¡Luchemos por nuestro futuro, no por sus guerras! 20 de noviembre de 2026: Jornada de huelgas y movilizaciones internacional estudiantil y juvenil

Hacemos un llamamiento a las y los estudiantes y jóvenes de toda Europa a rebelarse este otoño, a ir a la huelga y movilizarse el 20 de noviembre

El mundo está en llamas

::Pasa en Carabanchel::

El mundo en el que crecemos está moldeado por un sistema que ignora las necesidades de las personas. La explotación laboral, la crisis climática y la guerra no son fallos del sistema, sino la esencia misma del capitalismo. El auge de la militarización, el autoritarismo y el desmantelamiento del Estado del bienestar no son problemas aislados, sino síntomas de una crisis del capitalismo global.

El gasto militar está alcanzando máximos históricos, mientras que para financiar el rearme se sacrifican la educación, la sanidad, la vivienda y los servicios públicos. Programas como «ReArm Europe» (que pretende invertir 800.000 millones de euros), la expansión de alianzas militares como la OTAN y las crecientes peticiones a favor del servicio militar obligatorio están preparando a nuestra generación para la guerra en lugar de garantizar nuestro futuro. La OTAN no defiende la paz; una y otra vez ha promovido los intereses imperialistas mediante la intervención militar, la escalada y la protección del poder geopolítico y económico, y por ello debería disolverse.

El imperialismo occidental, encabezado por la Administración Trump en EEUU, está imponiendo planes de rearme que la clase dominante europea aclama con fanatismo, y los gobiernos conservadores y de extrema derecha en Europa y en todo el mundo los respaldan. 

Pero no se trata únicamente de fuerzas reaccionarias; esta espiral militarista también ha encontrado un apoyo entusiasta entre diversos gobiernos socialdemócratas que han aprobado presupuestos militares sin precedentes. 

Desde Palestina hasta Sudán, desde el Líbano hasta Irán, desde Venezuela hasta Cuba, los pueblos de todo el mundo siguen sufriendo ataques imperialistas: ocupaciones, intervenciones militares, sanciones, dominación colonial y genocidios, llevados a cabo en nombre de intereses geopolíticos y económicos.

La juventud y la clase trabajadora pagan el precio

Somos nosotros quienes nos veremos obligados a morir y a matar en sus guerras para defender sus intereses. La militarización se adentra en nuestras escuelas y universidades a través del reclutamiento militar, la investigación financiada por la industria armamentística y las alianzas con instituciones cómplices de la guerra y el genocidio. Se normaliza la violencia, se refuerzan las estructuras patriarcales y se fortalece a la extrema derecha, mientras los gobiernos insisten en que no hay alternativa, y nos venden el cuento de hadas de la “defensa” para justificarlo todo. Pero sabemos que el rearme no previene los conflictos, sino que los agrava.

Rechazamos ese futuro.

Luchamos por una educación libre de los intereses militares. Luchamos por la abolición tanto del servicio militar voluntario como del obligatorio. Luchamos por la inversión pública en educación, sanidad, vivienda y justicia climática, en lugar de en armas y guerra. Luchamos por una transición rápida y justa más allá de los combustibles fósiles, liderada por la clase trabajadora, en la que nadie se quede atrás; por la solidaridad internacional en lugar de la dominación imperialista, y por el derecho de todos los pueblos a decidir su propio futuro, libres de ocupación y colonialismo.

La lucha contra la militarización es inseparable de la lucha contra el sistema económico que la sustenta. La lucha por el petróleo, el gas y los recursos estratégicos sigue impulsando guerras, ocupaciones y violencia colonial, mientras que las empresas de combustibles fósiles, las empresas armamentísticas y las instituciones financieras se benefician de la destrucción y los desplazamientos.

Esta lógica de explotación y extracción sin fin no solo alimenta la guerra. También impulsa el colapso climático. A medida que los gobiernos continúan ampliando el uso de los combustibles fósiles y el gasto militar, comunidades de todo el mundo se enfrentan a olas de calor mortales, inundaciones, incendios y hambre. El colapso climático no es un accidente, sino el resultado de decisiones políticas, al igual que lo es la militarización.

Estas prioridades no son casuales; son decisiones tomadas en foros internacionales donde las élites políticas y económicas protegen los intereses militares y de combustibles fósiles, presentándolos como inevitables. Ya sea a través de cumbres militares, el G7 o negociaciones climáticas como la COP, que ha servido de instrumento para el blanqueamiento verde “greenwashing” del capital de los combustibles fósiles, nuestro futuro sigue sacrificándose en aras del lucro y el poder geopolítico.

Vamos a contraatacar

Nuestra lucha es internacional porque el sistema que amenaza nuestro futuro, que nos explota y nos oprime, es internacional. La industria armamentística, las alianzas militares, las instituciones financieras y las empresas de combustibles fósiles operan más allá de las fronteras. Nuestra resistencia debe hacer lo mismo.

Las y los estudiantes y la juventud siempre hemos jugado un papel decisivo a la hora de cambiar el curso de la historia, situándonos del lado de la clase trabajadora y su fuerza revolucionaria. Desde las luchas anticoloniales hasta los movimientos contra la guerra y dictaduras, las generaciones que nos precedieron demostraron que, cuando las y los estudiantes y los jóvenes se organizan y luchan, la sociedad se mueve. Durante el último año, estudiantes de toda Europa y más allá han organizado paros, huelgas y acciones coordinadas contra el genocidio, la militarización, el servicio militar obligatorio y el imperialismo de los combustibles fósiles.

Nadie nos regalará nuestro futuro. Ha llegado el momento de intensificar la lucha. 

El 20 de noviembre, las y los estudiantes y jóvenes de toda Europa iremos a la huelga. Vaciaremos nuestras aulas, organizaremos asambleas, marchas, acciones y manifestaciones.

Hacemos un llamamiento a las organizaciones estudiantiles y juveniles de toda Europa para que se sumen a esta huelga. Hacemos un llamamiento a los sindicatos y movimientos sociales para que nos apoyen y se movilicen del 20 al 22 de noviembre.

Iremos a la huelga y nos movilizaremos para conquistar nuestro futuro. Estas son nuestras reivindicaciones comunes para luchar por nuestro futuro:

  1. El fin de la militarización, el rearme y la austeridad impuestos en nombre de la guerra. Inversiones en bienestar social, educación pública, sanidad y en juventud, en lugar de en armas y ejércitos.

  2. La abolición de todas las formas de servicio militar obligatorio. Las escuelas y las universidades deben ser espacios de pensamiento crítico y liberación, no instrumentos de reclutamiento militar ni de la industria bélica.

  3. Libertad, justicia y solidaridad para todos los pueblos oprimidos. El fin del imperialismo, el colonialismo, la ocupación, el apartheid y el genocidio, así como de la complicidad de nuestros gobiernos en ellos, empezando por la ruptura de todas las relaciones con los Estados genocidas (como Israel).

  4. Justicia climática y social para todos. Fin del capitalismo fósil, del extractivismo y de la destrucción climática y medioambiental.

  5. Un cambio radical del sistema contra el autoritarismo y la represión, y en defensa de nuestros derechos democráticos. Por el fin del racismo y el patriarcado, y por la derrota de la extrema derecha en todos los países.

La historia nunca ha cambiado porque quienes ostentan el poder hayan elegido la justicia. Ha cambiado porque los pueblos se han organizado y han luchado por ella. Ahora nos toca a nosotras y nosotros.

El 20 de noviembre, demos los primeros pasos hacia la construcción de un movimiento internacional estudiantil y juvenil antimilitarista. ¡Luchemos por nuestro futuro, no por sus guerras!

– Rete della Conoscenza, Unione degli Studenti, Link Universitari (Italia)
– Union Étudiante (Francia)
– Solidaires Etudiantes (Francia)
– Mouvement National Lycéenne (Francia)
– SDAJ (Alemania)
– Linksjugend Solid’ (Alemania)
– SDS – Die Linke (Alemania)
– Internationaler Jugend Verband (Alemania)
– Die Falken (Alemania)
– YUNA-Demokratische Jugend (Alemania)
– Young Struggle (Alemania, Francia, Reino Unido, Austria, Suiza)
– Sindicato de Estudiantes (Estado Español)
– Estudantes pelo Fim ao Fóssil (Portugal)
– Stop the War Coalition-Youth branch (Reino Unido)
– Socialist Students (Reino Unido)
– Young Greens (Reino Unido)
– AKS (Austria)
– JUSO-JS-GISO (Suiza)
– Rosa Kolektiv (Eslovenia)
– RedFox, Comác (Bélgica)
– LSVb (Países Bajos)
– SP Jongeren (Países Bajos)
– Socialistisk Ungdoms Front (Dinamarca)

Organizaciones firmantes del manifiesto Young Strike. Movimiento estudiantil

Fuente: sindicatodeestudiantes.net

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