Reincidentes: “Mucha gente cree que los rockeros somos millonarios, pero somos trabajadores”

Conversamos con Fernando Madina, cantante y bajista del grupo sevillano de punk-rock Reincidentes

Una carrera musical de 34 años. 15 discos de estudio, uno en acústico, dos de versiones, dos en directo, otros dos compartidos con otros grupos. Miles de conciertos en todo el Estado español y en América Latina, principalmente. Canciones tan conocidas como Vicio, Ay Dolores, Grana y Oro o Jartos de aguantar. A estas altura, poca presentación hace falta para una banda tan presente en la cultura popular de varias generaciones. Desde Sevilla, Reincidentes sigue en la brecha. El grupo formado por Fernando Madina (voz principal y bajo), Juan Barea (guitarra), Finito de Badajoz (guitarra), Manuel Pizarro (batería) y Nacho Pujol (técnico de sonido) sobrelleva la pandemia como puede y nos han presentado algunas novedades estos meses. En cuartopoder charlamos largo y tendido sobre ellas y otros asuntos con Fernando Madina.

-Acabáis de publicar un disco en directo de vuestro primer concierto post confinamiento. Cuéntame un poco el proyecto

-Lo primero que hicimos en el confinamiento fue una canción, que por primera vez fabricamos en home studio desde casa entre Barea y yo. Fue cuando no podíamos ni salir para ensayar. Se llamaba Solo. Aparte, innumerables colaboraciones que llegamos. Yo nunca había hecho un video-lyric, pero tenía instalado el Final Cut así que me metí con ello. A nivel de Reincidentes fue lo primero que hicimos. Después, como ya teníamos grabado el single Hijos de la calle, junto a Capitán Cobarde, de un poco antes del confinamiento, terminamos de mezclarlo. Se hizo eso y lo sacamos como primera entrega de una serie de singles colaborativos con otros artistas. Luego, en cuanto nos soltaron pudimos hacer un concierto con el festival Cosquin Rock de Argentina, en la sala Malandar de Sevilla. Hicimos una breve actuación para poca gente en la sala, unas 90 personas. Fue la primera vez que vimos lo raro que era tocar con la gente con mascarilla, sin verla, etc. En el momento en el que nosotros tocábamos había conectadas al streaming 45.000 personas, la mayoría de Argentina.

Fue el único streaming que hemos hecho. Pero de ahí surgió la idea de sacarle un poco de partido con singles y unir el audio un las plataformas digitales. Se le ocurrió a Maldito Records y estuvimos de acuerdo. Lo mezclamos un poco luego en plan casera. Ha salido ya el disco completo.

-También habéis anunciado una gira acústica. ¿Al final es la única manera de tocar por cuestiones de aforo y demás? En vuestro caso sí habéis hecho cosas en acústico, incluso un disco entero en 2004.

-Sí, pero no es como el disco. En este caso Manuel, el batería, no viaja. Solo los otros tres. Las canciones están bastante más desnudas incluso que en el disco acústico. Lo que pasa es que hemos hecho ya tres ciudades: Torrelavega, Cáceres y Valencia. Este fin de semana íbamos a hacer Huércal, en Almería. Y parece que se va a aplazar el de Euskadi. Otra vez malas noticias, otra vez truncada la ilusión.

-¿Cómo lleváis toda esta incertidumbre? Tanto a nivel personal, porque entiendo que para un músico es importante tocar, como a nivel profesional, claro. ¿Se olvida mucho que la cultura, la música, es un trabajo?

-Artísticamente es muy jodido. Porque esta gira acústica que había empezado pero me temo que no va poder seguir mucho, nos había hecho sentirnos músicos. Porque, si bien nosotros veníamos haciendo mucha música desde casa, y muchas colaboraciones, el sentirte músico es subirte al escenario. Yo creo que para todos los músicos es así. El escenario y la carretera es lo que realmente te da la perspectiva de sentir tu profesión. Independientemente de que hemos ensayado bastante, porque cambiar el formato de las canciones ha costado. Trabajar hemos trabajado mucho pero sentirte músico te pasa encima de un escenario. Cuando hay gente que está interactuando contigo. Eso ha sido tan breve que es muy frustrante. Nosotros empezábamos una gira con 27 bolos cerrados el 14 de marzo. Se nos canceló una gira con la que teníamos mucha ilusión, teníamos un repertorio muy renovado y preparado durante el invierno. Y ahora la acústica se para también. No se lleva bien.

Pero claro, es que además nosotros comemos de esto. Nuestros técnicos y demás. Se lleva con mucha incertidumbre. No ves luz al final del túnel. Somos conscientes además de que quizás nos incorporemos prácticamente los últimos a lo que será la normalidad. Pero claro, ves que se va incorporando gran parte del tejido sociolaboral y que nosotros no. Hay inquietud. Hay mucha gente que cree que los artistas, los rockeros de este país debemos ser millonarios. Y no, somos trabajadores como cualquier otro, que tenemos nuestras hipotecas, nuestros hijos, etc. y lo pasamos mal como todo el mundo.

-Lo he comentado con muchos artistas este año. La música no es solo el artista visible, que algunos muy famosos pueden tener solvencia económica. Son los técnicos de sonido, de luces, los backliners…todo el tejido que hay detrás

«La gente consume la música de otra forma, sin ser consciente del esfuerzo que hay detrás de eso»

-Ha habido un problema de percepción en torno a la música. Incluye esa creencia de que somos de una autosuficiencia económicamente brutal. El problema es que la industria musical se hizo el hara-kiri hace tiempo y la gente consume la música de otra forma, sin ser consciente del esfuerzo que hay detrás de eso. Tanto de los músicos como de toda la gente que les rodea. Parece que no hay esfuerzo compositivo, de ensayo, que no hay kilómetros de carretera, almohadas de hoteles malos, escenarios que no están bien, equipos de sonido que no están ajustados…Eso se nota mucho en la manera de consumir música. Cuando empiezas a manejar redes sociales eso se ve. Por poner un ejemplo, la media de minutos de un archivo. Tú ves que la canción dura tres minutos y la media de escucha es de minuto y algo. La gente utiliza la música como una bolsa de patatas recién comprada, de un euro, que usa y tira antes de acabar. Eso hace que no te des cuenta de todo el esfuerzo que hay detrás y además encima te lleva a pensar que el músico lo que tiene que hacer es el bolso, tomar muchas drogas y va a ganar mucho dinero, de sobra. Es una locura lo que se está produciendo con la percepción que se tiene de la música, no solo aquí sino en el mundo entero.

reincidentes

-Volvemos a la canción que mencionabas al principio, la de Hijos de la calle. Está compuesta por Capitán Cobarde. No sé si es la primera vez que otro artista os hace expresamente una canción. ¿Es una cosa puntual o lo vais a hacer con más gente?

-Sí ha habido alguna gente, en pasado lejanísimo, que nos ha escrito letras, amigos cercanos. Como por ejemplo Dos Colegas, que la tocamos con Robe Iniesta. Esa letra es de un amigo. Como canción completa no nos había pasado nunca. Los singles colaborativos que iremos sacando, cada uno estará concebido de una forma distinta. Es cierto que ningún artista antes nos había hecho letra y música para que la interpretemos nosotros. No es una canción de él, además. Nos la dio en una versión muy country y nosotros la pasamos más a rock. Él tenía claro que iba a quedar muy bien. Y luego, nos hizo la versión de Vicio, en la que ni siquiera hemos participado y la ha llevado a un terreno muy diferente, con sus músicos. Ha quedado increíble. Con Alberto, la experiencia ha sido muy buena. Él además pudo cantar esas dos canciones en el directo del Cosquin Rock del que hemos hecho el disco.

-Hemos estado haciendo muchas listas de canciones sobre temas de actualidad en cuartopoder. Y he de decirte que en casi todas salís.

-Porque somos muy viejos y hemos tocado todos los palos (risas)

-¿Tenéis algún tema del que hayáis querido escribir y no lo habéis hecho? ¿Cómo os inspiráis para ello?

«Tenemos ese objetivo de compartir con la gente nuestra visión de las cosas que pasan»

-Siempre tiendo a la metáfora del fotógrafo. Intentamos estar bastante pegados a la realidad. Para bien o para mal somos bastante adictos a la prensa y las noticias. Quizás los que hacemos es poner ese prisma propio a esa cámara de fotos mental que hace que interpretemos la realidad a nuestra manera cada vez que componemos una canción. No tiene por qué ser de manera reivindicativa siempre. Pero sí tenemos ese objetivo de compartir con la gente nuestra visión de las cosas que pasan. Por eso hemos tocado tantos palos. Sí hay muchas cosas que hacer todavía. Me estaba acordando, fíjate, de la canción Sahara Adelante.

-Te iba a preguntar sobre esta canción, sí. La hicísteis después de viajar a los campamentos de población refugiada. Para esta lista de canciones me ha costado más encontrar temas, es algo significativo. ¿Cómo ves todo lo que está pasando?

-La hicimos justo después de visitar los campamentos. Salió sola la canción. Fue una cosa inmediata. Una experiencia de ese tipo, tocar en unos campamentos de refugiados, te marca. Ha sido una experiencia vital maravillosa pero fue muy duro. Ver cómo esa gente vive todos los días de su vida así. Nosotros sabíamos que íbamos a estar una semana, pero es durísimo cuando te vas y piensas que esa gente sigue ahí. Es un conflicto como el de Palestina, que tiene ese poso de irresolubilidad. De decir que si aquí no se moja, primero el Estado español y después que EEUU y la UE dejen de apoyar a Marruecos, va a ser muy difícil que esta gente logre la ansiada autodeterminación. Ojalá. No sé si con el cambio en la Casa Blanca, no tengo ni idea. Ojalá cambiaran las tornas en lo que son los apoyos que Marruecos todavía tiene. Y la verdad es que el Estado español tiene una responsabilidad enorme como antigua potencia colonial. Aunque siempre ha habido declaraciones positivas hacia el Sahara, en realidad nunca se han mojado de verdad. Porque otro gallo hubiera cantado. Algún arma debe tener para hacer chantaje Marruecos. No sé si será dejar de controlar la inmigración de alguna forma, si las relaciones económicas…Eso no nos lo cuentan pero está claro que pasa algo gordo ahí.

«El Estado español tiene una responsabilidad enorme con el Sahara como antigua potencia colonial»

Están pasando generaciones y puede ocurrir como pasa ahora, que la gente más joven empiece a enfadarse de verdad. Pero claro, es una cosa muy difícil porque parece una guerra de piedras contra tanques. Y es muy triste, porque cuando además has conocido a esa gente y sabes cómo son y cómo funcionan a nivel sociopolítico, educativo o personal, te da una pena increíble. Es gente que merece mucho más, merece otra vida.

-Quería preguntarte también por la canción Agarrar la vida, que escribió tu hijo Jon, transexual. Contaste en El País muchos detalles. ¿Estás al tanto de la cierta polémica que rodea la nueva ley y que critica una parte del feminismo?

-Jon ya tiene 27 años y me comunicó su decisión hace unos 8 años. Ha seguido sus tratamientos, se va a operar ya de arriba en febrero en Alemania. Él está feliz y contento, va a ver forjado su deseo y manera de vivir. Sí estoy un poco al loro de la polémica. Me escribo con una asociación de padres de niños transexuales de Euskadi. Ellos me han ido contando esta especie de polémica. Me están mandando un libro con el testimonio de 25 niños y niñas que han elegido ya cambiar de sexo antes de la mayoría de edad y que los padres han estado de acuerdo. Ellos están reivindicando que eso se pueda hacer y que se tramite con la mayor normalidad, no patologizando el asunto como si fuera una enfermedad. Que cuando te des cuenta de que estás en un cuerpo que no te corresponde se lo digas a papá y mamá. Y que ellos miren con comprensión lo que te pasa.

Yo creo que los niños no te dicen gratuitamente que se sienten otra cosa. Los niños pueden ser caprichosos para muchas cosas, pero para eso no. Aunque el mío me dijo su decisión con 20, pero seguro que lo venía pensando desde tiempo atrás. Pero claro, vivimos en una sociedad en que lo mínimo que dicen a personas así es maricón. Yo no he visto a ningún padre o madre que obligue a sus hijos a ser homosexual o transexual. Hay discursos de partidos que parece que dicen que hacemos eso.

-Una de las cosas que me llama la atención de Reincidentes es que os habéis mantenido mucho tiempo prácticamente los mismos integrantes. No parece que sea muy fácil, hay muchas bandas de éxito que se separan o tienen muchos cambios. ¿Cómo se consigue?

-Nunca se puede saber lo que va a pasar mañana. Aparte, sí que ha habido algún cambio. Es verdad que la base, que somos un trío, Manuel (batería), Barea (guitarra) y yo, no ha cambiado en 34 años. Sí ha habido cambios, como la salida de Selu que tocaba el saxofón y que ha fallecido este año, justo un día antes del concierto del Cosquin Rock.

-Una pena su pérdida, justo hablamos en cuartopoder con él muy poco tiempo antes para un artículo sobre el Pedrá de Extemoduro.

-Pues ya hablaste después de mí. Yo había hablado con él hace unos 9 meses. Murió justo el día antes del concierto. Nosotros mismos percibimos, quizás el público no, que hay cierta tristeza en la banda tocando. Hubo incluso una pequeña discusión sobre si lanzar el disco por ese motivo. Al final salió.

Volviendo a los movimientos, entró también hace tiempo Finito de Badajoz a la segunda guitarra y Carlos, el técnico de sonido, salió de la banda hace unos años. No es que seamos exactamente la misma banda. Pero sí es cierto que el núcleo original es el mismo. Y es algo que no pueden decir otros grupos como, por desgracia, Barricada, que eran para nosotros un ejemplo a seguir.

Fuente: Miguel Muñoz en cuartopoder.es


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