Seleccionado como buena práctica europea en integración de vecinas migrantes, el programa Lengua y Cultura de Alto de San Isidro

El programa Lengua y Cultura de la Asociación Vecinal Alto de San Isidro es una de las iniciativas con más solera de las centenares que impulsa el Servicio de Dinamización Vecinal (SDV) de la FRAVM desde su creación, en 2004. Con más solera y de mayor éxito, tal y como ahora ha reconocido el proyecto europeo EnFeM al incluirlo en su informe Suns and shadows of integration of migrant women como ejemplo de buenas prácticas en la batalla por la integración de las mujeres migrantes.

EnFeM, iniciativa que impulsan administraciones, fundaciones y organizaciones sociales de varios países europeos con cargo al Fondo de Asilo e Integración de la Unión Europea, ha seleccionado al modesto proyecto de la asociación vecinal como experiencia para ser replicada en otros lugares por su contribución a la integración, el empoderamiento y la participación de las vecinas migrantes. A través de clases semanales de castellano y árabe que imparten seis voluntarios en el local de la entidad barrial y de otras actividades culturales como excursiones o talleres de gastronomía, las 30 mujeres marroquíes que hoy forman parte del programa Lengua y Cultura se han ido incorporando a la vida del Alto de San Isidro y de Carabanchel, hasta el punto que tres de ellas forman parte hoy de la junta directiva de la asociación vecinal.

Una entidad hermana, la Asociación de Vecinos Tercio Terol, junto al SDV, inició el proyecto hace doce años en las aulas del Colegio Público Lope de Vega, centro en el que cursaban sus estudios los hijos de un grupo de mujeres magrebíes residentes en el cercano Alto de San Isidro. Dos años después, cuando la asociación vecinal de este barrio reabre sus puertas tras unos años de inactividad, el programa es asumido por aquella y desde entonces se desarrolla en sus locales. Lo hace con el apoyo del SDV de la FRAVM, que impulsa Lengua y Cultura en otros seis barrios populares de la capital.

La evolución del programa en el Alto de San Isidro no ha estado exenta de problemas y dificultades, pero hoy “en el SDV y en la asociación vecinal estamos muy contentas por sus resultados”, indica María Gálvez, Lily, la dinamizadora vecinal. “Ahora la gente ve a estas mujeres como parte del barrio cuando antes solo veía un velo. Para que se produjera este cambio, hemos tratado que las actividades que ellas organizan tengan contacto con el resto del barrio, como los talleres de gastronomía. Algunas mañanas, por ejemplo, ofrecen té a un grupo de señoras mayores que se sienta a diario en el paseo, y eso gusta mucho”, indica la profesional de la FRAVM.

Aunque su origen se encuentra en la necesidad de aprender y mejorar la lengua de las nuevas vecinas, el proyecto va mucho más allá, y a menudo lo de menos son las clases de idiomas. “Ahora estamos en la segunda fase del proceso, en la que se ha ampliado mucho su participación, tanto en los proyectos de la asociación como en actividades del barrio y del distrito. Ellas mismas nos piden ahora que las avisemos del lanzamiento de otras iniciativas y actos, colaboran regularmente en las fiestas de San Isidro y, según dicen, sienten el local de la asociación como su segundo hogar”, afirma la dinamizadora vecinal, antes de remachar: “ahora se autogestionan, se organizan como quieren”.

Además de los cursos, a los que se acaba de apuntar una vecina gitana (a castellano) y una boliviana (a árabe), el año pasado el grupo de mujeres organizó excursiones culturales a Córdoba y a Toledo, una visita al Madrid Árabe, varios talleres de repostería marroquí y autóctona y una salida al teatro. “¡Y ahora quieren viajar a Estambul!” afirma Gálvez con satisfacción. “Estas mujeres están viviendo, poco a poco, un auténtico proceso de empoderamiento. Ellas dicen que esto les está viniendo muy bien a sus vidas”, asegura la dinamizadora.

Y precisamente por motivos como este EnFeM ha incluido a Lengua y Cultura como una buena práctica que merece ser reproducida en otros lugares. “Las acciones son identificadas a partir de las necesidades de las mujeres beneficiarias, que son quienes lideran sus prop ios procesos, promueven un espacio intercultural y la participación ciudadana”, puede leerse en su informe. De hecho, Lengua y Cultura ha generado algo tan potente como “la apropiación de un lugar de asociacionismo vecinal por parte de mujeres migrantes empoderadas y su participación activa”, indica EnFeM en su documento, que puedes descargarte de este enlace.

El proyecto EnFeM, S’engager à mieux intégrer les femmes migrantes, persigue desde hace años cambiar la imagen colectiva negativa de las mujeres migrantes, ofreciendo a estas, en su lugar de residencia, oportunidades de acceso a la formación y a la vida social y cultural, con el fin de minimizar su habitual aislamiento.

Ubicado en Carabanchel Bajo, junto al Parque de San Isidro y el río Manzanares, el Alto de San Isidro es un barrio joven de rentas modestas, en el que el 53,8% de sus 7.388 habitantes son mujeres y el 10,4%, migrantes. Entre estas últimas, predominan las personas de nacionalidad marroquí (10,8%), seguidas de las de origen chino (9,6%) y rumano (9,3%). Desde su creación, en los años noventa del siglo pasado, Alto de San Isidro cuenta con una importante y activa comunidad gitana. Debido a su vulnerabilidad, desde hace años la zona forma parte de los Planes Integrales de Barrio (antes Planes de Barrio) del Ayuntamiento de Madrid.

Fuente: aavvmadrid.org

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