Madrid y el ensañamiento

  • «Díaz Ayuso es, probablemente, la peor presidenta que ha tenido Madrid a pesar del altísimo listón que dejó el listado de delincuentes que la precedieron»
  • «Los madrileños sufrimos un ensañamiento, sí. Pero es el de un Gobierno autonómico que nos ha dejado abandonados»
  • «Si Cs, Aguado y Arrimadas quisieran, mañana mismo habría un Gobierno decente, eficaz y con mayoría parlamentaria estable para gobernar la Comunidad de Madrid»

Disfruten lo votado”, “Los madrileños tenemos lo que nos merecemos porque votamos a Ayuso”, “La culpa es de la izquierda madrileña, de toda, son todos iguales”. A las consecuencias del pésimo Gobierno de Isabel Díaz Ayuso que sufrimos, los madrileños tenemos que añadir el flagelo que a veces nos autoimponemos. Lo cierto es que en 2019 Ayuso logró para el PP el peor resultado de su historia en unas elecciones autonómicas madrileñas. Gabilondo obtuvo la primera posición para el PSOE, algo que no sucedía desde tiempos de Leguina; Más Madrid sacó un buen resultado electoral análogo al éxito que han tenido otras fuerzas progresistas territoriales en País Valenciá, Galicia, Euskadi…; Unidas Podemos tuvo la misma bajada que en todas las demás autonomías (excepto Andalucía) pero superó la barrera electoral, por lo que todos los votos progresistas contaron, se maximizaron y obtuvieron una suma mejor de lo esperable a la vista del resultado en Madrid un mes antes en las generales del 28A.

El PSOE tuvo 37 escaños, el PP 30, Ciudadanos 26, Más Madrid 20, Vox 12 y UP 7. La mayoría de Gobierno son 67 así que el problema no era lo que habían votado los ciudadanos madrileños sino que Ciudadanos tenía que elegir: podía elegir hacer presidente a Ángel Gabilondo con la mayoría que garantizaba Más Madrid sin pedir a cambio «nada más» que un Gobierno decente, justo y eficaz o hacer presidenta a Ayuso del PP-Madrid de los 25 años de corrupción con una mayoría que dependiera de los caprichos ultras de Vox. Ciudadanos eligió esta segunda opción y en buena medida ello explica su debacle en las siguientes elecciones generales.

Hoy la situación es mucho más grave que entonces. Isabel Díaz Ayuso ya no es sólo la candidata metepatas del partido más corrupto de Europa. Es, probablemente, la peor presidenta que ha tenido la Comunidad de Madrid a pesar del altísimo listón que dejó el listado de delincuentes que la precedieron. La mayoría parlamentaria (PP+Cs+Vox) es tan inestable que en quince meses de legislatura la Asamblea de Madrid no ha aprobado una sola ley: el único consuelo que tiene Ciudadanos quizás sea que los presupuestos en vigor son los de Ángel Garrido, hoy en sus filas.

Ayuso sigue abochornando a Madrid porque Ciudadanos así lo decide. Ayuso sigue haciendo de Madrid un peligro para toda España porque Ignacio Aguado piensa que es lo mejor que sus 26 diputados pueden aportar. Si Ciudadanos, Ignacio Aguado e Inés Arrimadas quisieran, mañana mismo habría un Gobierno decente, eficaz y con mayoría parlamentaria estable para gobernar la Comunidad de Madrid en una situación tan crítica.

En verano de 2019 se criticó a Más Madrid y a Íñigo Errejón por ofrecer nuestros escaños para un Gobierno encabezado por Ángel Gabilondo y con Ciudadanos en él. Por poco que nos gusten Ciudadanos, su hipocresía y el daño que están haciendo a Madrid desde que llegaron para apoyar al PP de Púnica y Lezo, seguimos pensando que sería una alternativa mucho mejor que el desastre actual. Sería mejor… hasta para la supervivencia electoral de Ciudadanos.

Desde que empezó la pandemia hemos hecho decenas de propuestas, las voces de Mónica García y Rita Maestre han intentado que los madrileños sufrieran lo menos posible. No hemos evitado en ningún momento las críticas más contundentes en las instituciones, en la calle (cuando ha sido posible) y hasta en los juzgados. Hoy volveríamos a hacer la propuesta del verano pasado para tener un Gobierno distinto a este desastre que encabeza Ayuso y sostiene Vox.

No sabemos si el PSOE ha decidido abandonar Madrid porque no quiere incordiar a Ciudadanos mientras le pide apoyo a sus presupuestos en España; o si Ángel Gabilondo es el candidato a Defensor del Pueblo y por tanto el PSOE quiere evitarle un papel conflictivo en la Comunidad de Madrid: los madrileños no merecerían esos cálculos mezquinos mientras su sistema sanitario entra en colapso, miles de madrileños esperan su PCR más de una semana y empieza el curso escolar improvisando medidas seis meses después del cierre de colegios e institutos.

Tampoco sabemos si Ciudadanos y Unidas Podemos trasladan a Madrid su veto mutuo en España (más intermitente y teatral que real). Es incomprensible que en la situación dramática que vivimos dos fuerzas democráticas no busquen puntos de encuentro por inmensa que sean sus diferencias ideológicas y los reproches que quepa hacer a cada uno.

En todo caso ese juego en Madrid es irrelevante. Si Ciudadanos quiere hay una mayoría alternativa estable al menos con el PSOE, Cs y Más Madrid en la que todos tendríamos que hacer renuncias (suponemos que para Ciudadanos pactar unos presupuestos con Rocío Monasterio exigirá renuncias mayores a un partido que dice ser de centro y liberal… ¿o no?). Sería una mayoría que permitiría aprobar presupuestos, legislar, tomar medidas, que buscara tender puentes entre administraciones en vez de ocupar el titular más bronco e histriónico todas las semanas. Sobre todo, sería un Gobierno que antepusiera la salud y la educación de los madrileños a turbios contratos de emergencia tras seis meses sin hacer nada y nuevos gastos mastodónticos en ladrillos que nunca compensarán el abandono de la atención primaria, la ausencia de rastreadores, la improvisación educativa…

Los madrileños sufrimos un ensañamiento, sí. Pero es el de un Gobierno autonómico que nos ha dejado abandonados, que sigue sustituyendo las tareas de Gobierno por el negocio (propio), la propaganda, la bronca, la mentira y el culto a una personalidad disparatada. Y de una complicidad suicida de Ciudadanos sin la que el Gobierno autonómico madrileño dejaría de ser un problema para Madrid y para España. Si consiguiéramos el cambio nos criticarían por mancharnos, qué duda cabe; pero los madrileños dejarían de sufrir este ensañamiento.

Fuente: Hugo Martínez Abarca en cuartopoder.es