Los porros como cortina de humo

Isabel Díaz Ayuso vuelve a mentir sobre el cannabis y sus efectos sobre la salud mental para tapar las verdaderas causas de la precaria situación de los jóvenes

En la Asamblea de Madrid se ha debatido, si se puede llamar así, sobre la salud mental y la oleada de problemas psicológicos que atraviesa un número cada vez mayor de personas. Uno de esos medios que se dedica a colgar en redes las intervenciones de Isabel Díaz Ayuso para enfadarnos (yo esta vez he picado) ha extraído una parte de su intervención en la que la presidenta declaraba: “Buscamos soluciones acerca de cómo puede ser que estén aumentando las cifras de depresiones, suicidios y violencia entre los más jóvenes. El cannabis, con el que ustedes tanto frivolizan, es el causante de la mayoría de estos trastornos”, en referencia a la bancada donde se sientan los diputados de Más Madrid y Unidas Podemos, que han presentado propuestas para la regulación del cannabis en la propia Asamblea o en el Congreso de los Diputados.

Volvemos a presenciar la enésima mentira en torno al cannabis y su regulación. Esta vez, se utiliza su uso recreativo como “el causante de la mayoría de estos transtornos” como la depresión o el suicidio. Del mismo modo que ha ocurrido en otras ocasiones, ese señalamiento del consumo lúdico se utiliza para tapar el verdadero problema de la gente joven: la falta de oportunidades y las pocas esperanzas de futuro que les lleva a caer en esa depresión, sumado a la falta de medios públicos para paliar esas enfermedades mentales.

No existe ninguna relación demostrada entre el uso del cannabis y el suicidio. Lo que sí que está demostrado es cómo aumentaron los suicidios por causas económicas, especialmente desde la anterior crisis.

El INE dejó de elaborar informes anuales sobre la tasa de suicidios en España en 2007, pero el Congreso Nacional de Psiquiatría celebrado en Bilbao en septiembre del 2012 alarmó de que “problemas económicos” era la principal causa de suicidio con una representación del 32% de los casos en la época en la que se rescató a los bancos pero no a las personas y las noticias se llenaban de casos donde personas saltaban desde sus ventanas cuando iban a ser desahuciadas al no poder hacer frente a sus hipotecas.

Según los últimos datos del Colegio Oficial de Psicología de Madrid (COP) los intentos de suicidios en España han aumentado un 250% en 2021, coincidiendo con la situación de aislamiento que ha provocado la pandemia del coronavirus. La soledad adelanta posiciones en ese ranking de motivos donde el cannabis no aparece por ningún lado.

Los porros no son lo que lleva a la gente joven a la depresión o el suicidio, sino un sistema económico que los aparta y desprecia

Los porros no son lo que lleva a la gente joven a la depresión o el suicidio, sino un sistema económico que los aparta y desprecia. El empobrecimiento de las clases trabajadoras en las últimas décadas, la falta de oportunidades, el encarecimiento de la vivienda, la precarización de nuestras vidas hasta el punto de que ser padres se convierte en un sueño imposible de alcanzar para los bolsillos de millones de personas, son algunas de las barreras a las que se enfrenta la gente joven. Por otro lado, el individualismo de la sociedad capitalista es la principal razón de aislamiento y de atomización de la sociedad. Esos son los motivos más notables de la depresión y la alta tasa de suicidios entre los más jóvenes.

Para sumar a tal despropósito de declaraciones, que la presidenta que hizo campaña de que en Madrid se podían seguir tomando cervezas durante la pandemia relacione la violencia con el cannabis y no con el alcohol es de tener muy poca vergüenza y de pegarle una patada a todos los estudios serios sobre los efectos de esas dos sustancias sobre la violencia. Hay que ser muy ignorante o muy demagoga.

Si quieres que la gente joven no caiga en depresión o no tenga que drogarse para olvidar las penurias de su vida, lo mejor que puedes hacer son políticas para que tengan una vida sin penurias que no quieran olvidar, sino disfrutar. Como suelen decir desde el ecofeminismo, políticas para poner la vida en el centro y que sea una vida que merezca la pena ser vivida.

Sí quieres que los jóvenes puedan costearse su independencia y no caer en depresión, impulsa una ley de vivienda que lo facilite y limita los precios del alquiler, en lugar de oponerse a ella como han hecho siempre los partidos de la misma cuerda ideológica que Ayuso. Si quieres que la gente joven no se suicidie invierte en la sanidad pública hasta acabar con las listas de espera que tienen que hacer aquellas personas con problemas que no pueden costearse un seguro o un psicólogo privado, en vez de seguir pauperizando y privatizando la sanidad pública.

Si quieres que la gente joven no caiga en las garras de la depresión y la desesperación, puedes facilitar y financiar formas de ocio sano y gratuito en vez de bajar impuestos a las casas de apuestas

Si quieres que la gente joven no caiga en las garras de la depresión y la desesperación, puedes facilitar y financiar formas de ocio sano y gratuito en vez de bajar impuestos a las casas de apuestas que están destrozando tantas vidas en los barrios humildes. Si es más caro alquilar una pista de fútbol o de paddle en un polideportivo público que pillar porros o emborracharse en un local de apuestas no es culpa de los jóvenes ni del cannabis ni del alcohol, sino de unas políticas públicas que los han abandonado para mercantilizar cada rincón de nuestros barrios y dejarlos a merced de buitres como los que gestionan la industria de las apuestas.

Culpar a los porros de la salud mental de los jóvenes es la mayor patada hacia delante a un problema que debe ser atajado de una vez por todas y con políticas públicas que vayan encaminadas a mejorar las vidas de aquellas personas que tienen problemas de salud mental y mejorar las de la mayoría de la población para evitar que caigamos en esos problemas. Convertir un tema tan serio en una de las típicas pullitas parlamentarias a la bancada de enfrente mintiendo sobre los efectos del cannabis es de una enorme bajeza moral. Significa que Ayuso prefiere no responsabilizarse de las verdaderas causas de la salud mental porque sabe de sobra que gran parte de esos problemas son causados por las políticas que ella defiende. Ayuso utiliza los porros como una cortina de humo para evitar señalar las políticas liberales que defiende.

Además, se ha demostrado en estos países o estados estadounidenses que una regulación con un fuerte control sanitario es la mejor forma de recortar terreno y beneficio a los narcos, de atajar el consumo entre menores de edad y de evitar que se consuman drogas adulteradas. Por lo que si quieres atacar y disminuir el consumo de cannabis entre los más jóvenes lo que puedes hacer es lo que han hecho otros países con muy buenos resultados: regular el cannabis.

Fuente: Yago Álvarez Barba en elsaltodiario.com
Foto: Archivo en nuevatribuna.es

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