La encrucijada de Radio 3: cómo renovarse para llegar a un público joven que no escucha la radio

Radio 3, la emisora pública dedicada a la música y la cultura, afronta un proceso de renovación en el que se juega su continuidad como referente para un público joven. Este año ha perdido varios de sus programas emblemáticos y el Estudio General de Medios no reporta conclusiones esperanzadoras sobre el interés que las ondas despiertan en los jóvenes: solo el 22% de quienes escuchan la radio a diario tiene menos de 34 años.

El 18 de junio se encendió la luz roja por última vez en el estudio de radio mientras Julio Ruiz hacía su programa Disco Grande. Un espacio radiofónico orientado a la actualidad musical en los campos del pop y el rock que se convirtió en emblema de Radio 3 —la emisora pública dedicada a la difusión musical—, en el que sonaron los primeros pasos de algunos grupos que han marcado la agenda en las últimas décadas, como Los Planetas. También de muchos otros cuyo nombre y canciones se quedaron por el camino y ya nadie recuerda. El retiro de Ruiz es obligado, por jubilación, pero él reconoce que hubiera seguido hasta morir con las botas puestas. “Me encuentro bastante fastidiado, esto es como una sierra: hay veces que estoy arriba y pienso en hacer algo, como un hobby, para seguir dando rienda suelta a mi pasión; y hay otras que estoy abajo y pienso que ya estoy fuera de combate y para qué me voy a liar”, afirma el periodista.

La despedida de Disco Grande, tras medio siglo de andadura, retrata el momento presente de Radio 3, inmersa en una etapa de cambios que afectan a su parrilla de programas, la renovación de la plantilla, su relación con la audiencia y el intento de adaptar su propuesta a los modos actuales de consumo de radio y de música. Quizá demasiadas novedades, y en poco tiempo, para una emisora que había conseguido edificar una imagen de marca vinculada a una determinada manera de entender el ocio —festivales multitudinarios, música catalogada como independiente que se convirtió en dominante, presentada casi como la única opción—, pero en la que también cabían miradas diferentes, en sintonía con una cierta idea de ofrecer alternativas a las propuestas culturales de las radios de corte comercial. “Es lógica —valora Ruiz— la renovación de la emisora y del personal. Lo que pasa es que cuando nosotros empezamos no había nada, no había puerta que derribar. Ese oasis de libertad que pudimos disfrutar… Cuando nace Radio 3 se va nutriendo de quienes habíamos estado en esas emisoras locales”.

Junto a Disco Grande, el 18 de junio también se despidieron de Radio 3 Discópolis, conducido por José Miguel López durante 34 años, y El séptimo vicio, programa diario dedicado al cine dirigido por Javier Tolentino desde 1999. Sus voces estuvieron en el aire una larga temporada, hoy disfrutan de la pensión por jubilación. “Radio 3 fue la emisora joven de los jóvenes de los 80, y luego de los jóvenes de los 90… y ahora es la radio joven para los jóvenes de esta década del siglo XXI, tan diferente en sus inquietudes artísticas y culturales”, proclamaba la nota de prensa en la que la emisora decía adiós a los tres. El propio director de Radio 3, Tomás Fernando Flores, anunció el 3 de septiembre que su programa, Siglo XXI, también desaparecía de la parrilla.

“Eres lo que escuchas” fue durante un tiempo el lema de Radio 3. El problema es que los jóvenes de ahora no parecen escuchar la radio, ni tampoco Radio 3. La segunda ola de 2021 del Estudio General de Medios (EGM) otorga a esta emisora 389.000 oyentes diarios, mientras en la primera registró 460.000. Queda muy lejos de la audiencia de otras radios temáticas como los casi tres millones que cada día sintonizan Los40, el millón de EuropaFM o los 875.000 de Kiss FM, y también por debajo de Radio Olé, que alcanza los 478.000. En cuanto a la edad, el EGM ofrece un dato relevante: solo dos de cada diez oyentes diarios de radio son menores de 34 años.

“Quienes van a los festivales hoy lo hacen aplaudiendo a artistas que no han nacido en la radio, quien sería el potencial oyente de Radio 3 de toda la vida hoy no escucha la radio”, asegura Julio Ruiz, exdirector de ‘Disco Grande’

Ruiz considera que la actual es una generación perdida para la radio y que esto afecta al papel de Radio 3 y a la orientación que lleva la emisora. “Quienes van a los festivales hoy lo hacen aplaudiendo a artistas que no han nacido en la radio, quien sería el potencial oyente de Radio 3 de toda la vida hoy no escucha la radio. Se está intentando hacer un acercamiento a esa gente que no oye la radio poniendo lo que le gusta a esa gente, un contenido más juvenil a la caza de ese oyente que no oye la radio. Hoy llenan pabellones artistas a quienes les han promocionado influencers o las redes sociales”, analiza.

Desde su experiencia, el creador de Disco Grande confiesa sentirse, por primera vez en cinco décadas, “absolutamente desplazado” con respecto a lo que se puede decir que es el consumo musical habitual del potencial oyente joven, y traza el mapa que, en su opinión, habría de consultar la emisora: “Radio 3 debe dar cabida a todas las músicas. En los últimos tiempos se ha denostado el término indie, que no es un estilo de música sino una manera de gestionar autosuficientemente tu música. Indie es un flamenco que se gasta su dinero en sacar su disco. Una radio pública tiene que apoyar la cantera, eso es importante. Radio 3 no debe desplazar a ningún potencial oyente. Si nos intentamos acercar a los veinteañeros, hay que intentar también que la gente mayor no huya porque hay dos generaciones que se están quedando sin su emisora de referencia”.

Apenas tres meses después de la última emisión de Disco Grande, que comenzó en Radio Popular FM para después pasar por Radio Cadena Española y Radio 4 antes de establecerse en Radio 3 en 1991, Ruiz mira atrás para hacer balance personal de los 50 años de trayectoria radiofónica: “Soy un privilegiado porque durante mucho tiempo en mi oficio de periodista he podido vivir de mi trabajo. Empecé el programa en 1971 como un hobby total, luego fue hobby mínimamente remunerado con unas pesetillas. Fui trabajador de Radio Televisión Española desde 2007. Puedo presumir de que de los 50 años de Disco Grande, apenas 12 o 13 ha sido mi modus vivendi. He tenido que hacer otras cosas relacionadas con el periodismo: fui periodista deportivo durante 13 años, trabajé en dos periódicos que nacieron y murieron, El Sol y La Información de Madrid. He hecho peonadas a saco porque Disco Grande era un hobby. Luego tuve la suerte de que, por un acuerdo en el que influyó la labor de los sindicatos, nos hicieron fijos a quienes llevábamos un montón de tiempo como colaboradores, en mi caso 23 años”.

Una difícil convergencia

La temporada actual de Radio 3 arrancó el 6 de septiembre con “nuevos programas para renovar su compromiso con el apoyo a la cultura, a la creatividad joven española y a la innovación”, según el comunicado de la emisora, que destacaba la incorporación de Generación Ya, un magacín sobre nuevos movimientos culturales y sociales con María Taosa al frente; Que parezca un accidente, presentado por José Manuel Sebastián y dedicado a personajes de vida bohemia; Extrañas heterodoxias con el artista Niño de Elche los sábados por la tarde; Bandeja de Entrada, pop para el mediodía del fin de semana con Gustavo Iglesias; y Los Ultrasónicos, con Jesús Bombín, Kiko Helguera y el Doctor Soul, “músicas de todos los colores” en las tardes de domingo.

Otros dos programas que ya no se escuchan en esta nueva temporada de Radio 3 son Multipista y Retromanía. El primero lo realizaba el periodista Pablo Gil, oyente habitual de la emisora, no solo de la Radio 3 de 2013, cuando comenzó Multipista, sino de todas las anteriores desde que era joven, “porque cada época tiene sus programas y por tanto una identidad diferente que va avanzando y cambiando”.

Gil ha disfrutado mucho de los ocho años del programa, ha sido feliz y se ha sentido realizado profesionalmente con esta colaboración en la radio pública. En Multipista primaba la actualidad, la frescura de canciones que nunca antes habían sonado en la radio. No hacía entrevistas ni organizaba conciertos acústicos, solo pinchaba canciones recién publicadas, por descubrir. “Desde el principio fui muy consciente de que si quería hacer algo que tuviera un valor para la emisora y para el oyente debía ofrecer un contenido diferencial, que espero que no sea un término que quede muy pomposo”, recuerda. Con respecto a la función de su programa, intentaba asegurar que fuera un “complemento para el oyente de Radio 3 dentro de la parrilla. Con eso quiero decir que siempre fui muy consciente de que Multipista formaba parte de una parrilla, que es un concepto que con los podcasts se pierde, donde cada espacio es un poco como una isla”.

Desde 2012, cuando Tomás Fernando Flores accedió al cargo de director, la emisora ha desarrollado una línea de programación online, Radio 3 Extra, dedicada a los podcasts. Ese era el sitio de Retromanía, iniciado en 2013 por Abraham Rivera y José Manuel Costa. “Creo que la emisora ha mantenido una línea bastante continuista durante los ocho años que he estado, la media de oyentes ha sido muy similar, con sus previsibles subidas y bajadas. Quizás el momento más significativo fue el final de Carne Cruda, el programa más abiertamente político de la emisora. En cuanto a lo musical, lo ha hecho apostando claramente por la música independiente española e internacional, en detrimento de músicas más minoritarias”, valora Rivera, quien considera que Radio 3 tuvo buen ojo al vincularse al pop y el rock español de perfil indie, ya que “encontró un hueco donde otras radios no actuaron”. Pero también apunta que “las nuevas tendencias o sonidos más apegados a la Generación Zeta son menos permeables, a pesar de que por la emisora pasan muchos adolescentes en prácticas que suelen tener programas todos los años durante el verano”.

En su opinión, la programación de Radio 3 afronta una difícil convergencia puesto que podría ser “mucho más generalista, aunque probablemente perdería su esencia y quedaría en un limbo indeterminado. Proyectos como los de Playz hacen ver que también se puede llegar a un público más joven, en detrimento de una audiencia más adulta”.

“Como pollo sin cabeza”

Las salidas traumáticas de Radio 3 no son novedad y siempre han dejado un reguero de cadáveres, olor a quemado y amargos reproches. En 2010 se produjo una de las más sonadas cuando Diego A. Manrique fue cesado como director adjunto de la emisora y su programa El Ambigú, fulminado tras 18 años. Hoy ya tiene asimilado aquel despido, que califica como “posiblemente inevitable desde el momento que rechacé tener un despacho y una secretaria. Consideré que no era necesario para mi función, que consistía en escuchar atentamente toda la programación y ofrecer ideas para mejorarla. Renunciar a esas prebendas me marcó como bicho raro en ‘La Casa’”.

Manrique lamenta ahora que dispuso de poca capacidad ejecutiva, incluso ostentando aquel cargo, y recuerda que “nunca jamás me permitieron ver el presupuesto de la emisora. Pero estoy orgulloso de haber puesto en marcha programas como El SótanoSonideros o Melodías Pizarras. Fracasé, sin embargo, en mis planes para un espacio que cubriera el negocio de la música o buscar alguna manera de integrar los deportes en nuestra oferta”.

“A los colaboradores se les trata peor que al servicio de limpieza. Literalmente: no tienen tarjeta para acceder a Prado del Rey, se les cobra por utilizar los estudios de la Casa de la Radio, se les recorta el dinero…”, denuncia Diego A. Manrique

En su opinión, la Radio 3 actual funciona “como pollo sin cabeza” y concede que él no podría aguantar allí. “A los colaboradores se les trata peor que al servicio de limpieza. Literalmente: no tienen tarjeta para acceder a Prado del Rey, se les cobra por utilizar los estudios de la Casa de la Radio, se les recorta el dinero…”, enumera este periodista que formó parte del equipo fundador de Radio 3 en 1979. También asegura que existía antes y sigue existiendo ahora un conflicto latente entre determinados locutores y los colaboradores que destacan en los programas. Un reino de taifas que se enfrentan por motivos sorprendentes. “Algunos de los fijos te hacían la guerra incansablemente: te denunciaban al director por haber estrenado un disco que teóricamente estaba ‘reservado’ para ellos”, explica.

Para este veterano periodista, Radio 3 debería cubrir las manifestaciones culturales que no tienen cabida en otras emisoras de alcance nacional. Él fija algunos objetivos a alcanzar: “A corto plazo, atender a su público histórico pero dejando rampas de acceso a nuevos oyentes. Y, siempre, mantener un nivel alto sin caer en el elitismo”. Sin embargo, entiende que, en la actualidad, Radio 3 no cumple esas funciones y aporta las razones para esa evaluación. “Los directivos de RTVE nunca han escuchado una hora entera de la emisora. Radio 3 les va bien para presumir. Ni siquiera piden que destaque en el EGM: les basta con que no haya follones y que salga baratita”. También señala que técnicamente Radio 3 no es una emisora de radiofórmula, “pero sí ha tenido varios directores que pretendían ‘hacer éxitos’ dando un apoyo concertado a determinados artistas, discos y, ya puestos, festivales. Tomás Fernando Flores no es el único que ha querido ser el nuevo Rafael Revert [el fundador de Los 40 Principales]”.

Manrique echa de menos algo de autocrítica en Radio 3 y le sobra “lo que nunca se suele mencionar: la lista negra. En el franquismo y en el posfranquismo ya sabías que no se podían mencionar determinados temas. En la Radio 3 de Tomás Fernando Flores no hay una lista de prohibiciones pero es incluso peor: te cae una bronca —a veces, con humillación pública— por llevar no digo ya a los malditos, sino a personas que trabajan en medios que el director detesta por razones que se pierden en la noche de los tiempos”.

Estancamiento y falta de proyecto

El proceso de cambio de piel que atraviesa Radio 3, esa sensación de estar cruzando una frontera hacia un destino imprevisible, se deja notar también en lo laboral, en el trabajo diario. “La plantilla —actualmente 42 personas en Radio 3— acusa una larga etapa de estancamiento”, señala Maite Martín, Secretaria General de CC OO-CRTVE, quien enmarca los conflictos de la emisora en el contexto más amplio de los que tienen lugar en toda la estructura de la Corporación de Radio y Televisión Española. “La última oferta de empleo se produjo en 2007 y las causas vegetativas han ido reduciendo progresivamente la plantilla, dado que, al mismo tiempo, el cupo de contrataciones ha estado limitado y muy reducido. Consecuencia de ello es que la edad media de la plantilla es elevada, superior a 50 años. En el caso de Radio 3, actualmente, un 45% tiene más de 50 años. Asimismo, han estado paralizados procesos internos de Traslados, Promociones,… lo que unido a una carencia de proyecto claro y firme ha desembocado en una desmotivación importante en buena parte de la plantilla”. También señala que en áreas del ente público como Radio 3 o las emisoras territoriales con dotaciones de plantilla sensiblemente inferiores a las grandes áreas de Información o Producción de Contenidos, los problemas de carencia de personal se acusan de manera especial.

“Se está diluyendo una imagen de programas de calidad ganada a pulso, durante muchos años y con mucho esfuerzo, se está acabando con años de prestigio y calidad de una marca de radio independiente y única. Una actuación sin proyecto alguno que solo parece atender a cuestiones estrictamente personales y sin control alguno”, critica Maite Martín, Secretaria General de CC OO-CRTVE 

Para Martín, el cambio de rumbo de Radio 3 se relaciona con una falta de proyecto que ella atribuye a Tomás Fernando Flores, de quien asegura que mantiene una relación tensa y falta de diálogo con la plantilla: “Los datos de audiencia y la pérdida de talentos están resultando muy negativos y serán difícilmente recuperables. El actual director no ha planificado la continuación de programas emblemáticos que finalizan por el acceso a la jubilación de los que hasta ahora eran sus titulares, ni ha previsto la formación de compañeros que pudieran tomar el relevo. Se está diluyendo una imagen de programas de calidad ganada a pulso, durante muchos años y con mucho esfuerzo, se está acabando con años de prestigio y calidad de una marca de radio independiente y única. Una actuación sin proyecto alguno que solo parece atender a cuestiones estrictamente personales y sin control alguno”.
Fuente: Jose Durán Rodríguez en elsaltodiario.com

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