El extraño caso contra Podemos

Pretender que toda investigación abierta por un juez, con o sin base previa, es plausible, es abrir el camino a que se pueda investigar la vida de cada uno de nosotros por unos meros rumores

“Aucune puissance humaine, ni le roi, ni le garde des sceaux, ni le premier ministre ne peuvent empiéter sur le pouvoir d’un juge d’instruction, rien ne l’arrête, rien ne lui commande”

Balzac

El Estado de Derecho se tambalea cuando incluso los jueces nos intentan convencer de que es bueno investigar cualquier cosa porque si uno es inocente no tiene nada que temer. Malo cuando un vocal del CGPJ afirma que si se critica a un juez es porque se tiene miedo al procedimiento que ha puesto en marcha y se parece culpable. Tremendo cuando consideran que criticar una acción de un juez concreto es “atacar” al Poder Judicial y que, además, hay una especie de conspiración organizada para hacerlo.

Los hitos procesales no son un adorno, sino que cada uno de ellos arropa garantías y derechos de los ciudadanos. Por eso, cuando la apertura de procedimientos presenta cuestiones extrañas que parecen mermarlas, no queda otro remedio que hacerse eco de ellas. Pretender que toda investigación abierta por un juez, con o sin base previa, es plausible es abrir el camino a que se pueda investigar la vida de cada uno de nosotros o de nuestras empresas o sociedades por unos meros rumores que alguien lleve al juzgado. Olvidan que el juez de instrucción es también juez de garantías y que está en su mano garantizar que no se producen investigaciones cuyo objetivo propagandístico, político o vengativo es claro. Un juez debe saber que el daño que una investigación cualquiera provoca solo puede ser inflingido si las reglas de su arte le indican que hay base para someter al ciudadano o institución a semejante gravamen. No se puede investigar por hobby, no en una democracia.

Lo cierto es que las diligencias abiertas por el juez Juan José Escalonilla a raíz de una peculiar denuncia del abogado despechado por su despido de Podemos, Jose María Calvente, contienen curiosos paralelismos con el jaleado caso abierto y archivado por la juez Rodríguez-Medel que les conté en 8M, no hay caso y que puso en jaque a la mano derecha de Pedro Sánchez durante medio confinamiento. En primer lugar, porque ambas comienzan con simples denuncias de sendos abogados en las que no se aporta dato fehaciente alguno. Una porque estaba construida con recortes de la prensa ultra y esta porque está basada en rumores y en comentarios de terceros a los que no se menciona. No hay ni un documento ni una prueba. No, Calvente no es José Luis Peña, cuando Peña acude a denunciar la Gürtel lleva un año grabando dentro del Partido Popular para poder acreditar lo que le dice a la Fiscalía Anticorrupción. Aquí solo hay una tonadilla de Raffaella Carrá. Rumores, rumores.

También se parecen ambos casos en que el juez instructor de Plaza de Castilla decide dejar al margen al Ministerio Fiscal en la incoación. Simplemente, se abren las diligencias sin pedirle informe. En este nuevo ‘caso Podemos’, la Fiscalía dirá lo que opina al respecto cuando la Audiencia Provincial le dé traslado del recurso que se presentará. En ambos casos, Vox ha sido aceptado como acusación popular sin fianza y se constituye en parte antes de que la Fiscalía pueda dar su opinión como defensor de la legalidad. En los dos casos se solicita toda una batería de diligencias documentales sin intervención del fiscal ni declaración de los investigados. Ambos instructores también deciden tirar millas con los mencionados en las denuncias que no son aforados, para no perder la competencia, y soslayan cualquier contacto con ellos, aunque sean muy relevantes para la investigación. En el caso del juez Escalonilla es tan curioso como que, en su auto de 16 de julio, de incoación de las diligencias, llega a citar a la jefa de Calvente, Gloria Elizo, a la sazón vicepresidenta tercera del Congreso como testigo relevante, aunque 14 días más tarde en su segundo auto “deja sin efecto la testifical de Gloria Elizo, habida cuenta su condición de diputada”. Curiosa cuestión puesto que el aforamiento solo cuenta para declarar como investigado y no como testigo. Más allá de lo que le costó al juez conocer lo evidente, su condición de diputada, ¿por qué renuncia a un testimonio que es clave según Calvente?

En lo que se diferencian ambos jueces, Escalonilla y Rodríguez-Medel, es en la argumentación jurídica que proporcionan a la hora de justificar la apertura de la investigación. Medel se lo curró y además nos permitió rebatir sus argumentos, pero el juez Escalonilla ha decido que es buena cosa poner en cuestión ante la opinión pública a un partido en el Gobierno con unos fundamentos de derecho de tres líneas. Vamos, que se los copio, para que no quede duda: “Los hechos que resultan de las anteriores actuaciones [la denuncia] presentan características que hacen presumir la posible existencia de una infracción penal” y luego nos cita dos artículos de la Ley de Enjuiciamiento. ¡Chim Pum! Frase que vale para lo de Calvente y hasta para unas cosas muy feas que hace tiempo que me llevan rumoreando sobre un importante magistrado de este país y de las que no tengo ni me dan prueba alguna, así que no puedo escribirlas en una periódico, pero según veo, quizá si pudiera denunciarlas. Es de locos. La resolución MOTIVADA es una garantía del procedimiento que no es gratuita. ¿Qué razona Escalonilla? Nada. El vacío. Si hace eso cuando puede dar al traste con un Gobierno, ¿qué hace si eres un robagallinas? En el segundo auto, como único fundamento jurídico nos copia el artículo 777, que digo yo que está bien venir de ser juez civil pero que cuando se está en penal no se puede jugar con estas cosas.

Escalonilla solo tiene ahora una declaración de un testigo que no supo aseverarle nada en su ratificación y que le dijo claramente que: “nosotros no vamos contra Podemos, vamos contra unas personas concretas”. Un testigo sin interés en la causa, ya ven. Si les dije que ojo con lo que Corinna o Villarejo decían del Emérito, también les digo que ojo con lo que dice un señor que ya presentó una denuncia ante la Agencia de Protección de Datos contra Podemos, que ya ha dicho que sin aportar nada que se vaya a esparragar. Tampoco Anticorrupción admitió la denuncia que le hizo Vox sobre parte de los mismos rumores, pero Escalonilla cree que tiene caña y ha salido a pescar. Si hay pesca, esa u otra, pues bien y si no, el partido del Gobierno habrá estado en solfa al menos hasta fin de año, dado que ha fijado las declaraciones para noviembre, que Medel corría mucho pero este no lleva prisa y va a fluir por una negociación de presupuestos y por una moción de censura.

Respecto a la cacareada imputación de Podemos como partido, algo que ha regocijado mucho al Partido Popular, que ostentaba el deshonor de haber sido el único, también hay que decir que el magistrado instructor no la ha recogido en ninguno de sus autos. Curiosamente es un movimiento procesal del propio Podemos el que ha abierto las puertas de ese maravilloso titular, dado que es cuando este solicita personarse cuando el juez le responde que sí pero que como investigado. ¿Debió personarse el partido a todo correr? Expertos tiene la vida. A mí no me parece que les haya compensado. Por cierto, gracioso que Pablo y Casado pidan la dimisión de nadie por la “imputación de Podemos” cuando su partido ha sido imputado, procesado y hasta juzgado sin que ellos dimitan y cuando sigue imputado en el Caso Imelsa. ¡Qué bonito es callar a veces!

Por último, me gustaría reseñar el peligroso precedente que supone la actitud del abogado Calvente al denunciar a un ex cliente. Se trata de una grave falta al Código Deontológico que ha sido presentada también ante el Colegio de Barcelona. No hay excusa. No se está defendiendo de nada, puesto que él solo fue acusado por la abogada de Marta Flor, y no por sus clientes, en otro procedimiento ya sobreseído. La venganza no es una eximente para el secreto abogado-cliente y, si lo fuera, nadie podría confiar ni contratar abogados. Además, según el partido, se ha apropiado de la carpeta de almacenamiento de los expedientes judiciales de la formación y la ha vinculado a una cuenta propia tras negarse a entregar las claves. Un regalito de letrado.

Pd. – Para los que van a gritar que defiendo a Podemos por no sé qué, les recomiendo que lean Conjugando la libertad. Para los que me acusaron de antiPodemos por ese y otros artículos, sepan que todos estaban escritos con la misma honestidad que este.
Fuente: Elisa Beni en eldiario.es

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