Sindicalismo de clase, hoy más que nunca

La jornada de 8 horas, 30 días vacaciones pagadas, la lucha por un sistema democrático de bienestar… Son algunos de los logros del movimiento obrero a lo largo del siglo XX en un contexto de guerras, sistemas autoritarios, genocidios y una lucha por la libertad ininterrumpida

OPINION

::Pasa en Carabanchel::

Si volvemos la mirada atrás, parece que ha pasado mucho tiempo, sin embargo, todos conocemos a alguien o tenemos en nuestra mente iconos, y si lo pensamos bien, ni siquiera estamos luchando por algo diferente.

Ayer fue la jornada de 40 horas semanales, hoy es la lucha por las 35/37,5 horas. Ayer fue la lucha por el establecimiento de las pensiones, hoy por la subida de las mismas. Ayer fue un contrato de trabajo, hoy es la consecución de un marco laboral justo para quienes venden lo único que tienen, su fuerza de trabajo.

Estas son solo algunas de las reclamaciones de la clase trabajadora de hoy, sin embargo, seguimos luchando por lo mismo, por una sociedad donde todo ser humano pueda desarrollar su proyecto de vida libremente. El objetivo más grande al que nos enfrentamos es un capitalismo en una fase superior que busca maximizar cada vez más los beneficios y que ya se demuestra sin alma, pese a que antes lo ocultara. Estos procesos de acumulación de capital siempre son a costa de los mismos, los trabajadores.

Pareciera que la historia está escrita y que por tanto poco podemos hacer, pero no es así, los trabajadores tenemos y tendremos siempre la última palabra, sin nosotros no sale la producción.

El sindicalismo de clase ha de ser la punta de lanza de la clase trabajadora

Eso sí, la única alternativa que tenemos es desde lo colectivo, en el marco laboral esto solo lo representan los sindicatos de clase, con objetivos compartidos por trabajadores de sectores bien diferentes. La lucha en una empresa o sector no sirve de nada si no está hermanada con la totalidad de los trabajadores, ya que las reclamaciones más importantes como la reducción de jornada o un marco laboral digno son compartidas.

El sindicalismo de clase ha de ser la punta de lanza de la clase trabajadora, no ha de confirmarse con reformas parciales, sino que debe plantear la superación del capitalismo salvaje que nos devora, nos deshumaniza y reduce a números en busca de un sistema justo para la mayoría.

Esta es su principal diferencia con los sindicatos patronales o gremiales, que solo tienen objetivos a corto plazo y que no ofrecen ningún tipo de alternativa ideológica o social ante la deriva autodestructiva del sistema capitalista, son pan para hoy (si es que lo hay) y hambre para mañana.

En definitiva, las cosas claras y los sindicatos de clase.

Fuente: Javier Pérez Cobo en nuevatribuna.es

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