Los colectivos ecologistas se han dirigido al consejero de Medio Ambiente para trasladarle su preocupación por la falta de información sobre el impacto ecológico del incendio forestal de la Sierra Oeste, el mayor sufrido en la Comunidad de Madrid. También reclaman planificación y coordinación en las actuaciones sobre los terrenos quemados y la fauna afectada. Además lamentan la dinámica apática de la Consejería de Medio Ambiente frente a siniestros ambientales

Los colectivos que integran la Plataforma Ecologista Madrileña denuncian la falta de interés y de información por parte de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior ante la magnitud del desastre ambiental provocado por los incendios de la Sierra Oeste. Más de 27.000 hectáreas de un territorio de excepcional valor ecológico han resultado afectadas, la práctica totalidad dentro de espacios de la Red Natura 2000, sin que la Comunidad de Madrid haya hecho, prácticamente mención, a la situación de los hábitats y de la fauna afectadas.
Los incendios iniciados los días 22 y 23 de julio en Almorox, Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias acabaron formando un único frente que afectó a doce municipios madrileños. A esta superficie se suma el incendio declarado el 19 de agosto en Aldea del Fresno. La mayor parte del territorio afectado forma parte de la ZEC “Cuencas de los ríos Alberche y Cofio” y de la ZEPA “Encinares del río Alberche y río Cofio”, espacios que albergan hábitats de interés comunitario y especies amenazadas como el águila imperial ibérica, la cigüeña negra, el buitre negro o el gato montés.
La Plataforma, formada por la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), la Asociación Ecologista del Jara El Soto, el Grupo de Recuperación del Medio Ambiente (GRAMA), Jarama Vivo y Liberum Natura, considera especialmente grave que, un mes después de que se produjeran estos siniestros, la Consejería no haya dado a conocer una evaluación sobre las consecuencias del fuego sobre la biodiversidad. Estamos ante un incendio que triplica la superficie quemada en la última década en la región y se produjo cuando todavía no había finalizado el periodo de cría de algunas especies, señalan los colectivos ecologistas.
También preocupa la autorización de actuaciones de corta, desbroce y extracción de madera quemada en montes privados que podrían afectar a alrededor del 80% de la superficie incendiada. Los colectivos consideran que la decisión ha sido precipitada y que estas actuaciones deberían haber ido precedidas de una planificación global del ámbito quemado y donde exista una clara coordinación de los propietarios con la administración para minimizar problemas de erosión, arrastre de cenizas y afecciones a la regeneración natural de los ecosistemas que agraven más la situación.
En cuanto a la fauna, la administración ambiental ha anunciado el suministro de 135.000 kilos de alimento y la instalación de decenas de puntos de agua. Sin embargo, la Plataforma cuestiona que la gestión de estos recursos se esté canalizando en numerosos municipios a través de sociedades de cazadores o titulares de cotos. Considera que la recuperación de la fauna debe abordarse desde una perspectiva conservacionista y científica, no cinegética.

Por ello, pide que los puntos de agua y alimentación queden protegidos frente a la actividad cinegética y que la prohibición de cazar se amplíe al menos 20 kilómetros alrededor de las zonas quemadas, incluyendo corredores ecológicos, cotos y zonas de caza controlada, para facilitar el desplazamiento y la recolonización de la fauna.
La Plataforma reclama, en definitiva, una respuesta a la altura de la catástrofe ambiental, basada en información científica, transparencia y participación ciudadana. “La fauna silvestre no es un recurso cinegético; es un patrimonio natural que debe gestionarse con criterios ecológicos y científicos”, señalan las organizaciones, que reclaman un protocolo transparente para coordinar la aportación de agua y alimento, con participación de entidades conservacionistas, animalistas y de la ciudadanía.
La Plataforma considera imprescindible que la recuperación de la Sierra Oeste se aborde con planificación, coordinación y bajo criterios científicos de conservación. La recuperación de la actividad económica es importante pero no debe realizarse al margen de la recuperación de los hábitats y de las especies afectadas.
Los colectivos lamentan la dinámica apática de la Consejería de Medio Ambiente frente a siniestros ecológicos. El verano pasado, en el incendio que afectó a más de 2.000 hectáreas en Tres Cantos y Madrid, incluyendo el espacio protegido Red Natura 2000 “Zona de Especial Protección para las Aves Soto de Viñuelas”, apenas se facilitó información sobre el impacto ambiental, ni tras el incendio ni ahora. Lo mismo sucedió con el brote de gripe aviar, a final de 2025, que produjo la muerte de más de 1.000 cigüeñas, especie catalogada como vulnerable, en el Parque Regional del Sureste, también incluido en la Red Natura 2000.
Fuente: tercerainformacion.es
