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Quieres reducir tus facturas de la luz, agua, gas, telecomunicaciones…?

FACUA te asesora: cómo reducir tus facturas de la luz, agua, gas, telecomunicaciones…

Para vivir necesitamos consumir. De hecho, consumimos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos pero, ¿lo hacemos de forma responsable?

El consumo responsable parte de una reflexión respecto al impacto que va a provocar un acto de consumo desde un punto de vista global a nivel social y ecológico. Supone adecuar tu acto de consumo, ajustándolo a tus necesidades reales y optando en el mercado por alternativas que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social.

Los consumidores, como destinatarios de bienes y servicios, ostentamos la facultad de poder convertir nuestra capacidad de compra en un importante instrumento que contribuya a la construcción de un modelo más equilibrado socialmente y más respetuoso con el medioambiente, premiando a quienes cumplan determinadas garantías sociales, laborales y medio ambientales, y promoviendo estos valores a través de nuestras compras.

AGUA

Un recurso escaso

El agua es un recurso escaso, insustituible e imprescindible para vivir, y los sistemas de suministro y saneamiento están sufriendo la presión que ejercen sobre ellos la urbanización y el cambio climático.

Según la La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), España sufre un déficit global y constante de agua, situación que se va extendiendo a más zonas de las habituales en un escenario claramente más cálido. Esta presión sobre el agua provoca un deterioro de los recursos de agua dulce en cuanto a cantidad (sobreexplotación o sequía) y calidad (contaminación). De hecho, el consumo de agua en España roza continuamente el límite de las reservas, dando lugar a que con frecuencia determinadas comarcas padezcan restriccciones en el acceso.

Pese a ello, los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (2016) informan de que el consumo medio de agua de los hogares en España alcanza los 136 litros por habitante y día. Si el promedio de agua que se destina a la hidratación y a la cocina gira en torno a los 3 litros diarios por habitante, gran parte de los recursos hídricos que se emplean responden a comportamientos tan habituales como tirar de la cisterna o el uso intensivo de electrodomésticos que incrementan el gasto de agua.

De ahí que, precisamente, debamos tomar conciencia de esta realidad para reducir el impacto que provocamos sobre los recursos hídricos y el medio ambiente, adoptando hábitos responsables en el consumo de agua que garanticen su sostenibilidad e, igualmente, contribuyan a la disminución del precio de nuestras facturas.

Algunos hábitos para ahorrar agua

Ahorrar agua en casa no solo es importante para nuestro bolsillo, si no que también lo es para reducir la huella ecológica que dejamos en el planeta.

Con estos cinco sencillos hábitos harás un uso más responsable del agua:

– En casa podemos ahorrar una gran cantidad de agua si cerramos el grifo mientras nos lavamos los dientes, utilizamos el estropajo al lavar los platos o mientras nos enjabonamos en la ducha. No es necesario mantener grifo del agua abierto mientras realizamos estas actividades cotidianas.

– Además, en el baño hay que tener en cuenta que es mejor utilizar la ducha de mano que la bañera, ya que llenarla equivale a un gasto medio de más de 350 litros de agua.

– Comprobando periódicamente el estado de la grifería y los sanitarios de casa y su adecuado funcionamiento también ahorraremos una gran cantidad de agua, contribuyendo al uso eficiente de nuestros recursos hídricos.

– Si tenemos lavavajillas, otro hábito consiste en llenarlo completamente para aprovechar al máximo el lavado. Además, muchos aparatos tienen la opción eco, permitiéndonos usar menos cantidad de agua y energía al lavar a menor temperatura.

– Por último, también podemos llenar al máximo la lavadora, aprovechando bien el agua utilizada y, si podemos, programar la lavadora en una función eco para ahorrar en luz.

Reduce el gasto de agua en tu WC

Uno de los lugares de la casa donde más agua gastamos es el cuarto de baño. Por ejemplo, la descarga de un inodoro consume hasta 6 litros de agua por cada uso.

Por ello, si en casa cuentas con una cisterna antigua, siempre podrás acudir al viejo truco de la botella de agua. Llena una botella y colocala en la cisterna. Ésta ocupará un cierto volumen que ayudará a reducir su capacidad y el agua que utilices para su descarga.

Si, por el contrario, prefieres mejorar la instalación de tu inodoro, puedes utilizar la cisterna de doble descarga, la cual otorga dos opciones: para usos menores con una descarga de 3 litros y para el resto, donde sí se descargarían los 6 litros de agua.

Además, en el váter también podemos hacer uso del agua reciclada de la ducha para retirar los restos de usos menores del wc.

Ahorra agua en tu patio, jardín o balcón

Ya tengas jardín, un patio pequeño o balcón, seguramente alguna que otra planta adorne varios de sus rincones. Si es así, elije plantas autóctonas y ten presente sus necesidades hídricas.

Regándolas al atardecer, amanecer o por la noche ahorrarás gran cantidad de agua. Si lo hacemos a las horas centrales, cuando más inciden los rayos del sol, estaremos desaprovechando casi un 30% de agua, ya que esta puede evaporarse.

Por otro lado, es aconsejable utilizar una regadera para que te ayude a conocer el agua que estás utilizando, debido a que una manguera podría hacernos desperdiciar grandes cantidades de agua de forma innecesaria.

Igualmente, reciclar agua es una de las soluciones más efectivas a la hora de ahorrar en tu factura y evitar el despercidio de esta. Puedes guardar el agua con la que enjuagas las frutas y verduras, o la que fluye mientras que esperas a que salga caliente.

Razones para beber agua de grifo

España es el tercer país de la Unión Europea que más agua embotellada consume. Estas son cinco razones para que escojas el agua de grifo para beber:

– Es más barata. Un litro de agua del grifo puede costarte hasta 500 veces menos que un litro de agua embotellada. Además no tienes que desplazarte a ningún sitio para consumirla: llega directamente a tu hogar.

– Apoyas la gestión integral del agua. El recibo que pagamos por el agua en el hogar incluye el tratamiento de las aguas en general, desde las denominadas aguas grises hasta la potabilización. Se trata de un servicio público esencial. Cuando las ciudades no contaban con estas infraestructuras eran habituales enfermedades relacionadas con la contaminación del agua de los pozos, como el tifus o el cólera.

– No genera residuos. A diferencia del agua embotellada, que requiere un envase, normalmente plástico, que debe ser en el mejor de los casos reciclado con posterioridad o reutilizado, el agua del grifo llega directamente a casa… sin envasar.

– No produce contaminación. El agua embotellada tiene que transportarse desde las plantas envasadoras hasta los distintos puntos de venta. Ese traslado obliga al uso de vehículos que contaminan durante su transporte contribuyendo al proceso de cambio climático y de contaminación atmosférica. El agua del grifo nos llega en muchos casos desde plantas depuradoras que no utilizan gases ni producen contaminación.

– Es sana. La calidad del agua del grifo está garantizada por controles públicos que te aseguran que está libre de sustancias tóxicas y que es de calidad para su consumo.

ENERGÍA

El acceso a suministros energéticos como la electricidad o el gas tiene carácter esencial en el ámbito doméstico para el bienestar de las personas, ya que no solo asegura un nivel básico de confort, sino que garantiza un desarrollo vital mínimo ligado a acciones tan elementales como la conservación de alimentos, la cocina, la iluminación, la climatización o la disposición de agua caliente sanitaria.

Sin embargo, buena parte del tiempo los consumidores no somos conscientes del impacto que provocamos sobre el medio ambiente con nuestros elevados niveles de consumo de energía. En España, el consumo energético en los hogares representa 20% del total de la energía que se consume, y una proporción significativa de esta se obtiene de recursos no renovables, que pueden extinguirse o tardar un volumen considerable de tiempo en regenerarse.

De ahí que, precisamente, los consumidores debamos tomar conciencia de esta realidad para reducir el impacto que provocamos sobre el medio ambiente, adoptando hábitos responsables en el consumo de energía que garanticen la sostenibilidad de los recursos, promuevan un cambio de modelo energético en el que las fuentes de energía renovables tomen mayor peso e, igualmente, contribuyan a la disminución del precio de nuestras facturas.

Cómo ahorrar en iluminación

Nuestro consumo eléctrico sigue creciendo de forma exponencial. El de la iluminación es uno de los suministros en los que es posible obtener un mayor ahorro con relativa facilidad.

El factor más importante a la hora de ahorrar en tu factura de la luz poniendo atención en la iluminación de tu hogar, es contar con bombillas LED, dejando atrás las halógenas e incandescentes. Podrás ahorrar entre el 80 y 90% del consumo eléctrico en iluminación. Además, la vida útil de los LED es muy superior (30 veces más que las incandescentes y 15 veces más que las halógenas), y su encendido es automático.

Por otro lado, es aconsejable aprovechar la luz solar natural tanto para la iluminación de toda la casa, como para mantenerla a buena temperatura en invierno.

Además, la utilización de colores claros en las paredes aporta mayor iluminación de visual y sensorial en tu hogar.

Algunos aparatos como los sensores de movimiento, o los reguladores de potencia, te permitirán ahorrar luz, ya que solo se encenderán cuando estés en la habitación y con la potencia que desees.

Por último, y no menos importante, ¡no te olvides de apagar siempre la luz cuando no estés en alguna habitación!

Compra, usa, ahorra

Tanto la elección de nuestros electrodomésticos, como la manera de utilizarlos resulta de gran importancia a la hora de ahorrar energía en casa.

Cuando adquieras un electrodoméstico, debes tener en cuenta un aspecto muy importante: su clase. Si, por ejemplo, compramos un frigorífico o lavadora hay que tener en cuenta que sea de clase A o superior, ya que consumen entorno a un 70% menos que un modelo de clase media.

Para utilizar el aire acondicionado o la calefacción en casa, es conveniente conocer que las temperaturas ideales para verano son entre 24º y 26º, y entre 19º y 21º en invierno. Subir un grado en invierno o bajarlo en verano puede aumentar el consumo de luz en torno a un 7%.

Si tienes horno en casa y lo usas para hacer bizcochos, asados y guisos, tienes que saber que al abrir la puerta este pierde entre 25 y 50 grados, produciendo un nuevo gasto de energía para recuperar la temperatura.

Para utilizar la plancha, solo hay que comprender que se ahorra más energía si acumulamos ropa para plancharla de una sola vez. Esto se debe a que el mayor consumo energético de este electrodoméstico tiene lugar desde que se enchufa hasta que alcanza la temperatura elegida.

Ahorra con tu frigorífico

Desde su invención en 1879 por el alemá Karl Von Linde, el frigorífico se ha convertido en el electrodoméstico indispensable de cualquier hogar, pero también en uno de los más utilizados.

Uno de los principales factores que contribuyen al ahorro de energía tiene que ver con la localización de tu nevera. Cuida bien dónde vas a instalarla, ya que debe mantenerse lejos de fuentes de calor y contar con el espacio adecuado para no sobrecalentarse. Esto ayudará a que consuma menos energía para mantenerse fría.

Por otro lado, al abrir el frigorífico para coger o guardar cualquier alimento, debemos hacerlo de manera que el frigorífico se cierre lo más rapido posible, con intención de que no pierda temperatura y así no gaste más energía para intentar recuperar el frío.

De igual forma, es de gran importancia mantener el frigorífico con la temperatura adecuada, tanto para la nevera, como para el congelador, ya que si lo configuramos para que enfríe en exceso estaremos gastando mucha más energía.

Por último, hay que tener en cuenta que el frigorífico consume más energía si se encuentra vacío, ya que cuesta más enfríar el aire que los alimentos. Por ello, es aconsejable mantener la nevera con un mínimo de alimentos para no gastar más energía de la necesaria.

Ahorra luz con estas tres alternativas

Algunos electrodomésticos de casa consumen más energía que otros y hacen que las facturas aumenten significativamente.

Ya sea en verano o en invierno, los ventiladores pueden ser un gran aliado, ya que consumen menos energía que la calefacción o el aire acondicionado. Los ventiladores pueden usarse en invierno si vienen preparados con la opción de posición “invierno”, donde las palas invierten su sentido y desplazan el aire caliente, que tiende a subir, por toda la habitación.

Además, si priorizas el uso del microondas frente al horno, estarás reduciendo hasta en un 70% tu gasto energía.

Por último, una alternativa a los cargadores comunes de móviles o portátiles son los cargadores solares, que recargan las baterías con coste cero energético. Lo único que debes tener en cuenta es que, si se quedan enchufados, continuarán consumiendo energía.

No te olvides del standby

Standby, consumo fantasma o derroche silencioso es el estado en el que se encuentra cualquier electrodoméstico que, estando apagado, se mantiene conectado a la red eléctrica y continúa consumiendo energía.

El derroche fantasma tiene lugar cuando mantenemos electrodomésticos conectados a la red eléctrica a pesar de no utilizarlos, algo que puede identificarse gracias al piloto en rojo de algunos aparatos como la TV, o por el transformador interno: por ejemplo, si dejamos el cargador conectado en el móvil o en el portátil, aunque los hayamos apagado, siguen manteniéndose calientes porque continúan consumiendo energía.

Para evitar mantener tus equipos electrónicos en ese consumo fantasma, que sólo sirve para aumentar el importe de tu factura eléctrica, puedes usar regletas con un interruptor. Así, cuando apagues la regleta estarás cortando el suministro eléctrico a todo dispositivo electrónico que mantengas enchufado.

Recuerda que dejar los aparatos eléctricos con la función modo de espera o stand by supone 1 de cada 10 euros del consumo eléctrico en el hogar.

Con las manos en la masa

La cocina es una de las estancias más utilizadas del hogar, pero también es uno de los rincones que más electricidad consume. El horno, frigorífico, la cocina de inducción, la lavadora o el lavavajillas son solo algunos de los electrodomésticos que utilizamos casi de forma diaria.

Tanto si te apasiona cocinar, como si lo haces por necesidad, debes saber que una forma muy sencilla y práctica de ahorrar energía es envasando y congelando alimentos. Sí, si cocinas de más, puedes envasar y congelar aquello que te sobre, consiguiendo alargar la vida de tus alimentos y aprovechando al máximo el encendido de los fuegos.

Utiliza el calor residual de tu cocina eléctrica para terminar de cocinar tus platos. Si apagas el fuego entre dos y cinco minutos antes de terminar de elaborarlo, podrás acabarlo de cocinar con el calor residual.

Procura utilizar sartenes y cacerolas adecuadas al tamaño indicado en la zona de fuegos de tu placa, ya que con esto evitarás despercidiar el calor.

Por último, ten en cuenta que si utilizas ollas exprés o cocinas al vapor, reducirás el consumo de energía y también comerás más sano.

Consejos para ahorrar en calefacción

La llegada del invierno provoca un importante incremento del consumo eléctrico en los hogares, derivado del uso de la estufa o la calefacción. Sin embargo, con estas recomendaciones podrás reducir el uso de este tipo de dispositivos y el importe de tus facturas:

Aisla bien las ventanas y puertas para mantener la vivienda a una buena temperatura y no entre aire frío de la calle. Utiliza burletes y notarás como tu casa mantiene mejor el calor.

Otra medida para ahorrar en calefacción es la de abrigarnos bien en casa. Deja atrás la manga corta y utiliza ropa más cubriente, con lo que podrás bajar la calefacción a la temperatura adecuada de 21º, ahorrando con ello hasta un 20% en la factura de la luz.

Además, las cortinas o alfombras también nos pueden ayudar a mantener una temperatura adecuada en el hogar. Si usas cortinas y alfombras oscuras, absoberán mejor la radiación solar, aportando mayor calidez a la vivienda.

Los beneficios de tener placas solares

Las placas solares se han convertido en una de las alternativas renovables más utilizadas en los hogares españoles. La energía que produzcas y no consumas, se vuelca a la red eléctrica y se compensa en tu factura eléctrica.

Las instalaciones de placas solares fotovoltáicas, es decir, las que producen energía eléctrica, son ahora mucho más económicas que hace años. En un hogar de consumo medio, la inversión en instalar esta energía limpia se suele amortizar en menos de 5 años.

La posibilidad de instalar placas fotovoltaicas no es exclusiva de hogares unifamiliares. La normativa permite también que las comunidades de vecinos puedan acordar el uso de espacios comunes para producir su propia energía eléctrica.

Otro gran beneficio de los paneles fotovoltaicos, además del ahorro en tu factura, es que, a diferencia de otras fuentes de producción energética, no genera emisiones contaminantes, reduciendo a cero nuestra emisión de gases de efecto invernadero.

A diferencia de los generadores de energía eléctrica convencionales, la energía solar no genera ningún tipo de ruido, contribuyendo también a la reducción de contaminación acústica de las ciudades.

Las tarifas de la luz: elige PVPC

Para poder ahorrar luz en casa, primero hay que ser conscientes de cómo funcionan las tarifas disponibles en el mercado.

El sistema eléctrico español tiene ofrece dos mercados en los que podemos contratar la electricidad: el mercado libre y el semirregulado.

La gran mayoría de consumidores tiene contratada una tarifa del mercado libre, fruto de la creencia errónea de que supone un importante ahorro frente a la tarifa semirregulada. Todos los análisis realizados por FACUA en los últimos años revelan que todas las tarifas de mercado libre evaluadas son más caras que las semirreguladas.

COMERCIALIZADORAS DE REFERENCIA (PVPC)TeléfonoOnline
Baser Comercializadora de Referencia SA900902947Web
Energía XXI Comercializadora de Referencia SLU800760333Web
Teramelcor SL800007943Web
Comercializador de Referencia Energético SLU900814023Web
Régsiti Comecializadora Regulada SLU900101005Web
Comercializadora Regulada, Gas & Power SA900100283Web
Curenergía Comercializador de Último Recurso SAU900200708Web
Energía Ceuta XXI Comercializadora de Referencia SA900106004Web

Un usuario medio con la tarifa semirregulada PVPC puede llegar a pagar al año cerca de 300 euros menos que con las tarifas del mercado libre.

Para contratar la tarifa semirregulada PVPC sólo tienes que contactar con cualquiera de las ocho denominadas comercializadoras de referencia, que pertenecen a grupos empresariales que también poseen comercializadoras de mercado libre.

¿Sabes qué es la TUR de gas natural?

Al igual que ocurre en el suministro eléctrico, dispones de dos opciones a la hora de contratar el suministro de gas natural en tu domicilio: el mercado libre y el semirregulado.

La tarifa de último recurso (o TUR) es el precio máximo que pueden cobrarte los comercializadores por el suministro de gas natural en el mercado semirregulado. El precio máximo de la tarifa de último recurso lo fija el Gobierno mediante revisiones trimestrales.

COMERCIALIZADORAS DE ÚLTIMO RECURSO (TUR)TeléfonoOnline
Baser Comercializadora de Referencia SA900902947Web
Energía XXI Comercializadora de Referencia SLU800760333Web
Comercializadora Regulada, Gas & Power SA900100283Web
Curenergía Comercializador de Último Recurso SAU900200708Web

Tendrás la tarifa TUR1 si gastas hasta cinco mil kilowatios al año, que es lo habitual para hogares con calentador y cocina de gas; y la tarifa TUR2 si superas ese consumo, lo que suele suceder en las casas que también tienen calefacción por gas.

Aunque las comercializadoras del mercado libre ofrecen supuestos descuentos, promociones, ofertas especiales, los análisis de FACUA ponen de manifiesto que son más caras que si tienes la tarifa que fija el Gobierno, la TUR.

Ahorra con tus bombonas de butano

¿Sabías que en el mercado existen bombonas de precio regulado?

Son aquellas cuya carga oscila entre los 8 y 19 kilogramos, siempre que el peso del envase también supere los 9 kilogramos. Básicamente, las bombonas de estética naranja que identificamos con facilidad.

El precio de estas bombonas lo fija el Gobierno mediante revisiones bimestrales, y la evolución de los mismos revela que las bombonas de mercado libre son más caras que las de precio regulado.

Además, el precio de las bombonas de precio regulado incluye el reparto a domicilio, lo que evita que tengas que desplazarte a ningún establecimiento para adquirirlas ni que tengas que soportar gastos adicionales de transporte.

TELECOMUNICACIONES

En las últimas décadas hemos sido testigos de la profunda transformación de la sociedad llevada a cabo por los singulares avances tecnológicos. La extensión de las tecnologías de la información y la comunicación ha dado lugar a la incorporación e implantación del uso generalizado de los servicios de comunicaciones electrónicas (entre otros, los de acceso a Internet y telefonía fija y móvil), configurándose como necesarios para el desarrollo de la vida cotidiana.

No obstante, las tecnologías de la información contribuyen a la consolidación de nuevos valores y estilos de vida que provocan que olvidemos nuestras necesidades reales, promoviendo una producción y consumo masivo de bienes y servicios con importantes consecuencias negativas, tanto a nivel social como medioambiental.

El uso prolongado de los servicios de telecomunicaciones, además, provoca un cambio en los patrones de comportamiento, de relación con el entorno y de las formas tradicionales de interacción humana, pudiendo afectar especialmente al desarrollo integral, formativo y personal de los menores.

Cada vez más, el uso de los servicios de comunicaciones electrónicas (con mayor incidencia a través de dispositivos móviles) también se asocia al desarrollo de actividades relacionadas con el ocio y el entretenimiento (uso de aplicaciones videojuegos o redes sociales para la difusión de imágenes y vídeos, entre otras) que pueden entrañar importantes riesgos, ciertas dependencias y una sobreexposición de la intimidad de las personas.

De ahí que, precisamente, los consumidores debamos tomar conciencia de estas realidades y adoptemos hábitos que contribuyan al uso racional y responsable de los servicios de telecomunicaciones, que eviten los riesgos a los que los usuarios pudiéramos estar expuestos y que reduzcan, tanto el impacto medioambiental de nuestra actividad, como el importe de nuestras facturas.

Contrata los servicios que realmente necesites

Las operadoras de telecomunicaciones ofrecen paquetes de servicios que incluyen tráficos elevados de datos o tarifas planas ilimitadas en llamadas, prestaciones que pueden llevan aparejado el abono de un precio mayor pese a que en muchas ocasiones no hacemos uso de estas.

Antes de celebrar un contrato de servicios de telecomunicaciones, revisa las diferentes ofertas que ofrecen las operadoras para valorar cuál de ellas puede ajustarse en mayor grado a tus necesidades reales y a tu capacidad económica.

Infórmate, igualmente, sobre sus principales características, prestando especial atención a los siguientes aspectos:

– Las obligaciones que lleva aparejada la contratación de los servicios.

– Los servicios y productos que incluye la oferta.

– El precio que deberemos abonar por la prestación de los servicios.

– Los niveles de calidad que la operadora se compromete a ofrecer (por ejemplo, la velocidad de acceso a Internet).

– La duración del contrato, si el mismo prevé la asunción de algún compromiso de permanencia y las consecuencias que pudieran derivarse de su posible incumplimiento.

Usa los servicios de forma responsable

Buena parte del tiempo los consumidores no somos conscientes del uso prolongado e ineficaz que hacemos de los servicios de telecomunicaciones, lo que, además de provocar un impacto directo en el gasto que asumimos, puede generar un cambio en los patrones de comportamiento, de las formas tradicionales de interacción humana y alteraciones para la salud. El uso de los servicios de telecomunicaciones también puede entrañar importantes riesgos para la seguridad e intimidad de las personas.

Con estos diez sencillos hábitos harás un uso más responsable de los servicios de telecomunicaciones:

– Controla y limita el uso ajustándolo a tus necesidades reales. Recuerda que cuestan dinero.

– Evita las descargas innecesarias de archivos o el uso de herramientas que implican un elevado tráfico de datos (por ejemplo, los servicios de videollamada que incorporan determinadas aplicaciones).

– Fomenta las relaciones personales cara a cara y recurre a los servicios de telecomunicaciones solo cuando resulte necesario.

– Márcate momentos (como las comidas y las cenas) libres de móvil u otros dispositivos electrónicos, y conviértelos en tiempo para hablar y compartir en familia o con amigos.

– Usa el móvil para comunicarte, y no para aislarte.

– Apuesta por ver una película o leer antes de dormir. Si haces uso del móvil antes de acostarte puedes presentar problemas para conciliar el sueño.

– Respeta las prohibiciones de uso del móvil. No lo utilices mientras conduces, ya que multiplica por 23 las probabilidades de sufrir un accidente en carretera.

– Plantéate si toda la información que recibes es cierta. Consulta otras fuentes en sitios de referencia, y trata de contrastar la información de mensajes o cadenas de mensajes. No contribuyas a la difusión de mensajes que contengan insultos o que fomenten el odio o la violencia contra grupos o personas.

– Si compartes datos de carácter personal, asegúrate previamente de que la página web, plataforma o aplicación disponga de política de privacidad y que, igualmente, informa sobre la identidad y dirección de la persona o entidad responsable del tratamiento de los datos, y la finalidad para los que se recaban. No compartas más datos que los que resulten estrictamente necesarios.

– Protege siempre tu intimidad y la de los demás, y evita compartir fotografías o datos con extraños.

Menores y acceso a internet

La tendencia a la incorporación a las tecnologías de la información y la comunicación a edades cada vez más tempranas aconsejan la adopción de medidas destinadas a controlar el uso de los servicios de telecomunicaciones y los contenidos a los que los menores acceden. Un uso inadecuado de este tipo de servicios, además de poder entrañar importantes riesgos para la seguridad e intimidad de los menores, puede dar lugar a alteraciones en el desarrollo integral, formativo y personal de los mismos.

Las personas adultas tenemos la responsabilidad de fomentar en los menores un uso responsable y seguro de las nuevas tecnologías, debiendo esforzarnos en tener ciertos conocimientos en informática y servir como ejemplo de un empleo adecuado.

Para promover un uso responsable y seguro de los servicios de acceso a Internet entre los menores, FACUA aconseja:

– Valorar previamente la edad y la madurez que pudiera presentar el menor en cuestión.

– Colocar en los dispositivos filtros parentales que impidan el acceso a páginas web o contenidos inapropiados.

– Limitar el tiempo de uso de los servicios de acceso a Internet.

– Advertir a los menores de los riesgos que existen en la red.

– Informar a los menores de la necesidad de proteger sus datos personales y su identidad en general, advirtiendo de los riesgos a los que pudiera exponerse y recomendando que en modo alguno facilite información como el nombre, la dirección o el centro escolar en que cursan sus estudios.

– Insistir en la necesidad de comunicar inmediatamente cualquier tipo de intimidación, amenaza, o sospecha de peligro, promoviendo entornos de comunicación que favorezcan que el menor sienta confianza para hacerlo.

COMPRAS ONLINE

La posibilidad de comprar con un sólo click, sin manejar dinero físico y desde la comodidad de hacerlo desde casa o el smartphone, unido al agresivo marketing digital en el que los consumidores nos vemos sumergidos, da lugar a que con frecuencia adquiramos impulsivamente productos o servicios que realmente no necesitamos y asumamos gastos innecesarios.

Además, el comercio electrónico ofrece opciones a las que no podemos a acceder través del comercio presencial, pudiendo adquirir productos traspasando fronteras entre países en tal solo unos segundos. En la práctica, ello puede traducirse en un salto al vacío en materia de protección de tus derechos.

El acto de consumir no debe atender solamente a la necesidad de satisfacer una necesidad, sino que debe también implicar una colaboración en los procesos económicos, medioambientales y sociales que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social.

Por ello, FACUA recomienda que, cuando compres a través de Internet, tengas en cuenta los siguientes consejos:

– No te dejes llevar por promociones y publicidades que pretenden generar necesidades artificales de compra.

– Valora si el producto o servicio se ajusta a tus necesidades reales, y se proporcional respecto a las compras realizadas desde un punto de vista de sostenibilidad del planeta.

– Controla de forma exhaustiva tu volumen de gastos y limita todas las opciones de «pago fácil» en móviles o páginas que visites, evitando por tanto la compra compulsiva.

– Valora si puedes tener acceso al producto o servicio que pretendes adquirir en el ámbito local comercial.

– Elige aquellos productos, servicios y empresas que supongan un modelo más equilibrado socialmente y más respetuoso con el medioambiente, apostando por experiencias de comercio justo.

Si compras online, hazlo de forma segura

El comercio electrónico puede ofrecer opciones y alternativas a las que no podemos acceder a través del comercio presencial. No obstante, características como el anonimato o la capacidad de interactuar desde cualquier parte del mundo lo convierten en un entorno óptimo para el desarrollo de prácticas fraudulentas.

Estos doce consejos podrán ayudarte a comprar por Internet de forma responsable y segura:

– Evita contratar servicios o adquirir bienes a través del comercio electrónico cuando el establecimiento, empresa o prestador del servicio no esté identificado o no ofrezca datos suficientes sobre los productos o servicios que nos permitan valorar nuestra decisión de compra o contratación.

– Asegúrate del país en el que está ubicado el comercio y de que en éste se aplican las normas de protección a los consumidores que rigen en la Unión Europea o de análogos niveles de protección.

– Antes de adquirir el producto o servicio, lee detenidamente las condiciones generales de contratación y exígelas si no tienes acceso a ellas.

– Verifica que las condiciones recojan un plazo de entrega y las consecuencias que pudieran derivarse de su incumplimiento.

– Comprueba las garantías que te ofrecen, tales como el derecho a la devolución del producto y la resolución del contrato.

– Infórmate de los sistemas de entrega que ofrece la empresa y del coste que el transporte lleva aparejado.

– Conserva todos los comprobantes de las compras que realices y revisa los extractos bancarios y los cargos por utilización de la tarjeta de débito/crédito cuando abones las compras a través de estos medios de pago.

– Comunica a tu banco y anula los cargos no autorizados que hubieran podido practicarte en tu cuenta corriente.

– Comprueba que la empresa o el prestador del servicio permita una transacción segura, con garantía del uso de tus datos personales.

– Asegúrate de que la empresa cuenta con canales de reclamación e informa de ellos, y verifica si la misma está adherida al Sistema Arbitral de Consumo.

– Utiliza un sistema de pago seguro (páginas web que utilicen el protocolo SSL).

– Guarda un registro de las transacciones, tales como los detalles de la página web, copias de los correos electrónicos enviados y recibidos del proveedor, capturas de pantalla de la página donde se confirma la transacción, etc.

– Comprueba cuanto antes que el producto recibido es exactamente el solicitado, si se encuentra en buen estado y funciona correctamente.

Fuente: FACUA

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