Miles de trabajadores y trabajadoras se han reunido en los tornos de las plantas de Airbus en Getafe, Illescas, Albacete, San Pablo y Tablada (ambos en Sevilla) y han aprobado masivamente volver a la huelga indefinida a partir del 25 de agosto

Desde Izquierda Revolucionaria y el Sindicato de Estudiantes manifestamos nuestro más decidido apoyo a esta lucha y a las justas reivindicaciones de los trabajadores.
La huelga recoge el testigo del paro indefinido del pasado mes de julio. Un estallido laboral en Getafe que se contagió a todas las plantas del Estado español e incluso tuvo ecos en otras europeas.
El punto álgido de la lucha fue la gran manifestación en Getafe con más de 7 mil personas el 16 de julio; una muestra de fuerza, bajo pleno sol, que forzó al CEO de la multinacional, Guillaume Faury, a sentarse a negociar directamente con el Comité de Huelga.
En este proceso de negociaciones la burocracia sindical de CCOO, SIPA y ATP intentaron perpetrar una traición escandalosa. Con nocturnidad y alevosía, sin consultar con las asambleas, aceptaron un acuerdo de migajas para desconvocar la movilización. El acuerdo fue rechazado por la plantilla, dando una sonora bofetada en la cara a los sindicatos postrados ante la patronal y emplazando la batalla a la vuelta del verano.
La chispa que encendió el polvorín del descontento fue el recorte en el teletrabajo impuesto por la empresa en todas las plantas en Europa. Pero las reivindicaciones no se quedan ahí. La plantilla está decidida a recuperar derechos perdidos y conseguir unas condiciones de trabajo dignas.
Los trabajadores exigen garantizar las condiciones de teletrabajo previas, volver a ligar el salario al IPC además de recuperar el complemento IT y las ayudas en la enseñanza; también exigen que la plantilla incluida en la fusión empresarial bajo el Proyecto Bromo (entre 1.500 y 1.700 trabajadores) conserve sus derechos y condiciones laborales actuales.
La política de rearme llena los bolsillos de los capitalistas y dispara la precariedad
Según informa el diario económico Cinco Días, Airbus ha incrementado tanto sus entradas como sus beneficios en la primera mitad del 2026: “En concreto, la facturación repuntó un 11,6% hasta 33.873 millones de euros, mientras que los beneficios se dispararon un 50,9% respecto al mismo periodo del año 2025, alcanzando un resultado neto de 2.179 millones de euros”. En 2025, la multinacional también reportó un fuerte incremento financiero.
Este aumento en ventas está vinculado al boom del gasto en defensa. El sector militar de la compañía ha elevado sus pedidos en un 83% en este primer semestre. Sin embargo, lo más significativo ha sido el crédito aprobado por el Banco Europeo de Inversiones por un valor de 3.000 millones de euros. El mayor crédito aprobado por esta institución comunitaria, que ha sido tramitado en tiempo récord. La presidenta del BEI, Nadia Calviño, ha reconocido que se trata de una apuesta estratégica por fortalecer la industria militar europea frente a la dependencia de EEUU y el ascenso chino.
Obviamente, esta lluvia de millones para Airbus no tiene ninguna intención social ni progresista. Para ser competitivos y mantener la orgía de beneficios para los grandes accionistas, Airbus tiene que mantener un flujo constante de liquidez a la vez que apuesta por endurecer drásticamente las condiciones laborales de su plantilla y de las auxiliares. La carga de trabajo se ha disparado en todas las plantas, mientras que se prepara el Proyecto Bromo; una gran fusión empresarial entre las aeroespaciales Airbus, Thales (Francia) y Leonardo (Italia) para competir con la americana Space X. A costa de los trabajadores, evidentemente.
No solo es contra la patronal: “Esta es nuestra huelga, aquí los trabajadores mandan y los sindicatos obedecen”
Desde el inicio del conflicto ha existido un desbordamiento sindical. El sindicato mayoritario, CCOO, se vio obligado a regañadientes a unirse a la huelga en julio tras la convocatoria exitosa por parte de sindicatos minoritarios. Aprovechando su posición mayoritaria, CCOO también estuvo a punto de firmar un primer acuerdo que fue rechazado de forma aplastante por la plantilla.
La fuerza demostrada por esta huelga recibe un impulso determinante por haber ha sido construida desde abajo, con los métodos de nuestra clase. Como explicaban los compañeros de CGT en julio:
“Han sido los trabajadores quienes han conformado la movilización, todo se decide en asamblea, las reivindicaciones se han acordado ahí, no solo en Getafe que es donde se ha prendido la llama, sino en el resto de centros que nos han seguido una semana después. Todos están siguiendo la huelga mayoritariamente, los seis centros de Airbus en España y es un éxito sin precedentes. Esto lo que demuestra es que son los trabajadores quienes mandan y somos los sindicatos quienes tenemos que obedecer y canalizar las reivindicaciones para llevarlas a la mesa de negociación. Y ahora tenemos una posición de fuerza para negociar con la empresa”[1].
Después de la gran manifestación en julio, CCOO, SIPA y ATP firmaron la desconvocatoria de la huelga aceptando migajas. El respaldo de la empresa a estos sindicatos fue total y en unidad de acción organizaron un referéndum-farsa a la medida de la burocracia sindical. Pero la decisión de los trabajadores es tan potente que volvió a imponerse el NO al acuerdo.
Este golpe de los trabajadores desarticuló esta maniobra de la empresa y de la burocracia sindical y lejos de debilitar y desmoralizar a la plantilla, esta ha respondido a los garantes de la paz social de la mejor forma posible: con una nueva huelga indefinida aprobada masivamente.
Todo el apoyo a los huelguistas: ¡Este es el camino!
La empresa no esconde su frustración y rabia. El mismo día que se ha iniciado la huelga han empezado con la política de chantaje. Carmen-Maja Rex, la jefa mundial de RRHH de Airbus ha amenazado que si la huelga continúa se van a frenar las contrataciones y proyectos en las plantas españolas. Pero la realidad es que el aumento de la carga de trabajo es una baza importante para los trabajadores y coloca a la multinacional en una posición más difícil para imponer sus amenazas.
En un comunicado público, la compañía ha tenido que reconocer que si la huelga no termina de inmediato, habrá un impacto en “las obligaciones de producción, los acuerdos con los clientes, los compromisos con las instituciones y en la reputación de la compañía”. Tras los paros en el mes de julio, según el diario El Español, la compañía tiene que producir 90 aviones al mes de aquí a fin de año para cumplir sus compromisos. Esta coyuntura incrementa notablemente la fuerza de la huelga.
Desde Izquierda Revolucionaria y el Sindicato de Estudiantes hacemos un llamamiento a apoyar masivamente todas las iniciativas y movilizaciones que surjan en apoyo a la huelga. Esta lucha es también un ejemplo para toda la clase obrera. Es una muestra del poder que tenemos cuando nos organizamos, cuando preparamos la lucha desde abajo y cuando estamos decididos a dar la batalla.
Viva la lucha de Airbus. ¡Ni un paso atrás!
Fuente: Juan Díaz – Izquierda Revolucionaria Madrid en sindicatodeestudiantes.net

