La dehesa de los Carabancheles, Cuatro Vientos y Butarque entre las mejoras del nuevo Anillo Verde de Madrid

El concurso de ideas para el Bosque Metropolitano o nuevo Anillo Verde de Madrid ha contado con la participación de más de 30 ideas propuestas

  • Las cinco propuestas ganadoras son: ‘Aguaila Madrid Puerta de la Sierra’, ‘Efecto mariposa’, ‘A flor de yeso’, ‘Manantial Sur’ y ‘Del Manzanares al Guadarrama
  • El Foro de Empresas por Madrid financia con 200.000 euros el premio

Los responsables de los cinco proyectos ganadores del concurso internacional de ideas para el Bosque Metropolitano convocado por el Ayuntamiento de Madrid han presentado esta mañana sus proyectos para la gran infraestructura verde que bordeará la ciudad.

Del Manzanares al Guadarrama

La propuesta elaborada por Rubio Arquitectura S.L.P. actúa sobre el suroeste, un territorio de doble vertiente donde convergen las frondosas y verdes estructuras naturales de la sierra de Madrid con los secos llanos del sureste de la Comunidad, un lugar idóneo sobre el que estructurar un amplio corredor verde que conecte el Manzanares con el Guadarrama y a Madrid con su Sierra. 

El objetivo es proteger los cauces fluviales que actúan como corredores ecológicos, fomentando el movimiento de especies animales, la dispersión de semillas y la biodiversidad. Se basa en tres grandes estrategias: 

  1. Las operaciones de campo, para recuperar la memoria del entorno perdido de la dehesa de los Carabancheles.
  2. La estrategia ‘polinizando Cuatro Vientos’, que convertirá el área de Cuatro Vientos y la M40 en un entorno fértil.
  3. Fabricando el bosque: busca la reconversión industrial del anillo de Villaverde actuando también en el parque fluvial de Butarque 

La movilidad tiene el objeto de ampliar el anillo verde ciclista de Madrid al área metropolitana, consiguiendo conectar los cursos del Manzanares y el Guadarrama. Para ello se crearán dos grandes arcos ciclistas: el arco de Butarque y el Arco Guadarrama. La continuidad se realizará a través de ecoductos. 

En cuanto a los equipamientos que permitirán consolidar los objetivos de cada área destacan el vivero forestal que dará soporte a la lenta recuperación del entorno de la Dehesa de los Carabancheles; un centro agroecológico; y el tercero y más relevante es la recuperación de la fábrica de Arcelor, que albergará el Centro de Restauración Ambiental de Madrid, un centro para la monitorización y gestión del Bosque Metropolitano y un impulso para la transición ecológica efectiva.

Manantial Sur

El ámbito de este proyecto es la cuenca sur del Manzanares y su topografía, que han sido utilizadas como una de las principales vías de entrada de las grandes infraestructuras de movilidad de la ciudad de Madrid y, en su condición de “desagüe”, como ubicación ideal para las estaciones depuradoras. Los ganadores de este lote, Alday Jover Arquitectos S.L.P, hacen una propuesta para cambiar la perspectiva de estas instalaciones.

El gran recurso es el agua de las ‘depuradoras de Madrid Sur’, que el equipo entiende como grandes manantiales de los que depende este desarrollo paisajístico.

Se construyen dos tipos de reservorios para acumular agua para los periodos estivales: los humedales y las balsas. 

En cuanto a la movilidad, se estructura mediante la jerarquización de los caminos y cañadas existentes y la implantación de otros nuevos para su conexión, con dos ejes principales: la continuidad del camino longitudinal del Bosque Metropolitano a través del pinar que acompaña a la M-45y las conexiones históricas de las cañadas que acompañan el Arroyo de la Gavia hasta Vallecas; y el paseo fluvial del Manzanares, al que se le da continuidad por ambas márgenes del río desde el Parque lineal existente hasta el Parque agro-fluvial del Manzanares-Jarama. 

Aguaila Madrid Puerta de la Sierra

La propuesta ganadora para el primer lote de los cinco en los que se ha dividido el concurso es de Pino Forestal Ingeniería, S.L. y conectará El Pardo con las lomas de Valdelatas y la Casa de Campo. Se basa en el vuelo de un águila imperial que se aproxima a la urbe desde la Sierra y el monte de El Pardo. 

Para la zona del Manzanares Norte propone consolidar y renaturalizar la senda fluvial paralela al curso del río y la adecuación estancial del Puente de San Fernando, mientras que para la zona de Valverde apuesta por el turismo ornitológico y cultural, impulsando la conexión con la Quinta del Duque del Arco. 

En la Mina del Cazador plantea renaturalizar el entorno de la olmeda existente, así como una laguna artificial y un jardín de aromáticas. Y para la zona de Valdegrulla establece una senda botánica con un observatorio de aves a lo largo del recorrido, la creación de una nueva superficie de encinar mixto con alcornocal y pinares y un vivero y un centro de interpretación de oficios tradicionales forestales. 

Como acciones más destacadas se encuentran la recuperación de los espacios para la mejora del águila imperial ibérica y su cortejo faunístico, la recuperación del encinar adehesado degradado, la recuperación de sotos y riberas del Manzanares y cursos fluviales estacionales, la recuperación de los espacios agrosilvopastorales, los setos vivos, los muros y lindes y la puesta en valor de la diversidad agraria. 

Efecto Mariposa

La propuesta del equipo formado por la UTE Climent-Climent-Navascues-ARZV actúa en el noreste sobre un espacio urbano consolidado por la edificación y ocupado por importantes infraestructuras de comunicaciones. Sin embargo, contiene elementos de gran valor ambiental y paisajístico, como son el borde sur de El Encinar de los Reyes, el Parque de Valdebebas, el Parque Juan Carlos I, el jardín del Capricho o la Cuña de O’Donnell, Vicálvaro o Parque de Valdebernardo. 

La acción principal es el diseño de una avenida forestal de 23,82 km como eje vertebrador que conecte todos los parques existentes, mediante una vía que permite la circulación de peatones y ciclistas, en calzadas separadas. La cuneta de esta vía almacena agua para permitir el mantenimiento de especies arboladas de hoja caduca, que den sombra en verano y permitan paseos soleados en invierno.

En cuanto a la vegetación, se plantean varios tipos de bosque: 

  • Bosque Frontera: Denso y de hoja perenne, con arbolado como el pino piñonero, encinas, enebro o madroños.
  • Bosque de Ribera: Con especies que aporten volumen y altura, como los chopos, arces, olmos, sauces, fresnos… y otros de menor porte como el escaramujo, piruétano o juncos.
  • Bosque Adehesado: El arbolado principal se compone de pinos, alcornoques, fresnos, quejigos y se caracteriza por la mezcla con arbustos.
  • Bosque de cultivo de fruto: El arbolado se ordena y prepara para la recolección del fruto, como almendros, membrillos e higueras. 
  • Bosque de trinchera:En aquellos taludes artificiales del viario existente u otros elementos como escombreras, se plantarán arbustos y otras especies que permitan el aumento de la biodiversidad del entorno. 

En la propuesta figuran también lagunas, en las minas de cielo abierto existente, que permitirá incluso la implantación de un parque acuadeportivo y ecoductos para la conexión de los espacios naturales, así como pasarelas para ciclistas y peatones. 

A flor de yeso

Este proyecto de la UTE Uxama Ingeniería y Arquitectura, SLPU, Gestión Integral del Suelo SL, y Eslava y Tejada Arquitectos SL, busca el arraigo en los suelos áridos que se extienden en los márgenes en crecimiento de la ciudad y que se asoman, finalmente, a los valles fértiles del Manzanares y del Jarama, en el sureste. Desde la puesta en valor de las singularidades propias de este territorio, como los cantiles y los afloramientos de yesos, desconocidos para la mayoría de los madrileños, se pretende arrancar del suelo una poética, la flor que nace de lo seco, lo áspero y duro, para generar una idea propia de su belleza, singular fertilidad y riqueza.

Se propone la creación de un centro de investigación, formación y desarrollo de economía circular; una escuela de oficios que, a partir de las yeserías existentes, genere un lugar de formación, conocimiento e innovación; un centro agrológico; e islas de biodiversidad, que proponen un tratamiento forestal diferente y particularizado para aquellas zonas con fuerte presencia de vertidos descontrolados o antiguos vertederos, potenciándose de forma general su regeneración vegetal. 

Los retos principales pasan por lograr la continuidad del ámbito, por incluir dentro de la vida de la ciudad espacios naturales como el Arroyo de los Migueles o el Cerro de la Herradura, así como los suelos no urbanizables en torno a Valdemingómez. 

Habrá sendas ciclistas y peatonales. Se crearán charcas para su colonización por anfibios en la zona del arroyo de Los Migueles y pilones encastrados en el barranco. 

Fuente: AytoMadrid

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