Primero «los de casa»: así avanza el neofascismo

Este modelo de «estado del bienestar restringido» choca radicalmente con los principios de igualdad y justicia social sobre los que el pueblo andaluz conquistó su autogobierno

En las recientes elecciones andaluzas la ultraderecha de Vox ha desplegado su campaña sobre la idea de la “prioridad nacional”. Esta consigna, que le sirve para sintetizar su proyecto neofascista, no es nueva ni original de Vox. Ya la esgrimió el Frente Nacional Le Pen como “preferencia nacional”. Esta “prioridad nacional” de Vox o “preferencia nacional” de Le Pen engancha con el nacionalismo identitario de la ultraderecha nórdica y su “estado del bienestar nacional”. Un modelo que mantiene ayudas sociales reservadas para nacionales o personas “integradas” excluyendo a los de origen foráneo, los nuevos metecos en Europa. Vox ha hecho copia y pega.

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La base ideológica de este modelo de estado del bienestar nacional es el nativismo: el Estado debe proteger solo a los “nativos” frente a los “externos”. Y para ello, como hemos escuchado a los dirigentes de Vox en la campaña andaluza, se refieren al arraigo, a la integración cultural, a la compatibilidad de valores o a “los de casa primero”. De esta forma, la “prioridad nacional” es la traducción de un principio en virtud del cual los recursos públicos deben beneficiar antes a quienes pertenecen al “pueblo nacional”.

No es casualidad que la ultraderecha de Vox lleve tiempo difundiendo la idea terraplanista del Gran Reemplazo y, con ello, instaurando el marco de que ante unos recursos limitados estos se han de reservar solo para los autóctonos.

Ante un hipotético acuerdo entre el Partido Popular y Vox para conformar un gobierno de coalición en Andalucía o, siquiera, una investidura con pacto de legislatura tenemos como referencia cercana lo pactado en Extremadura. Allí han aplicado su “prioridad nacional” en criterios para el acceso a ayudas, vivienda pública y servicios sociales, así como en un endurecimiento de las políticas migratorias siendo el rechazo a la acogida de menores migrantes no acompañados el ejemplo más conocido.

Es obvio que todas estas medidas pactadas forman parte de la batalla cultural de la ultraderecha y muchas tienen pocos visos de poder materializarse por su manifiesta ilegalidad ya que contravienen los principios de igualdad que rigen la Constitución española o la propia legislación europea. Es por esto por lo que el Partido Popular intenta traducir la “prioridad nacional” en “arraigo” y con ello establecer criterios administrativos restrictivos (años de residencia, contribución fiscal, etc.) para materializar la “prioridad nacional” sin contravenir la legalidad.

Haga lo que haga el Partido Popular ya ha perdido porque la ultraderecha se lo ha llevado a su terreno.

Lo primero que se va a llevar por delante la “prioridad nacional” de Vox va a ser el perfil político de Bonilla. No podrá venderse como moderado con los marcos que establecerá la ultraderecha

Ahora Moreno Bonilla tiene que hacer una contorsión discursiva imposible para pactar con Vox. Se ha construido una imagen de político moderado y ha enarbolado la idea de la Andalucía abierta e integradora buscando marcar distancias con los mantras de la ultraderecha. Ahora afloran las contradicciones entre lo que ha intentado instalar Moreno Bonilla y lo que le exige Vox. La “vía andaluza” de estabilidad y moderación no casa con la lógica identitaria de Vox y la defensa de la inmigración regular tampoco casa con la prioridad nacional. Moreno Bonilla descalificó la idea de “prioridad nacional” en campaña, dijo que era un eslogan hueco, y ahora se le va a atragantar porque Vox lo va a esculpir en la piedra del acuerdo.

Se abre con esto un nuevo escenario político en Andalucía en el que Moreno Bonilla podría estar cavando su tumba futura. Su anterior mayoría absoluta y su reciente mayoría simple se han sustentado en su capacidad de atraer votantes de centro e, incluso, antiguos votantes socialistas. Sin embargo, lo primero que se va a llevar por delante la “prioridad nacional” de Vox va a ser su perfil político. Ni va a poder venderse como moderado ni va a poder tomar distancias con las confrontaciones ideológicas en las que la ultraderecha establecerá los marcos. Va a ceder y tragar. Esa idea que tantas veces ha cacareado de que “Andalucía no necesita extremos” se le va a volver como un boomerang. Con todo, las contradicciones entre el Partido Popular y Vox se darán en ese plano narrativo, porque en el conjunto de políticas públicas mantienen una sólida base común: adelgazamiento del estado del bienestar, privatización encubierta de servicios públicos, desregulación de las normativas ambientales y urbanísticas, recortes en políticas sociales y privilegios fiscales a las grandes fortunas.

No solo va a suponer un aumento del racismo institucional sino también un empeoramiento de las condiciones de vida de la clase trabajadora andaluza

En definitiva, la “prioridad nacional” que plantea Vox va a radicalizar más aún hacia posiciones reaccionarias al gobierno andaluz porque, más allá de las limitaciones legales que tiene en su aplicación, impone un marco reaccionario que va a impregnar el conjunto de políticas públicas.

Este modelo de “estado del bienestar restringido” choca radicalmente con los principios de igualdad y justicia social sobre los que el pueblo andaluz conquistó su autogobierno y que dotan de identidad al sentir andaluz. No solo va a suponer un aumento del racismo institucional sino también un empeoramiento de las condiciones de vida de la clase trabajadora andaluza.

Por Andalucía tiene que defender jurídica y políticamente los derechos universales convirtiendo esto en batalla institucional

Es por esto por lo que Por Andalucía tiene que defender jurídica y políticamente los derechos universales convirtiendo esto en batalla institucional. A su vez debe enarbolar la identidad andaluza, desde sus principios humanistas y universales, con la defensa de los bienes comunes y de la fraternidad. Y debe evitar que Vox imponga el marco con la cuestión de la inmigración, en contraposición se ha de poner el foco en los factores que generan desigualdad como las dificultades de acceso a la vivienda, el desmantelamiento de los servicios públicos y la precariedad laboral.

Fuente: Toni Valero en mundoobrero.es

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