Pizza, nuggets y refrescos, es el menú infantil de la Comunidad de Madrid en Carabanchel para familias vulnerables

La medida de la Comunidad de Madrid de alimentar a niños y niñas de familias vulnerables delegando en las cadenas Telepizza y Rodilla no ha estado exenta de críticas. El fotógrafo Jesús Hellín ha retratado cómo reciben los menús las familias y los más pequeños.

“Tenga su libro de familia en la mano”, grita un policía delante del Telepizza de la calle Abrantes, en el sur Madrid. Una patrulla está controlando que los padres que van a por los menús de sus hijos mantengan la separación recomendada por las autoridades sanitarias. En el exterior unos quince progenitores hacen cola con el libro de familia u otro documento que acredite la identidad de sus hijos e hijas y les permita acceder a su ración.

Delante de una mesa, el personal del Telepizza hace lo que puede mientras los nombres dictados se acumulan. Muchos no están en las listas y tienen que esperar segundas confirmaciones. Dichos listados son enviados por los colegios, que enumeran a los aproximadamente 11.500 alumnos y alumnas que tienen precio reducido en los comedores escolares por pertenecer a familias perceptoras de la Renta Mínima de Inserción (RMI). Es un convenio al que la Comunidad de Madrid llegó con las empresas Telepizza y Rodilla para suministrar los menús y que no ha estado exento de quejas. En València, el gobierno también propuso una alternativa a niños y niñas que se quedaban sin su menú escolar: la diferencia es que se trataba de un vale para canjear en los supermercados de la cooperativa valenciana Consum.

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Rocío, vecina del barrio de Carabanchel y madre de una menor, vive por la zona de San Isidro. Llega en patinete al Telepizza de la calle Abrantes a las 12.30 horas, tal y como le ha sido asignado, a unos cuatro kilómetros desde su domicilio. Delante de ella, aguardan otros padres y madres que la policía trata de organizar. Dos madres dan media vuelta al no estar en las listas. Una abandona el lugar mientras masculla un escueto “vergüenza, vergüenza”.

La Comunidad de Madrid está pagando cinco euros por cada menú a estas empresas, unos 60.000 euros al día en total. Sin embargo, el coste está siendo inferior porque, desde que los menús se empezaron a repartir el pasado miércoles, solo unos 2.000 fueron recogidos por los padres. Unos 3.000 el viernes. El principal problema es la organización de los listados, en los cuales no aparecen muchos de los niños, y la distancia: solo puede acudir un familiar de lunes a viernes entre las 12h hasta 15h para recoger el menú en el establecimiento asignado. Muchos padres temen ser multados y otros ven insuficiente la comida que se le está ofreciendo.

“Te voy a enseñar cuál es el menú de hoy”, se quejaba este viernes una madre en Abrantes. Una pizza pequeña, tres Nuggets y una bebida, lo que correspondería al Menú Escolar número 3 ofertado, pero sin ensalada. Cuando a Rocío le llega su turno, firma en un listado y se lleva la comida tras casi una hora de espera. Al llegar a casa, la niña, sin mucho entusiasmo, empieza con el primer trozo de pizza.

Estos menús que reciben los menores en situación de mayor vulnerabilidad se componen de pizzas, hamburguesas, ensaladas y nuggets para quienes lo reciben del Telepizza. A quienes se les asigna Rodilla se alimentan, en su comida principal del día, de sándwiches, ensalada y bocadillos, acompañados de dos piezas de frutas.

En el Telepizza de San Fermín en Usera patrulla un coche policial. Los familiares que están haciendo la cola comienzan a decir “que ayer fue imposible recoger la comida porque nadie estaba en las listas”, tal y como narra un padre de tres hijos. Esta vez sí están y disminuye el número de personas que tienen que marcharse sin el menú.

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Jury, madre de dos niños, llega a las 14.30h para recoger solamente el menú de su hijo pequeño. Ella ha tenido más suerte que Rocío, sólo está a dos paradas de metro del Telepizza y sí han añadido la ensalada en el Menú Escolar 3. Llega a casa con la comida y su hijo empieza a almorzar a las 15:30h. “Ya tengo ganas de volver al colegio”, lamenta el pequeño mientras mastica frente a la televisión.

Fuente: Artículo y Fotos de Jesús Hellín en elsaltodiario.com