Yolanda Díaz lanzará la candidatura de Sumar a las generales en un acto en Madrid el 2 de abril

La vicepresidenta segunda ha puesto finalmente fecha al acto en el que anunciará si se presenta como candidata a las elecciones generales del proyecto con el que aspira a unir a la izquierda

A la margarita de Yolanda Díaz aún le quedan algunos pétalos pero al menos ya ha desvelado cuándo separará el último. La vicepresidenta segunda del Gobierno ha avanzado este lunes la fecha para el esperado acto en el que previsiblemente anunciará su candidatura a las elecciones generales: será el próximo 2 de abril en un gran acto en Madrid en el que pretende contar con los principales dirigentes de las fuerzas con las que está hablando para conformar Sumar, la plataforma política con la que aspira ayudar a revalidar el Gobierno. 

Díaz ha anunciado la fecha para el acto que servirá previsiblemente como pista de lanzamiento de Sumar a través de un mensaje coordinado en las redes sociales.  “El proceso de escucha está a punto de terminar y el próximo domingo 2 de abril a las 11:30h nos gustaría que estuvieras con nosotras en Madrid, en Magariños. Tenemos muchas cosas que contarte. Desde SUMAR queremos hacer muchas cosas para mejorar el país en el que vivimos, pero no podemos hacerlo solas. Necesitamos a toda la ciudadanía. Te necesitamos a ti”, ha dicho.

En ese evento, que se celebrará en el pabellón Estudiantes de baloncesto, los grupos de trabajo sectoriales que han funcionado como laboratorio de ideas de la plataforma presentarán sus conclusiones para lo que han denominado “un proyecto de país para la próxima década”, un eslogan con el que la vicepresidenta quiere trasladar que la herramienta que diseña no es simplemente un vehículo electoral. 

Aunque la vicepresidenta quiere esperar hasta ese día para anunciar la decisión, parece un hecho que ya ha optado por presentarse como candidata y cerrar el círculo que se abrió con la salida de Pablo Iglesias del Gobierno en mayo de 2021 y delegó el liderazgo del espacio de Unidas Podemos en Yolanda Díaz, entonces solo una ministra de Trabajo que había afianzado su liderazgo con el diálogo social, la apuesta por los ERTE durante la pandemia y su buena imagen de cara a la sociedad.

Han pasado dos años desde entonces en los que las decisiones que ha ido tomando Díaz, con la creación de una plataforma que pretende ir más allá de los partidos, aunque no relegarlos, e incorporar a la sociedad civil, le han enfrentado a su antecesor y han generado no pocas tensiones con el partido que la llevó a formar parte del Gobierno, con el que desde hace unos meses ha comenzado a hablar para garantizar la unidad de la izquierda, una condición que parece insalvable si la izquierda quiere seguir teniendo opciones de reeditar la coalición.

El movimiento de la ministra pone una marca en el calendario que desbloqueará a su vez algunas piezas. Durante los últimos meses, su equipo ha mantenido conversaciones con las diferentes fuerzas a las que quiere arrimar a una plataforma electoral que aún está por definir, una quincena de fuerzas políticas de distinto tipo pero entre las que sobresale por encima del resto Podemos, la piedra angular de la izquierda española, que aunque ha mostrado la voluntad de trabajar por la unidad política aún no tiene decidido ni siquiera si acudirá a ese acto. 

La decisión de Yolanda Díaz salvará la primera de las cuestiones que incomodaban a la formación que dirige Ione Belarra. Las principales voces de la formación han pedido a la vicepresidenta en numerosas ocasiones que decida si va a ser “candidata”, y un poco más allá, si va a ser la candidata de Podemos y de Unidas Podemos. El primer domingo de abril, Díaz resolverá al menos parte del interrogante y podrá activar los siguientes movimientos del proyecto político que tiene entre manos y cuyo lanzamiento ha demorado en estos meses por diversos factores, tanto que la noticia política queda muy pegada a las elecciones autonómicas y municipales del próximo 28 de mayo. 

Antes de que ese anuncio se produzca, Podemos quiere tener atado al menos un boceto del acuerdo de coalición con Sumar que le dé unas garantías mínimas para poder asistir al acto. Fuentes de la formación trasladan que, para que Belarra o Irene Montero puedan sentarse en la primera fila de butacas, los equipos negociadores deben llegar a un acuerdo de mínimos. El partido no desvela los detalles de sus aspiraciones en estas conversaciones pero sí traslada que quiere primarias abiertas para definir la candidatura que debería encabezar Díaz para las próximas generales. 

En el entorno de la vicepresidenta segunda enfrían la idea de un acuerdo antes del próximo 2 de abril y aventuran junio como el mes en el que empezarán de verdad las negociaciones. Eso es al menos lo que la secretaria de Organización de Podemos, Lilith Verstrynge, afirmó hace unas semanas que el equipo de Sumar les había trasladado. Desde enero, un pequeño grupo encabezado por el jefe de gabinete del Ministerio de Trabajo, Josep Vendrell, y por la número tres de Podemos al otro lado de la mesa han mantenido al menos tres reuniones en las que se han puesto sobre la mesa los primeros términos. Según fuentes cercanas a Sumar, esta semana está prevista otra ronda de reuniones no solo con Podemos, también con el resto de formaciones. 

La meta volante de junio no es un deseo expreso de Díaz sino más bien del resto de partidos con los que cuenta para su proyecto y que por su idiosincrasia regionalista tienen la energía puesta en las próximas autonómicas municipales. Muchas de estas fuerzas se integran en el llamado Acuerdo del Turia, una entente de formaciones que pretende unir fuerzas de cara a esos comicios y que engloba a Compromís, Más País, el Proyecto Drago de Alberto Rodríguez, la Chunta Aragonesista o Més. Algunas de estas fuerzas, como Compromís en la Comunitat Valenciana o Más Madrid, compiten además directamente en los próximos comicios con Podemos y en ambos lugares parten en una posición de ventaja que aspiran consolidar. 

Fuente: Alberto Ortiz en eldiario.es
Foto: Archivo de presentación en Matadero | Montaje con fotos de David F. Sabadell

sp

Fuente: Esther Palomera en eldiario.es

Díaz, la redentora

La vicepresidenta elige el domingo de Ramos para erigirse, con o sin ramas de olivo, en la salvadora del espacio a la izquierda del PSOE sin atender la exigencia de los morados de que antes les garantice su cuota de poder en Sumar

Ya hay fecha. Será el próximo 2 de abril. Domingo de Ramos o de Pasión. En el calendario cristiano es un día en el que los católicos festejan la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén, cuando una multitud lo recibió con ramos de olivo y palma como el Mesías, el salvador, el redentor, el ungido, el elegido… 

Yolanda Díaz, la designada y ahora cuestionada por Pablo Iglesias para sucederle en el Gobierno y como lideresa del espacio a la izquierda del PSOE, no es creyente pero dice ser muy respetuosa con quienes sí lo son. De hecho, visitó hace un año el Vaticano cargada de rosarios para que se los bendijera el papa Francisco. De aquella audiencia privada con el jefe de la iglesia católica contó fascinada que había sido una de las conversaciones más interesantes de su vida y que habló largo y tendido con el pontífice sobre política internacional, sobre el mundo laboral y sobre ecología. 

Tras meses inmersa en lo que ha llamado proceso de escucha con la sociedad civil, la vicepresidenta segunda del Gobierno ha elegido esa fecha, no se sabe si consciente o no de las connotaciones religiosas, para anunciar su decisión definitiva sobre su candidatura a las elecciones generales. Será un sí, claro. De lo contrario, no habría convocado a través de un mensaje coordinado en redes sociales a un gran acto en el madrileño Polideportivo de Magariños con presencia de todos los partidos del espacio que aspira a representar. Lo de todos es un decir porque Podemos no tiene aún clara su asistencia. 

Los morados exigen que Díaz les garantice, antes de las municipales, la cuota de poder que creen que les corresponde por derecho en la nueva marca de Sumar. Un contrato que no está dispuesta a firmar quien se sabe redentora de la izquierda a la izquierda del PSOE. Ella es más de esperar a después del 28M para comprobar lo que queda de la formación que fundó Iglesias tras pasar por las urnas. Y, así, en función de unos resultados que ella y su entorno creen que serán mucho más que adversos, poder negociar desde una posición de fuerza.

Mientras Díaz demanda altura de miras para quienes coinciden en el “90% del programa”, Podemos reclama su cuota de poder y que esta se le otorgue ya, sin importarle que lo que esté en juego no sólo sea la unidad de la siempre atomizada izquierda sino sobre todo la continuidad del gobierno progresista en la Moncloa. Los morados reclaman ahora primarias abiertas para ordenar un proyecto para el que la vicepresidenta ya fue ungida sucesora por el propio Pablo Iglesias en 2021.

“Creo que digo algo que sienten millones de personas de izquierdas en toda España si digo que Yolanda Díaz puede ser la próxima presidenta del Gobierno de España”, proclamó entonces en un vídeo compartido a través de sus redes sociales el día que anunció que dejaba el Gobierno de Pedro Sánchez y que había llegado el momento de tomar “decisiones valientes” para que la entonces sólo ministra de Trabajo fuera la candidata a las próximas elecciones generales. 

“Toda la gente que así lo sentimos: la gente de Podemos, la gente de Izquierda Unida, la gente de En Comú Podem, la gente de izquierdas de este país, tenemos que apoyar a Yolanda para que, si ella así lo decide, y si así lo quiere la militancia de nuestras organizaciones, sea la candidata de Unidas Podemos en las próximas elecciones generales y la primera mujer en ser presidenta del Gobierno de España”, afirmó con rotunda solemnidad.

Los de Belarra, los de Montero y los de Iglesias –que son los mismos– arguyen que alguien que ha construido buena parte de su imagen política con la narrativa de los afectos no puede descuidarlos precisamente con quienes la catapultaron a la posición que hoy ostenta. No se trata, según su versión, de regalar puestos en las listas, sino de recuperar emocionalmente a esa parte del electorado identificado aún orgánicamente con Podemos.

Tan discutible es que Podemos tenga que ser la “nave nodriza” de Sumar como que se pueda construir con éxito ese nuevo espacio sin incorporar a parte de lo que queda de la formación morada. Ni los de Belarra, Montero e Iglesias están en su mejor momento electoral ni la candidatura de Díaz tendrá éxito si el voto a la izquierda del PSOE acude finalmente con varias marcas a las urnas.

Sin ser creyentes, tanto Díaz como Belarra, Montero e Iglesias saben que cada Semana Santa, tras el domingo de Ramos, están  también el jueves, el viernes y el sábado santo, que traducidos al cristiano son la última cena, la crucifixión y la muerte. Pues será que unos y otros, que no disimulan ya la animadversión mutua, también creen que aún es posible la resurrección. De la unidad de la izquierda alternativa, se entiende.

Fuente: Esther Palomera en eldiario.es

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