La mayoría de los últimos pasos subterráneos que quedan en Madrid, están en el Paseo de Extremadura en la A5

La invasión que sufrieron las ciudades cuando los coches se pusieron al alcance de todos los bolsillos tuvo su punto máximo en nuestro país en la década de 1970, coincidiendo con la etapa de crecimiento económico conocida como Desarrollismo. Muchos madrileños aún recuerdan los famosos ‘scalextric’: un nudo de carreteras que convertía paseos urbanos y plazas en mecanos para que circularan la mayor cantidad de automóviles. Unas figuras que afeaban la estética de la ciudad, pero, sobre todo, que saturaban de ruido y contaminación el aire que respiramos.

Hoy en día, nadie echa de menos que estas aparatosas estructuras viarias se desmontaran y desaparecieran del paisaje urbano. La mayor parte de las ciudades del mundo, a día de hoy, regulan y limitan el acceso de tráfico rodado al centro urbano.


    Los pasos subterráneos para peatones son otro elemento anacrónico de aquellos años. La mayor parte de éstos también han ido desapareciendo y han sido sustituidos por pasos de cebra en superficie. Sin embargo, todavía existen pasos subterráneos para peatones en lugares como la travesía urbana de la A5 a su paso por los barrios de Campamento, Lucero o Batán hasta Cuatro Vientos. El vecindario hace décadas que reclama soluciones, sin que hasta el momento hayan sido atendidas debidamente.

Breve historia

     En una artículo publicado en el diario “ABC” en abril de 2001 se anunciaba: “El Ayuntamiento anuncia el cierre de cinco pasos subterráneos para peatones”. Los cinco pasos bajo tierra cuyo cierre se anunciaba en la noticia estaban en el centro urbano de la ciudad: “el de las calles Menéndez Pelayo-O,Donnell; el de Serrano-María de Molina; el del paseo de la Castellana-Génova-Goya; el de Velázquez-Alcalá; y el de paseo de la Castellana-Hermanos Pinzón-Azca”.


     El propio Ayuntamiento de Madrid aseguraba en aquellas fechas que son “construcciones que responden a la filosofía de otra época, cuando se enterraba a los viandantes y se daba prioridad a los automóviles, y se han demostrado ineficaces por su inseguridad”. Es decir, hace veinte años que la administración municipal era consciente de la necesidad de sustituir los túneles para peatones por otras alternativas más razonables por, principalmente, motivos de seguridad. Las denuncias por asaltos con violencia, robos, peleas o violaciones en este tipo de infraestructuras urbanas eran comunes.

Al final del artículo, se indica que en Madrid existían “41 pasos subterráneos” y quedaban en esas fechas todavía 37, que fueron paulatinamente desapareciendo de la organización viaria de la ciudad. Aunque no en todos los casos, porque todavía los situados en los barrios más periféricos, los situados en la carretera de Extremadura, que son el motivo de este escrito, todavía se mantienen.

La periodista de ABC Sara Medialdea enumeraba entre los que aún no se habían transformado los de “Paseo de Extremadura en sus confluencias con: avenida de Portugal, Dante, Villavieja, Villavaliente, Villamanín, San Juan de la Mata, San León, San Manuel, carretera de Boadilla, Illescas, Padre Piquer, avenida de los Poblados, Ceferino Ávila, Darío Gazapo, Aytona, Frente a Parque Europa, cuartel Capitan Mayoral, avenida de la Aviación y Estación”.


     De todos estos, sólo han desaparecido los de Avenida de Portugal después de las obras de ampliación de los túneles de la M-30 y la peatonalización parcial de la zona que va junto a la tapia de Casa de Campo en la zona del recinto Ferial.

Un proceso lento

     Sin embargo, a pesar de que los representantes públicos, los técnicos del Ayuntamiento y el consenso ciudadano tuviese claro la necesidad de suprimir los pasos subterráneos, el proceso está resultando tan lento, que en estos barrios junto a la carretera aún no ha llegado. Lo que indica las fuertes resistencias del sector automovilístico, que no estaba dispuesto a perder su posición de dominio sobre el espacio público.


     Por la hemeroteca, advertimos que en noviembre de 2009, casi una década más tarde de las primeras actuaciones, todavía se siguen cerrando pasos subterráneos de la almendra central. Algunos tan emblemáticos como los de acceso al parque del Retiro desde la calle Lagasca o el de Banco de España, hoy reconvertido en vestíbulo de la estación de metro.

“20minutos” titulaba: “Madrid cierra varios pasos peatonales bajo tierra por sucios e inseguros”. De nuevo, se remarca la inseguridad para los viandantes que suponen estos lugares bajo tierra. Y la descripción del periodista Mario Toledo no deja lugar a dudas de qué tipo de infraestructura urbana se trata: “Las paredes están llenas de grafitis, el suelo tiene una capa de polvo y orines, la pobre iluminación ahuyenta al peatón y en invierno sirven de hogar a los indigentes”. De hecho, el por aquel entonces edil de Vías Públicas J. Manuel Rodríguez declaraba al diario: “Mientras sigan abiertos, deben estar vigilados, con limpieza diaria y luz adecuada».


     El mismo periódico dedicó un breve catálogo de los muchos de estos elementos que todavía estaban activos y las carencias de este tipo de acceso. Solamente leyendo los titulares, entendemos los problemas derivados de su existencia: “Banco de España, refugio de indigentes en la oscuridad”; “Retiro: venta de droga a la vista de todos”; “Begoña, bajo Castellana: muy transitado y lugar de grafitis”; “Colón, bajo Recoletos: el más conflictivo, recién tapiado”; “Estación del Pozo: salvar la brecha de las vías del tren”; “Vía de la Gasolina: de nido de yonkis a paseo familiar”.


     Todos estos problemas de estos túneles son comunes a todos los pasos subterráneos en cualquier ciudad del mundo. Por lo que las supresión de los del Paseo de Extremadura deben ser abordados como una tarea inmediata para mejorar la vida del vecindario.

Reciclaje urbano: oportunidad para “hacer barrio”

     El cierre de estos túneles para peatones, además de la mejora de la calidad de vida de los barrios afectados, supone una oportunidad para destinar ese espacio liberado a otros usos. Los pasos subterráneos surgieron por las necesidades de atravesar de manera segura vías de tren o autovías que seccionaban territorios, como en el caso del Paseo de Extremadura.


     Su mantenimiento genera heridas abiertas en los barrios: el “efecto barrera” condena a barriadas vecinas a permanecer casi de espaldas unas de otras, la accesibilidad no es siempre universal, afecta al pequeño comercio cuyas ventas disminuyen y están condenados al cierre, además de los problemas de salud derivados del intenso tráfico, del ruido y la contaminación, entre otros problemas importantes.


    La oportunidad que la transformación de estos espacios puede suponer ganar espacio público para los barrios. Un espacio público cuyo uso debería pensarse en comunicación y debate con asociaciones vecinales y otros agentes sociales activos en barrios con carencias dotacionales importantes. Una forma de crear conjuntamente ciudad: administraciones y tejido vecinal.

Un ejemplo de reciclaje fue la de uno de los pasos subterráneos de la plaza de Colón, de nuevo un ejemplo céntrico, en Oficina de Turismo desde el año 2007. Un proyecto del arquitecto portugués Álvaro Siza dentro de su proyecto “Trajineros”. El entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, aseguraba en la inauguración que con esta actuación se corrigen los errores del pasado «cuando se desterró a los peatones bajo tierra a favor del automóvil, justo lo contrario de lo que nosotros estamos haciendo».


     Aunque las actuaciones, como comprobamos con tristeza, no llegaron hasta la periferia suroeste madrileña. Como si el vecindario de estos barrios fuesen ciudadanos de segunda. Los pasos subterráneos de la A5 siguen activos y sin probar alternativas como la reducción de la velocidad de tráfico, semáforos y pasos de cebra.

Puente antipeatones del anillo verde ciclista, uno de los pocos lugares donde es posible, arquitectónicamente hablando, la construcción de esta complicada manera para el peatón de cruzar el Paseo de Extremadura, convertido en simulacro de autopista en 1968.

Los derechos del peatón

     En el blog especializado en movilidad urbana EcoMovilidad se enumeran (“Ocho situaciones que demuestran que Madrid no es ciudad para peatones”) algunas de los obstáculos más comunes para el viandante: pasos de cebra no señalizados con pintura, aceras tan estrechas que resultan impracticables y ridículas, semáforos que apenas dan tiempo a cruzar la calle, largos rodeos para atravesar una carretera o una calle, la acera como repositorio para todo (desde terrazas de bares a todo tipo de paneles y mobiliario urbano), coches aparcados sobre aceras, aparcamientos improvisados de motocicletas y patinetes, falta de señalización peatonal. Llamativamente: faltan los pasos subterráneos, que han desaparecido de casi toda la ciudad, salvo determinados “puntos negros” de la periferia.


     El nombre de “peatón” surge precisamente en el siglo XX, cuando los vehículos a motor, sobre todo el automóvil, se convierten en un objeto de consumo para las masas y en uno de los principales vehículos de transporte. En ese momento, el “peatón” aparece como contrafigura, casi una figura sospechosa y molesta, en los manuales de tráfico y las normas que regulan la circulación en las ciudades. Lo cierto es que peatones o viandantes somos todos a lo largo de todos y cada uno de nuestros días, aunque las autoridades hayan tendido a ignorar los derechos de esta figura.

Por último, aunque tan desconocida como otros asuntos de seguridad vial, también cabe recordar la existencia de una “Carta de los Derechos europeos del Peatón”, resolución aprobada el 12 de Octubre de 1988 por el Parlamento Europeo. En su punto 5, dice: “El peatón tiene derecho a que ciertas zonas urbanas sean para su uso exclusivo, lo más extensas posible, y que no sean simples recintos peatonales sino que estén en relación con la organización general de la ciudad, y también el derecho a que conecten itinerarios cortos, lógicos y seguros”.


     Lo deseable es que las autoridades competentes tomen nota y aporten soluciones creíbles; o de lo contrario, que el vecindario sepa reivindicar adecuadamente sus derechos.

Fuente: Jaime Matamoros en a5viaurbana.blogspot.com
Imágenes: Andrés Piñeiro

Enlaces:
>> El Ayuntamiento anuncia el cierre de cinco pasos subterráneos para peatones https://www.abc.es/espana/madrid/abci-ayuntamiento-anuncia-para-este-clausura-cinco-pasos-subterraneos-para-peatones-200104020300-21812_noticia.html (ABC, Abril 2001)

>> Madrid cierra varios pasos peatonales bajo tierra por sucios e inseguros https://www.20minutos.es/noticia/569176/0/pasos/peatonales/extincion/ (20minutos, Noviembre 2009)

>> Un paso subterráneo para peatones se convierte en una Oficina de Turismo en Colón https://www.hosteltur.com/42117_paso-subterraneo-peatones-madrid-se-convierte-centro-informacion-turistica.html (Portal de información turística Hosteltur, Mayo 2007)

>> Ocho situaciones que demuestran que Madrid no es ciudad para peatones https://ecomovilidad.net/madrid/situaciones-que-demuestran-que-madrid-no-es-ciudad-para-peatones (EcoMovilidad, Enero 2015)

>> Carta Derechos del Peatón: http://peatones-andando.blogspot.com/p/carta-de-los-derechos-del-peaton.html

Y tú que opinas sobre este artículo?

avatar
  Subscribe  
Notify of