Las asociaciones y colectivos vecinales de Arganzuela han convocado al vecindario a manifestarse nuevamente el próximo 3 de septiembre, día del “pregón” de las Fiestas de la Melonera, en defensa de sus barrios y parques, y en protesta por la gestión de la Junta Municipal de Distrito, en especial contra la censura impuesta a las casetas ciudadanas para impedirles expresar sus reivindicaciones. La marcha partirá a las 19:00 de la Glorieta de Embajadores

Los movimientos sociales critican que se haya utilizado un expediente de carácter meramente técnico y organizativo, como es el de adjudicación de casetas para las Fiestas de la Melonera, para perseguir fines de control ideológico. Resulta especialmente sangrante que la prohibición expresa de pancartas se haya introducido de forma subrepticia en el apartado titulado «6.7. Instalaciones y aparatos eléctricos», un epígrafe destinado a regular aspectos sanitarios y de seguridad, no a coartar la libertad de expresión de las entidades.
Asimismo, los colectivos rechazan tajantemente las declaraciones del coordinador del distrito, José Herrera de la Morena, en el pleno del pasado 14 de julio, en las que justificaba la medida alegando la necesidad de evitar «elementos provocadores» y «posibles situaciones de conflicto».
Para los colectivos vecinales, calificar el derecho a la libertad de expresión como «provocación» deja al descubierto la verdadera intención del equipo de gobierno: acallar las voces críticas con la gestión municipal. Reivindicar un barrio con más equipamientos públicos, denunciar la tala de árboles o señalar la privatización de espacios públicos como el Parque Tierno Galván no son «provocaciones», son democracia activa y el corazón mismo de unas fiestas populares. Tildar de provocación las demandas sociales demuestra una deriva autoritaria que pretende convertir las casetas en simples mostradores comerciales, despojándolas de su función social y comunitaria.
Las reivindicaciones vecinales que animan esta manifestación son de diversa índole, pero con un nexo común: la defensa de los espacios y servicios públicos, de la convivencia y de barrios pensados y gestionados para sus habitantes.
Entre estas reclamaciones, la de la recuperación de los espacios públicos -plazas, aceras, calles- para el disfrute y el encuentro comunitarios. A la ya de por sí conflictiva proliferación de terrazas, se añade la lasitud de las autoridades municipales en su control, que permite que las mesas y sillas invadan literalmente los espacios de tránsito peatonal. También de sus parques públicos, mientras la junta municipal persiste en permitir su ocupación habitual para la celebración de espectáculos de los que se lucran promotores privados.
Espacios verdes que el vecindario de Arganzuela sigue viendo cómo son maltratados por el gobierno municipal. Por el uso inapropiado de sus parques, que los degrada sometiéndolos a niveles de ruido y lumínicos insoportables, y a una ocupación que los maltrata y llena de suciedad; o por la inexplicable iluminación del río, que también altera los ritmos biológicos de la vida natural que alberga; o por la tala de árboles, que continúa de manera más silenciosa pero inexorable despoblando las aceras del distrito, sin visos de revertirse.
Estos colectivos denuncian cómo la movilidad ha sido descuidada de manera sistemática, priorizando los desplazamientos de larga distancia, pero sin hacer nada por facilitar la comunicación entre barrios, sin que las grandes obras que se han acometido hayan tenido siquiera en consideración la creación de corredores para peatones y ciclistas que posibiliten el uso cómodo y seguro dentro de cada barrio, y entre ellos. Véase cómo en las obras del Paseo de las Delicias se ha desperdiciado la ocasión de hacer un carril bici, por ejemplo.
Igualmente se ha abandonado la dotación de equipamientos y de servicios públicos que cubran las necesidades esenciales de cualquier población. Desde hace ya más de veinticinco años se vienen sucediendo movilizaciones en su reclamación, que han sido sistemáticamente desoídas por las distintas administraciones competentes. En un distrito que ha visto multiplicar exponencialmente su población desde hace casi ya tres décadas, apenas se ha construido equipamiento nuevo mientras se iba degradando progresivamente el existente; ante la actitud negacionista de los responsables políticos. Especialmente sangrante es la situación de la sanidad, con centros escasos, decrépitos, con problemas de accesibilidad, y alguno incluso cerrado “por reformas” desde hace años. Centros que, además, sufren carencia de personal en todas las especialidades, y en particular en pediatría.
Pero no sólo, siguen sin poderse cubrir todas las plazas de educación infantil pública que se solicitan; enviando a los niños desde los doce años a seguir estudios fuera del distrito por falta de plazas de Secundaria suficientes; con una sola biblioteca para más de 150.000 habitantes; por poner sólo algunos ejemplos. Mientras casi 80.000 metros cuadrados de suelo público dotacional permanecen abandonados o con un uso ilegal en plano corazón del distrito, junto a la estación de Delicias.
También reclaman que las instalaciones de la antigua farmacia militar, en la calle de Embajadores, cedida al Misterio de Cultura, albergue parte de esas dotaciones necesarias, y reserve espacios para usos vecinales y comunitarios, así como un espacio vecinal autogestionado, que recupere el espíritu del desalojado Espacio Vecinal de Arganzuela.
Los convocantes señalan un nexo común en todo lo denunciado más arriba, que no es otro que la progresiva gentrificación y eventificación del distrito. Ven evidente que existe una planificación por parte del Gobierno municipal para reconvertir al distrito, poniendo por delante las exigencias de especuladores y grandes negocios, frente a las necesidades del vecindario al que dicen representar. Prueba de ello es ver cómo proliferan sin control viviendas de uso turístico, la mayoría de forma ilegal, expulsando a residentes de sus casas y a comerciantes de sus locales.
La exigencia que aúna y anima la manifestación es la exigencia de que las políticas de las administraciones con competencias, especialmente la municipal, dejen de mirar al mundo de los negocios, escuchen a sus ciudadanos y a las necesidades vecinales. Que se orienten a construir barrios inclusivos, amables con el ciudadano, que prioricen la vida ciudadana en los barrios, que fomenten la libertad y la convivencia comunitarias.
– Que las plazas y aceras sean para uso y disfrute del vecindario, y no para la ocupación por negocios privados.
– Que las zonas verdes se dediquen exclusivamente al uso que les corresponde, y no a lucrar a negociantes y promotores.
– Que podamos desplazarnos por el distrito de manera segura y sostenible, anteponiendo al peatón y al ciclista sobre el coche.
– Que podamos contar con servicios públicos suficientes en nuestro distrito, sin que se nos obligue a desplazarnos fuera para cuestiones cotidianas.
– Que se proteja el uso residencial de nuestros barrios frente a los especuladores, y se cuide el tejido social y el comercio de proximidad de los barrios.
– Que se facilite la utilización por los colectivos vecinales de locales de titularidad pública, contando con un espacio vecinal autogestionado.
– Que cesen los ataques a la libertad de expresión y se permita al vecindario organizado manifestar sus reclamaciones y protestas allí donde esté, sin subterfugios legales para acallarlo.
Convocan la manifestación las siguientes entidades: Asociación Vecinal Pasillo Verde Imperial, Asociación Vecinal Delicias para Tod@s, Espacio Vecinal Arganzuela, Salvemos la Arboleda, El Barrio no se Tala, Ecologistas en Acción, Plataforma Vecinal de Arganzuela por la Sanidad Pública, Radio OCA. Onda Comunitaria Arganzuela, Asamblea de la Juventud Trabajadora de Arganzuela, Centro Social Pasillo Verde Ferroviario y Plaza de los Comunes.
Fuente: fravm.org
