Vecinas que organizaron la gran marcha del 13-N en Madrid: “Toca seguir en la lucha”

Las asambleas de barrios y pueblos que, con tesón y a base de “pico y pala”, consiguieron organizar la reciente marcha en Madrid que ocupó portadas nacionales e internacionales ya planean una nueva hoja de ruta

Carmen González es vecina de Alcorcón y también sanitaria. Asegura que lleva defendiendo la sanidad pública toda su vida y que, si echa la vista atrás, no recuerda una manifestación tan numerosa como la que sucedió el pasado domingo 13 de noviembre en Madrid en defensa de este servicio público. “Solo la puedo comparar con las del ‘No a la guerra’, no recuerdo algo tan numeroso en defensa de la sanidad”, expresa. González pertenece a la asamblea en defensa de la sanidad pública de su municipio y hoy acude a la cuarta reunión en la que confluyen otros barrios y otros pueblos.

Vecinas y vecinos que, con tesón y a base de “pico y pala”, consiguieron organizar la reciente marcha en Madrid que ocupó portadas nacionales e internacionales. 670.000 manifestantes, según ellas, las organizadoras, y 200.000 personas según Delegación de Gobierno, salieron a las calles para denunciar la política del gobierno de Isabel Díaz Ayuso, en un momento en el que peligran las urgencias de Atención Primaria.

Una manifestación que, confiesan, ha desbordado sus previsiones. Una movilización que comenzó con números modestos: cuatro columnas en las que marcharían 500 personas por cada carril. Y así lo solicitaron a Delegación de Gobierno, aunque, días antes y viendo la entidad que iba tomando la protesta, tuvieron que ampliar la petición. Atienden a El Salto antes de su cuarta asamblea, que ha tenido lugar el pasado 23 de noviembre, para explicar el germen de esta gran marcha. Vienen desde Alcorcón, Rivas, Hortaleza, Villaverde, Carabanchel, Moratalaz, Puerta del Ángel o la Sierra Norte. Una organización tejida a fuego lento, a base de aparcar diferencias políticas y arropando el único consenso que unía a gentes “de todos los pelajes”: defender la sanidad pública.

Todo comenzó hace tres asambleas, el pasado 27 de junio, cuando se reunieron representantes de muchos de los barrios y pueblos de Madrid. Pero, para explicar la verdadera génesis hay que remontarse a mucho antes, a agosto de 2020, cuando vecinas y vecinos de Abrantes, en Carabanchel, comenzaron a salir a la calle en defensa de su centro de salud, que abría las puertas sin médicos dentro. “De ahí la movilización pasó a Latina, Villaverde y otros muchos barrios y pueblos”, explica Luis López, de la asamblea de Villaverde, que lleva algo más de año y medio con concentraciones frente a su centro de salud.

De la escasez de médicos de familia pasaron a denunciar el cierre de los Servicios de Urgencias de Atención Primaria, los famosos SUAP que bajaban las persianas el 22 de marzo de 2020 y cuya viabilidad aún sigue en disputa, tras el errático plan de urgencias extrahospitalarias del gobierno de Ayuso que ha supuesto la apertura de 78 Puntos de Atención Continuada (PAC) con la plantilla de los 40 extintos Servicios de Atención Rural (SAR). Numerosas concentraciones fueron refrendadas por dos acampadas frente al SUAP de Los Ángeles, en Villaverde, y frente al de Aguacate, en Carabanchel.

“La manifestación responde a una propuesta de adhesión a un comunicado que se lanzó desde Villaverde, Carabanchel y Latina. Desde ahí comenzó a crecer el espacio intentando que viniera gente de todas las movilizaciones que había en Madrid”, resume. Ahora tienen asamblea y han de decidir cómo le dan continuidad a esta lucha, “porque toca seguir”, advierte.

La apertura total que no llega

Días después de la gran marcha del 13-N, el sindicato médico AMYTS, que mantenía una huelga indefinida en el servicio de urgencias extrahospitalarias, firmaba un acuerdo con la Comunidad de Madrid. Un acuerdo que comprendía mejoras para los 39 SAR, ya que contarían con plantillas completas, médico incluido, pero que vecinas y vecinos valoran insuficiente.

“Yo no habría firmado el acuerdo. No se ha solucionado el problema, que es incrementar la inversión. El clamor que yo vi en las calles no se corresponde con ese acuerdo”

Siguiendo este plan para las urgencias de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid, que ya sería el sexto propuesto, solo 49 centros abrirán con la plantilla completa, esto es: celador, enfermera y médico. “Yo no habría firmado el acuerdo. Desde mi punto de vista personal no se ha solucionado el problema. Sin inversión, que es la columna vertebral del maltrato a nuestra sanidad, y si no hay más contrataciones, es buscar milagros. El clamor que yo vi en las calles no se corresponde con ese acuerdo. Espero que reviertan la situación, no se pueden dejar 29 SUAP incompletos, se tienen que abrir todos los que había y con la dotación necesaria”, expresa Concha Pérez Rosales, vecina de la Plataforma por la Sanidad Pública Sierra de Guadarrama.

Este colectivo arrancó su tarea en 2018, haciendo una campaña para explicar el sobrecoste que tiene el hospital de Villalba, de gestión externalizada. “Continuamos poniéndonos semanalmente en la puerta de nuestros centros de salud para denunciar la saturación y el maltrato al personal. Y ahí seguimos dos veces por semana, no hemos parado. Nacimos en Villalba y nos hemos extendido hasta el resto de pueblos de la Sierra, que era el objetivo que nos marcamos como plataforma”, explica Pérez. 

Huelga indefinida en primaria

Mientras estas vecinas van ocupando sus lugares en la asamblea, médicos y médicas de Atención Primaria mantienen un pulso con la Consejería de Sanidad en una huelga indefinida que arrancaba el pasado 21 de noviembre. Entre las peticiones de los médicos, que se reduzcan sus cupos, para atender máximo a 35 personas al día. 

“Estoy apoyando la huelga”, explica Ana Rosa Encinas, médica de familia que acude a esta reunión como usuaria y como integrante de la Plataforma de Centros de Salud. Valora que la huelga indefinida es necesaria, aunque va a ser complicado sostenerla mucho en el tiempo. Y subraya que la solución va más allá de reducir los cupos de pacientes. “¿Qué hacemos con los pacientes que sobran?”, se pregunta irónica. “Si no hay un aumento de contratación yo no le veo mucha solución a esto. No hay otra salida más que inversión y contratación”, valora.

“Tenemos una tranquilidad muy grande porque todos los vecinos y vecinas saben que aquí no hay partidos políticos. En cada reunión y en cada manifestación, son ellas y ellos los protagonistas, y aportan dinero para poder sacarlas adelante”

Huelgas a parte, vecinas y vecinos se rearman tras el triunfo de la manifestación. “La hoja de ruta se inicia hoy. Los resultados de la manifestación se van a ver en algo más de tiempo. Vamos a hacer un balance de la manifestación y cómo continuar la senda iniciada. Tenemos que buscar una fórmula de participación que integre a más gente. Lo que queremos es sumar más”, expresa José Luis Yubero, de la asamblea de vecinos y vecinas por la sanidad pública de Puerta del Ángel, quienes salen a defender su centro de salud todos los jueves desde hace dos años. 

Detrás del movimiento, solo vecinas

Las vecinas allí congregadas se muestran tajantes cuando algún medio de comunicación o algún político siembra la duda del origen de la convocatoria del 13-N. “Tenemos una tranquilidad muy grande porque todos los vecinos y vecinas saben que aquí no hay partidos políticos. En cada reunión y en cada manifestación, son ellas y ellos los protagonistas, y aportan dinero para poder sacarlas adelante”, valora Yubero.

A su lado Damián Caballero, presidente de la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C, refrenda sus palabras. “Aquí hubo un acuerdo para que no se llevaran banderas de ningún tipo. CC OO y UGT convocaron a 48 horas de la manifestación. Claro que hacemos política con esta manifestación, pero una cosa es hacer política y otra ser partidista”, relata.

Una unión de fuerzas que consideran “transversal” y que ha atraído también a las poblaciones de la periferia. Así llegaron desde Rivas, según explica Javier Tabares, de la Plataforma Rivas por la Sanidad Pública, que desde junio de 2020 han organizado concentraciones de más de 300 personas, lo que valoran como todo un logro. “Nosotras queríamos confluir con el resto en una manifestación como la del otro día”, explica mientras recuerda el primer acto juntas, una pegada de carteles simultánea que tuvo lugar en los 37 SUAP. “Una de las cosas importantes es que aquí estamos de todos los pelajes pero hay un gran consenso en defensa de la sanidad pública”, añade.

José Luis Garcés, del grupo de sanidad de la coordinadora de entidades de Hortaleza, recuerda otra de las acciones que organizaron en conjunto: una numerosa concentración frente a la Asamblea de Madrid el pasado 16 de junio para exigir la reapertura de los SUAP, junto a los profesionales del SUMMA 112. “Por nuestra parte, en Hortaleza, hemos estado haciendo concentraciones frente al Centro de Salud de Mar Báltico y frente al SUAP, y ahora estamos haciendo charlas por los barrios de Hortaleza, que es muy grande, para explicar la situación”, cuenta.

“Para mí lo más valioso es que hayamos conseguido tejer una red de unidad de barrios y pueblos. Hemos sido capaces de solventar las diferencias y, además, sigue creciendo”

“Lo más importante para mí es que la gente está tomando conciencia y el resultado fue esa gran manifestación, pero ahí no paramos. El objetivo es que no acaben con la atención primaria”, asegura Garcés. Y en ese camino no se encuentran solos ni solas. “Para mí lo más valioso es que hayamos conseguido tejer una red de unidad de barrios y pueblos, y que esta red está muy unida. Hemos sido capaces de solventar las diferencias y, además, sigue creciendo”, concluye Concha Pérez mientras la sala se va llenando y va a dar comienzo la siguiente reunión que marcará el futuro de la lucha vecinal por la sanidad, hoy más sana que nunca.

Fuente: Sara Plaza Casares en elsaltodiario.com
Foto: Manifestación en defensa de la sanidad pública el 13 de noviembre en Madrid | Álvaro Minguito

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