentira burda, por más que haya habido argumentos pseudocientíficos para apoyarla. Otras mentiras se concentran en los impuestos que gravan el capital de los más ricos. “El impuesto de sucesiones hace que mucha gente tenga que renunciar a las herencias”. Falso, además de absurdo. Las renuncias obedecen a otros factores, destacando las herencias que contienen hipotecas o deudas elevadas. “El impuesto de patrimonio es una reliquia que solo se paga en pocos países (y pequeños)”. Es una media verdad, más engañosa que muchas mentiras. Cierto es que no existe una figura normativa específica similar a la española en muchos países, pero la gran mayoría grava el patrimonio en tributos de diversa índole. Por no hablar de los calificativos de “confiscatorio”, aplicados al sistema tributario español, por políticos que ignoran la existencia de Francia, Alemania, Italia… países con presión fiscal muy superior a la nuestra.

La difusión de mentiras a través de los medios de información no es un fenómeno nuevo. Pero la proliferación de medios y opinadores ha convertido en una tarea titánica la de protegerse contra el efecto de las mentiras. Una columna es poca cosa para combatir la repetición machacona y el fantástico eco con el que muchísimos medios difunden esas mentiras. Pero hay que seguir tirando con nuestra honda contra ese Goliat. Porque una mentira cien mil veces repetida no se convierte en verdad. Los medios como maldita.es u otros que trabajan desmintiendo bulos nos ayudan mucho, pues solos no nos podemos proteger. 

La oposición nos engaña en esta materia. Y nos seduce con mensajes sencillos (simplones) pero que resultan atractivos. A quién no le gustaría pagar menos y recibir más. La repetición de estos mensajes va calando, en especial en aquellos cerebros que no han recibido unos conocimientos adecuados para rechazar estos bulos. Pero también elGobierno contribuye a su difusión, al rehuir este debate. Convencidos de que hablar seriamente de temas como impuestos, pensiones… solo conduce a perder elecciones. En la última campaña electoral en la Comunidad de Madrid, el candidato socialista renunció a hablar de este tema, asumió que ni se podía hablar de modificar tributos… y el resto ya es historia. Yo no sé si se ganan o se pierden elecciones hablando de estos temas. Pero sí sé que debemos educar en las escuelas sobre estas materias para tener un criterio informado que nos proteja contra las mentiras. Y sé que debemos reformar con urgencia nuestro sistema tributario, adaptando un sistema obsoleto a la realidad del siglo XXI, pues si no nos vemos abocados a seguir retocando (recortando) a la baja las prestaciones de nuestro estado del bienestar. 

Fuente: Luis González Calbet en eldiario.es
Foto: CAM

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