Ni carnívoro, ni vegetariano, la nueva tendencia: flexitariano

Muchos de nosotros cuando nos planteamos una alimentación más saludable, comenzamos por dejar la carne roja progresivamente, reduciendo su consumo semanal, luego vamos dejando el pollo y finalmente el pescado. Pero hay una alternativa que concibe comer carnes esporádicamente, sin dañar nuestra salud y se llama ‘flexitarianismo’.
¿Qué come un flexitariano?

El nombre de esta dieta es fácil de adivinar de dónde proviene. Es la combinación de las palabras «flexible» y «vegetariano» y viene creciendo como opción de alimentación desde hace unos pocos años.

Esta nueva dieta surge en la década del 90, de la mano de la Chef Helga Morath quien definía el menú de su restaurante como ‘flexitariano’.

VB6: Vegano a partir de las 6

Una de las características del ‘flexivegetarianismo’ es la inexistencia de normas. Para un flexitariano no está definido qué días y horarios hay que sumar carne o comer verduras, tampoco establece las cantidades de alimento Esa libertad hace que cada vez gane más adeptos. Puedes comer carne una semana y la siguiente no, o incluso serlo y no serlo a lo largo de un día. Es el caso del periodista del ‘New York Times’, Mark Bittman, aunque él prefiere denominarse «omnívoro inteligente y concienciado».

En una de sus columnas semanales expuso a sus lectores su teoría de la dieta perfecta, que más tarde plasmó en un libro: ‘Vegan Before 6’ (‘Vegano Antes de las 6’). El ‘quid’ de la cuestión era sencillo: por la mañana vegano y por la tarde ‘flexitariano’. ¿Por qué? Los médicos le obligaron a ser vegetariano por salud, y él decidió serlo a medias por dos razones: la primera, que es difícil salir a cenar con los compañeros siendo vegetariano; la segunda, que le gustaba la carne y el pescado.

El equilibrio es la clave

Dejar de lado el chuletón o la merluza, aunque sea a ratos, supone un trastorno sí el cuerpo está acostumbrado a una dieta mediterránea. Cristina Santiago Prieto, nutricionista y vegana, cree no hay desajuste de nutrientes para el que decide adaptar su dieta. La clave es el equilibrio. «La carne no es imprescindible, ningún alimento lo es. Incluso una persona vegana (que excluye todo alimento de origen animal, como huevos o leche) puede llevar una dieta saludable, siempre y cuando esté bien planificada«.

Por eso cree que reducir o prescindir de carne en la dieta no tiene ningún aspecto negativo. «Las legumbres, los frutos secos y la quínoa. Al igual que la carne son ricos en proteínas, hierro y zinc, con la ventaja de que los vegetales aportan menos sodio y grasa saturada, más fibra, antioxidantes y nada de colesterol«. En caso de que la dieta diaria contenga poca carne roja o pescado, el nutricionista debe valorar «si una persona ‘flexitariana’ necesita un suplemento de vitamina B12«, que se encuentra casi de forma exclusiva en carne, pescados y huevos.

Estos vegetarianos ‘con derechos’ también disfrutan de la parte positiva que tiene basar su alimentación en el mundo vegetal. A largo plazo, algunos estudios revelan que aquellas personas que no consumen carne tienen menos probabilidades de sufrir enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, la diabetes tipo 2 y la obesidad.

No sólo el cuidado de la salud mueve al flexitarianismo. La sostenibilidad es su otra línea argumental: desde el momento en el que, por lo general, pescar o producir carne tiene un coste ecológico más alto que el de cultivar vegetales, sus defensores mantienen que es la opción más sensata para toda persona preocupada por el planeta que no quiera prescindir de las delicias de un jamón, una merluza o un chuletón de vez en cuando.

Como todo, esta dieta tiene también sus seguidores y detractores. Kathy Guillermo, de Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA), no está de acuerdo con que este tipo de dieta sea correcta desde un punto de vista ético. «Ser vegano es lo mejor, ser vegetariano está bien, y ser ‘flexitariano’ es como fumar dos paquetes de tabaco en vez de diez, golpear a un cerdo hasta matarlo en vez de a dos, y echar medio litro de gasolina por el fregadero en vez de cuatro».

Para bien o para mal se trata de un estilo de dieta, aunque quizás no sea tan nuevo. Nuestros abuelos podrían haber sido ‘flexitarianos’, en aquellos tiempos en los que la carne era todo un lujo, e igual no lo sabían.

Un sitio web para «flexitarianos»

El sitio delokos.wordpress.com, incluye recetas que encajan con los principios de esta forma de comer, consejos prácticos y definiciones bastante claras de lo que significa adaptar tu dieta al modelo. «Es la frecuencia y la cantidad de carne o pescado que comen lo que define a los flexitarianos», explica el fundador del sitio, Eugenio García. «No son un subtipo de vegetarianos, aunque su alimentación sea mayoritariamente vegetal y de que la palabra provenga de la unión de ‘flexible’ y ‘vegetariano«.

Los flexitarianos no tienen, en principio, alimentos prohibidos. «Las prohibiciones las decides tú por tus propias convicciones. Yo evito los productos que implican sufrimiento innecesario a los animales, como la caza, el foie, o los productos procedentes de avicultura o ganadería intensiva, por poner algunos ejemplos. Pero cada uno tendrá sus criterios«.

Eugenio García reconoce que ser flexitariano es «socialmente más fácil» que ser vegetariano o vegano. «Pero cuando tú tomas una opción, no te planteas si es más o menos sencillo. Yo he sido vegetariano unos meses y nunca me he quedado sin comer. En cualquier caso, en el flexitarianismo tu alimentación se adapta a tu vida, no tu vida a lo que comes. En mi casa, cuando yo cocino, mi alimentación es ovolacto vegetariana y, cuando como fuera de casa, suelen ser los momentos flexibles en los que tomo algo de pescado y carne».

Los más optimistas ven el flexitarianismo como un primer paso que puede enseñar a la gente las bondades de la dieta vegetariana o animar a los restaurantes a incluir más verduras en sus cartas. «Muchas personas son flexitarianas aunque no conozcan el término«, reflexiona García. «Y evidentemente una alimentación más vegetal romperá posibles tabúes y miedos, cuando descubres lo sana y sabrosa que es la cocina vegetariana y lo bien que le sienta a tu cuerpo«.
Fuente: ecoportal.net

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