La banca se enriquece con el Coronavirus

La pandemia del Covid-19 está provocando una crisis económica y social sin precedentes y de consecuencias impredecibles. Personas que pierden su empleo o que éste queda en suspensión por un ERTE o por el cierre de empresas, autónomos que no pueden cubrir sus costes fijos (alquiler de local, seguros, cuota de autónomo) y que ven amenazado su futuro profesional y empresas de pequeña dimensión que ven reducidos la mayoría o incluso la totalidad de sus ingresos y que se ven obligadas a endeudarse para mantener su negocio, son algunos de los ejemplos más destacados de esta nueva crisis. El FMI estima que la economía española verá reducido su PIB en al menos un 8% y las tasas de desempleo muy probablemente se sitúen de nuevo por encima del 25%. Son sin duda cifras muy graves que nos dan una idea de los efectos que están por venir.

Pero, dentro de esta enorme crisis, ¿son todo desgracias?. Hay quien dice que las crisis son también oportunidades. De hecho, los pequeños comercios locales dedicados a bienes de primera necesidad (verdulerías, carnicerías, panaderías, …) están sabiendo aprovechar las circunstancias para seguir ofreciendo a sus clientes un servicio personalizado; incluso han incremento su nivel de facturación. Habrá que ver qué queda de esto una vez superada la crisis sanitaria. Por otra parte, algunas empresas del textil están readaptando sus procesos productivos y han pasado a fabricar material sanitario como mascarillas. Incluso se habla de iniciar un proceso de recuperación del tejido industrial que se perdió con los procesos de deslocalización productiva de la década de los noventa del Siglo XX a través de una relocalización productiva. La crisis del Covid-19 está demostrando la enorme dependencia de la economía española con respecto a la asiática, en especial, con respecto a China; lo que está abriendo el debate sobre si deberíamos volver a recuperar parte de la industria cedida. Todas estas iniciativas me parecen que pueden ser positivas y, por tanto, hay que aplaudirlas.

La pandemia del Covid-19 está provocando una crisis económica y social sin precedentes y de consecuencias impredecibles.

Sin embargo, lo que ya no me parece tan positivo es que la gran banca se esté aprovechando, una vez más, de las desgracias de los demás, para hacer su negocio. No olvidemos, aunque muchos ya lo han hecho, los grandes beneficios que obtuvo la banca española con la crisis financiera del 2008: quedarse con la práctica totalidad del negocio de las cajas de ahorros a precio de ganga, una vez saneadas éstas con dinero público procedente de un rescate bancario de la Unión Europea; comprar deuda pública de España con el dinero procedente del Banco Central Europeo, asegurando buenas rentabilidades en momentos donde era muy complicado conseguir intereses positivos por sus inversiones; y dejar de pagar el impuesto de sociedades desde el año 2012 con la aprobación de los créditos fiscales. De esta manera se han asegurado sueldos millonarios para sus altos cargos y ejecutivos, de los más altos de Europa.

El FMI estima que la economía española verá reducido su PIB en al menos un 8% y las tasas de desempleo muy probablemente se sitúen de nuevo por encima del 25%.

Algunos futbolistas de clubes de primera división han aceptado reducir sus salarios para que los trabajadores de los clubes puedan mantener sus empleos. Esto lo ha hecho un sector que a menudo es tachado de insolidario. ¿Porqué no hacen lo mismo los banqueros y altos ejecutivos bancarios?. Es más, en un contexto donde se producen muestras constantes de solidaridad por parte de diferentes colectivos, aún estamos esperando que la gran banca anuncie alguna medida solidaria. A mi se me ocurren varias: cancelar los deshaucios por impago de hipotecas, ceder su parque de viviendas para usos sociales o pagar impuestos por sus suculentos beneficios financieros. Es el momento oportuno para que devuelvan parte de los beneficios obtenidos del rescate bancario.

Pero la banca, que siempre gana, está sabiendo aprovechar las circunstancias de la coronacrisis para seguir haciendo negocio. Así, su principal negocio en la actualidad son los cien mil millones de euros que el gobierno español ha aprobado como medida para paliar parte de los efectos de la crisis económica y destinados a avales para la concesión de préstamos y créditos a las empresas. Como el Instituto de Crédito Oficial (ICO) no puede conceder directamente los créditos a las empresas, los bancos se han prestado a hacerlo ellos, eso sí, siempre que el Estado garantice el 80% del importe de dichos avales; no sea que pierdan con las operaciones, claro. De esta manera, los bancos consiguen captar nuevos clientes y fidelizar a los que ya tienen, además de obtener mayores ingresos por comisiones. Incluso están aprovechando para supeditar la concesión de los créditos a la contratación de otros servicios del banco; práctica que no es nada ética, dicho sea de paso. Menudo ejemplo de solidaridad están demostrando. Una vez acabe todo esto, habrá que contabilizar los miles de millones de euros que los bancos habrán obtenido de esta nueva crisis; seguro que consiguen volver a superarse. Y mientras tanto, el convidado de piedra, el Banco de España, viéndolas venir. Aunque pensándolo bien, mejor que no mueva ficha, porque igual se le ocurre proponer que se bajen los salarios a trabajadores y trabajadoras y a funcionarios, como ya han hecho otras veces. Los grandes genios de las finanzas siempre proponen la misma receta para salir de las crisis: exigir sacrificios al trabajo asalariado bajando sus rentas y asumiendo peores condiciones laborales.

Pero la banca, que siempre gana, está sabiendo aprovechar las circunstancias de la coronacrisis para seguir haciendo negocio.

En todo caso, para ser justos, también hay que decir que el gobierno y las administraciones públicas no están siendo tampoco demasiado creativos. Porque si estamos ante una situación excepcional, lo lógico sería tomar medidas excepcionales, como por ejemplo, que el ICO pudiera gestionar la línea de créditos a las empresas directamente, sin intermediarios financieros, lo cual agilizaría el proceso y reduciría costes para las empresas. Del mismo modo, se podría pedir a los bancos que renunciaran a las inversiones en deuda del Estado que mantienen, aliviando así la elevadísima deuda pública que tiene el Reino de España y que sin duda se disparará durante los próximos meses como consecuencia de los mayores gastos públicos que vamos a tener que asumir. Del mismo modo que el Banco de España podría tasar las comisiones que los bancos imponen a sus clientes o del mismo modo que la Agencia Tributaria podría reclamar a los bancos que devuelvan los importes por el impuesto de sociedades que no están pagando desde el 2012. No sé si atreverme a pedir la intervención de la gran banca por parte del Estado o incluso la nacionalización de la gran banca, medidas que sin duda serían muy positivas en estos momentos. «Amigo Sancho, con la Iglesia hemos topado».

Joan Ramon Sanchsi es, Catedrático Organización de Empresas y Director Cátedra Economía del Bien Común.
Fuente: nuevarevolucion.es