Residencias de ancianos: señales en las que debemos fijarnos a menudo

Sea cual sea la tipología de la residencia en la que están internados nuestros seres queridos, es muy conveniente que mantengamos una prudencial vigilancia

¿Por qué es conveniente que estemos muy pendientes de la atención recibida por nuestros mayores?

Incluso en las mejores residencias de ancianos pueden producirse desatenciones sin que los supervisores ni la dirección tengan conocimiento de ello, por mucho que se preocupen de mantener los estándares de calidad en el máximo nivel.

Nos referimos a aquellos casos provocados por actuaciones puntuales de empleados que, de alguna manera, han superado el proceso de selección de personal, pero no reúnen las cualidades exigibles para puestos de tanto sacrificio y responsabilidad; algo que no es nada frecuente, pero tampoco imposible.

Es en esas situaciones donde la labor de los familiares del anciano internado puede ser la clave para destapar el caso y permitir que la dirección del centro actúe en consecuencia, atajando rápidamente el problema.

Tengamos muy en cuenta que los ancianos más susceptibles de sufrir esas situaciones son precisamente aquellos con dificultades cognitivas o impedimentos de comunicación, por lo que no pueden prevenirnos cuando la atención no es la adecuada.

Por eso no debemos pasar por alto ninguna señal que nos alerte de posibles negligencias o falta de cariño en el manejo de la persona mayor.

Señales a las que debemos prestar especial atención

Nos fijaremos especialmente en:

El aseo

Entra dentro de lo normal que un anciano esté sin cambiar en alguna ocasión puntual: el personal a su cargo no siempre puede actuar de manera inmediata.

Pero, si siempre que lo visitamos percibimos que está sin cambiar, hemos de pensar que algo está fallando en el sistema de atención y cuidados higiénicos.

Marcas corporales

Cuando un anciano sufre una caída y se lesiona, la residencia debe avisar de inmediato de tal circunstancia a la familia, aunque la lesión sea superficial y no revista gravedad alguna.

La presencia de marcas corporales en zonas donde no están implantadas vías es un aviso serio de que la persona mayor no está siendo movilizada con cuidado ni con diligencia.

Otra posibilidad es que se esté descuidando la vigilancia y que el afectado intente desplazarse por su cuenta, sin tener capacidad para ello.

La actitud de la persona mayor

Aunque tenga dificultades cognitivas o impedimentos del habla, el propio anciano puede darnos pistas cuando no está recibiendo un trato personal cariñoso, respetuoso o adecuado.

Si observamos que se agita o pone nervioso en presencia de enfermeros o celadores, y muy especialmente cuando lo hace ante una persona en concreto, es posible que haya algún empleado que no está preparado para manejarse con personas mayores e impedidas.

En cualquier caso, en caso de sospecha y aunque esta sea leve, lo mejor es no dejar correr el asunto e informar cuanto antes a la dirección de la residencia.
Fuente: LaCerca.com

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