Una médica para 1.200 niños y niñas de tres pueblos: la desaparición de la pediatría en Madrid

Casi 300.000 niños y niñas no tienen pediatra en Madrid. La infancia de Chapinería, Navas del Rey y Colmenar del Arroyo comparte una y no tienen ninguna cuando está de baja. Los profesionales alertan: hay que hacer atractivas las plazas de esta disciplina

Familias de Chapinería, Navas del Rey y Colmenar del Arroyo, concentrados para exigir un pediatra.

La hija de Justyna tiene once meses. Viven en Chapinería, en la sierra oeste de Madrid. Hace unas semanas la bebé tuvo una bronquiolitis por la que estuvo ingresada. Cuando salió del hospital necesitaba un seguimiento en su pediatra de atención primaria. Intentó pedir cita pero no había pediatra. “Llamé al consultorio y me dijeron que la iba a ver el médico de adultos. El médico, con toda su buena intención, la auscultó pero cuando tuvo que medir la saturación en sangre no lo pudieron hacer porque no tenían un aparato para niños”.

Karmen tiene una hija de diez y también vive en Chapinería. Estas navidades, la niña enfermó y tuvo que acudir hasta tres veces al médico del consultorio para obtener un diagnóstico. No había pediatra y la atendieron médicos de familia que concluyeron que tenía gripe. “No es culpa de los profesionales, nos estaban haciendo un favor. Finalmente nos derivaron al hospital y la pediatra detectó mononucleosis”, explica. 

“Puse una reclamación y la Comunidad de Madrid me respondió que no había pediatra para reponer la plaza. Y aunque acaba de volver, la situación sigue siendo la misma: pan para hoy y hambre para mañana”

Las hijas de Justyna y Karmen son solo dos de las 1.200 niñas y niños que viven en tres pueblos de la Comunidad de Madrid: Chapinería, Navas del Rey y Colmenar del Arroyo. Los tres comparten a una única profesional de pediatría que va rotando por sus consultorios médicos. Ha estado dos meses de baja y no ha sido repuesta. “Puse una reclamación y la Comunidad de Madrid me respondió que no había pediatra para reponer la plaza. Y aunque acaba de volver, la situación sigue siendo la misma: pan para hoy y hambre para mañana. Cuando se vuelva a poner enferma no va a haber pediatra. Y cuando se jubile no habrá repuesto”, expresa Justyna.

Más de 523.000 menores en España no tienen pediatra de Atención Primaria. Más de la mitad, 281.000 niños y niñas, son de Madrid

La situación que atraviesan estos tres pueblos no es excepcional en la Comunidad de Madrid. Según los datos de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) más de 523.000 menores en España no tienen pediatra de Atención Primaria. Más de la mitad, 281.000 niños y niñas, son de Madrid. Así, esta es la comunidad con más plazas vacantes de España, con un 10% de consultas vacías. Muchos profesionales superan los 1.000 pacientes por cabeza, que es lo que recomienda el marco estratégico de Atención Primaria.

Las vecinas se organizan

Mientras tanto, las familias de estos tres municipios de familia se han organizado para que su situación no pase desapercibida. “Nos movilizamos para intentar buscar una solución. Iniciamos una recogida de firmas y hemos realizado concentraciones en Chapinería y Navas del Rey”, explica Ignacio Ceballos, de la plataforma vecinal ‘Queremos pediatra’, como se ha bautizado el movimiento vecinal.

Ceballos recuerda que durante los meses sin pediatra solo tenían dos opciones: o irse a un pueblo lejano o irse a urgencias del hospital. Todo en una zona donde los Puntos de Atención Continuada (PAC), los dispositivos de urgencias extrahospitalarias que puso en funcionamiento Ayuso en toda la Comunidad, tienen plantillas insuficientes, a veces sin presencia médica. Y más allá de las urgencias, insiste Ceballos, la atención de un mismo pediatra garantiza la continuidad. “Los niños deben tener una revisión periódica. Si acudes a un pediatra de otro centro, tienes que contarles todo desde el principio”, expresa.

Situación generalizada

“Hay muchísimos centros de salud y muchísimas zonas en donde la pediatría está bajo mínimos. En general está bajo mínimos” expresa Dora Bejarano, pediatra y portavoz del sindicato médico AMYTS. “En mi centro, el General Fanjul (barrio de Las Águilas), hemos estado una semana sin pediatra. En los centros de Abrantes o Carabanchel Alto faltan pediatras. Hay muchos donde no hay pediatra en ningún turno, en otros no hay en el turno de tarde y en otros las plantillas no están completas”, explica Bejarano. “La Consejera de Sanidad dice que si vemos más de 24 pacientes al día es porque queremos -expresa indignada-. Yo ayer vi a más de 50 pacientes, 35 sin cita”.

En marzo de 2023 finalizaba una huelga médica de casi cuatro meses de duración, con unos acuerdos que incluían establecer un tope a las agendas médicas. En el caso de pediatría, estos profesionales no deberían de ver a más de 24 pacientes al día. El resto sería tratado por unas turnos formados por voluntarios que absorberían el exceso de demanda. “En pediatría los voluntarios no existen, no se han podido formar consultas de absorción en pediatría”, avisa Bejarano.

“Si el pediatra está solo en el centro atendiendo a los pacientes de tres consultas y además a los del centro de salud de enfrente, en esas condiciones la gente no quiere trabajar en primaria”

La portavoz de AMYTS pone en el centro del problema las condiciones laborales: “Si el pediatra está solo en el centro atendiendo a los pacientes de tres consultas y además a los del centro de salud de enfrente, en esas condiciones la gente no quiere trabajar en primaria. Ni en Navas del Rey ni en ningún distrito”. 

Hacer atractiva la primaria

Pedro Gorrotxategi, vicepresidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), avisa: estamos ante un sector altamente feminizado en el que la conciliación es difícil. “Los horarios en consulta en Madrid son hasta las 8 de la noche, las médicas recién formadas se echan para atrás porque es incompatible con la vida familiar”, expresa Gorrotxategi.

El vicepresidente de AEPAP pone cifras sobre la mesa: un estudio que analiza los datos entre 2014 y 2018 indica que solo el 35% de los residentes iban a Primaria a trabajar, cuando el 65% de las plazas de pediatría están en Atención Primaria. “Los hospitales retienen a los nuevos médicos. Hay que hacer atractiva la primaria”, avisa Gorrotxategi. “Si no tomamos medidas ahora, será peor para el futuro, añade.

Dora Bejarano ya roza la jubilación y sabe que no tendrá repuesto. “Ni en mis peores pesadillas me hubiera imaginado que esta profesión, que tanto me gustaba, me hubiera dado tan pocas satisfacciones. A mí me quedan tres días pero quien tiene 30 años esto no lo aguanta. Nadie quiere trabajar en galeras”, zanja.

Fuente: Sara Plaza Casares en elsaltodiario.com

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