#MadridVerdeYHabitable: 6 de abril, Pasacalles

Recientemente, el Ayuntamiento de Madrid se dio de baja de la Red Española para el Desarrollo Sostenible y de la Red de Municipios por la Agroecología

En diciembre pasado autorizó la tala masiva de más de 600 árboles para la ampliación de la Línea 11 de metro. Una triste cifra que se añade a la pérdida de más de 36.000 árboles en toda la ciudad desde 2019. Además, con la aprobación de los presupuestos municipales de 2024, Madrid incumplirá la prórroga que se dio a sí misma para la creación de una red ciclista en 2025. Este es el panorama en el que nos sitúan nuestras administraciones: desprecio de la sostenibilidad medioambiental y abandono del bienestar y de la salud colectivas.

Según la FAO, la agricultura urbana es uno de los pilares del desarrollo sostenible y mejora de la nutrición y la seguridad alimentaria en zonas urbanas y periurbanas. Desde un punto de vista social, los huertos urbanos equilibran las desigualdades, facilitando el acceso a espacios verdes y a alimentos saludables y sostenibles que además pueden abastecer a comedores públicos, Bancos y Despensas solidarias de alimentos. Junto a ello,  favorecen la actividad física y aportan beneficios a nivel mental y emocional, además de entrañar importantes procesos de aprendizaje y concienciación medioambiental. Desde una visión urbanística, contribuyen a la recuperación, mejora y aprovechamiento del espacio urbano, posibilitando la regeneración de áreas degradadas. Desde la perspectiva medioambientalfomentan la biodiversidad en nuestras ciudades, amplían la funcionalidad de las zonas verdes, contribuyen a la reutilización de los residuos orgánicos, reducen el efecto isla de calor y contribuyen a mejorar la calidad del aire de las ciudades.

La OMS recomienda que todas las ciudades y pueblos tengan una superficie mínima de entre 10 y 15 m2 de zonas verdes de proximidad por habitante. La mayoría de los distritos y ciudades de nuestra Comunidad no llegan a ello. Los parques y zonas verdes urbanas son espacios democráticos y democratizadores donde practicar libre y gratuítamente el  esparcimiento y el bienestar. Permiten el encuentro sin importar la edad, el sector social o nivel económico, fomentan las relaciones sociales y fortalecen el tejido social de los barrios. También evitan las “islas de calor” y captan el agua de lluvia, reduciendo las inundaciones y la erosión del suelo. Son los ejes conectores con las zonas verdes naturales del área metropolitana y sirven de refugio, protección y alimentación para la fauna silvestre. No queremos olvidar la ofensiva ecocida que están llevando a cabo los ayuntamientos del entorno metropolitano; Alcobendas, S. Sebastián de los Reyes, Pozuelo, Boadilla, Torrelodones, Villaviciosa de Odón, que continúan patrocinando proyectos de urbanización en las pocas zonas naturales que aún quedan en sus municipios.

Un sistema de movilidad sostenible en las ciudades es un requisito clave en la lucha contra el cambio climático y para la mejora de la calidad de vida,  exige combinar áreas de bajas emisiones, zonas peatonales, transporte público, y bicicleta. Pero actualmente, lejos de las recomendaciones de la OMS, tenemos las peores cifras de calidad del aire desde 2015, y cada año mueren en Madrid más de 2000 personas por motivos atribuibles a la contaminación. La bicicleta es el vehículo ideal para la movilidad urbana, al reducir el ruido ambiental, no emitir gases de efecto invernadero y contribuir a reducir cualquier tipo de accidente cardiovascular. El aumento de extensión de carriles bici en ciudades como Bilbao, Barcelona, Sevilla o Valencia,  demuestra que proporciona una reducción de la contaminación acústica y del aire, en favor de una mejora sustancial de la salud colectiva. Además conllevan un aumento de la actividad económica en los barrios que los disfrutan, y son más baratos de construir y mantener que una calzada para coches. 

Requerimos de nuestras administraciones acciones efectivas para hacer de nuestras ciudades lugares vivibles, porque sabemos que nuestra salud, la cohesión social y la sostenibilidad, están más entrelazadas que nunca en cualquier futuro que podamos concebir. Las entidades, hortelanos/as y vecinos/as que hoy estamos aquí reclamamos el derecho a un modelo urbano basado en los principios básicos de la defensa y cuidado de lo común, en el equilibrio e interdependencia de lo social y ecológico. La ciudad no es un negocio ni la naturaleza puede ser un lujo para el disfrute de unos pocos o un simple accesorio decorativo, es un bien común.

Nuestras propuestas no son ni utópicas ni imposibles. Nuestros barrios tienen que ser habitables contando siempre con la participación de la ciudadanía. Por eso, reclamamos el apoyo efectivo de las instituciones públicas a los numerosos colectivos estamos trabajando incansablemente a favor de una ciudad de proximidad y de los cuidadosde la renaturalización urbana y del fomento de la agroecología urbana, así como por una gestión responsable de los espacios públicos verdes, de la movilidad y de los residuos urbanosConcretamente:

  • Proponemos aumentar de forma equilibrada e integrada el patrimonio verde público de proximidad hasta alcanzar los los 10 m2 aconsejados por la OMS, y  acciones efectivas en la renaturalización de patios y entornos escolares y residencias públicas para paliar las altas temperaturas y como recurso de bienestar ante las desigualdades sociales. Así mismo exigimos acabar con la política de privatización de servicios ecoambientales, que cede a empresas privadas el mantenimiento del arbolado, tratamientos fitosanitarios, residuos, etc. así como de los propios espacios verdes públicos.

  • Reclamamos el impulso efectivo de los huertos urbanos comunitarios con los medios materiales e infraestructuras necesarias para elloDenunciamos el ataque al que se están viendo sometidos algunos huertos de Madrid, y pedimos que el huerto de las Vías de Arganzuela se quede. Además,  proponemos impulsar la función social de los huertos urbanos recogida en la Estrategia Alimentaria de la Ciudad de Madrid de abastecimiento de alimentos sanos y sostenibles a población vulnerable a través de los bancos de alimentos y de las despensas solidarias. Tenemos que volver a la Red Española para el Desarrollo Sostenible y a la Red de Municipios por la Agroecología.

  • Exigimos que el Ayuntamiento cumpla con la implantación de los 180 nodos de compostaje comprometidos en 2022 y que habilite zonas de compostaje en parques y jardines. Planteamos proveer a los productores de materia orgánica de maquinaria de precompostaje, evitando su traslado a Valdemingómez.

  • Pedimos se lleven a cabo las inversiones necesarias destinadas a la eliminación progresiva del tráfico rodado particular y el fomento del transporte público, en paralelo al desarrollo de la Estrategia Estatal por la Bicicleta.

Invitamos a nuestras autoridades municipales a dialogar y escuchar a la sociedad civil aquí representada para conseguir todos y cada uno de los objetivos planteados.

Si quieres hacer la ruta en bici, esta es la quedada organizada por Pedalibre:

Fuente: redhuertosurbanosmadrid.wordpress.com

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