Profesores interinos sin trabajo y sin expectativas: “Estamos en tierra de nadie”

  • Con el cierre de colegios e institutos, los llamamientos a los interinos que hacían las sustituciones se han parado
  • Para defender sus derechos, un grupo de docentes ha creado en Catalunya la plataforma «Substitutes en Lluita» y en Madrid «Interinos docentes en lucha»

El cierre de los colegios el pasado marzo ante la emergencia sanitaria generó muchos trastornos que, seis semanas después, siguen trayendo consecuencias. Es el caso de cientos de interinos que esperaban a ser llamados en las listas de las administraciones territoriales y que se han quedado sin trabajo y sin expectativas de tenerlo a corto plazo. Para defender sus derechos, un grupo de docentes ha creado en Catalunya la plataforma «Substitutes en Lluita» y en Madrid «Interinos docentes en lucha». Se quejan de que la crisis de la covid-19 la pagarán los trabajadores más precarios de la administración: «Estamos en tierra de nadie», lamentan sobre la incertidumbre ante su futuro.

El cierre de los colegios e institutos fue una de las primeras medidas que tomaron las administraciones para frenar los contagios.  Por tanto, se han ralentizado también los llamamientos en las listas de profesores sustitutos, pese a que la actividad lectiva no se ha paralizado, sino que se ha trasladado a los hogares a través de plataformas informáticas y otros métodos digitales. Estos dos factores hacen, según «Interinos docentes en lucha», que en los hogares haya profesores sobrepasados y, a la vez, sustitutos en paro: «También nos encontramos con profesores sobrecargados de trabajo, al tener que cubrir las labores de sus compañeros de trabajo que están de baja y en el peor de los casos a alumnos sin profesor, lo que acrecenta en estos momentos tan difíciles, aun más, la desigualdad«, explica a cuartopoder Javier, portavoz de la plataforma madrileña. 

Por su parte, la Comunidad de Madrid afirma que las necesidades en los centros sí se están cubriendo, tal y como aclara a los interinos en sus propias redes sociales. Sin embargo, Javier asegura que se trata de llamadas puntuales en los últimos días y se queja de «falta de transparencia en el proceso»: «Creemos que es un buen principio que decidan reanudar los llamamientos, pero queremos que se haga de forma oficial y que se hagan de forma transparente y pública como se ha hecho siempre». 

Al hablar de su caso personal, este profesor lo achaca a la «mala suerte». Tal y como cuenta, comenzó a trabajar el 18 de septiembre y ha ido enlazando un centro con otro hasta que la última sustitución se le acabó el 9 de marzo: «Ese mismo día volví a las listas y horas después ya había sido convocado para otro llamamiento». El día 11 debía haberse incorporado al centro, pero el día 10 la Comunidad de Madrid comunicó la orden de cerrar los centros: «Esto me ha dejado en una situación difícil, sin trabajo, sin ninguna medida económica a la que acogerme y con un paro que no llega a los 700 euros». 

Los interinos tienen situaciones muy diferentes, algunos sustituyen a un profesor todo el año y otros tienen otros empleos mientras esperan a ser llamados. Arantza es miembro de la plataforma catalana y tiene en común con Javier la volatilidad de su trabajo como profesora. En octubre le llamaron del primer colegio y en marzo empezaba en el tercero. Trabajó dos días de manera presencial y el día 20, el profesor al que sustituía se dio de alta: «Me quedé en el paro y tengo prestación hasta junio. Hay personas en mi situación que ni siquiera han podido generar paro«, explica. Algunos de sus compañeros han consumido el desempleo esperando que los vuelvan a llamar del siguiente trabajo y ahora no tienen prestación.»Creamos la plataforma al ver que somos muchos los que nos encontramos en la misma situación», explica Javier, que asegura que la Comunidad de Madrid les responde «con mensajes automatizados». En este caso, afirma que los sindicatos suelen compartir su rechazo a la actuación de la administración, pero solo la Federación de Enseñanza de CCOO Madrid ha denunciado la situación ante la Inspección de Trabajo, un recurso que ha sido desestimado.

En el caso de Catalunya, varias organizaciones apoyan sus reivindicaciones (USTEC, el Sindicato de Profesores de Secundaria, UGT, CGT y la COS). De hecho, han conseguido que, al menos, la Conselleria de Educación de la Generalitat, dirigida por Josep Bargalló, se mueva y reanude los llamamientos. Aún así, desde «Substitutes en Lluita» lo califican de «migajas»: «Es un nombramiento a dedo, de personas que hayan trabajado en el centro», explica Arantza sobre el limitado efecto de esta medida. De hecho, hace unos días lanzaron la campaña #BARgonya en redes sociales para protestar por la situación.

Las clases continúan

A las dos fuentes consultadas les preocupa especialmente aquellos que se han quedado sin trabajo y sin paro: » Por otro lado se encuentran los que dejaron su empleo en otros sectores o en la enseñanza privada o concertada porque iban a ser los próximos en llamar y se han encontrado sin un puesto de trabajo y sin el otro», añade Javier sobre la variedad de trastornos.

«Pedimos que no se utilice la covid-19 para recortar en educación. Los profesores siguen trabajando, el curso continua, lo único que están cerrados son los centros, no la educación«, asegura el profesor madrileño. Para ellos, no tiene sentido que las clases continúen, con las dificultades añadidas de la distancia, y sin embargo se eliminen recursos: «Pedimos un nombramiento extraordinario, haciendo refuerzos a los centros. Nos encontramos con personas con necesidades educativas especiales en tiempo de confinamiento. También podemos hacer formaciones», explica la portavoz de «Substitutes en Lluita» sobre la variedad de posibilidades.

Arantza también pide que se compute este periodo (hasta julio) como días trabajados a todos aquellos que hayan prestado servicio, de forma que el orden de la lista no se altere. En las oposiciones, la experiencia puntúa: «La gente que tiene un número más bajo que el mío (en la lista) luego me va a pasar por delante. No es justo porque yo no estoy trabajando porque no quiera, sino porque no puedo«.
Fuente: Sara Montero en cuartopoder.es