Los primeros contactos con Sumar decepcionan a Podemos, pero ambos confían en acordar

Las primeras ideas de borrador que ha comunicado Josep Vendrell, jefe de gabinete de Díaz, no han gustado a los morados, que desconfían además de Compromís y Más Madrid. Para la papeleta de Madrid, los de Belarra piden a Irene Montero de número 2 y Echenique 3. La negociación ocurre bajo máxima discreción y con la presión del tiempo como una herramienta clave

“Pareciera que quisieran una rendición”, comenta un miembro de la Ejecutiva de Podemos que ruega que no se comente su nombre. “Hay que entregar las armas y acordar, esto se ha acabado”, dice otro. También pide enfáticamente cuidar su anonimato. Hay tensión y alerta por los días difíciles, otros más, que atraviesa la formación política que cambió la historia moderna de España pero que ahora lucha por sobrevivir, con muchos enemigos y un electorado que le ha sido más esquivo que nunca el domingo pasado.

Lo cierto es que hay pocos días, hasta el 9 de junio, para que haya una presentación formal y legal de las alianzas electorales (luego unos días más para la presentación de las listas). No sobra un minuto para ponerse de acuerdo y que haya un variopinto heterogéneo de fuerzas progresistas presupone una ardua puja de intereses.

Lo que pudo reconstruir El Salto en base al contacto con diferentes dirigentes es que las negociaciones van muy lentas y eso despierta sorpresa en la Ejecutiva morada

Lo que pudo confirmar El Salto es que no sólo las negociaciones informales han comenzado sino que ya han despertado cierta decepción en la cúpula de Podemos, dominada por leales a Pablo Iglesias e Irene Montero. También se pudo confirmar de una fuente de ese sector que el jefe de gabinete del Ministerio de Trabajo, Josep Vendrell, jefe principal del esquema negociador de Yolanda Díaz, ha trasladado al equipo de Ione Belarra unas primeras ideas o sugerencias, en plan borrador, sobre lo que sería el pacto global.

“Es casi humillante”, es la opinión que escucharon algunos de los dirigentes más encumbrados de Podemos de parte de alguien que conoce la propuesta preliminar de Vendrell y que está guardada bajo siete llaves. Muchos en Podemos quieren evitar hablar y niegan conocimiento de ella y otras fuentes ni siquiera desean explicar quiénes encabezan la negociación (se presupone que del lado morado lo hace la secretaria de Organización, Lilith Verstrynge). Se intenta crear, en pos del acuerdo, un contexto de sigilo y cuidado de la negociación como el que precedió al acuerdo de investidura de diciembre de 2019 con el Partido Socialista.

Tira y afloja contrarreloj

Lo que pudo reconstruir El Salto en base al contacto con diferentes dirigentes es que las negociaciones van muy lentas y eso despierta sorpresa en la Ejecutiva. Azora que los interlocutores de la vicepresidenta no tengan tanta prisa. Dan la impresión de estar jugando con el tiempo como una herramienta más y esperan hasta último momento para un pacto al borde del infarto. Por la vertiginosidad en que ha derivado todo el proceso a partir de la decisión de Sánchez, no habrá primarias (no las puede haber, se desee o no), por tanto habrá acuerdo de despachos.

La propuesta de Podemos para la principal circunscripción, la Comunidad de Madrid, que reparte 37 diputados, es que la número dos de la papeleta sea la ministra de Igualdad, Irene Montero, y que el número tres sea Pablo Echenique, actual portavoz y unos de los negociadores parlamentarios más importantes que ha tenido esta legislatura.

“Yo creo que al final, con mucho esfuerzo, habrá acuerdo pero hace falta discreción. Es que no hay otra, tiene que haberlo”, dice un dirigente del partido

Teniendo en cuenta la realidad de la circunscripción, parece casi imposible que se pueda atender a este pedido debido a que deben encajar también Más Madrid, Izquierda Unida y Equo en la misma papeleta. Pocos imaginan que Iñigo Errejón acepte no ser número dos, y menos aún estar por debajo de Echenique. Para los desprevenidos: la número uno no se menciona porque será Yolanda Díaz, electa en 2019 diputada por Pontevedra y en la anterior legislatura por A Coruña, aunque como toda candidata presidencial, el 23-J competirá por Madrid, al igual que Alberto Núñez Feijóo. Hoy, 2 de junio, se ha resuelto otra incógnita, Alberto Garzón se ha descartado de la carrera y se retira de la primera línea del partido.

La relación con Más Madrid, así como con Compromís, es uno de los elementos que más tensionan el diálogo político con Podemos. Casi al unísono las fuentes moradas repiten que tienen desconfianza para con los errejonistas y valencianistas, incluso los críticos de Pablo Iglesias y que enfáticamente desean un acuerdo consideran que esas dos formaciones quieren erosionar a Podemos y forzar una ruptura con el Movimiento Sumar, como lo ha registrado Díaz en el Ministerio de Interior.

“Ahora veo al acuerdo más lejos que hace unos días”, confiesa un morado de los que se siente cercano a Iglesias, alma máter todavía del partido. Aunque asegura: “Yo creo que al final, con mucho esfuerzo, habrá acuerdo pero hace falta discreción. Es que no hay otra, tiene que haberlo”. El tono es dramático y de preocupación.

También lo es en el bando ‘yolander’, que por supuesto está más tranquilo porque lleva las de ganar. Tampoco es desopilante pensar en que las propuestas iniciales parezcan una humillación para con los morados. Esta es una negociación política de alto impacto, con mucho en juego (cargos, dinero y poder) y como en toda puja que busca un pacto final se ofrece poco y se pide mucho para sobre el final llegar a una posición intermedia. Esto es la política y más aún cuando no hay primarias de por medio.

Algunos medios publicaron que Compromís no quiere compartir papeleta con Unides Podem en el País Valencià y, al menos ante la pregunta, rechazan de plano esa información

“Ha habido contactos, pero pocos”, admite en conversación con El Salto una de las personas que pertenecen al petit comité de Díaz y es de su máxima confianza. “Lo del Movimiento Sumar ratifica la idea de la confederación de partidos como un paraguas para que estén todos. Yolanda quiere a Podemos y a todos dentro”, jura y perjura. Hubo algunas oportunidades en que parecía que la vicepresidenta quería quitarse de encima a Podemos para navegar sola y más cómoda este proceso pero todas las fuentes, y el contexto de necesidad de aunar fuerzas, van en dirección a un acuerdo con los morados.

El mismo dirigente señala: “No hay margen para el no pacto. El humor del votante a la izquierda del PSOE hoy es o vais juntos o voto a Sánchez”. La división sólo favorecería a la derecha y a la desmovilización y podría herir de muerte no solo a Podemos sino a Díaz. ¿Qué confianza generaría en el electorado una líder que no pudo amalgamar a las diferentes fuerzas? Culpar a Podemos de todo es un recurso útil pero que también tiene limitaciones porque llega un momento en que ya no cuaja el mismo comodín para todo.

Ese liderazgo se pondrá a prueba en el equilibrismo que la vicepresidenta tendrá que hacer con Más Madrid y Compromís. Aclaración: fuentes de ambos partidos señalaron a El Salto que es mentira que quieran que Podemos se quede fuera. Incluso una de las personas del partido de Joan Baldoví que suele informar a la prensa no ocultó su hartazgo porque le pregunten siempre lo mismo. Algunos medios publicaron que Compromís no quiere compartir papeleta con Unides Podem en el País Valencià y, al menos ante la pregunta, rechazan de plano esa información.

También lo hace Más Madrid, nave insignia del menos exitoso y estatal Más País. La filial metropolitana volvió a ser un éxito en las últimas elecciones y tiene una posición de fuerza negociadora que hará valer. De todas formas, dicen querer un acuerdo con Podemos pero, eso sí, multilateral: nada de pactos bilaterales Sumar con Podemos y luego que los demás se acomoden. Todos en igualdad de condiciones.

“Nosotros queremos que cuanto antes se deje de hablar del acuerdo y se hable del proyecto político. Nosotros contamos con que al final haya acuerdo”, señala uno de los dirigentes más cercanos a Mónica García y que acaba de ser electo para la Asamblea madrileña. Pero en esta negociación, la médica y líder de la oposición no se juega sus cargos sino que aquí es Errejón quien deberá opinar (su escaño es por Madrid y busca renovarlo). No es el bocado más fácil de digerir en las filas moradas.

Tensión interna y desconcierto

El lunes pasado la reunión de la Ejecutiva de Podemos tuvo dos mitades. La segunda fue determinada por la noticia de que el presidente del Gobierno decidía disolver las Cortes Generales y adelantar las elecciones previstas para diciembre. Eso cambió abruptamente el eje de la conversación.

Pero previamente había un intercambio de pareceres sobre el batacazo electoral. Podemos recibía el menor apoyo de los votantes desde su creación y se mantenía cierto desconcierto, a pocas horas de los resultados. Sin embargo, los discursos de quienes opinaban estaban muy lejos de la autocrítica.

Uno de los participantes de ese cónclave describe así lo que presenció: “Ione y los otros que hablaron decían que estaba todo bien, que no había que preocuparse tanto, que esto ya había pasado, que hubo momentos parecidos, y ninguna crítica a lo hecho. Algunos flipaban en silencio con lo que escuchaban”.

Lo cierto es que algunos importantes dirigentes de la cúpula morada desean mantenerse fieles a la vieja guardia del partido pero expresan fuera de micrófono su cansancio con esto de que toda voz discrepante sea vista como una traición. “Un clima de burbuja”, señala otra fuente que pide a gritos un pacto con Díaz y cambios en la lógica interna de Podemos.

En la precampaña electoral, cuando Díaz hizo la presentación formal de su candidatura presidencial en Madrid, ya la tensión interna se había hecho evidente y varios dirigentes se quedaron con las ganas de ir a ese lanzamiento para no ser señalados como Judas. Otros en cambio sí fueron.

Ante la premura a la que obligó Sánchez con su golpe de timón, el proceso se ha acelerado y casi las fuerzas no soberanistas a la izquierda del PSOE se han decantado abiertamente por aunarse en Sumar. Izquierda Unida hizo lo propio en un comunicado y dejó solo a Podemos (la primera elección general desde 2016 en que podrían ir separados). A IU, Compromís, Más Mádrid, Catalunya En Comú, Equo, Alianza Verde, la Chunta Aragonesista y Proyecto Drago los une un hilo en común: casi todas son fuerzas regionales, salvo la de Alberto Garzón, que a pesar de su presencia territorial, su fortaleza estaba localizada en las áreas metropolitanas y Andalucía.

Esa diferencia con Podemos es abismal. Es un partido con una extensión territorial lograda con esfuerzo y muchas batallas y lo que pone en juego es mucho. Pero la situación es la que es y algo nuevo está naciendo y, en política, eso implica que algo más viejo debe morir. No necesariamente su existencia, sino su forma y su peso político relativo. Podemos tiene derecho a tratar de ser reivindicado y que se respete su trayectoria pero Sánchez ha decidido que el trabajo interno que implica digerir una nueva posición relativa peor que la anterior vaya a tener que ser más exprés de lo que gustaría. Quedan pocos días para evitar el choque de trenes.

Fuente: Daniel Galvalizi en elsaltodiario.com

Foto: Yolanda Díaz será número uno por Madrid en una candidatura con o sin Podemos. Alberto Garzón abandona la primera línea de la política.

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