Tejiendo Redes TS presenta su manifiesto “No es un caso, es una emergencia”, con quince exigencias, y se suma a la manifestación de esta tarde en Madrid. Pide recuperar la protección vitalicia de los hijos e hijas subrogados mayores de 65 años, que dejó de aplicarse a finales de 2004, y que el decreto del 29 de septiembre no deje fuera a las personas mayores con renta antigua

Madrid y Férez (Albacete), 26 de septiembre de 2026. La asociación de profesionales del Trabajo Social Tejiendo Redes TS ha hecho público el manifiesto “No es un caso, es una emergencia“, abierto a la adhesión de entidades y personas, tras el desahucio de Maricarmen, de 87 años y con una discapacidad reconocida del 50 %, ejecutado el 23 de septiembre en el barrio madrileño de Retiro, donde vivía desde 1956, pese a que el Comité DESC de la ONU había pedido suspenderlo o garantizarle una alternativa habitacional adecuada. Dos días después seguía ingresada en el Hospital Gregorio Marañón, sin fecha de alta y sin saber dónde vivirá.
Volver a casa, sí. Para quedarse
La asociación valora como un paso positivo la propuesta de la empresa propietaria al Ayuntamiento de Madrid para incorporar la vivienda al programa Reviva de la EMVS, pero advierte de que no hay renta, plazo ni acuerdo firmado, y de que ni Maricarmen ni su defensa han recibido la propuesta. «Volver a casa es lo mejor que le puede pasar a Maricarmen, pero tiene que ser para quedarse, y mediar no es garantizar», afirma la presidenta, Mari C. López Requena. «Si el programa municipal no sirve, que el Ayuntamiento diga qué base lo impide y use lo que sí tiene: una vivienda de la EMVS, un convenio o una ayuda al alquiler. Pedimos contrato indefinido o vitalicio, renta que no supere el 30 % de su pensión, vivienda accesible, apoyos a domicilio y un retorno acompañado».
Tutela no es protección
El manifiesto responde a la presidenta de la Comunidad de Madrid, que sostuvo en una entrevista en Cuatro que a Maricarmen la desahució una ley socialista que acabó con la norma franquista «que protegía a mujeres como Maricarmen», según el titular de la cadena. «Hasta 1975 una mujer casada no podía firmar un contrato sin licencia de su marido. Aquello no era protección, era tutela», señala López Requena. La asociación reconoce que la extinción procede de la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, que ningún gobierno ha corregido en treinta años, y subraya que esa misma ley protegió de por vida a los hijos subrogados mayores de 65 años o pensionistas solo durante los diez años siguientes a su entrada en vigor, es decir, hasta finales de 2004. Maricarmen se subrogó en 2005. «Por unos meses. Eso no es justicia, es azar», añade.
Quince exigencias
El manifiesto recoge también la muerte, el viernes 25 de septiembre, de un hombre de unos 55 años que vivía sin plaza de acogida en el asentamiento de la playa del Trampolín, en Ceuta, cuya causa está pendiente de autopsia. Entre las quince exigencias figuran una moratoria de desahucios sin alternativa con rango de ley; recuperar sin límite temporal aquella protección y bajar del 65 % al 33 % el umbral de discapacidad; publicar el censo de contratos de renta antigua y la estadística de desahucios por sexo y edad; informes sociales vinculantes, como los que han contribuido a frenar lanzamientos en Granadilla de Abona y en el caso de Paquita, en La Latina; viviendas de emergencia en los propios barrios que admitan a los animales del entorno familiar; un protocolo policial de mínima intervención; y la transposición de la directiva europea contra los litigios que buscan silenciar a quienes defienden derechos. La asociación respalda además el «decreto Maricarmen» presentado por los sindicatos de inquilinas.
“El Trabajo Social no puede ser neutral. Nuestros informes pueden salvar hogares si se escuchan. Pedimos al Consejo General del Trabajo Social y a los colegios que se pronuncien”, concluye la presidenta.
Sobre Tejiendo Redes TS
Tejiendo Redes TS (CIF G02627560) es una asociación de profesionales del Trabajo Social que teje redes a nivel nacional e internacional desde 2017. Interviene de forma independiente y autogestionada, sin apoyo político, institucional ni económico alguno. La forman trabajadoras y trabajadores sociales de base, colegiados y no colegiados, empleados y desempleados, que trabajan de forma altruista por y desde el Trabajo Social, y por y para la gente y el bienestar social, animal y medioambiental. Promueve el paradigma del Trabajo Social Planetario, que sitúa el vínculo y el cuidado, de las personas, los animales y el territorio, en el centro de la intervención social.
Fuente: tercerainformacion.es

