La solución a nuestro futuro laboral… es trabajar cuatro días a la semana.?

  • Hace unos días nacía 4suma, una plataforma de empresas, trabajadores y trabajadoras que apuestan por la jornada laboral de cuatro días
  • La experta feminista María Pazos advierte que reducir la semana laboral puede ser negativo para la conciliación de las mujeres y la corresponsabilidad en los cuidados

La propuesta de reducir un día laboral y pasar a trabajar cuatro días por semana viene siendo realizada desde hace tiempo por algunas instituciones y empresas. Ahora vuelve a surgir como una posible solución para enfrentar la fuerte sacudida económica y social que el coronavirus ha provocado en nuestra forma de vida. Mercadona ha implantado la medida solo para el estado de alarma, con nueve horas de trabajo por cada uno de los cuatro días. Recientemente la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, ha sugerido esta opción laboral para mejorar la conciliación y fomentar el turismo interno ante el cierre de fronteras.

Hace unos días nacía también 4suma, una plataforma de empresas, trabajadores y trabajadoras que apuestan por la jornada laboral de cuatro días. María Álvarez, una de sus impulsoras, es dueña junto a otra socia de dos empresas, una de publicidad llamada Euphoria y otra de restauración, La Francachela. “En esta cuarentena nos hemos encontrado en el ojo del huracán, las dos tenemos hijos pequeños, la mayoría de nuestras trabajadoras son mujeres…”, explica a cuartopoder. Ante el nuevo escenario, “hay que lanzar una solución a los problemas y es necesario que las empresas la lideren”.

Su propuesta es una semana laboral de cuatro días, con una reducción equivalente de jornada (20%) o con una reducción menor de jornada, por ejemplo a 35 horas, pero siempre manteniendo los salarios. Los días laborables serían cinco o seis, dependiendo el convenio laboral, de lunes a viernes o de lunes a sábado. De esta manera, rotaría más la plantilla y habría menos problema de espacio en las oficinas, donde de lo contrario habrá que hacer malabarismos para garantizar la distancia de seguridad, y también se aliviarían los servicios como el transporte público, al tener menos viajeros por cada jornada.

No sería una medida que se implantara tan solo para los trabajadores y trabajadoras, sino que es “una medida para toda la sociedad”, explica Álvarez. Esto implica que, en su modelo, los menores también acudirían al colegio cuatro días a la semana, algo que reduciría la presión en las aulas, precisamente en un momento en el que los centros educativos necesitan readaptarse para lograr el distanciamiento físico entre el alumnado para evitar el contagio por el coronavirus.

Otras ventaja de esta semana laboral más corta sería el aumento de la productividad, que según predijo el economista John Maynard Keynes hace ya casi un siglo, nos permitiría trabajar tres horas diarias, 15 semanales. Casi un siglo después seguimos con una jornada laboral de ocho horas diarias, al menos sobre el papel. Algunos estudios recientes apoyan la teoría de la reducción de horas de trabajo. “Con reducción de jornada y sin reducción de salario, las jornadas terminan revirtiendo en un incremento de la productividad”, sostiene Álvarez.

Desde el ecologismo también se está optando por la opción de la reducción de jornada laboral“Podría ser una medida interesante para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero”, indica Javier Andaluz, de Ecologistas en Acción. “Tendemos por sociedades menos productivas en lo material, donde es necesario primero valorar otras tareas que no están remuneradas, pero también es necesario asumir que no es una cuestión de tener tanto trabajo como queramos, sino el que quepa en los límites del planeta”, resalta.

La propuesta provoca algunas críticas feministas

Otras expertas feministas advierten de que la reducción de los días laborables a cuatro a la semana, puede traer consecuencias negativas para las mujeres. La matemática e investigadora feminista en el Instituto de Estudios Fiscales, María Pazos, sostiene que la semana laboral de cuatro días puede implicar jornadas más largas que no ayudan a conciliar e incluso desincentivaría la participación de la mujer en el mercado laboral, ya que son ellas quienes habitualmente cuidan a niños y mayores. “Las mamás y los papás, la mayoría de las parejas, necesitan horarios más cortos para implicarse en los cuidados y que las mujeres no tengan que optar por reducciones de jornada y excedencias”, indica.

Pazos considera que la semana laboral de cuatro horas es una propuesta demasiado “complicada” de llevar a cabo y “contrapuesta” a los objetivos de igualdad de género. Propone la clásica reivindicación feminista de 35 horas, cinco días a la semana de siete horas de trabajo, suficiente para cuidar si esta medida se acompaña de servicios públicos de calidad como los colegios públicos y las residencias de mayores. En cuanto a si una jornada laboral menos a la semana por persona contribuiría a reducir la contaminación el transporte, sostiene que lo necesario es “cambiar totalmente de modelo”, es decir, “relocalizar el empleo, la enseñanza, crear empleos de proximidad y eliminar los coches excepto necesidad”.

En esta propuesta subyace una preocupación feminista, la corresponsabilidad en los cuidados. Con la crisis del coronavirus, durante el confinamiento, el Real Decreto-ley 15/2020 se ha facilitado la reducción de jornada, sin el salario correspondiente. “Las mujeres son las que más eligen esta opción. Con las criaturas en casa y los servicios para las personas dependientes en mínimos, ha aumentado enormemente la carga de cuidados”, explica Pazos. “Este tipo de ‘facilidades’ para abandonar el trabajo se van a perpetuar ahora”, advierte la experta. Por eso en estos momentos, para Pazos, un día a la semana libre no es una solución para la mayoría de las mujeres, que necesitan horarios más cortos para conciliar y servicios públicos de calidad para que los hombres se hagan corresponsables de los cuidados.
Fuente: María F. Sánchez en cuartopoder.es

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