El 80% de los nuevos centros de urgencias 24 horas de Ayuso abre sin médico

Un 16,4% permanecen cerrados y solo un 8,9% están completos, según los datos recopilados por los trabajadores y trabajadoras de los dispositivos

El nuevo plan de reorganización de las urgencias extrahospitalarias del gobierno de Isabel Díaz Ayuso, que nace sin un aumento de contrataciones en plantilla, sigue sumido en el caos tal y como denuncian los trabajadores y trabajadoras. Agrupados en la plataforma SAR (Servicios de Atención Rural) han hecho una fotografía del estado de la cuestión recopilando datos en 78 de los 80 nuevos dispositivos PAC este sábado. La conclusión alcanzada es que el 81% están funcionando sin médicos en la plantilla, el 27% ha abierto sin enfermeras y el 37% no tiene celadores. En cómputo general falta personal en el 72,2% de los centros, el 16,4% permanecen cerrados y solo el 8,9% están completos.

Así, poblaciones madrileñas como Cercedilla, Villalba o Leganés no tienen a ningún facultativo para atender las urgencias en estos centros. Otras como Las Rozas, Barajas o Ciempozuelos cuentan con el dispositivo de urgencias aún cerrado.

El pasado jueves estos centros, que abren a las 15:00 horas en las zonas rurales y a las 17:00 en el medio urbano, comenzaban a funcionar a medio gas. Los pocos profesionales que quedan en activo procedentes de los extintos Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) y el 100% de la plantilla de los servicios SAR eran contactados de madrugada y desplazados en muchos casos a más de 60 kilómetros de su localidad.

A Isabel de Barrio, médica en el SAR de Navas del Rey, el correo con su destino para el jueves le llegaba a las 10:30 horas del mismo día. Asegura que ha tenido suerte, es la más veterana de su dispositivo y permanecerá en él. Pero no sucede lo mismo con el resto de sus compañeros. “Dos van a Móstoles, otro que vive en Villaviciosa, se lo llevan a Paseo Imperial (en el centro de Madrid). Una interina ha renunciado. Es un descalabro brutal. Hemos estado toda la noche para saber dónde teníamos que ir a trabajar al día siguiente porque si no te presentas es abandono laboral”, se quejaba a El Salto.

Ese día medio centenar de dispositivos abrían sus puertas sin la plantilla al completo. Durante la noche del viernes la Consejería de Sanidad estuvo mandando SMS a los trabajadoras y trabajadores de atención primaria pidiendo voluntarios para estos servicios.

Mientras, desde el gobierno regional se afanaban por depositar la sombra de la duda sobre los profesionales. Según las cifras que hacían públicas el viernes, un 57% del personal médico que tenía que acudir a trabajar había solicitado la baja. El consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero avisaba de que se iban a revisar todas estas bajas “al tratarse de un porcentaje absolutamente anómalo”. 

Los próximos 4, 5 y 6 de noviembre irán a la huelga, gracias a una convocatoria registrada por los sindicatos MATS y SUMMAT, la Plataforma SAR y apoyada por las organizaciones CSIF, AME y AFEM.

Huelgas a la vista

Al mismo tiempo, la plantilla se organiza. Los próximos 4, 5 y 6 de noviembre irán a la huelga, gracias a una convocatoria registrada por los sindicatos MATS y SUMMAT, la Plataforma SAR y apoyada por las organizaciones CSIF, AME y AFEM. Desde estas organizaciones hablan de “agresión sin precedentes” a los profesionales “que pone en riesgo la atención a la población”.

El 7 de noviembre habrá otro paro convocado por el sindicato médico AMYTS, la única organización presente en la mesa sectorial que no firmó un preacuerdo con la Comunidad de Madrid que acababa con una huelga indefinida convocada para este nivel asistencial. 

AMYTS aposentaba sus motivos para una huelga el pasado viernes asegurando que durante la reapertura de los PAC, “nos llegaron numerosos casos de profesionales con ataques de ansiedad y en una situación mental crítica ante la incertidumbre de las condiciones de sus nuevos lugares de trabajo en condiciones de médico único (ante cupos de población de 50.000 o 200.000 habitantes) y en qué condiciones lo harían”.

Por su parte, los sindicatos firmantes del preacuerdo, CC OO, UGT, CSIT y SATSE, no escondían su indignación ante la situación y emitían un comunicado conjunto el viernes asegurando que se estaban incumpliendo los puntos del acuerdo. “No vamos a permitir que las condiciones laborales conseguidas para los profesionales de los PAC sean alteradas por los problemas organizativos y las prisas para llevarlas a cabo, del mismo modo, que no vamos a permitir que al final repercuta en el resto de la Atención Primaria y por supuesto que todo ello vaya en detrimento de la mejor atención y de la calidad asistencial para la ciudadanía”, añadían.

”Al plantear la apertura de los PAC en horario coincidente con el turno de tarde de los Centros de Salud se introduce un modelo de atención que se desvincula de la longitudinalidad propia de la Atención Primaria, rompiendo la relación paciente-profesional“

Más allá de los problemas laborales, desde la Plataforma de Centros de Salud de Madrid avisan del riesgo que supone que este caos se traslade a los profesionales que trabajan en los centros de salud. De hecho, alguno ya han tenido que cubrir huecos en los PAC, en detrimento de la atención primaria. “Al plantear la apertura de los PAC en horario coincidente con el turno de tarde de los Centros de Salud se introduce un modelo de atención que se desvincula de la longitudinalidad propia de la Atención Primaria, rompiendo la relación paciente-profesional, propiciando la idea de que “lo importante es ser atendido y atendida sin importar por quién”. Igual ocurre con la ruptura generada en los SAR al cambiar de destino a profesionales que llevan años vinculados a su población y su terreno, y, además, hacerlo con tan solo unas horas de antelación”, avisan.

Fuente: Sara Plaza Casares en elsaltodiario.com
Foto: Manifestación contra las políticas sanitarias de Ayuso el pasado 22 de octubre | Álvaro Minguito

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