Los sindicatos urgen al Gobierno a derogar las reformas laborales como punto de partida

¬Este miércoles la nueva ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, apostaba por derogar “de manera urgente” algunos aspectos de la última reforma.
¬UGT amenaza con no sentarse a negociar “un nuevo estatuto de los trabajadores” si antes el Gobierno no se compromete por escrito a eliminar las reformas laborales en un plazo razonable.

Derogaremos la reforma laboral. Recuperaremos los derechos laborales laborales arrebatados por la reforma de 2012”, se comprometieron PSOE y Unidas Podemos en su acuerdo de Gobierno. En estos primeros días de legislatura el nuevo Ejecutivo ya recibe las presiones del sector empresarial para que recule en sus intenciones. El presidente de la Conferencia Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, ha asegurado que es “prácticamente imposible” derogar la reforma laboral de “golpe” y apuesta porque se eliminen solo los aspectos “más lesivos”.

En realidad el acuerdo de Gobierno se centraba ya únicamente en la reforma laboral de 2012 del PP, eludiendo la reforma de 2010 del PSOE, que también ha sido criticada por los sindicatos por contribuir al deterioro de los derechos de los trabajadores. Este miércoles la nueva ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, apostaba en La Sexta por derogar “de manera urgente” algunos aspectos de la última reforma como el artículo 52D, que facilita el despido de trabajadores que hayan faltado al trabajo de manera reiterada, aunque su baja esté justificada por enfermedad. También incidía en la necesidad de mejorar otros aspectos y abordar el gran reto, un Estatuto de los Trabajadores “del siglo XXI”.

Sindicatos como UGT se muestran tajantes en la necesidad de derogar totalmente ambas reformas laborales, tanto la de 2010 como la de 2012, responsables de “temporalidad, precariedad o el nuevo escenario de los trabajadores pobres”, indica el secretario de Política Sindical de UGT, Gonzalo Pino a cuartopoder. El sindicato amenaza con no sentarse a negociar “un nuevo estatuto de los trabajadores” si antes el Gobierno no se compromete por escrito a eliminar las reformas laborales en un plazo razonable. “Si nos sentamos con esa espada de Damocles encima le estamos dando todo el poder a los empresarios. En el nuevo estatuto pedirían más de lo que ya tienen”, considera el sindicalista.

Mientras tanto, sindicatos alternativos como CGT también temen que el Gobierno se contente con unas cuantas medidas “cosméticas” como la eliminación del artículo 52D, una cuestión que también consideran urgente, o alguna modificación de la negociación colectiva, explica el secretario de Acción Sindical de CGT, Tomás Rodríguez. Este sindicato también exige al nuevo Ejecutivo que se deroguen ambas reformas laborales porque “solo han contribuido a crear un mercado laboral más precario, con un elevado índice de contratos temporales que han incidido directamente en la siniestrabilidad laboral, y con un importante retroceso en derechos y libertades sindicales”.

Por otra parte, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, se mostraba algo más comedido al incidir tan solo en la última reforma laboral, la que realizó en 2012 un PP con mayoría absoluta. En una rueda de prensa ofrecida este miércoles, hacía una distinción entre aquellos aspectos a “borrar” de la ley y otros que requieren de una corrección elaborando “escenarios alternativos”. El sindicalista se ha referido a aspectos que requieren una “derogación pura y dura” como la ultractividad indefinida en el convenio colectivo, la preferencia aplicativa del convenio de la empresa en materia salarial, la regulación de la subcontratación y la eliminación del artículo 52D. Por otro lado, destacaba algunos aspectos a “corregir” como la causalidad de la contratación para limitar la temporalidad abusiva o la revisión de las causas del despido.

Cómo han afectado las reformas laborales a los trabajadores

La reforma laboral de 2012 introduce “la prioridad aplicativa del convenio de empresa” frente a la al convenio sectorial lo que supone, según subraya Pino, que “siempre se negocie a la baja” y se produzcan efectos como “la devaluación salarial”que se ha perpetuado más allá de la crisis económica. El camino ya había sido allanado por la reforma de 2010, la del PSOE, que permitía a las empresas descolgarse del convenio sectorial en cuanto a los salarios o a los derechos de los trabajadores sin rendir cuentas a la Administración.

Otro de los aspectos que introduce la reforma laboral es “la ultraactividad”, uno de los puntos más criticados por los sindicatos. La reforma laboral de 2012 limita el tiempo para llegar a un acuerdo para cerrar el convenio con la empresa. Antes, si no se alcanzaba, éste se renovaba automáticamente y ahora pasa a aplicarse el convenio del ámbito superior, lo que significa que “cada vez que se empieza a negociar los acuerdos alcanzados no se mantienen y se comienza desde cero”, explica Pino.

También a partir de la reforma laboral de 2012 las empresas pueden poner en marcha un ERE sin autorización de la consejería de empleo de la Comunidad Autónoma o del Ministerio de Empleo, permisos que antes se necesitaban. “Un empresario puede despedir colectivamente de una empresa solo justificando que en los próximos tres trimestres va a tener dificultades”, explica Pino.

Otro punto importante a modificar para los sindicatos es la contratación. «Los contratos temporales deben limitarse a situaciones extraordinarias y tasadas, en ningún caso una empresa podrá recurrir a esta contratación por un periodo de más de seis meses», exigen desde CGT. El sindicato también pide una modificación respecto a las subcontrataciones, de manera que solo se puedan subcontratar «servicios especializados, excluyendo los propios de la empresa, garantizándose los mismos derechos, incluidos los salariales, que las personas trabajadoras de la empresa principal».

Desde la UGT denuncian que el contrato parcial ha pasado de ser voluntario a obligatorio y está queriendo suplir a todas las contrataciones, a las indefinidas y a las temporales a tiempo completo. “Por eso no podemos hablar de aspectos más o menos lesivos. La reforma laboral es lesiva en su conjunto para los trabajadores”, remarca Pino.
Fuente: María F. Sánchez en cuartopoder.es

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