El Orgullo Loco de Madrid celebra su quinto aniversario contra la violencia psiquiátrica, la sobremedicación y el silencio

Fátima Masoud, portavoz del colectivo: “Nuestra intención es resignificar el adjetivo loco, apropiarnos del insulto, porque como dice Fernando Balius, ‘prefiero loco, un loco sobrevive, un loco se reinventa. Un enfermo crónico se desgasta hasta morir”

El próximo sábado 28 de mayo se cumplen cinco años desde la conmemoración en Madrid del Día del Orgullo Loco, nacido en Toronto en 1993, y cuyo objetivo es, entre otros, reivindicar un nuevo paradigma que no estigmatice ni castigue la locura y que no vulnere los derechos humanos. “Nuestra intención es resignificar el adjetivo loco, apropiarnos del insulto, porque como dice Fernando Balius, ‘prefiero loco, un loco sobrevive, un loco se reinventa. Un enfermo crónico se desgasta hasta morir”, asegura Fátima Masoud, portavoz del colectivo.

Este año, con las consecuencias del confinamiento y la pandemia latentes (según un estudio de Kenkou de 2022, España es el tercer país de los 50 analizados con más personas con depresión) y el debate abierto tras el suicidio de la actriz madrileña Verónica Forqué, el foco se ha puesto en la salud mental, pero ¿qué hay de violencia psiquiátrica? ¿Cuántas personas son conscientes de que en España se ingresa a los locos en contra de su voluntad?, ¿de que se les somete a la fuerza a terapia electroconvulsiva; es decir, a electroshock, que entre otras lindezas causa pérdida de memoria?, ¿cuántas han oído hablar de la contención mecánica, que la ONU ya recomendó prohibir en 2013 en un informe sobre la tortura, y que en provincias como Navarra (tal vez la única donde existen cifras sobre esta medida) se practica en más del 33% de los casos (es decir, se ata a una de cada tres personas ingresadas, según la Asociación con Diversidad de Navarra)?

El cambio de paradigma permitiría evitar no solo el rechazo social, sino casos como la muerte en abril de 2017 de Andreas Fernández, que falleció tras 75 horas atada a una cama del Hospital Universitario Central de Asturias. Andreas fue ingresada en psiquiatría porque su madre tenía un diagnóstico de esquizofrenia; cuando intentó salir de esa unidad, no la dejaron y murió de una meningitis y amigdalitis aguda que no se detectaron a tiempo al haber relacionado los síntomas con la salud mental. “Con el argumento de la peligrosidad, se nos psiquiatriza, se nos roba los derechos y se nos ingresa en contra de nuestra voluntad. En ningún otro caso, se ingresa o medica en contra de la voluntad del paciente”, denuncia Masoud.

Igual que se ha abierto un debate sobre los términos “género” y “sexo”, Orgullo Loco reclama una reflexión sobre la expresión “enfermedad mental”. “Es una construcción, no es enfermedad todo lo que consideramos anormal, ni lo son las emociones ni las consecuencias de la niñez o la vejez. La pandemia de la Covid-19 demuestra que detrás de la depresión y del sufrimiento psíquico, no están los daños orgánicos (físicos) en el cerebro; están, el paro, el miedo, la muerte de familiares y amigos, la crisis económica…”, argumenta Masoud. A la sobremedicalización y las contenciones, existen alternativas como las casas de crisis, el modelo del diálogo abierto, la recomendación belga de no seguir el Manual de Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales, los grupos de apoyo o el centro noruego sin medicamentos.

Según la OMS, una de cada cuatro personas en el mundo va a sufrir algún tipo de dolencia mental a lo largo de su vida, por eso, en un día y un año en los que cada vez más personas reclaman a través de las redes sociales dignidad –más de 11.000 comprometidos internautas interactúan activamente con el IG de Orgullo Loco participando con dibujos, diseños y pancartas en campañas como la que lanzaron bajo la pregunta “¿Qué es el Orgullo Loco para ti?”; sus vídeos suelen acumular 15.000 vistas –, es importante que los medios de comunicación se hagan eco de esta causa.

La manifestación del Día del Orgullo Loco 2022 tendrá lugar el próximo 28 de mayo: el recorrido arrancará a las 18.00 en la glorieta del Embajador Carlos V y culminará en el Ministerio de Sanidad (Paseo del Prado, 18) donde estará instalado un escenario. Varios músicos y poetas diagnosticados, psiquiatrizados o sensibilizados con el movimiento actuarán y recitarán textos. Como escribió Rosa Montero en El País, esta fiesta es una “una genial locura llamada, muy apropiadamente, el Día del Orgullo Loco” […]. El armario discriminatorio de los trastornos psíquicos es mucho más cerrado y asfixiante que el de la homosexualidad (recordemos, por cierto, que a los gais se les consideró enfermos mentales hasta hace muy poco)”.

Los orígenes del Día del Orgullo Loco

El Mad Pride nació en 1993 en Toronto y desde entonces se ha extendido a varios países anglosajones y europeos. Los primeros en celebrarlo en el contexto hispano fueron los chilenos; en España debutó en Asturias en 2010 y desde hace cinco, se ha celebrado en Madrid, Barcelona, Gijón, Palma de Mallorca, Sevilla, Almería, Granada, Tenerife, Gran Canaria, Valencia, Santiago de Compostela, Pamplona, Valladolid, Albacete, Cáceres (en algunas ciudades no se ha celebrado todos los años, pero sí algunos).
Fuente: tercerainformacion.es
Foto: Cabecera del Orgullo Loco 2021 / La Barandilla