Strawberry: “En España ya no hay centro-derecha, solo hay ultraderecha”

«Es una caza ilegal y denunciable. Al que no le guste mi grupo, que no lo escuche, pero que no lo criminalice», explica el cantante de Def Con Dos, vetado por el Ayuntamiento de Madrid.

Entre las primeras actuaciones de José Luis Martínez Almeida como alcalde de Madrid destacan dos: una, poner en marcha una moratoria a las multas de Madrid Central, medida posteriormente tumbada por la justicia; y otra, censurar una actuación musical que no era del gusto del nuevo equipo de Gobierno (PP-Ciudadanos). La banda de rap metal Def Con Dos no actuó finalmente en el barrio de Tetuán. El Consistorio se escuda en la condena por enaltecimiento del terrorismo que pesa sobre el vocalista del grupo, César Montaña, más conocido como César Strawberry, tras la publicación de seis tuits. Tras ser admitido su recurso de amparo en el Constitucional, el cantante lleva dos años esperando la resolución.

No es, sin embargo, la única cancelación a la que se ha enfrentado la banda en los últimos días. Un escrito del concejal de VOX en Rincón de la Victoria (Málaga) pidió la suspensión del concierto contratado por este yuntamiento malagueño. Ambas situaciones se producen después de que Def Con Dos presentase Zombi Franco, el primer avance del álbum que publicarán el próximo año con motivo del XXX aniversario de la banda, en el que imaginan que el dictador se escapa durante la exhumación. “Se ha escapado el zombi Franco, ¡ay, qué espanto!”.  

El concierto en Madrid fue contratado por el anterior equipo de gobierno (Ahora Madrid), pero el de Málaga había sido contratado por el mismo gobierno que ahora ha decidido cancelarlo debido a las presiones de VOX. ¿Están cayendo Ciudadanos y el PP en el discurso de la extrema derecha?

Tengo que puntualizar que, en el caso de Madrid, la Junta de Distrito de Tetuán votó a favor del concierto, tanto los representantes de Ciudadanos como los del PP. Y esa es la contradicción. Yo entiendo que a alguien no le guste lo que haces por la razón que fuere pero lo que es ilógico es que se te contrate para luego censurarte un día antes de la actuación habiéndote pagado previamente. El razonamiento es que estas personas no quieren que el dinero público vaya a grupos que no les gustan, pero es que ya nos habían pagado y ahora han gastado más dinero para sustituirnos. Esto demuestra cómo es la administración del dinero público por parte de los partidos de ultraderecha.

El caso de Rincón es distinto. La idea de contratar a Def Con Dos viene inspirada porque yo he actuado en el cortometraje Cinco Reyes, del director Alberto Pons, que se ha rodado principalmente en un entorno maravilloso como es la Cueva del Tesoro y allí también hemos rodado un videoclip para poner música a la película. Dentro de este contexto de participación, la concejala de Ciudadanos, que es muy fan del grupo por nuestra denuncia contra la violencia de género, decide contratarnos. Y me consta que tanto el alcalde como la concejala de Ciudadanos aguantaron mucho para sacar adelante el concierto, pero finalmente tengo entendido que llegaron órdenes de arriba y lo cancelaron.

Lo que está sucediendo es que, en este país, el centro-derecha se ha acabado, eso ya no existe. En España solo hay ultraderecha. La extrema derecha ha estado integrada en el Partido Popular, de hecho todo VOX es gente que estaba en el PP. Ciudadanos también viene de ahí. Ahora se han dividido en tres y han perdido fuerza electoral y por eso están intentando recuperar fuerzas. Cuando existe un partido que no tiene cabida en la Europa democrática, lo normal es aislarle. Sin embargo, lo lamentable es que el Partido Popular de Casado ha abrazado a la ultraderecha sin ningún tipo de complejo. Y por eso en este país se ha acabado el centro-derecha. A VOX se le ha dado una relevancia que jamás debería haber tenido y por eso ha atraído a PP y Ciudadanos. En contra de muchos de sus votantes, ¿eh?, que jamás pensaron en lo que iban a derivar estos dos partidos.

¿Han podido hablar con el Ayuntamiento de Madrid o el de Rincón de la Victoria? 

No, no.

¿Y tienen pensado tomar alguna medida?

He hablado con mis abogados, por supuesto. Aquí coinciden varias ilegalidades. Por un lado estamos ante un caso de censura previa, que es algo que está prohibido por el artículo 20.2 de la Constitución, es decir, no se puede censurar a alguien por algo que va a hacer supuestamente. 

Por otro lado, es cierto que yo estoy condenado a un año de cárcel por seis tuits. El caso fue archivado en primera instancia por el juez De la Mata en la Audiencia Nacional, luego fui absuelto por la sala primera de la Audiencia Nacional y, finalmente, se me acabó condenando en última instancia en un giro completamente arbitrario llevado a cabo por una de las personas de nuestro paisaje judicial que tiene un sesgo político más claro, que es el juez Marchena. Este juez lo que hizo fue vulnerar todos mis derechos constitucionales por un interés político que buscaba la ejemplarización. Y así se creó la doctrina Strawberry en el Tribunal Supremo. [Se ríe] El humor no hay que perderlo y hay que ver lo que tiene de grotesco que un tipo de mi trayectoria acabe poniendo nombre a una doctrina represiva e ilegal dentro del marco jurídico europeo. La doctrina, que se la inventó el juez Marchena, lo que venía a decir es que el contexto de los tuits no importaba, algo que contradice la Constitución y por eso la doctrina Strawberry acabó siendo tumbada por una directiva de la Unión Europea.

A partir de ahí, en marzo de 2017, la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo empiezan a dar marcha atrás en toda la ola represiva que habían ido desarrollando. Y, ahora, lo que me pasó a mí es impensable que le pase a nadie, pero a mí sí me ha supuesto una condena. Por eso, lo que yo hice fue interponer un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional hace dos años. Un recurso que fue admitido, cosa muy rara porque en el caso de Pablo Hasel o el de Valtonyc no fue así. Y llevo ya dos años esperando. ¿Por qué no lo resuelven ya? A lo mejor coincide con que el juez Marchena es el ponente en el juicio al procés y mi absolución podría ser un desprestigio en un momento político que no interesa. Podría ser una de las explicaciones. Y esto me impide acudir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. ¿Cabría pensar que se está torpedeando mi acceso a la justicia europea? No quiero pensarlo, pero podría ser una teoría.  

¿Cuánto está pesando esa condena por enaltecimiento del terrorismo en su carrera musical?

Ahí voy. El gran problema de todo esto es que se está haciendo extensible una pena que se circunscribe a Twitter a toda mi actividad artística. Tendrán que ir entonces a sacar algunos libros de librerías y bibliotecas y a quemarlos como en los peores años del siglo XX. Están extendiendo eso a otras cosas que yo hago, como mi grupo. Pero es que no hago solo eso. Y esto atenta directamente contra mi derecho al trabajo. Y por ello voy a denunciar. La demanda que estoy preparando va contra la vulneración de todos mis derechos fundamentales, contra la estigmatización de un perfil humano, artístico y cultural de una forma completamente ilegal.

Es lamentable que una condena, que si bien es condena firme, no es definitiva porque está recurrida y admitida a trámite, sirva para criminalizar todo lo que yo haga. Es una caza ilegal y denunciable. Siempre ha existido la censura por omisión, es decir, no te contratan, pero es que yo no voy a escuchar a Jiménez Losantos porque me repugna, pero tampoco quiero cerrarle el chiringuito. Al que no le guste mi grupo, que no lo escuche, pero que no lo criminalice. Def Con Dos, después de 30 años, no tiene ni ha tenido jamás ninguna cuestión judicial abierta. Por eso esto es puro alarmismo interesado para generar inseguridad.

¿Qué es ese “discurso del odio” del que habla el PP? ¿Def Con Dos fomenta el odio?

El discurso del odio se ha convertido en el arma de la ultraderecha contra aquellos a quienes debería proteger ese delito de discurso del odio. Es decir, la ley europea referente al discurso del odio lo que intentaba era poner freno al escarnio contra las personas vulnerables de la sociedad: inmigrantes, colectivos LGTBI, mujeres maltratadas… Era una forma de evitar el acoso de la extrema derecha. Sin embargo, lo grotesco y lo curioso es que en España se le ha dado la vuelta y lo que se hace es perseguir a los colectivos que debería proteger por culpa de esos jueces ultraconservadores que tienen intereses políticos.

Esta polémica ha empañado la presentación de una nueva canción, Zombi Franco, que cuenta una historia imaginaria en el que el dictador se escapa durante su exhumación. ¿Cree que finalmente se llevará a cabo el traslado de la momia?

Yo no tengo una bola de cristal, pero mi anhelo, igual que el de cualquier español demócrata, es que se exhumen los restos y aquello se convierta en un lugar de homenaje a las víctimas de la guerra civil. Lo que sí me parece es que es sintomático de cómo funciona el sistema judicial español, que en sus más altas instancias está colonizado por personas muy muy conservadoras. Eso es lo que a nivel democrático debería preocuparnos. En estos momentos, decisiones como la de parar la exhumación equivale a un golpe de toga, ya no es un golpe de Estado pero sí un golpe de toga. Estamos condicionados por una serie de elementos claves del organigrama judicial que son personas con filiaciones políticas muy claras.

¿Qué o quiénes forman esa “costra ultrafranquista” de la que habla en la canción?

Todos aquellos altos cargos del Estado que lo que están haciendo es perpetuar una especie de franquismo orgánico que impide que haya reformas en la propia estructura democrática de España. Los poderes fácticos colocan a este tipo de personas que son incompatibles con la democracia.

Dice también en este nuevo tema que “son 80 años de dominio incuestionable que no van a terminarse solo con desenterrarle”. Ha criticado antes el papel de la justicia, pero ¿de qué formas Franco ha seguido dominando este país después de su muerte? Algún ejemplo concreto.

Pues solo hay que mirar a la más alta institución del Estado. Como bien dice la canción, eso se quedó “atado y bien atado” por parte del dictador. Y es algo que no se ha sometido a referéndum. Es lo más elemental, votar, y no se ha hecho. Con el agravante de que la Monarquía en este país no es una institución únicamente representativa, sino que tiene funciones ejecutivas desde que el rey es capitán general del Ejército, la máxima autoridad. Y llamar democrático a esto es banalizar sobre la idea de la democracia.

También podemos ver esta resistencia franquista en cómo no se ha juzgado jamás a torturadores del franquismo mientras recibían medallas pensionadas y gozando de grandes retiros. O cómo se ha ido indultando a condenados por torturas, que posteriormente han ido desarrollando carrera profesional dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Todo esto son ejemplos que demuestran que España, dentro de lo que es el marco europeo, vaya por detrás.

Un ejemplo claro del choque entre el concepto de democracia entre España y Europa es el caso de Manuel Valls. Él es una persona que entra en Ciudadanos pero en un momento dado se escandaliza de que el partido pacte con VOX y lo abandona. Eso es un proceder de demócrata, de una persona que cree que la ultraderecha no debe tener ni voz ni voto. Y aquí en España no estamos acostumbrados a esto. Y eso es porque los resortes del franquismo siguen todavía dentro de los tres partidos que conforman la extrema derecha en España.

¿Sigue pensando que España es idiota?

Por supuesto. También tenemos que mirar hacia la izquierda, que en España tiene un comportamiento muy preocupante. Y cuando digo izquierda, hablo también de eso que llaman socialdemocracia. Estas fuerzas son ya cansinas. El hecho de que no podamos llegar a un acuerdo es algo lamentable, un ejemplo de los grandes males que aquejan a España como país: esa incapacidad para que las fuerzas que no son de ultraderecha puedan llegar a acuerdos de progreso que saquen al país del atraso que lleva. Esto es culpa de las fuerzas de izquierda y fuerzas de centro como en este caso es el PSOE.

En el tema de la represión de la libertad de expresión, existe responsabilidad por parte de la izquierda que han decidido no afrontarlo. Porque tenemos que recordar que Pedro Sánchez, después de un año en el Gobierno, no ha tocado ni una coma de la Ley de seguridad ciudadana, la Ley mordaza. Ni la ley de enaltecimiento. Todas las leyes arbitrarias que se tomaron dentro de un marco histérico, deberían haber sido derogadas o reformadas y no se ha hecho.

Fuente: Dani Domínguez en lamarea.com

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