La lección de dignidad de la Cañada Real

Más de un año después, la Cañada Real sigue luchando por el acceso a la electricidad y los vecinos denuncian que no se les consulten las medidas propuestas

A pesar de que muchos expertos insisten en que la probabilidad de que se produzca el apagón avisado por Austria es «muy baja», no son pocas las personas que se han preocupado en exceso y, de hecho, empiezan a escasear los llamados kits de supervivencia. Sin embargo, no hay que ir muy lejos para encontrarse miles de personas que llevan ya más de un año sin luz.

En la Cañada Real Galiana, en Madrid, cerca de 4.000 personas, entre ellas 1.800 menores, se preparan para otro duro invierno sin luz ni calefacción, después de que en octubre de 2020 la empresa de energía cortara de raíz el suministro a las puertas del invierno y en medio de una pandemia. Solo en las siguientes semanas, varias personas, también menores de edad, tuvieron que ser ingresadas por inhalación de monóxido de carbono procedente de estufas de leña.

Las causas

Según la versión de la empresa y de las autoridades, detectaron varias plantaciones de marihuana en el sector seis y el vecindario, al vivir enganchado por no disponer de viviendas legales, se quedó sin suministro. Sin embargo, también muchas personas del sector cinco sufren desde entonces esa falta de luz. Si bien es cierto que existen plantaciones de droga, mafias y personas que no pagan la luz, los vecinos y vecinas se cansan de repetir que se trata de una minoría con la que no quieren tener ningún trato. Como siempre, pagan justos por pecadores, denuncian.

Desde la Asociación de Vecinos del sector cinco, su presidente, Ángel García, explicaba al diario El País cómo todo empezó cuando Naturgy colocó un nuevo reconectador automático en las torres que, al parecer, limitaba la potencia. También criticaba al Comisionado de la Cañada Real de la Comunidad de Madrid por no aceptar como solución provisional la instalación de grupos electrógenos: «De manera premeditada han limitado el servicio para dejarnos sin luz, engañar a la opinión pública y sacar el tema de la marihuana». La empresa y el Comisionado de la Cañada Real de la Comunidad de Madrid confirmaron que se había instalado el reconectador, pero aseguraron que no limitaba la potencia.

Soluciones propagandísticas

Los vecinos y vecinas de la Cañada Real no tardaron en organizarse y movilizarse por el derecho de acceso a un servicio básico como es la electricidad, proponiendo diferentes soluciones, sin ninguna respuesta. Llegó enero de 2021 y con él la borrasca Filomena. Solo entonces las autoridades comenzaron a hacer tímidas propuestas, como habilitar una antigua fábrica de muebles en desuso con capacidad para 600 personas. El vecindario la rechazó porque exigen que se consulte y se debata con ellos. En ese momento, no comprendían cómo en plena pandemia pretendían meter a cientos de personas en un mismo espacio.

Además, denunciaban que se trataba de propaganda. Yasmin, una joven de 19 años que estudiaba primero de educación social, declaraba al diario Público: «La del Ayuntamiento no es una propuesta realista. Ellos hablan de 600 camas, pero solo serían unas 100. En la fábrica no entran más de 300 camas y con la covid el número no podría superar la centena. En realidad se trata de una cortina de humo para engañar a la gente, desviar la atención y decir que hacen algo».

No hay que olvidar que en 2017 todos los partidos firmaron de forma unánime el Pacto Regional de la Cañada. Sin embargo, la Comunidad de Madrid no ha avanzado tan rápido como debería. De hecho, el PSOE denunciaba en julio de este año que la comisión de seguimiento del Pacto lleva sin convocarse desde que comenzó la legislatura.

«Pedimos luz y poder pagarla»

Los vecinos quieren vivir en sus casas y pagar la electricidad, como todo el mundo. Yasmin lo explicaba así: «No pedimos una cama. Tenemos nuestras casas, nuestras camas, nuestras habitaciones. No pedimos una cama donde dormir. Pedimos luz en nuestro hogar y poder pagarla. Para eso hemos pedido que nos instalen contadores, pero no lo han hecho. Naturgy nos dijo al principio que no los podía instalar porque se lo impedía la policía. Ahora dicen sorprendentemente en una carta que no son ellos quienes nos quitan la luz y que tiene que ver con una sobrecarga…».

También durante Filomena, varias asociaciones vecinales, como Al Shorock-Amanecer y la asociación vecinal del Sector V, entidades culturales Tabadol y Amal y la Comisión de la Luz del Sector VI emitieron un comunicado quejándose de que las administraciones «deciden sobre nosotros como si fuésemos mercancía, sin contar con nuestros derechos y sobre todo como si no fuésemos dignos de poder decidir». Denunciaban también que el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, no se había reunido con ningún representante de las asociaciones y, de repente, las autoridades aparecían con un plan de mudanza «que nunca hemos solicitado».

Repercusión internacional

La situación de crisis humanitaria de la Cañada Real no tardó en atravesar fronteras, especialmente durante las extremas olas de frío en enero. El diario estadounidense The New York Times afirmó que la Cañada es «uno de los barrios más devastados por la pobreza de Europa», destacando que, a pesar de haber viviendas de ladrillo, «al menos la mitad de las personas viven bajo techos de lona». El artículo llega a decir que la vida allí es «tan horrenda como en un campo de refugiados de Bosnia», con la gravedad añadida de que «hemos permitido que suceda en la capital de España y dentro de la Unión Europea».

Por su parte, el diario The Guardian, esta vez en octubre de 2021, llevó a cabo un reportaje exponiendo las condiciones de vida de diferentes personas, destacando de nuevo la miseria y también los contrastes entre quienes incluso pueden pagarse unos paneles solares y quienes solo tienen dinero para velas.

La ONU se pronuncia

Desde la ONU se acusó a España de incumplir el derecho internacional en el asentamiento, afirmando que «no puede excusar su inactividad de cara a la protección de los derechos humanos», rechazando así el argumento del gobierno central que asegura que no es su responsabilidad. En diciembre de 2020 expresó que «sin electricidad, no hay calefacción ni agua caliente en las casas, lo que significa que los niños y niñas no pueden ducharse ni lavarse adecuadamente. Durante la pandemia COVID-19, cuando la higiene es más importante que nunca, esto es especialmente preocupante».
Añadió que «la falta de electricidad no solo viola el derecho de la infancia a una vivienda adecuada, sino que tiene un efecto muy grave en sus derechos a la salud, a la alimentación, al agua, al saneamiento y a la educación». Además, criticó a las autoridades que «culparon de los cortes de electricidad a las plantaciones ilegales de marihuana, y dieron a entender que las personas residentes en el asentamiento informal son delincuentes».

El manifiesto de organizaciones sociales

Por su parte, 39 organizaciones sociales se unieron en un manifiesto dirigido a la Comunidad de Madrid, la Delegación del Gobierno, los Ayuntamientos de Madrid, Rivas y Coslada, así como a la empresa suministradora de energía, Naturgy. Les piden una respuesta urgente «ante la vulneración de derechos que están viviendo los niños y niñas que viven en la Cañada Real Galiana».

Exigen que se prioricen «las medidas excepcionales necesarias para el restablecimiento inmediato del suministro eléctrico a todas las familias afectadas», adecuándose y rehabilitándose «la red eléctrica para garantizar un adecuado suministro eléctrico y realizando un peritaje externo que pueda esclarecer las dificultades técnicas para buscar soluciones». También consideran muy importante que se realice «una evaluación del impacto que esta situación está teniendo en el bienestar y derechos de los niños y niñas afectados, de cara a la toma de decisiones para reparar el daño e impacto negativo que haya podido tener en los diferentes ámbitos».

Festival de luces sin la Cañada

Llegamos a octubre de 2021, cuando se cumplía un año desde el apagón deliberado en la Cañada Real. El Ayuntamiento decidió llevar a cabo el Festival de la Luz por las calles de la capital. Desde las asociaciones vecinales tacharon la iniciativa de «vergüenza», como expresaba Houda Akrikrez, portavoz de los vecinos y presidenta de la Asociación Cultural del Sector VI: «Es una vergüenza que de aquí al 29 de octubre se vaya a celebrar en Madrid un festival de luces y en la Cañada Real hay más de 1.800 menores sin luz. Para eso (el festival) sí se puede gastar tanto dinero».

Más Madrid también denunció que se destinaran 99.000 euros a generadores insonorizados del Festival de la Luz, pero no a los 1.800 menores de la Cañada. Igualmente, con motivo del festival, hasta 150 personas residentes en la Cañada Real organizaron una concentración frente a la sede de Naturgy en Vallecas para exigir suministros y la firma de los contratos que demandan.

Compartiendo la luz

Con el paso de los meses, los vecinos y vecinas del sector cinco han conseguido organizarse para tener luz, controlando mucho el consumo. Cristina Poza, portavoz de la asociación Al Shorok-Amanecer, explica a Europa Press: «Al principio nos turnamos, íbamos viendo cómo combinaban los transformadores para que no saltara la luz, el trabajazo de los vecinos en la calle cambiando el flujo de los transformadores ha sido la supervivencia pura y dura. Unos se encargaban de recoger dinero, otros de comprar materiales, otros de picar zanjas, otros de poner cableado nuevo».

Pero temen que con la llegada del invierno y, por ende, de las estufas y los radiadores, se supere la potencia máxima y de nuevo se queden sin electricidad. Además, mientras no tengan contadores legales, pueden perder la luz en cualquier momento. Poza sentencia: «Seguimos luchando por unos contadores y unas instalaciones adecuadas, unas infraestructuras legales y pagar la luz como todos los vecinos, porque es un derecho».

Sigue la lucha

El pasado 27 de octubre, los vecinos y vecinas del sector seis presentaron una solicitud de contratos a UFD, la empresa distribuidora del grupo Naturgy. La compañía ha asegurado a Europa Press que está «en disposición de atender todas las peticiones de conexión a su red de distribución que vayan acompañadas de la documentación que exige la legislación» y que está «plenamente implicada en colaborar en la resolución del problema, siempre dentro de sus limitadas competencias y del estricto cumplimiento de la legalidad vigente».

Por su parte, el vecindario de la Cañada Real sigue recordando al resto de la sociedad que la luz es un derecho. Han creado una plataforma cívica de apoyo a la lucha por la luz de Cañada Real Galiana. Pueden adherirse particulares, organizaciones o entidades sociales. También se puede participar con vídeos de apoyo en la dirección: [email protected]

Fuente: Tania Lezcano en contrainformacion.es

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