Hoy, 7 de octubre: Jornada Mundial por el Trabajo Decente

El trabajo indecente

Cada día dedico un tiempo a colaborar con LabourStart, una plataforma internacional que difunde noticias de las organizaciones sindicales en todo el planeta, al tiempo que organiza campañas de solidaridad, especialmente cuando se trata de sindicalistas perseguidos, encarcelados, torturados, asesinados en cualquier rincón del planeta. Y doy fe de que son muchos.

Cada día subo a la red las noticias generadas por el sindicalismo español y me ocupo de difundir noticias en español en alguna red social. Un trabajo diario, gratuito, o aún mejor, un trabajo retribuido con el conocimiento de las luchas que sindicatos de todo el mundo emprenden en cualquier rincón del planeta. 

En los últimos días he aprendido sobre solidaridad internacional con los agricultores y trabajadores de la India. He sabido que los conductores de trenes británicos van a la huelga, que la policía vigila e intimida en la sede de PIT-CNT en Uruguay, que los profesores venezolanos protestan por sus bajos salarios en el inicio de curso, o que la austeridad decretada por el gobierno finlandés provoca una oleada de protestas y huelgas. 

LabourStart es una plataforma internacional que difunde noticias de las organizaciones sindicales en todo el planeta

Reuniones, movilizaciones, huelgas convocadas, huelgas en marcha, huelgas desconvocadas por agotamiento, o por alcanzar los objetivos. Negociaciones, denuncias por despidos, procesos de formación, encuentros internacionales, congresos sindicales que cambian sus direcciones. 

Luchas de los riders, de los transportes de viajeros, de los trabajadores de plataformas digitales, de guionistas, jornaleros, trabajadores de la salud, o del automóvil. En Europa, en Asia, en unos cuantos (pocos) países africanos, toda Latinoamérica y, a veces, hasta en Estados Unidos y Canadá. 

Sin embargo pocas son las noticias sobre los preparativos de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente que hoy tiene lugar de forma inminente, como cada 7 de octubre, desde aquella primera Jornada que convocó el Congreso de Viena, el que fundó la Confederación Sindical Internacional (CSI-ITUC), para que fuera celebrada el 7 de octubre de 2008 en todo el planeta. 

Aquel Congreso que fusionaba la internacional de organizaciones sindicales libres (CIOSL) y la impulsada por las iglesias (CMT), hizo concebir esperanzas de que los trabajadores del mundo unidos era algo más que un lema, una idea recurrente pero poco realista y muy poco aplicada.

Jornada Mundial por el Trabajo Decente convocada esta vez para reforzar la negociación colectiva

Es verdad que la fecha del 7 de octubre se ha mantenido, pero también lo es que el interés nacional e internacional por la misma no se encuentra en su mejor momento. Si buscas los actos convocados con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente en los buscadores de internet podrás ver que más allá de adhesiones genéricas y alguna manifestación, no hay demasiados actos convocados, sindicales al menos. 

Y, sin embargo, cualquier fecha parece buena, en los tiempos que corren, para combatir contra los trabajos de mierda, esos a los que hacía referencia el recientemente fallecido antropólogo David Graeber. Esos trabajos que, lejos de dignificar a las personas y fortalecer su propia visión de sí mismas, las degrada y no consigue ni satisfacer las más elementales necesidades económicas. 

Vivimos en un mundo en el que la negociación colectiva es cada día más débil. Sin embargo, allí donde los trabajadores y trabajadoras se organizan, las movilizaciones y la negociación hacen que las diferencias salariales se reduzcan, mientras los convenios colectivos se negocian y se producen acuerdos que permiten que los más débiles, los colectivos más maltratados (mujeres, jóvenes, inmigrantes) puedan mejorar sus condiciones de trabajo. 

Nuestra pasividad siembra las condiciones para que los retrocesos laborales y sociales se conviertan en el pan nuestro de cada día

Los salarios, el tiempo de trabajo, la formación, las vacaciones, la igualdad de género, la salud laboral, la regulación de las nuevas situaciones, como el teletrabajo, las pensiones y las coberturas sociales, dependen de la fortaleza de los sindicatos y su capacidad de estar presentes en las empresas. 

Por eso este año, las organizaciones sindicales de todo el planeta están convocadas por su Internacional, a reforzar la negociación colectiva, para conseguir salarios decentes y condiciones dignas de trabajo. Un derecho que está muy lejos de ser real y efectivo en muchos lugares del planeta y en muchas empresas de nuestro propio país. 

Una convocatoria, esta del 7 de Octubre, a la que no podemos faltar, sea cual sea la forma en que lo hagamos, porque nuestra inacción, nuestra pasividad, nuestra indolencia, siembran las condiciones para que los retrocesos laborales y sociales se conviertan en el pan nuestro de cada día, en el paisaje cotidiano de nuestras vidas.

Fuente: Javier López en nuevatribuna.es

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