Objetivo: Salvar el agua

Que en España hay agua, ¡es evidente! ¿Que en España puedes demandar agua para lo que quieras? ¡A las pruebas me remito! ¿Que de seguir a este ritmo solo nos quedará agua para beber en un botijo? La realidad nos hará aterrizar así…

Si no, ¿cómo se entiende que en el país con mayor grado de desertificación (el 74 % del territorio se encuentran en riesgo ya, con Andalucía y Cataluña a la cabeza en cuanto a «procesos erosivos de gran calado») se autorice la construcción de la mayor playa fluvial de Europa en plena Alcarria Manchega? O que se estén regando más de 300 campos de golf, la mayoría situados en la España seca y semiárida. O que tengamos más de 4 millones de hectáreas de regadíos (legales y alegales), incluidos cultivos tropicales, grandes demandantes de agua. O que España sea la macrogranja de Europa, donde se sacrifican al año 900 millones de animales, que necesitan agua para beber y regar el cultivo de muchos de sus piensos y que contaminan nuestros cada vez menores recursos hídricos con sus excrementos.

Ante este panorama, y dada la necesidad de exigir medidas urgentes que solucionen la futura crisis del agua, en Greenpeace arrancamos nuestra campaña “SALVAR EL AGUA” con la que, desde hoy y durante los próximos meses, queremos sensibilizar sobre un problema grave de nuestro país: tenemos poca agua, cada vez habrá menos y, la poca que tenemos, está contaminada y mal gestionada. Te presentamos un dossier explicativo sobre esta situación, pero te lo sintetiza estupendamente el actor Álvaro Morte (La Casa de Papel) en este vídeo:

Tenemos que administrar bien el agua que tenemos, pero hay que hacerlo en los periodos donde las reservas sean suficientes, no ahora, cuando ya no hay agua. Las soluciones no pasan por realizar más infraestructuras como embalses, trasvases o desaladoras. Tampoco por reducir, los ya exiguos caudales ecológicos que han hecho que nuestros ríos sean auténticas cloacas sin agua, contaminadas y sin vida. Las soluciones pasan por trabajar para disminuir el insaciable consumo de agua, especialmente por parte de una agricultura y ganadería industriales e intensivas, muy demandantes de agua e insumos químicos.

Salvar el agua es salvarnos a nosotros mismos. >FIRMA PARA SALVAR EL AGUA<

Fuente: Julio Barea Luchena en es.greenpeace.org

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