¿Qué podemos esperar del Partido Popular?

Tras la defenestración, por medio de una rebelión palaciega de los barones, del entonces Presidente del Partido Popular, Sr. Pablo Casado, y su sustitución por el Sr. Núñez Feijóo, la derecha mediática se ha lanzado abiertamente a crear un marco comunicativo que pretende influir en la opinión pública presentando ante ésta de manera machacona, que el Partido Popular y su actual máximo responsable, el Sr. Núñez Feijóo, son un ejemplo de moderación, capacidad de gestión y sentido de estado; pretenden así importantes medios de comunicación, en su inmensa mayoría afines al Partido Popular, crear un marco donde el triunfo electoral de la derecha y su líder sean percibidos como un hecho casi inexorable.

Periodistas con trayectorias muy poco edificantes y personajes pretendidamente expertos en todas las materias imaginables, transmiten en debates y tertulias ese marco, en espacios donde los insultos, las informaciones incompletas e incluso falsas, el barullo y las interrupciones constantes impiden la posibilidad de debatir con seriedad y rigor a quienes lo intentan, lo que ayuda a generar en la opinión pública confusión, dificultad para reflexionar y analizar lo que realmente sucede en el país y cuál es el comportamiento real de los diferentes actores políticos. 

Se trata de establecer un clima favorable a la victoria electoral de la derecha, que sin duda representa mejor sus propios intereses. 

Ese marco comunicativo intenta ocultar el carácter inmovilista, reaccionario y neoliberal de las políticas llevadas a cabo por el Partido Popular cuando y donde gobierna, así como de las escasísimas propuestas que el Partido Popular, ahora en la oposición, presenta.

No tengo duda alguna en que los grandes poderes mediáticos seguirán profundizando en el marco comunicativo que manifieste que hay un objetivo claro: el cambio de gobierno de la nación

Parece oportuno recordar cómo han sido las políticas que el Partido Popular ha realizado cuando ha gobernado el país. Veamos:

Gestionar situaciones imprevistas y difíciles determina la solidez de un gobierno y el partido que lo sustenta. Queda fuera de toda duda que la gestión del hundimiento del PRESTIGE y sus gravísimas consecuencias, la gestión tras la tragedia del accidente del YAK-42, la gestión miserable tras el atentado del 11M tratando de mantenerse en el poder mintiendo a los españoles atribuyendo a ETA la autoría del atentado, permiten poder afirmar que el Partido Popular y sus gobiernos demostraron una total incapacidad para gestionar con un mínimo de eficacia y respeto a la ciudadanía, asuntos de envergadura como fueron aquellos. 

El Partido Popular en el gobierno y sus pretendidos programas moderados, han consistido de manera reiterada en adelgazamiento de las estructuras del Estado, privatizaciones reiteradas en los servicios públicos esenciales, prioritariamente en sanidad, educación y servicios sociales, que han supuesto una sangría de dinero público hacia el sector privado y han castigado mucho más a los sectores sociales más vulnerables.

La política de contrataciones públicas, que fueron muchas, ha mostrado con demasiada frecuencia una vulneración de la legislación vigente en la materia, han supuesto sobrecostes elevadísimos y han presentado muchas irregularidades y prácticas corruptas. 

Despilfarro, irregularidades y corrupción han sido las señas de identidad de los gobiernos del Partido Popular. 

En el ámbito de los derechos y libertades, las políticas del Partido Popular y sus gobiernos ha sido marcadamente reaccionarias. Ha estado siempre en contra de las demandas que una amplia mayoría social exigía se plasmaran en nuestro ordenamiento jurídico. Se posicionó contra el divorcio, contra el aborto, matrimonio entre personas del mismo sexo y recientemente contra la eutanasia. 

El Partido Popular, no sólo tiene una posición inmovilista en relación a la introducción de nuevos derechos y libertades, sino que cuando gobierna y tiene la mayoría necesaria introduce cambios legales que, limitan e incluso tratan de impedir el ejercicio de algunos derechos fundamentales. La Ley Mordaza es un buen ejemplo del déficit en valores democráticos que en mi opinión el Partido Popular tiene desde su origen.

La derogación de esta norma es necesario abordarla y el gobierno de coalición progresista debe cumplir su compromiso electoral.

Ha demostrado la incapacidad del PP para entender el pluralismo y la diversidad existentes en este país, pero sobre todo dejó claro su falta de talla política para ser presidente

Es un hecho que el Partido Popular ha estado ausente en todos los cambios legislativos que han supuesto avances sociales importantes. 

Contemplar conseguir el mayor bienestar posible al conjunto de sus ciudadanos, más aún en situaciones críticas, debe ser un objetivo prioritario de cualquier gobierno en un Estado Social y Democrático de Derecho. Los gobiernos del Partido Popular no han querido o sabido hacerlo. El ejemplo paradigmático de ello, fue la actuación del gobierno del Sr. Rajoy durante la crisis financiera.

Es cierto que la política austericida se implementaba desde Bruselas bajo la batuta de la Sra. Merkel, pero no lo es menos, que el gobierno del Partido Popular aplicó, incluso con mayor dureza de lo exigido, el castigo a los segmentos sociales más vulnerables.

La reforma laboral que legisló, aniquiló la mayor parte del derecho laboral y envió al paro a millones de trabajadores. Los niveles de pobreza y exclusión social alcanzaron unos niveles dramáticos, afectando de manera significativa a la población infantil. Todo ello se llevó a cabo sin que el gobierno pusiera en marcha ningún tipo de escudo social para los más vulnerables; fueron las organizaciones no gubernamentales y la solidaridad ciudadana las que intentaron paliar la situación extremadamente grave en que se encontraba una parte importante de la sociedad. 

Eso sí, el gobierno Rajoy propició un rescate al sector financiero que, según se ha publicado, ha supuesto que el Estado asuma un coste superior a los cien mil millones de euros (101.500 millones de euros) de los que según el Banco de España prevé sólo se recuperen nueve mil quinientos millones (9.500 millones).

Es obvio que la preocupación por la clase media y trabajadora brilló por su ausencia durante los gobiernos del Sr. Rajoy.

El Partido Popular siempre se atribuye para sí y sus máximos dirigentes, poseer un sólido sentido de estado en su quehacer político. Veamos si ello se ha visto constatado en situaciones donde se requería y se sigue necesitando, que ese sentido de estado y responsabilidad con el país, se ponga encima de la mesa sin ambages y condiciones.

Podríamos convenir que el terrorismo de ETA y la pandemia producida por el virus SARS-COVII han sido dos hechos históricos de tal gravedad que exigían de los actores políticos actuasen con mucha responsabilidad y sentido de estado.

La utilización del terrorismo como arma arrojadiza contra el gobierno ha sido una constante en la acción política del P.P cuando ha estado en la oposición. Traicionar a los muertos de ETA, negociar y ceder al chantaje de la organización terrorista, han sido acusaciones absolutamente falsas, de una enorme gravedad efectuadas en el Congreso de los Diputados por los máximos responsables del Partido Popular.

Hoy, cuando hace más de una década años que ETA se disolvió y no hay atentados, el Partido Popular actual, del falso moderado Feijóo, de la incombustible Sra. Gamarra, sigue recurriendo a ETA para atacar al gobierno de coalición y a su presidente, utilizando de forma vergonzosa y miserable la figura de víctimas de ETA, por interés partidista.

El Sr. Feijóo ha insistido en que el acercamiento de presos de ETA al País Vasco que se está produciendo estos días, significa que el gobierno de coalición cede otra vez al chantaje, ahora no de ETA que no existe hace más de una década, sino de EH Bildu; utilizando además por interés partidista a las víctimas, en particular la figura de Miguel Angel Blanco.

Estas declaraciones, además de recoger falsedades, son impropias de un candidato a la presidencia del gobierno, son tan obscenas y burdas que han indignado a familiares de víctimas, entre ellas a la Sra. Consuelo Ordoñez que le ha pedido deje de utilizar políticamente a las víctimas.

El Sr. Feijóo, parece no tener buena memoria o comportarse con un cinismo insuperable. Fue con gobiernos de su entonces jefe, el Sr. Aznar, cuando más acercamientos de presos etarras al País Vasco se realizaron y cuando ETA pasó a ser Movimiento de Liberación Vasco.

El Sr. Núñez Feijóo, vuelve a utilizar el terrorismo como arma política. Triste noticia para el país.

La falta de sentido de estado del Partido Popular ha sido y es, una constante en el Partido Popular y muestra una vez más el déficit democrático que tiene desde su origen.

La pandemia originada por el virus SARS-COVII, golpeó brutalmente a nuestro país que tuvo que hacer frente a ella con un sistema sanitario público muy debilitado a consecuencia de los duros recortes efectuados en la década anterior, en el marco de la política austericida extrema seguida por los gobiernos del Sr. Rajoy.

El gobierno de coalición, con escasos meses de rodaje tuvo que afrontar la durísima situación, con un número muy alto de fallecimientos diarios, una falta de los medios de protección necesarios, y la incertidumbre que los propios profesionales sanitarios tenían sobre el comportamiento del virus y las opciones de tratamiento.

Una situación tan grave y desconocida, exigía la unidad de todas las fuerzas políticas en torno al gobierno para afrontar el dramático escenario que el virus generaba. Así ocurrió en muchos países de nuestro entorno, pero por desgracia no se produjo en el nuestro dónde el principal partido de la oposición, utilizó la pandemia y las medidas que el gobierno tomaba, para tratar de desgastarle políticamente. 

La falta de sentido de estado del Partido Popular volvió a ponerse de evidencia una vez más.

La forma totalmente distinta de afrontar la crisis económica y social generada por la pandemia, en relación a la llevada a cabo en la anterior crisis financiera, ha permitido que el gobierno de coalición progresista español haya creado un importante escudo social de protección de los más vulnerables, garantizado la persistencia de los puestos de trabajo gracias a los ERTES, implantado el salario mínimo vital, la subida del salario mínimo interprofesional, consensuado con los agentes sociales la reforma laboral. 

El Partido Popular ha estado en contra de la gran mayoría de esas medidas, ha intentado desacreditar al gobierno de España en Bruselas a través de sus representantes en el Parlamento europeo, mediante mentiras, poniendo en peligro la llegada de los fondos europeos.

Se volvía a comprobar la falta de sentido de estado del Partido Popular.

Defenestrado el Sr. Casado, la llegada del Sr. Núñez Feijóo podría hacer creer a algunos, que la posición del Partido Popular iba a cambiar, en el sentido de hacer una oposición más responsable y constructiva, más una vez más ello no ha sido así.

En los escasos meses transcurridos desde la llegada del Sr. Feijóo a la calle Génova, la política de oposición del Partido Popular no ha variado. Las intervenciones y declaraciones de su nuevo líder, han permitido comprobar que su perfil tiene como atributos el cinismo, la mentira y la incoherencia. El objetivo a conseguir con ellas es confundir a los ciudadanos y crear incertidumbre y miedo.

Afirmar que el Gobierno no va a poder revalorizar las pensiones en 2023 con arreglo a la subida del IPC, que un impuesto a las energéticas no tiene encaje en la UE, que en la Galicia rural no se pagan impuestos o que España se asoma a la recesión, son afirmaciones falsas que demuestran además un desconocimiento de lo que los expertos dicen sobre esas cuestiones. El Sr. Feijóo, parece navegar entre sombras, y está dando muestras de que España le cae muy grande.

Ayer, en la comparecencia del presidente en el Senado, en el primer cara a cara, el Sr. Feijóo volvió a mostrar la ausencia de proyecto de país del Partido Popular, volvió a recurrir a menospreciar a fuerzas políticas con gran implantación en sus territorios, mostró una vez más la incapacidad del Partido Popular para entender el pluralismo y la diversidad existentes en este país, pero sobre todo dejó claro su falta de talla política para ser presidente de un país tan importante como es España.

No obstante, lo dicho, no tengo duda alguna en que los grandes poderes mediáticos seguirán profundizando en el marco comunicativo que manifesté al principio. Hay un objetivo claro: el cambio de gobierno de la nación.

En mi opinión, y así lo he expresado, el Partido Popular no ha estado nunca a la altura, ni estando en el gobierno, ni en la oposición cuando en el país han sucedido hechos de mucha relevancia. Ahora tampoco.

¿Qué podemos esperar del partido Popular? Los ciudadanos deben reflexionar sobre esta pregunta.

Fuente: Carlos Barra Galán
Foto: Alberto Núñez Feijóo y Carlos Alsina | Twitter Onda Cero

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