Sánchez sale del Congreso escaldado pero vivo tras su comparecencia por la Corrupción. Feijoo achicharrado

El Gobierno anuncia un nuevo Plan Estatal contra la corrupción. Sánchez recuerda en sede parlamentaria las corruptelas pasadas de las administraciones de Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy

Sánchez recibe los aplausos de su bancada en su comparecencia del 9 de julio tras el estallido del Caso Koldo / David F. sabadell

“Su Gobierno necesita de un nuevo propósito”. La frase de Mertxe Aizpurua (EH Bildu) seguirá flotando las próximas semanas en el ambiente. El Ejecutivo de Pedro Sánchez sale hoy, 9 de julio, respaldado por la mayoría que le dio la investidura hace verano y medio, pero, después de la comparecencia, no se atisba un giro de guion que refuerce a un presidente del Gobierno en su peor momento político desde su llegada a La Moncloa. 

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“No voy a tirar la toalla”, ha dicho en su primera intervención Sánchez, disipando la posibilidad de dimisión y elecciones anticipadas. El presidente ha confesado que sopesó esa posibilidad, pero al final, no.

El minué previsto ha salido tal y como se esperaba. El Partido Popular ha pedido elecciones anticipadas, Vox ha hecho aspavientos antes de salir de la cámara —como es habitual— y entre el resto de partidos, los que dieron la mayoría a Sánchez en 2023, pocas ganas de mambo. “Nuestra confianza está en la UCI”, ha dicho la nueva portavoz del Partido Nacionalista Vasco, Maribel Vaquero.

El PNV ha enseñado los dientes: “No se ve un rumbo claro”, “Ha dado explicaciones, no todas las que corresponde”, ha planteado Vaquero. No se trata de un ultimátum, pero los nacionalistas han trazado las tres opciones de cara a futuro: plantear una cuestión de confianza, dimitir sin disolver la Cámara —sin precedentes, pero legalmente posible— o disolver la Cámara y convocar elecciones. 

“Está usted en prórroga, señor Sánchez”, ha sentenciado la portavoz de Junts, Míriam Nogueras. El otro partido del nacionalismo conservador, Coalición Canaria, ha pedido una cuestión de confianza para ratificar el Gobierno, algo fuera de la agenda de Sánchez.

Algo más suaves, o al menos más duros con la derecha y la extrema derecha, han sido los partidos soberanistas de izquierda. EH Bildu y ERC no quieren que caiga el Gobierno y lo dicen. Claramente, como Gabriel Rufián: “Si esto es una cosa de tres listos usted se tiene que quedar, porque esto no hace caer a un Gobierno, pero si esto escala (…) nosotros le vamos a pedir, le vamos a obligar a que la gente decida”.

Sánchez ha querido descargar su responsabilidad: “Soy un político limpio que desconocía las corruptelas”, y señalar que es el sistema el que ha permitido la extensión de tramas de corrupción

Sumar ha pasado la primera fase de la ira y se encuentra en la fase de defensa crítica del presidente: “Sé que usted es honesto”, ha dicho la ministra de Trabajo y vicepresidenta, Yolanda Díaz, que anoche perdió a su padre, el sindicalista Suso Díaz. Sumar vuelca su agenda a partir de ahora en arrancar a Sánchez una agenda social para la que no parecen dar los números en el Congreso —no con elementos como Junts y PNV.

El “nuevo propósito” al que aludía Aizpurua y que se destila en las exigencias de una agenda social por parte de Sumar, ha estado ausente en la sesión de hoy. ”Vivienda, vivienda, vivienda”, ha repetido Rufián. Los números en el Congreso no dan para medidas profundas, pero sin medidas profundas no hay quien levante las opciones —por pequeñas que sean— de repetir 

Entre dos aguas se encuentra Podemos, en el Grupo Mixto, que ha cargado las tintas contra Sánchez calificando de “medidas cosméticas” las medidas anticorrupción anunciados unos minutos antes por el presidente.

Medidas anticorrupción

El discurso de Sánchez, marcado por el Caso Koldo y la entrada en prisión del exsecretario general Santos Cerdán, estaba definido desde el fin de semana, cuando el PSOE llevó a cabo su congreso federal en medio del shock. “Han sido avalados por técnicos, expertos” y por la OCDE, ha defendido Sánchez, que ha hecho un guiño a Sumar al anunciar estas medidas.

Quince medidas en un Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción estructurado en cinco ejes: prevención de riesgos, protección de informantes, investigación y sanción de la corrupción, recuperación de activos ilícitos, y promoción de una cultura anticorrupción.

En el marco mental del Caso Koldo y de la posible acción corruptora de empresas como Acciona, se plantea una serie de medidas legislativas de endurecimiento de las sanciones a empresas corruptoras y la publicación de un listado en el que aparezcan las empresas sancionadas. Además, “se proponen dos vías: la posibilidad de imponer multas proporcionales a los ingresos anuales o al beneficio ilícito obtenido, y la inhabilitación obligatoria que les impida obtener subvenciones y ayudas públicas, contratar con el sector público y gozar de beneficios e incentivos fiscales o de la Seguridad Social”.

Asimismo, el Plan introduce una Agencia de Integridad Pública independiente, que tiene entre sus funciones la prevención, supervisión y persecución de la corrupción.

Con este plan, Sánchez ha querido descargar su responsabilidad: “Soy un político limpio que desconocía las corruptelas”, y señalar que es el sistema el que ha permitido la extensión de tramas de corrupción. Es decir, que su Ejecutivo no ha sido ajeno a lo que viene ocurriendo desde hace cuarenta años.

En su segunda intervención, el presidente ha contraatacado, recordando los casos que afectaron a los gobiernos de Felipe González, los de José María Aznar —“presidió el Gobierno más corrupto de la democracia en España”, ha dicho Sánchez y el de Mariano Rajoy —“60 casos, 1.400 millones de euros robados”. En resumen, todas aquellas cosas que ahora se llaman “y tú más” y que hablan del problema irresoluble del bipartidismo con la corrupción.

Fuente:Pablo Elorduy – TG: @p_elorduy – BSK: @pelorduy.bsky.social en elsaltodiario.com (Título editado por @carabanchelnet)

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Fuente: Antón Losada en eldiario.es

¿Otra vez, Alberto?

Visto el descenso a los infiernos del líder del PP al acusar a Sánchez de ser beneficiario económico de las saunas de su suegro, resulta pertinente la pregunta: Alberto, ¿es que vas a empezar otra vez con aquel revolcarse en la basura de la campaña de 2009 que te llevó a la presidencia de la Xunta?

En la campaña de las elecciones gallegas de 2009, cuando eso de la polarización y la destrucción personal del adversario político parecían cosas de las series de televisión y otras latitudes, Galicia, una vez más, fue pionera. La campaña más sucia vista hasta entonces en la política gallega y española llevó a Alberto Núñez Feijóo a la presidencia de la Xunta. Fue el final del gobierno bipartido del PsdeG y BNG, que no era un ejecutivo de seres luz ni recibieron una derrota que no se merecieran; pero no tanto oprobio y tanta saña.

En aquella campaña valía todo. Convertir una mala gestión de una excursión de pensionistas en un secuestro de ancianos; presentar instrumentos de gestión como el Consorcio de servicios sociales en chiringuitos para colocar amigotes –hoy, ahí sigue el Consorcio dando servicio porque era la mejor manera de planificar y gestionar una compleja red de servicios–; transformar el blindado de Pérez Touriño, exactamente igual al de Manuel Fraga, en el coche de un sátrapa; una nevera portátil del vicepresidente Quintana o su foto en el yate de un constructor, tomada años antes, en Sodoma y Gomorra, o ridiculizar una compra de mandilones para niños presentándola como el primer paso hacia la China comunista.

Aunque ningún infundio llegó al nivel de insinuar, de manera completamente falsa e injuriosa, que uno de los miembros del gobierno era un maltratador doméstico. Un rumor malicioso que comenzó con un correo difundido desde la sede campaña del Partido Popular de Galicia.

Alberto Núñez Feijóo siempre ha contado a quien quería escucharle que ese aspecto de aquella campaña era algo que lamentaba y no repetiría. Incluso llegó a asegurárselo personalmente al miembro difamado del gobierno, eludiendo toda responsabilidad en el rumor. Muchos le hemos creído todos estos años. Pero visto el tono y el contenido de su intervención en el debate sobre la corrupción, especialmente su segunda réplica y su descenso a los infiernos al acusar a Sánchez de ser beneficiario económico de las saunas de su suegro, parece que ya no lo lamenta tanto.

La pregunta resulta pertinente, Alberto: ¿Es que vas a empezar otra vez con aquel revolcarse en la basura a diario e inventar más cuando no parecía suficientemente repugnante? ¿Qué vendrán luego, las lágrimas de cocodrilo por el daño causado en las vidas de las personas y en la decencia de las instituciones? En política, como en la vida, no solo se trata de ganar sino sobre todo de cómo se gana. Ese suele ser el legado que uno deja.

Fuente: Antón Losada en eldiario.es

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ES PROBABLE HAYA VIDEOS CARGÁNDOSE ESPERA UN POCO
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