Ni la salud, ni la seguridad de alumnos y vecinos, están garantizadas en el derribo del Calderon

Hoy se han cumplido los peores augurios de las AMPAs y las asociaciones vecinales del entorno del antiguo Vicente Calderón. El curso escolar ha arrancado con las calles más próximas levantadas por obras, movimiento de camiones, elevados niveles de ruido y nubes de polvo, todo consecuencia del derribo del estadio de fútbol. Alarmadas por los riesgos de estos trabajos en la salud y seguridad del alumnado y la vecindad, las entidades mantendrán una reunión con responsables del Ayuntamiento de Madrid el próximo jueves 12 de septiembre.

El encuentro tendrá lugar en la Junta Municipal de Arganzuela. En él, representantes de las AMPAs del CEIP Tomás Bretón, el IES Gran Capitán y el CEIP Joaquín Costa y de la Asociación Vecinal Pasillo Verde-Imperial esperan conocer los detalles del plan actual de demolición, el calendario de obras y fases previstas. “El programa del nuevo Consistorio menciona un posible cambio en el proyecto, con el soterramiento del tramo de la M-30, lo cual supondría muchas más obras y más tiempo (y mucho más dinero de los contribuyentes)”, sostienen en una nota de prensa que han hecho pública esta mañana.

En esta, exigen conocer la localización de los medidores de partículas y sonómetros instalados en los centros escolares y su entorno, así como los​ datos de las mediciones realizadas, tal y como se comprometió el Ayuntamiento hace unos meses. Las entidades sociales tienen dudas de que se esté cumpliendo el plan de salud ambiental, que debe vigilar Madrid Salud, garantizando que se cumplan los niveles máximos de ruido y partículas permitidos.

Por otro lado, esperan conocer qué medidas protectoras tiene previsto poner en marcha el Consistorio ante el desvío de la M-30, “ya que se ha eliminado la fachada del estadio Vicente Calderón que hacía esa función”, así como el plan de movilidad previsto ante el inicio del curso escolar, teniendo en cuenta el tránsito diario de camiones. En este punto, “el Ayuntamiento ha de cumplir el compromiso adquirido de respetar los horarios de entrada y salida de los centros escolares”, indican en su comunicado las AMPAs y la AV Pasillo Verde.

Estos colectivos tienen razones de peso para estar preocupados: “Tras un verano espantoso para los vecinos que han sufrido ruidos y polvo incluso en horas intempestivas, el comienzo del curso escolar dispara todas las alarmas ya que no está garantizada la seguridad y la salud de la población escolar de los centros educativos colindantes y de los vecinos. Las calles de los entornos escolares están levantadas y valladas, dificultando el acceso a los centros”, sostienen, antes de continuar: “el tránsito de camiones es muy elevado, en particular por el paseo de Pontones y en la plaza de Francisco Morano. Con el acceso a la M-30 y las calles patas arriba, se temen grandes problemas de movilidad en cuanto comiencen las clases y la ciudad retome su ritmo cotidiano”.

Por ende, “los niveles de ruido y polvo son muy altos (…) Se ha derribado completamente la fachada del estadio Vicente Calderón, que debía mantenerse en pie parcialmente -a modo de barrera protectora- durante el resto de las obras y el desvío de la M-30, dejando así totalmente expuestos el instituto Gran Capitán y las viviendas más próximas. Las obras de demolición de la tribuna del estadio sufren un retraso generando dudas sobre si esto supondrá todavía trabajos de envergadura -previstos inicialmente en verano- una vez iniciado el curso escolar”.

Por todo lo anterior, las AMPAs y la asociación vecinal citadas confían en que el Ayuntamiento de Madrid “muestre sensibilidad con las familias y los vecinos y”, con la “mayor transparencia y diálogo”, tome “todas las medidas necesarias para minimizar el impacto de las obras así como para garantizar la seguridad y la salud de la población escolar y los vecinos”.
Fuente: FRAVM

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