PAN 72 | Sonido Caño Roto y el grupo hacker ‘Lapsus’

Año 2038

Al anochecer las calles se quedan totalmente a oscuras salvo por los tímidos haces de luz que vomitan las ventanas del barrio de Carabanchel. Casi todas con los visillos convenientemente echados por las miradas indiscretas de alguno de los drones de la policía que patrullan por el aire. La calle la ocupa en un silencio sepulcral a partir de las 10 de la noche debido al toque de queda asociado a los cortes de luz obligatorios en los barrios periféricos de Madrid. La luz solo se corta en aquellos sectores que no son estratégicos. La zona financiera Madrid Nuevo Norte y las florentinas brillan con fuerza todas las noches desde que se impusieron los cortes de luz asociados a las fases de ahorro energético.        

No es ningún secreto que los barrios qué más han peleado contra estas medidas son quienes las están sufriendo de forma más sangrente. Es un shock continuo. Los cortes de luz llevan aparejados cortes en el suministro de internet y las casas se quedan aisladas, los teléfonos inoperativos. Los precios oscilan a diario y, a los días, el gobierno ejecuta medidas para reducirlos, y días después vuelven a subir en un vaivén caótico y esquizofrénico.        

El led que indica que estamos en la reserva del petróleo hace tiempo que lleva parpadeando pero no hay donde repostar. Hay guerras en Europa, pero la población se encuentra en tal estado de shock que bien podría estar sucediendo todo a unos escasos metros de la puerta de sus casas y no se enteraría. La intoxicación en las redes campa e impera alimentando el negocio de sus dueños, mientras internet va aproximándose a su fin. Las granjas de desinformación calcan la estética y los nombres de los medios de comunicación y son casi indistinguibles para el ojo ciudadano.        

Además de los vigilantes nocturnos tan solo tienen derecho a saltarse el toque de queda los transportistas de Amazon. Traen cosas y comida desde el centro de la ciudad que siempre luce y nunca se apaga. Beta baja por la escalera de su casa a oscuras, da unos toquecitos en la puerta de su vecino y le pide su mochila con el logo de la compañía. Se monta en su bici eléctrica y enfila hacia el economato abandonado que desde hace años aloja a los colectivos del barrio. Sube al tercer piso y comprueba que las baterías de las placas solares están a tope. Entra a la radio y su amiga Kira ya la espera allí con el USB con la selección de temas de hoy. Encienden la radio y comienzan a pinchar, primero una y luego la otra, los temas que han ido buscando y preparando durante la semana.        

Pero no solo se los están enseñando la una a la otra. Centenares de aparatitos de radio dentro de esos cuartos con los visillos echados están sintonizando la 107.5 de la fm, el punto del dial vacío que okupan las emisoras del cinturón sur de la capital del reino. Gracias a la infraestructura de las radios, las vecinas puedn usar esta forma de comunicación para acompañarse, ponerse música, dar clases y hablar de sus cosas, lejos del ruido.       

Año 2022       

Durante la invasión de Ucrania el Gobierno ruso lanza una poderosa campaña de intoxicación propagandística en las redes sociales más usadas para darle la vuelta al relato del conflicto. Durante el primer mes, la ciberguerra ha consistido más en una cuestión informativa que de infraestructura.        

Desde el otro lado, hay miles de personas realizando mapas colaborativos a partir de información pública para ayudar a la población ucraniana. La radio juega un papel no desdeñable en toda la vertiente comunicativa de la guerra. Decenas de radioaficionados, como ha contado el experto David Marugán, se están dedicando a filtrar las que podrían ser comunicaciones rusas en la Onda Corta. Algunos incluso trabajaron en tiempo real traduciendo estas comunicaciones.        

La BBC inició una emisión de radio especial en onda corta para garantizar un canal seguro para sus emisiones de noticias en Rusia e Ucrania. “Seguiramos dando al pueblo ruso la verdad, como podamos”, señaló su director.

Kraina FM, la emisora que ha sido bautizada como “la radio de la resistencia nacional”, sigue manteniendo la transmisión desde algún lugar de Ucrania que se desconoce, pretendiendo servir de asistencia a la población desplazada.  Y es que, como bien indica marta Peirano, “la radio es la única tecnología del siglo XIX que supera en todo a las del XXI: no se rompe, no se cuelga, es económica de producir y sencilla de utilizar. La radio es un elemento fundamental en los protocolos de emergencia de los países más afectados por la crisis climática.

Nuevo episodio de Post Apocalipsis Nau, emitido en directo el 30 de marzo de 2022 desde el pequeño estudio saturado de cables en el cuartito de la azotea de la Villana vía Radio Vallekas. Sonamos también en Irola Irratia, Radio Almaina, Agora Sol Radio y Radiópolis.

[00:17:48] Comenzamos con el Feeds N Chips, sisando titulares de aquí y allá para certificar ante el oyentariado que vivimos en una burbuja tecnológica carente de todo sentido. Muertes por culpa de una presentación de PowerPoint aburrida o jóvenes asesinados por culpa de las IA implementadas en cuerpos policiales.

[00:38:34] En ‘Milésimas de Sonido’ nos visita en el estudio parte de la tropa chingona que compone el equipo de Sonido Caño Roto, un colectivo autogestionado del Eko de Carabanchel que se dedica a actividades relacionadas con la música electrónica como fiestas, charlas, sesiones de improvisación o talleres. También nos hablan del proyecto de radio libre que se está gestando entre las paredes del antiguo economato convertido en centro social. Una de las mentes detrás de este proyecto es también la coautora del programa de radio ‘Nuestra Oscuridad’ que versa sobre músicas oscuras y cacharreo electrónico.

[01:11:05] Regresa ‘El Tinnitus de Billy’ la sección de investigación sobre sonidos cotidianos, qu een esta ocasión deleita nuestras neuronas indagando en los orígenes de la melodía del Nokia que escuchas en tu cabeza cada vez que lees el nombre de la marca comercial.

[01:38:52] Acabamos con ‘Rebeldes del Ekumen’, sección de solarpunk que hoy escora hacia el mundo del hacking. ¿Un grupo de hackers adolescentes que ha ganado millones de dólares extorsionando a empresas como Samsung o Microsoft liderado por un joven de 16 años? No, no es una película de bajo presupuesto, Alien nos trae la historia del grupo ‘Lapsus’ para reflexionar sobre qué trabajos quedan por hacer en el mundo del software libre para atraer a estas mentes brillantes.

Fuente: elsaltodiario.com

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