«Va a seguir habiendo movilizaciones en Madrid»

El presidente de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) cree que el acuerdo para desconvocar la huelga de médicos en Madrid es solo un “parche”

Marciano Sánchez fue, durante 20 años, jefe de sección de Pediatría en el Hospital Niño Jesús de Madrid. El domingo 13 de noviembre participó en la manifestación en defensa de la sanidad pública de la Comunidad de Madrid. En conversación telefónica, una semana después, la continúa calificando como “un éxito impresionante” en el que cientos de miles de personas (más de 200.000, según la Delegación de Gobierno; y 670.000, según las organizaciones convocantes) recorrieron las calles de la capital para mostrar su rechazo al “plan de destrucción de la atención primaria”, como podía leerse en el cartel de la convocatoria. Desde la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), donde ostenta la presidencia, sostiene que el “desmantelamiento” de los servicios sanitarios es parte del programa del Partido Popular.

El pasado jueves 17 de noviembre, los médicos desconvocaron la huelga tras alcanzar un acuerdo con la Comunidad de Madrid, que se ha comprometido a abrir 49 centros de urgencias con doctores en lugar de los 78 que había prometido la presidenta Isabel Díaz Ayuso. ¿Cómo lo valora?

Primero, el compromiso es sobre plantilla médica, no de otras categorías profesionales. Por otro lado, sigue habiendo 29 centros de los antiguos SUAP [Servicios de Urgencia en Atención Primaria] en los que no figura plantilla médica alguna, y parece que pretenden mantenerlos abiertos solo con personal de enfermería. Asimismo, las plantillas de los antiguos SAR [Servicio de Atención Rural] se van a ampliar con el traslado de médicos del SUMMA 112. Lo que están haciendo es desvestir un santo para vestir a otro. El acuerdo sigue siendo un parche que no mejora la atención asistencial ni la atención de urgencia. No creo que sea una buena solución.

Esta falta de médicos fue el detonante de la gran manifestación del domingo 13 de noviembre. ¿Cree que será la última?

Por supuesto que no. Va a seguir habiendo movilizaciones para exigir que haya una sanidad pública de calidad. No se ha solucionado el problema y, además, este es solo un pequeño problema dentro de todos los que tiene la Comunidad de Madrid. 

De hecho, los nuevos presupuestos de la Comunidad de Madrid no solucionan nada. Pasa algo curioso: el presupuesto de 2023 es inferior a lo que la propia comunidad dice que el Servicio Madrileño de Salud gastó en 2021. Es decir, que el presupuesto, de entrada, es totalmente insuficiente. Lo que intentarán hacer es parchear y maquillar la situación todo lo que puedan hasta las próximas elecciones porque lo que no quieren es conflictividad.

Isabel Díaz Ayuso y su gobierno aseguran que fue una manifestación política.

Lo único que llama la atención de estas palabras es que esto lo diga una señora cuya única trayectoria personal y laboral se encuentra ligada a la política. Es curioso que lo diga una persona que ha llegado a ser presidenta de la Comunidad de Madrid gracias a que se presenta bajo el paraguas de un partido político. Es posible que, desde su perspectiva personal, la política sea algo desagradable. 

Si se refiere a que la manifestación tenía como objetivo un cambio en las políticas sanitarias de la Comunidad de Madrid, entonces claro que tiene razón. Si se refiere a que la manifestación tenía un objetivo partidista, ella misma sabe que no es verdad. Si plantear que un médico te tiene que atender en 48 horas cuando pides una cita es política, bienvenida sea la política. Si plantear que las urgencias deben tener médicos es política, bienvenida sea la política. No se entiende que esto lo critique alguien que en su vida solo ha hecho política, y política muy mala.

El estado de la sanidad madrileña es un tema recurrente y que viene de lejos. ¿Es Madrid el laboratorio neoliberal de la privatización sanitaria?

Yo creo que eso está bastante claro. Primero lo fue Valencia y luego cogió el testigo Madrid. Es la comunidad autónoma en la que se llevan a cabo los principales experimentos para privatizar el sistema sanitario público. Es una idea del Partido Popular desde hace muchos años, cuyo objetivo es desmantelar los servicios públicos. La propia Ayuso se confiesa seguidora de Margaret Thatcher: buscan que los servicios públicos sean de mala calidad para volver a la beneficencia sanitaria y que sea el mercado el que responda ante las necesidades básicas de la sociedad.

Hay multitud de datos que explican el desastre de la sanidad pública en Madrid. ¿Hay alguno que sea especialmente dañino y explique el problema?

Hay dos. El primero tiene que ver con los presupuestos, en los que el gasto está muy por debajo de la media, en el último o penúltimo lugar del país normalmente. El segundo es la privatización, que hace que se encarezcan todavía más los servicios, por lo que, con un presupuesto tan reducido, tienes que recortar. El resto va seguido: si tienes poco presupuesto, tienes pocos profesionales, pocas camas hospitalarias, grandes listas de esperas…

¿Lo sucedido en Madrid es equiparable a los problemas de otras comunidades autónomas?

Es equiparable en el sentido de que hay comunidades autónomas avanzando en esta misma senda, pero ninguna con la misma intensidad que hay en Madrid. Hasta el momento.

En Murcia y Castilla y León hay iniciativas en este sentido, pero hay más dificultades. Al tener menos renta per cápita, la posibilidad de la ciudadanía de buscar alternativas en el sector privado es más reducida, y por eso el sector privado tiene menos interés en estas regiones. Aun así, hay iniciativas, como el caso de la privatización del Hospital de Burgos. Claro que se han hecho cosas, pero en Madrid se ha pisado mucho el acelerador, también porque la presidenta madrileña tiene afán de protagonismo a nivel estatal y necesita sobresalir.

Y en comunidades gobernadas históricamente por el PSOE, ¿pondría algún ejemplo?

Andalucía ha hecho cosas bastante mal, pero la situación sobre todo ha empeorado notablemente desde que gobierna el PP. Hay diferencias, pero no podemos decir que las cosas se hagan bien. En las Islas Baleares, por ejemplo, hay también un alto grado de privatización y pocos recursos públicos. Salvo algunas excepciones positivas como Asturias o Extremadura, en las comunidades gobernadas por el PSOE ha habido de todo.

Fuente: Dani Domínguez en lamarea.com
Foto: Marciano Sánchez en una foto cedida

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